¡Ya estoy aquí de nuevo!

De nuevo, y una vez más, me disculpo por tardar tanto en colgar el capitulo

en el fondo está claro que soy una tardona xD No tengo remedio.

Pero bueno, al final está aquí y espero que os agrade.


Chi no Namida- Cap. 9- Ella no es mala persona

Seguí observando desde lejos al peliblanco, decidiendo qué escoger, qué hacer al final. Mas sus propios recuerdos la agobiaban sin dejarle razonar la solución adecuada. Y sin ella quererlo no pudo evitar trasladarse años atrás…

La arena me azotaba la cara con fuerza, era un intervalo de mucho viento pues la tormenta estaba próxima. Podía oírla llegar. La misión consistía en rescatar a un grupo de ninjas que se habían perdido por las áridas e idénticas dunas a causa de la tormenta. Me enviaron a mi pues, pese a ser ciega, era la que mejor me orientaba en el desierto aunque nadie supiese el porqué. Simplemente era precisamente el hecho de ser ciega y la necesidad de utilizar otros sentidos los que me permitían que ni el monótono paisaje ni los espejismos me distrajesen de mi camino. Aún así también cabía decir que disponía de otros trucos. Me destapé los ojos y cambié los míos verde habituales por unos dorados.

Los localicé rápidamente lejos del camino y me dirigí con urgencia a buscarlos. Se encontraban a un par de millas y debía darme prisa porque si la tormenta de arena alcanzaba al grupo antes que ella tendrían serios problemas. Los extranjeros no sabían como hacer verdaderamente frente a ese tipo de situaciones realmente complejas.

Llegué prácticamente a su vera después de largo rato corriendo cuando la gran ventisca ya les rozaba los talones. Dada la situación, antes de llegar ya había comenzado a formular los sellos correspondientes y cuando me metí entre ellos, aprovechando la arena y la tierra comenzaron a obedecerme cree una coraza alrededor de todos mientras nos pasaba la tempestad por encima.

Estando allí dentro pude percatarme por primera vez de que eran cinco hombres, de entre ellos uno era Kakashi y por un segundo me alegré de haber rescatado al pequeño grupo de inconscientes ninjas. Deshice el jutsu cuando creí conveniente y fue cuando el Sensei, entonces de edad más joven, se acercó a mi y me dio un beso en los labios que no pude más que corresponder.

Cientos de recuerdos como esos galopaban en mi mente sin descaso. Recuerdos de momentos de felicidad de épocas pasadas. Rápidamente decidí que debía alejarme de allí.

XxXxXxXxXxX

Estaba sobre el tejado de su casa, observando sus preciadas nubes que no paraban de recordarle a ella y no estaba tranquilo, la reacción de Temari no era la suya habitual, pues incluso le pareció que se le habían bañado los ojos antes marcharse y que sus ojos habían estado reteniendo con fuerza las lágrimas. ¿Era eso posible?¿Había sido por su culpa? La respuesta era obvia. Antes de decir aquellas palabras que le habían dolido hasta a él, ella estaba bien. Pero, ¿Era posible que aquella mujer tan bella y fuerte que, podría haber tenido al hombre que desease, se hubiese enamorado de él? Un estúpido holgazán que de ningún modo se la merecía. Y ahora se preguntaba, ¿estaba él enamorado?

Si. Para que engañarse.

Por la mañana podría haber intentado convencerse de lo contrario pero, después de la conversación con Yoshino, tenía muy claro que se había enamorado de ella sin darse apenas cuenta. En una ocasión, Asuma le había explicado que cuando uno se enamora de una mujer sería capaz de hacer cualquier cosa por ella que deseaba protegerla aunque por ellos pudiese perder la vida y que durante la separación con la persona amada el alma se entristecía y encogía. Pensándolo bien, se percató de que tenía todos los síntomas de esa enfermedad que jamás había padecido. Ahora sabía con seguridad que aquella chica le había robado el corazón y se lo había quedado para ella. Pero ahora que las dudas que tenía habían desaparecido, otras se habrían camino en su mente. Y la duda que le rendaba la cabeza en estos momentos le asustaba más que las anteriores. ¿Ella estaba realmente enamorada de él? ¿O únicamente eran imaginaciones suyas? No podía saber toda aquella información por si solo y decidió ir a ver a alguien que talvez si podía ayudarle.

