Disclaimer: todos los personajes son de Meyer, si consigues algo que te suene familiar también es de ella XD
La verdad muchas gracias por el apoyo en esta historia y por sus fenomenales reviews.
CAPITULO 3
SORPRENDIENDO
EPOV
--¿Ahora a donde vamos a cenar?—le pregunté.
--No está muy lejos y es el mejor lugar todo Seattle ya verás, Charlie me llevó cuando me ayudó a mudarme—parloteó emocionada…el mejor lugar de todo Seattle, ya sabía yo que era demasiado bueno para ser verdad. Apreté mi mandíbula. Total le debía una cena, una vez terminado no la volvería a ver más, solo le importaba el dinero como a todas.
--Muéstrame el camino—le dije tenso abriéndole la puerta del auto. Lo más seguro querría ir a Fandango, era uno de los lugares de moda del momento. Respiré profundamente y entre al auto.
--Toma el camino hacia mi edificio está a unas dos cuadras—me dijo mirando por la ventana relajándose con la música, estábamos escuchando Für Elise de Beethoven. Cerca de su edificio no había restaurantes que yo supiera, toqué mi GPS para ver la dirección de los mejores restaurantes de Seattle y no encontré ninguno que estuviera en esa dirección.
--¿Estamos cerca?—le pregunté intrigado.
--Sip… ya llegamos—me señaló por el parabrisas una cafetería que no parecía ser de lo "mejor" de Seattle.
--¿Allí es donde vamos a cenar?—le pregunté desconcertado—¿no íbamos a ir al mejor restaurante de todo Seattle?—estacioné el auto pero no hice intento de bajarnos.
--Sip! Ese es el mejor, espera a probar sus hamburguesas.—me dijo abriendo la puerta del auto. Yo me apresuré a salir y la encontré justo enfrente. Volví a mirar dudosamente el lugar y tomé su mano.
Bella me mostró una sonrisa radiante y yo se la devolví. El lugar no estaba tan mal como pensé al inicio, estaba un poco concurrido. No tuvimos que esperar a que una anfitriona nos recibiera e indicara donde sentarnos. En cuanto cruzamos la puerta Bella me haló a la primera mesa disponible que vio.
Tomó el menú que estaba en la mesa, bueno si a eso se le llama menú parecía una hoja de papel plastificado. Yo la imité…si iba a tener una relación con ella para ver a donde llegábamos tendría que aprender a esconder mi sorpresa por este tipo de cosas.
--Toma…--le dije entregándole diez dólares que habían en mi bolsillo.
--No tenías que devolvérmelos—murmuró y sacudí mi cabeza.
--Cuentas claras y el chocolate espeso. No es así como dicen?—ella asintió y los guardó en su bolsillo.
--Que me sugieres—le pregunté quitando la mirada del menú, no podía creerlo, haberla llevado al McDonald hubiera costado más que los platos que estaban aquí.
--Charlie, pidió el bistec con papas, me dijo que era tan bueno como el de la cafetería de Forks, yo pedí una hamburguesa y estaba deliciosa—me dijo relamiéndose los labios haciendo que quedara hipnotizado por esos delicados labios.—Anthony?—me llamó suavemente moviendo su mano frente a mi cara.
--¡Oh! sí bistec con papas—le dije apenado de haberme quedado mirándola más de lo que la buena costumbre exige.
--Hola soy Nancy, que les puedo ofrecer?—preguntó una señora como de unos cincuenta años de rostro amable.
--Yo quisiera el bistec con papas y la señorita quiere una hamburguesa. Algo más Bella?—le pregunté.
--Una coca cola, por favor—pidió ella.
--Dos…--le dije a la mesera que se retiró en cuanto tuvo nuestro pedido.—Vienes mucho aquí?—traté de empezar conversación.
--No, la primera y única que vez que vine, fue con Charlie y Jake , el día que me mude, prefiero comer en casa. Tu comes mucho afuera, me imagino por tu trabajo, siempre tienes que estar cerca de tu jefe—sus deducciones no estaban tan fuera de lugar, en realidad comía mucho afuera, siempre estaba invitado a grandes bailes o cenas de negocios.
