Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Akira Amano
Advertencia: Algunas palabras malsonantes
¿LA RANA Y EL PRINCIPE?
Parte II
Bel entro al castillo, tenía que planear como vengar su humillación contra esa patética rana. Por lo que decidió ir a la sala principal para pensar un poco su plan, abrió la puerta y para su sorpresa ahí estaba el susodicho, sentado en uno de los sillones leyendo quien sabe que cosas.
-Ishishi, así que aquí te escondías.
Fran volteo a verlo sin mucho interés y luego regreso a su lectura ignorándolo, provocando la ira nuevamente del príncipe.
-Oh Bel-sempai- Dijo como recordando algo al notar que éste se acercaba peligrosamente con ganas de apuñalarlo.- ...Sobre lo que pasó hace rato…- Bel se sobresalto un poco al recordar la escena.
-No sé… por alguna razón me entraron ganas de salir corriendo, como si estuviera cerca de un maniático pervertido ¿Que extraño no?- Dijo con sarcasmo otorgándole una mirada culpante a su senpai.
-Ishishi ¿Pervertido? ¿Acaso hablas de Lavi?- El mayor trato de hacerse el desentendido
-No, se trataba de un inútil intento de príncipe con complejos de superioridad- Regresó a su lectura ignorando nuevamente al rubio.
-¡Muérete rana!- dijo apretando los dientes de la rabia, ese chico rana sabia como hacerlo hacía enfadar, sacó una gran cantidad de cuchillas, llenando así ambas manos, esta vez sí lo destajaría, ya después se encargaría de rendir cuentas con el jefe.
-Oooh Bel-sempai se enojó- Dijo sin demostrar alguna expresión, cerró su libro y se preparó para otra de las tantas peleas que tenia diariamente desde que llegó a ése lugar.
-Buu– Se quejó Fran haciendo un puchero- Bel-sempai, ¿Otra vez con sus juguetitos? ¿Es que no puede usar algo mejor?
Un tic empezó a exponerse en el ojo derecho del príncipe ¿Que acaso ese peliverde no comprendía que prácticamente ya estaba por morir? Debía suplicar un poco de piedad en lugar de seguir provocándolo.
En ese momento entró Squalo, que había regresado de su entrenamiento, por lo que traía un par de espadas consigo.
-Ishishi -Sonrió sádicamente Bel, era una de esas sonrisas que aparecían antes de que perdiera el juicio y comenzara a destajar y esparcir sangre por doquier.
Fran sintió escalofríos, al parecer esta vez sus palabras tendrían consecuencias graves, muy graves.
Bel comenzó su ataque lanzando sus cuchillas hacia el ilusionista y rápidamente se fue contra Squalo quitándole una espada. Mientras Fran esquivaba las cuchillas el rubio lo atacó con la espada por el lado contrario.
El ilusionista apenas si logró esquivar el ataque, por lo que la espada solo alcanzó a cortar un poco su mejilla.
-Ishishishi - Las pupilas del príncipe se dilataron al ver la sangre y su sonrisa aumento más.
Squalo se limito a mirar, hacía tiempo que no se presentaban misiones y entrenar no era lo mismo a una batalla verdadera, y mucho menos a una del sádico ése, además quería ver que tanto manejo tenía el principito sobre la espada.
Fran había sido acorralado en una de las esquinas de la habitación, se renegó por dentro ¿Pero qué más podía hacer? Ese loco se la había pasado lanzando cuchillas y atacándolo con la espada, además la gran cantidad de hilos finos y cortantes que cubrían gran parte de la habitación lo habían dejado con poca libertad para escapar y con varias heridas que le eran molestas.
-Ishishishi- El príncipe seguía en su trance, deslizó su lengua por su labio superior y caminó lentamente hacia su presa, era más que claro que el ilusionista no tenia escapatoria, se paró frente a su rehén y con las 2 manos alzo la espada para darle el golpe final. Fran pensó rápidamente en algún método de escape pero alguien se le había adelanto, solo vío como el príncipe caía desmayado a un lado suyo.
Regreso la mirada hacia enfrente y en el lugar de su agresor se encontraba ahora Squalo, sosteniendo su espada que había recuperado tras golpear la cabeza del rubio para dejarlo inconsciente.
-Ah...
Fran aun no se creía lo que había pasado, el tan autoproclamado príncipe destripador sádico engreído e inconsciente, literalmente, había sido detenido por algo tan... ¿Simple? Eso era... práctico, claro, pero patético, y bueno, ahora comprobaba que el príncipe falso era un ser humano después de todo.
-Ustedes dos son muy escandalosos- Squalo tampoco se creía bien lo sucedido, pensaba que Belphegor se daría cuenta de que él estaba detrás, pero bueno, su obsesión por la sangre podría estarle dañando el cerebro, ya después le compraría un libro de sudoku para arreglar eso, como jefe de estrategia no permitiría que errores como esos se presentaran en el campo de batalla, ahora, lo que faltaba por arreglar era el lugar… miro como Fran se iba arrastrando despacio hacia la puerta.
-Alto ahí renacuajo- Fran se detuvo y cerro sus ojos con fuerza -OIII! ¡No te hagas el muerto! ¡Tú y este demente –Pateo el cuerpo de Bel para señalarlo- van a arreglar este desastre! No quiero que venga Lusssuria y aproveche para redecorar como la última vez.
-A mí me gustaba la decoración- dijo mirándolo de reojo mientras se levantaba.
-¡Pero si parecía una vil habitación de hotel con velas, pétalos de rosas y esas tonterías!
-Oh, entonces son relajantes esos hoteles- Dijo inocentemente, al parecer no sabía mucho de esas cosas y Squalo por supuesto que no se lo iba a explicar.
-Como sea ¡Arreglen eso!- Dijo cortantemente saliendo de la habitación y cerrando la puerta tras de sí.
Fran miro a su sempai aun inconsciente en el piso, se acerco a él, y colocó su mano en la mejilla de éste, su textura era suave y delicada, digna de un príncipe debía admitirlo, esto le provocó unas ganas de hacer algo que había estado reprimiendo desde hace un tiempo, por lo que aprovechando la inconsciencia del rubio, decidió dejar la razón a un lado esta vez y dejarse llevar por sus impulsos. Comenzó a tirar de la mejilla de su sempai y divertirse con las muecas que resultaban, hacía tiempo que deseaba algo así, tener al príncipe a su merced y ahora que tenía esa gran oportunidad no la iba a desaprovechar, de hecho, iba a sacar todo el provecho que pudiera de la situación.