Salió de casa con paso tranquilo, no tenía prisa, dirección a casa de su Sensei. Había llegado la hora de arreglar todos los cabos sueltos de su vida. Se quedó parado frente a la puerta de entrada dudando si llamar o no. Finalmente se armó de valor y lo hizo. Esperó. Poco después la puerta se abrió y apareció Kurenai detrás de ella.

- Bienvenido Shikamaru, hace tiempo que te esperaba- dijo ella con voz maternal dejándole pasar dentro de la casa. A su opinión la maternidad le había sentado muy bien- Asuma-chan está durmiendo, no hagas mucho ruido.

- Kurenai yo… comencé a venir porque debía ayudarte pero al ver a Asuma-chan me recordaba a él y me volvía atormentado a casa. Con el tiepo me acobardé y dejé de venir, dejándote a ti sola sin pensar que tú estabas pasando por lo mismo que yo pero más duramente aún- confesó todo lo que llevaba dentro guardado desde hacía algún tiempo.

-Lo cierto es que si, cuidar a Asuma-chan durante estos tres años a sido complicado, pero a decir verdad no he estado sola. Mucha gente me ha ayudado para cuidarle. Así que si te sirve de consuelo, tu falta no me ha afectado tanto aunque si que a Asuma. El quería que fueses para Asuma-chan como un hermano y te lo pidió personalmente.

-Lo se… pero me da algo de miedo hacerlo mal…

- No lo harás mal Shikamaru. Si Asuma te escogió confío en ti- dijo poniendo la mano sobre el hombro del chico que se veía claramente afligido. Después percibió en su comportamiento algo más, sintió que el no estaba allí únicamente por ella y Asuma-chan.- Shikamaru me es agradable tu visita y espero que se repita a menudo pero creo que hay algo más que quieres preguntarme.

-Yo, tenia que venir ha hacer esto, venir a pedirte perdón desde hacía mucho tiempo y pensé muchas veces en hacerlo, pero no me atrevía. En el fondo soy un cobarde y después apareció ella y me ha ayudado a decidirme .

- Es alguien que te importa mucho.

- Si

- pero, ¿Cuál es la pregunta que quieres hacerme?- preguntó ella directamente pese a que ya sospechaba la respuesta. Después de todo ellos dos se habían convertido en el cotilleo de la villa y los rumores eran extensos. Él vaciló antes de contestar.

-¿Cómo se sabe si alguien te quiere?- dijo algo sonrojado.

-En la mayoría de los casos la que esté enamorada de ti es aquella que siempre sonríe cuando te ve. Una sonrisa traviesa y feliz que se nos escapa sin quererlo.- contestó ella sonriendo. Mientras decía estas palabras a Shikamaru se le aceleró el corazón al recordar las últimas ocasiones en que la había visto y la reacción que tenido ella al verle. Rápidamente encajó las piezas de aquel rompecabezas y se sintió feliz, se sentía el mas dichosos del mundo y se le reflejó en la cara con una sonrisa encantadora. Kurenai sonrió también, aquel chico le recordaba muchísimo a su Asuma.

-¡Tengo que decírselo!- exclamó repentinamente levantándose del sillón en el que se había sentado pero se acordó de que Temari se marcharía esa misma tarde- Kurenai, gracias por todo pero tengo que irme o no llegaré a tiempo de encontrarla.

- Tranquilo Shikamaru, puedes marcharte…siempre y cuando vuelvas, claro.

- Gracias. Vendré a verte mañana mismo.

Shikamaru salió corriendo de la casa con el corazón en un puño y esperando llegar a tiempo. Por el camino, pese a la alteración que sentía, no solo pensó en un plan para calcular los diversos sitios en donde podía estar y el tiempo que tardaría en llegar sino también en que le podía decir cuando la viese. Pero pensar demasiado conlleva consigo unas consecuencias y comenzaron a llegar las dudas. Confiaba en las palabras de Kurenai pero sabía bien que la chica de la que se hablaron no era igual que las demás, en realidad, era muy diferente y talvez se estaba equivocando. ¿Y si ella en realidad no le quería? En realidad, ahora que lo pensaba, Ino también le sonreía cada vez que le veía, sin importar la situación pero ella no podía estar enamorada de él, eran amigos desde la infancia, no era posible.

XxXxXxXxXxX

Después de salir corriendo exasperadamente del lado del chico, había estado vagando por las calles con el corazón encogido. Las lágrimas intentaban escapársele de los ojos continuamente sin ella quererlo e intentaba esconderlas tras las manos. La habían rechazado y de la forma más cruel: sin que él lo supiese. No esperaba que le doliese tanto, nunca se había sentido así.