--Es correcto, por mi trabajo como mucho fuera de casa.—le dije y ella sonrió. Me gustaba que ella no fuera de esas personas que tienen que saberlo todo y hacen todo tipo de preguntas indiscretas.—¿Por qué le mientes a Garrett?—pregunté con verdadera curiosidad.
Un cálido rubor se extendió por sus mejillas, no me pude contener y acaricié sus mejillas.
--Lamento interrumpir, aquí esta su orden—dijo la señora de manera risueña poniendo nuestros platos en la mesa.
--Gracias—murmuró Bella, mirando fijamente el sobre de la mesa, sus mejillas ahora carmesí.
--Bien ahora, me dirás la respuesta a mi pregunta?—la mire fijamente, encogió sus hombros y suspiró.
--Garrett, es un hombre algo especial…no le gusta que hagan cosas por él…pero él es el único amigo además de Alice que tengo en esta ciudad. Así que siempre tengo que darle una excusa para que acepte lo que le llevo, lo que más le gusta son los emparedados—me dijo jugando con una papa frita antes de metérsela en la boca.
--Por lo visto tienen planes para el futuro… Si no es mucha impertinencia de mi parte…sabes porque quedo viviendo en las calles?—me llevé a los labios un pedazo de carne, debo reconocer que estaba muy buena.
--Mmm…él era asesor financiero en Wall Street, pero una inversión le salió mal…y perdió su trabajo, su esposa Kate lo abandono poco tiempo después llevándose a su hija Mary sin decirle a donde, allí perdió las ganas de vivir y se convirtió en mochilero hasta que se quedo sin dinero y empezó a vivir en las calles. La última vez que vio a su hija tenía tres años—se sorbió la nariz.
--Estas llorando?—le pregunté preocupado, levantándome para sentarme a su lado.
--No…--mordió su hamburguesa sin mirarme, yo sonreí y cambie mi comida para que estuviera frente a mí. Comimos en un cómodo silencio, ocasionalmente le sonreía y ella me miraba casi en blanco antes de volver su atención a su comida.
--Quieres postre?—le pregunté cuando terminó su hamburguesa. Ella mordió su labio. Yo gruñí—No te muerdas el labio—le dije y ella abrió mucho los ojos, pero asintió.
--Hacen un pastel de frambuesas muy bueno… podemos compartirlo…ya has gastado suficiente—murmuro avergonzada. Yo la miré fijamente—¿Por qué me miras así?
--No eres como nadie que haya conocido jamás—le respondí con la verdad, todas las mujeres con las que salí anteriormente siempre querían lo mejor, sin importar cuánto costaba sabiendo que yo podía pagarlo y aquí estaba esta pequeñita contando cada centavo que gastaba en ella preocupada de que fuera mucho.
Bella no me respondió, yo pedí el postre junto con dos cucharas. Debía reconocer que el pastel estaba realmente bueno.
--Te dije que te gustaría—dijo metiéndose otra cucharada y cerrando los ojos manteniendo la cuchara sujeta por sus labios.
Por dios Cullen, eres un hombre hecho y derecho, no un adolescente hormonal! Pensé cuando la simple vista de ese hecho hizo que mis pantalones se apretaran un poco.
--Definitivamente me gusta—murmuré. ¡Oh Isabella no sabes lo que me gusta!…
La cena me costó unos quince dólares, yo solo podía sacudir mi cabeza, quince dólares no cuestan siquiera las medias que uso regularmente. La noche se estaba acabando pero no quería dejarla…
--Isabella… sé que es un atrevimiento de mi parte y que apenas nos conocemos desde hace dos días…pero quisiera decirte que me gustas mucho…--Ella me miró y luego giró su cabeza.
--¿Quién?—miró de un lado a otro.
--Tú, quien más sino tú, pequeña…--le sonreí.
--Y la cámara escondida dónde está?—me miró escéptica. La ayudé a subir al auto y entré rápidamente.
--Por qué te cuesta tanto trabajo creer que me puedas gustar?—me giré para ver su rostro sin arrancar el auto.
--A parte de lo obvio?—me preguntó y algo en esa oración me molesto.
--¿A qué te refieres con lo obvio?—ladeé mi cabeza para mirar en sus ojos.
--Bueno mírame—estaba mirando, todo lo que hacía era mirarla. No entendía a que se refería.
