EL CALOR QUE BUSCABA
Publicado originalmente en: 8/7/2010.
Se editó el: 10/15/2021.
Que horror, duele tanto… ¡ya no lo soporto! Es como si me quemaran por dentro... ¡AH! ¡No… no puedo dejar de quemarme!. Siento a mi cuerpo arder y un fuerte palpitar en todo él es el que me hace abrir los ojos rápidamente.
Había casi obligado a Edward a convertirme en una de ellos cuando sufrí un nuevo accidente, en ésta ocasión común y "de civiles", al recibir el impacto de un auto con el mío en invierno, por lo que mi vida volvió a quedar en peligro de extinguirse.
Por fin desperté y al ver el calendario me dí cuenta de que he estado inconsciente durante un total de tres días.
—¿Bella?, ¿Bella has despertado! ¡Bella! —Puedo escuchar la voz de Alice llamarme, y al levantarme me doy cuenta de que Alice me ha vestido con unos tacones bastante altos y un vestido de tirantes que llega hasta los talones.
—¡Alice! —Pronuncio su nombre, no sé si con molestia, agradecimiento o sorpresa.
—Lo lamento Bella —Se disculpa ella con una sonrisa comprensiva—, pero debía hacerlo, tu ropa se encontraba peor de lo que imaginé y tenía que cambiarla —Llego a mi lado y me abrazó con fuerza—. Te ves hermosa Bella —dijo con una sonrisa—, aún con todo y esos rojos ojos —ambas reímos por el comentario mientras observaba a nuestro alrededor.
—Alice ¿donde está Edward? —pregunté al no verlo a nuestro alrededor.
—Aquí —Voltee a verlo al escuchar su voz en el ventanal a nuestro lado.
—¡Edward! —Salté a abrazarlo, de momento se me olvidaron los tacones y el vestido que llevaba puestos— Mi amor —La sonreí.
—Hola Bella, te ves hermosa, de verdad —dijo y me abrazó de vuelta—, imagino que debes de tener hambre —preguntó y al ver mi asentimiento tomó mi mano y ambos nos encaminamos por el mismo ventanal por el que había entrado—, vamos te llevaré.
Esa tarde la pasamos casando para menguar mi sed de recién nacida, y los siguientes días Edward fue muy distante conmigo, casi siempre estaba fuera y yo pasaba el día hablando con Alice, quien asegurando que mi control eran demasiado bueno, y viendo que en mi futuro no había ningún incidente con los humanos, me ofreció volver a clases.
Uno de esos días en que me encontraba sola, caminaba cerca de la frontera que teníamos con la Push, no entraría, Alice ya me lo había dicho tiempo atrás al igual que Jacob (cuando aún era humana en su caso) —No entramos en esa zona por temor a romper el tratado que con ellos tenemos—. Todo se hace lejano, mi amor con Edward, mi amistad con Jacob… quisiera hablar con Jake. Lo he visto, se ha cortado el cabello, ya no lo lleva tan largo como anteriormente, lo ha cortado bastante y ciertamente no se ve nada mal, es más se ve atractivo, pero lo único que hace es mirarme desde la distancia sin decir nada.
Fue nuevamente Alice quien me contó que Jake también es un lobo como varios de sus compañeros y que por eso su aroma era diferente, más parecido al de los perros (o los lobos).
*** SEMANAS DESPUÉS ***
Hoy también vi un lobo corriendo, me miró por largo rato y después se escondió tras los árboles, más adelante vi a Jacob, supe que era el por su olor, es único, diferente al de sus camaradas.
Luego de unos momentos regresé a casa (no la mía, sino a la de Edward) con un poco de ardor en la garganta, necesito ir a cazar y eso es lo que haré. Comencé a buscar a Alice y al no encontrarla me decido por ir yo misma.
—¡Genial! —Atrapó un venado de gran tamaño y al terminar de alimentarme siento el aroma de Edwar cerca… pero está mezclado con el de otra persona, sin pensarlo voy hacia él y al llegar a su lado lo veo.