Mientras se autocompadecía no vio que iba a chocarse con alguien hasta que lo hizo.

-L-Lo siento… yo- comenzó ella intentando disculparse pero al observar a la mujer con la que había topado se lanzó a sus brazos. La mujer de cabello negro la consoló tranquilamente mostrando una sonrisa cariñosa en su siempre rostro serio.

-Temari, si no dejas de llorar no te entiendo, así que relájate, sécate las lágrimas y después cuéntame que te pasa. Haré lo que pueda para ayudarte a solucionarlo.

-Es...es Shikamaru- sollozó aún llorando mientras se secaba las lágrimas que no conseguía retener. Aquellas palabras hicieron que Chsiame se alterase notablemente.

-¿Le ha asado algo?

-No, no, soy yo… y él ha…y no podía estar…sabía que iba a pasar… no era posible que funcionase…- Temari sintió que no podía parar de llorar y no le agradó lo más mínimo, nunca se había sentido tan vulnerable, ni ningún hombre la había logrado hacer llorar. Ella era una mujer fuerte. Chisame no lograba aclararse con todas aquellas frases sin concordancia ni sentido.

- Temari, haz a favor de calmarte y explicármelo todo.- añadió obligándola a mirarle a los ojos, los cuales volvieron a cambiar de un color verde a un color dorado con extraños símbolos. Temari quedó embobada mirándola y terminó calmándose- Van, vamos a otro sitio, este no es el mejor lugar para hablar- las dos desaparecieron en arena y aparecieron en las afueras de la ciudad rodeados de hierba y árboles- ¿Qué ha pasado? ¿Está bien Shikamaru?

-Si, está perfectamente. Soy yo la que no está bien... Ya hace algún tiempo que me di cuenta de que sentía algo más que amistad por Shikamaru, le quiero y pensaba que él también me quería. Me hice falsas ilusiones y ahora, la verdad, me duele, me duele mucho- confesó la rubia con la mano en el pecho como si le doliese mientras observaba como la hierba se movía y recordó los momentos de tranquilidad junto a él. Chisame le hizo alzar la cabeza sujetándola por la barbilla.

-Temari, no debes dejarte vencer por eso; no conozco mucho a Shikamaru pero créeme cuando te digo que conozco mucho a su familia y sé como son. Dale algo de tiempo porque tu si que te has dado cuenta de tus sentimientos pero lo más probable es que él todavía no.

-Pero si me lo ha dicho muy claro…

-¿Estas segura? ¿Realmente?- le preguntó irónicamente pues conocía perfectamente la respuesta y sabía que Temari tendía a precipitarse.

-No lo se pero prefiero marcharme como estaba previsto y dejar correr un tiempo para aclararme las ideas pues ya no se que pensar de este tema, por cierto, parte de mi desconcierto es por tu culpa. Deja de controlar mis emociones.

-Si no lo hiciese no podríamos estar hablando tranquilamente. La conversación se limitaría aun montón de frases tuyas, imposibles de enlazar porque nunca te calmas cuando te sientes mal. Sientes las emociones demasiado fuerte.

- Aún así son mis emociones y no tengo más remedio que soportarlas. Además, me gusta como soy.

- Tranquila Temari, cuando yo me marche las recuperaras si es lo que deseas pero te voy a dar un consejo que ojala me hubiesen dado a licuando tenía tu edad. Ahora que aún puedes ve a hablar con él y soluciona los problemas porqué después será tarde, el tiempo no soluciona los problemas, tan solo los empeora. Lo se por experiencia. – calló durante unos segundos recordando su propio caso y respiró hondo- si tú crees que él te quiere, estoy segura de que así será pero dale tiempo para aceptarlo porque probablemente él aún no lo sepa. Tampoco intentes precipitar las cosas, habla con él hoy, vete a Sunagakure y cuando creas que ha tenido tiempo para pensarlo, vuelve de nuevo.

- No…no importa, yo… ya veré que hago, puedo solucionar esto yo sola Chisame, ya no soy una cría como cuando me conociste.

-No, antes eras mas adulta, actuabas con cabeza y sangre fría en esta clase de situaciones, las hormonas te han alterado demasiado el carácter pero tranquila en el fondo, no es algo malo.