Edward se besa apasionadamente con Tania. Estaban juntos, tanto, que parecieran una sola persona.
—Edward… —Mi voz sale en un murmullo, más es suficiente como para que ellos me oigan.
—Bella —Voltea a mirarme, sorprendido de escucharme— yo… —no lo dejo terminar y me hecho a correr.
Tengo ganas de llorar, más se que ninguna lágrima saldrá de mis ojos, en algún punto de mi huída comenzó a llover y pareciera que el cielo llora por mi, siento ganas de morir —¡Claro! ¿Cómo pude ser tan entupida?— grito a la nada en medio de la arboleda. Desde que me convertí se ha mostrado cada vez más distante conmigo y cuando llegaba, su ropa siempre iba impregnada de otro aroma. Lagrimeo. El calor (por llamarlo de alguna manera) con el que él me trataba se fue haciendo muy distante, hasta que se volvió frío como el hielo.
—¿Quien anda ahí? —Oigo una voz distorsionada por el choque de las gotas entre los árboles, y al acercarse veo a Jacob parado entre la lluvia.
—Jacob —Pronuncio su nombre entre susurros de pena y miedo.
—Bella, ¿qué es lo que…? —Me abalanzo a sus brazos sin dejarle terminar su pregunta, entre sollozos, y sin importarme que pueda despedazarme él o alguno de los otros jóvenes Quileute que pudieran estar cera— Pero, ¿Qué fue lo que paso Bella? —Me cuestiona entre sus brazos.
—¡Bella! ¡Qué haces aquí Jacob? —Escucho la voz de Edward, un poco fría al dirigirse a mi amigo, quien gruñe ante su presencia.
—¿QUÉ LE HAS HECHO CHUPA SANGRE! —Pregunta Jacob con enojo y apegándome más hacia él.
—A ti no te incumbe Jacob —Responde Edward y se dirige hacia mi— Bella, por favor ven.
—¡No quiero! —Contesté casi gritando— No iré a ningún lado.
—Pero Bella... —Él intentó hablar, más un gruñido de parte de Jacob lo detuvo— Bella yo...
—Ya la escuchaste CHUPA SANGRE —Habló en un gruñido el menor— ella no irá a ningún lado, se quedará aquí y yo le haré compañía.
Él no respondió y de repente dejé de sentir su aroma, para cuando me atreví a voltear ya se había ido.
Durante un momento más, mientras le contaba lo sucedido, me quedé en los brazos de Jacob un rato más.
Era extraño, o tal vez sólo se había intensificado, pero me gustaba mucho, y de repente me di cuenta de que Jake me ofrecía aquel calor que había perdido de Edward y que yo, sin darme cuenta, lo estaba aceptando.
*** 1 AÑO DESPUÉS ***
—¡Bella! ¡Hola Bella! ¿Cómo estás? —Era el saludo que siempre escuchaba viniendo de él.
—¡Hola Jake!, ¿cómo estás? —En ese instante corrió hacia mí y estrechó mis labios contra los suyos, y después, con delicadeza, lo profundizó y yo lo correspondí.
—Perdón Bella, pero ya no lo aguantaba más —Simplemente respondió— necesitaba besarte, desde hace como un año, cuando nos volvimos a ver y yo…
—Jake —Tape su boca con 2 de mis dedos interrumpiendo su hablar— no te preocupes —Sonreí.
—Te amo Bella, no importa que te hayas convertido —dijo, tomando la mano con la que lo había callado y besándola—, siempre te he amado bella.
—Yo… —dude, pero al cruzar nuestras miradas fué imposible decirle lo que sentía—, también te amo Jake. Tu tienes…
—¿Calor Bella? —Rió por su mal chiste y siguió hablando—, a pesar de que tu corazón ya no palpita —Posó una de sus manos sobre mi pecho, intentando sentir aquel latido inexistente—, tus ojos irradian el calor que siempre he visto en ti Bella.
—El calor que buscaba —Sonreí y lo abrace fuertemente—, Jake tu lo tienes, TE AMO —dije y lo besé, correspondiendo con él nuestros mutuos sentimientos.