-¡No me hables de ser adulta Chisame! Y antes de dar consejos a la gente dátelos a ti misma- gritó Temari que ya no podía controlar su ira- ¡Dices que eres adulta pero te comportas como una niña pequeña! ¡Llevas más de 10 años persiguiendo una estúpida venganza que nunca llegarás a consumir porque te da miedo descubrir la verdad!

-Ya lo se, Temari, he tomado mi decisión…

-Y has tardado 18 años… no me hables de darme prisa…

-Temari, se que no puedes, pero fue precisamente el tiempo el que me ha hecho llegar a esta situación… si cuando tuve la oportunidad hubiese hecho lo correcto todo habría terminado bien. Ahora ya no hay nada ha hacer, Temeri, no cometas el mismo error. Nunca podrías perdonártelo- Nadie dijo nada más y por un segundo pareció que Chisame iba llorar mas no sucedió nada, tan solo silencio. Chisame se levantó y se sacudió la falda, hizo un gesto de despedida y se fundió con el suelo como tantas otras veces ya. Estaba dolida pues eran tan ciertas las palabras de Temari como hirientes.

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Caminó por las calles para despejarse, pensando siempre desapercibida pues necesitaba caminar entre la gente para pensar pero no deseaba ningún altercado. Simplemente deseaba estar tranquila en su entorno natural. Pero había algo que todavía le molestaba, y que le llevaba persiguiendo desde hacía ya un par de días. Se introdujo en una calle muy concurrida donde lograría despistarlo y se metió de improvisto es un callejón a esperar. Cuando el hombre, despistado y buscándola, pasó por delante de ella lo agarró y lo estampó contra la pared sin piedad. El Anbu, gracias a su técnica de línea sucesoria se introdujo a través de la pared, introduciendo también los brazos de ella pensando que así la atraparía más ella misma con su fuerza bruta hizo traspasar al hombre la pared rompiéndola en añicos. Aún apuntándolo en el aire le dijo.

-No quiero hacerte daño, así que no me vuelvas a molestar más si aprecias en algo tu vida- toda la ira que había ido acumulando los últimos días estaban comenzando a alterarla- llevas días siguiéndome a todos lados, ya es suficiente.

-No te preocupes, no volveré a molestarte siempre y cuando sepas comportarte como una persona y no como un monstruo- el hombre escupió aquellas palabras con toda la mala intención que tenía. Parecía que le pidiese a gritos que lo mataran y pese a que tenía ganas de hacerlo se contuvo y lo dejó en el suelo cediéndole el paso para que se marchase.

-Dile a Tsunade que la culpa es suya, en un principio no venía con mala intención. Esta situación la ha provocado ella.- se giró y continuó por su camino, mientras tanto sonó una voz lúgubre en su cabeza, como cuando se encontró con Kakashi, que decía: "deberías haberle matado" ella no pudo más que contestar un "cállate y déjame en paz"

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El Anbu encargado de seguir a la chica llegó al despacho de Tsunade, mascullado, por la breve discusión con la extraña mujer. Hokage-sama le recibió con rapidez pues no disponía de mucho tiempo.

-Hokage-sama, siento que me haya descubierto, me confié demasiado al pensar que era ciega.

-No te preocupes, no es tan ciega como parece, pero procura que no vuelva a suceder, podría haberte costado la vida. Siéntete dichoso porque si te ha visto, ha sido indulgente contigo.

-Si, Hokage-sama, no dejaré que me vuelva a descubrir.

-No, porque vas ha dejar la misión, no voy a arriesgar a nadie más. Además ahora parece que esta tranquila.- ambos guardaron silencio, después el joven Anbu pareció recordar algo.

-Hokage-sama, la chica me dio un mensaje para vos- ella le hizo un gesto para que hablara- dijo "Tsunade esto lo has provocado tu, en un principio no venía con mala intención"- Tsunade lo despachó y se maldeció a si misma, era cierto que con tan solo oír su nombre se había puesto a la defensiva sin darle explicación a explicarse pero sintió que debía hacerlo. En el fondo la actitud de ella nunca le gustó. Aunque era agradable siempre había sido arrogante y de actitud altanera en la batalla pues presumía de un poder que no era capaz de controlar. Durante el examen de jounin que había hecho allí, había causado más destrozos que cuando Orochimaru atacó la aldea. También era cierto que había pasado ella sola los siguientes meses ayudando a reconstruir lo que había derruido. Se sintió realmente mal aunque sabía que era, precisamente eso, lo que Chisame pretendía.

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Naruto había tomado ya la decisión de ir a por Chisame directamente ahora que Hinata le había ayudado a controlar el Chakra de Kyubi. Pero no tenía ni idea de donde podía estar ella, no la conocía de nada, solo sabía que llevaba largo tiempo sin volver a la villa y que parecía tener como objetivo a su Sensei. Por su mente pasó la idea de que en el fondo fuera una buena persona más la desechó porque no se reflejaba en su carácter. Después de buscarla durante un rato y ver que no lograba encontrarla pensó en ir a ver a Kakashi para que le aconsejase y esperaba que el no se lo impidiese.

Caminaba fijándose en todas ya cada una de las personas de la calle por si por casualidad la encontraba. A lo lejos vio a Shikamaru saltando por encima de los tejados con prisa, y pensó en preguntarle si la ahbía visto. Se dirigió hacia el pero cuando fue a preguntarle él le contestó que no podía atenderle, que tenía mucha prisa y continuó por su camino. A parte del día en que murió Asuma nunca le había visto tan alterado.

En pocos minutos llegó ante el apartamento de Kakashi y llamó. No sucedió nada. Volvió a llamar de nuevo y entonces si que le abrió al puerta un Kakashi en pijama y claramente acabado de levantar.

-¿Qué quiere?- preguntó frotándose los ojos.

-Quería preguntarte si sabes donde puedo encontrar a Chisame- contestó directamente. Sabía que alargando la conversación no obtendría lo que quería y que Kakashi se daría cuenta de sus intenciones antes.

-Pasa- dijo él dejando que entrase. Se dirigieron a la cocina donde le hizo sentarse en una silla mientras él se preparaba algo para recobrar fuerzas. Después se sentó él también y comenzó ha hablar- No intentes perseguirla, déjala tranquila, si la buscas solo provocarás que cause más mal.

-Pero si la capturamos acabaremos con el problema

-Ella no tiene la culpa, solo está enfadada por algo que sucedió hace años y del cual yo fui claramente el culpable. Ahora solo busca venganza. En realidad es una buena persona.

-Nadie lo diría…

-Es normal, tiene un temperamento muy inestable y un gran poder, de tal manera que cuando la haces enfadar las consecuencias son nefastas. Cuando pasamos el examen para ascender a Jounin, terminó desatando parte de su poder y destrozó todo el estadio, hubo que desaojarlo y terminamos el combate a las afueras de la ciudad y pese a que estaba lejos Konoha se vio bastante afectada

-Pero, si era tan fuerte ¿Cómo no derroto al rival y terminó el combate?- preguntó incrédulo Naruto

- El último combate era un todos contra todos y nosotros optamos por el todos contra ella, una vez eliminada ya lucharíamos entre nosotros. Además no pretendía hacernos daño.

-Fue un poco injusto ¿Cómo nadie se puso de su lado?

-Éramos todos de Konoha, únicamente ella era de Suna y se había aprobado hacía poco la nueva alianza después de que nos hubiera traicionado varias veces. Éramos un poco reacios a formar un equipo con ella.

-Bueno, Está muy bien esta historia pero no demuestra nada. Solo que tiene un poder que no puede controlar y no causa más que destrozos.

-Como tú o Gaara en el examen de Chunin- explicó el defendiendo a la chica y a su vez enviándole un mensaje al rubio esperando que lo captase.

-Quieres decir que…- no pudo terminar la frase porque volvió a ordenar sus pensamientos conforme a la nueva información e incluso sintió compasión por ella.

-Si; pero lo que te intentaba comentar antes es que ella, pese a que nadie se lo había pedido y había sido suspendida injustamente, fue casa por casa destruida pidiendo perdón por los daños y ayudando a reconstruirlas aguantando, en ocasiones, todos los desprecios de los habitantes.

-Era lo mínimo que tenía que hacer después de destrozar la villa

-Te recuerdo que tú no lo hiciste, no seas altanero. Créeme cuando te digo que no es una mala persona

-Aún así hay que detenerla, no puede ser que se pasee por la ciudad a sus anchas

-Te lo repetiré por última vez, si no quieres que haga nada malo déjala tranquila, si no la agobias se quedará quietecita. De todos modos voy a ir hoy a hablar con ella, tenemos asuntos pendientes que tratar.

-Te acompañaré

-No

-¡Pero intentará matarte!

-Lo se, y no necesito protección, puede hacer que Kyubi despierte no es seguro que vayas junto a ella.

-Pero quiero ayudar, demás Hinata me ha ayudado a controlar el chakra.

-No me importa, no quiero que estés ahí. Márchate a casa y olvídate del tema- aconsejó Kakashi dirigiéndose a la puerta para despedirlo. No quería involucrar a la gente que le importaba en un asunto que no sabía como iba terminar, más teniendo en cuenta que probablemente acabase mal. Naruto se marchó de casa de su Sensei mas se quedó cerca para seguirlo pues estaba seguro de que é sabría como encontrara a Chisame.

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Leía holgazanamente sentado en el sillón de la salita. Una taza de té reposaba sobre la mesita y oía un susurro de movimiento en la casa que probablemente fuese su esposa, que a diferencia de él parecía no poder estar sin hacer nada ni un minuto. Iba arriba y abajo sin parar de hacer cosas, reordenaba todo cuanto ya estaba ordenado, revolvía la casa una y otra vez. Era una mujer muy activa pero no le disgustaba sino todo lo contrario le encantaba aquella actitud aunque en ocasiones podía resultar muy problemático. Especialmente cuando sacaba su genio mandón y parecía un sargento. En ocasiones pensaba que habría sido mucho mejor que ella no hubiese dejado de ser ninja, de este modo descargaría toda la energía en las misiones en vez de en él y su hijo.

Seguía leyendo cuando oyó a su esposa llamarlo, pero no le hizo caso y continuó con la lectura. Ella entró por la puerta con la expresión enfadada.

-Shikaku, ¿cuántas veces tengo que llamarte para que me hagas caso?- preguntó realmente disgustada con su marido

-Mendokusei, ¿Qué quieres?

-Haz el favor de poner la mesa o no comerás hoy

-Se, se, ya voy-contestó a desgana recogiendo las cosas

-Se dice "Si" no "Se" y date prisa o se enfriará la comida- Ella ya había desaparecido por la puerta. Él acabó de recoger todo y se dirigió a la cocina. Cuando todavía no había comenzado a preparar la mesa, alguien llamó a la puerta y fue a abrir. Se sorprendió al ver a la mujer de los ojos vendados pero no pudo más que sonreír y decir.

-Cuanto tiempo Chisame, adelante, pasa hija.

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Corrió cuanto pudo, cuanto le permitieron sus piernas. La villa no era muy grande pero siempre que debías atravesarla con cierta prisa parecía ser enorme; inacabable. Tenía el vago remordimiento de haber cortado a Naruto por el camino pero opinaba que su problema tenía mayor importancia. Por fin divisó a lo lejos la puerta principal y a la persona que buscaba a punto de marcharse. Apretó a correr más haciendo un sobreesfuerzo físico para ir más rápido mientras a su vez hacía los sellos correspondientes para activar su técnica.

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Todavía estaba disgustada. Se sentía mal, pero debía mantenerse firme, era su orgullo el que se lo exigía por encima de todo.

No debía desfallecer.

Siguió caminando por la calle, con paso apresurado, quería llegar cuanto antes a su casa y todavía le quedaba un largo camino. Se encontraba en una discusión entre sus pensamientos; por un lado, cuando llegase a casa, deseaba poder reunirse con sus hermanos y contarles lo que había sucedido pero, por otro lado, era consciente de que si hacía tal cosa, Gaara y Kankurô, no dudarían en hacerlo desaparecer aunque eso pudiese comportar una guerra entre villas. Tenía suerte, aunque su pasado hubiese estado lleno de penurias, ahora tenía suerte y pese a todo debía sentirse bien, no debía llorar por un hombre, por un niño, pero no podía evitarlo. Había estado con muchos pero jamás había entablado una relación tan sincera con ninguno. Había estado refugiándose a si misma tras unas altas murallas y ahora que las había derruido para dejarle entrar, él le había atacado el fuerte.

Ya había pasado las filas de casas y estaba frente a la puerta principal de la aldea. Dio parte de su salida a los dos jóvenes de la entrada y salió por la puerta echando la vista atrás unos segundos. Cuando se dispuso a dar un paso para comenzar su viaje notó que no podía moverse, su cuerpo se había quedado trabado, clavado en el suelo. Conocía aquella sensación. Bajó la mirada al suelo y observó su sombra. Después oyó el sonido de unas bocanadas de alguien que, cansado, intentaba recuperar el aire.

Y las lágrimas rodaron involuntariamente por sus mejillas.


Espero que os haya gustado, se que el final de este capitulo es un tanto extraño pero es necesario que termine así xD

Espero con impaciencia vuestros comentarios que ya sabéis que me encantan =]