--Soy absolutamente ordinaria, si no cuentas con toda mi mala suerte. –La miré atontado—y mírate a ti—movió su mano, como si lo que me dijera fuera demasiado obvio. No podía creer que ella pensara que era ordinaria, ella era la criatura más delicada, hermosa y amable que he conocido en mi vida.
--No te vez claramente a ti misma—le dije en tono de reprobación. Ella bufó…ella me bufó? Nunca antes, nadie se había atrevido a bufarme cuando le decía algo. Me solté a reír, dios me he reído más en este día de lo que lo he hecho en años. Revolví su cabello con mi mano como si ella fuera una niña pequeña y arranqué el auto.—Eres muy graciosa.
--Me alegra divertirte—murmuró.
--Entonces me vas a dejar volverte a ver? Dime a qué hora estas libre mañana, claro si no tienes tareas, podemos salir a comer un helado, que te parece?—¿Cuántos años tienes Cullen? ¿Catorce?, ¿un helado?
--Está bien, pero yo invito. Es lo menos que puedo hacer tu pagaste la cena de hoy—me dijo.
--Nada de eso señorita, mi madre se moriría de vergüenza si supiera que deje que una dama me pagara algo después de haber sido yo quien la invitó a salir. ¿Qué tal si pasado mañana, vemos unas películas en tu apartamento y me invitas el pop corn?—Buena movida, si conseguía un sí habría amarrado dos citas. No por nada soy bueno en los negocios.
--Supongo que está bien, pero invito el pop corn y las sodas—me dijo tajante.
--Yo llevaré las películas, alguna en particular?—le pregunté algo deprimido por haber llegado a su edificio.
--Cualquiera que no sea de terror—dijo temblando levemente.
--Yo te protegeré no tienes nada que temer—me burlé un poco.
--Fanfarrón—murmuró bajo su aliento y yo volví a reír.—Es cierto solo porque eres guardaespaldas crees que no tienes nada que temer, además como sabes que tu jefe no te va a necesitar en esos días? No deberías preguntarle antes?
--Tenemos un horario establecido, da la casualidad que estoy libre en las noches—le mentí.
--A bueno… ya llegamos a mi edificio—señaló.
--Te acompaño—la ayude a bajar y caminamos en silencio hasta su puerta.
--Aquí es…gracias por la cena Anthony…me divertí mucho—dijo mirando al suelo.
--Nos vemos mañana pequeña, a la misma hora de hoy—tomé su barbilla y la levanté para darle un beso en la mejilla.
--Bue-buenas noches…que duermas bien y gracias—dijo sonrojada.
--Gracias a ti pequeña… dulces sueños—me incliné para besar el tope de su cabeza, su aroma era tan atrayente las fresas nunca fueron tan apetitosas como ahora. Entró a su apartamento y regresé a mi auto.
La noche salió mucho mejor de lo que esperaba, Isabella Swan cada vez me sorprende más. Llegué a mi apartamento y que quité las ropas que había mandado a comprar, creo que le pediré a Jane que me compre unos Levi's creo que son de mejor marca que estos que tenia puesto, la verdad estos jeans no son nada cómodos.
Me fui a dormir tranquilo con solo una cosa ocupando mis pensamientos…Isabella Swan.
BPOV
Aun no podía creer que me había besado dos veces…bueno en la mejilla y en la cabeza, pero me había besado. Anthony Masen, me estaba volviendo loca, era…no sé…era algo como yo nunca antes había sentido…tan…misterioso.
Me lancé a mi cama y me puse una almohada en la cara, mañana lo volvería a ver.
--Dime, cómo te fue? Lo viste? Qué te dijo? Qué hicieron? Van a salir de nuevo? Se besaron? Se te declaró? Bella cuéntame!!—me parloteó Alice mientras caminamos a nuestra primera clase.
--Alice, cálmate…me fue bien. Lo vi. Hablamos de muchas cosas. Hoy iremos a comer un helado y por supuesto que no nos besamos—le respondí todas sus preguntas sentándome en la silla.
--Pero que no se hayan besado ayer, no significa que no se besen hoy.—dijo presumidamente. No pude evitar rodar los ojos.
--Alice, él es nueve años mayor que yo, además es guardaespaldas, sabes la cantidad de mujeres hermosas que debe conocer por su trabajo—le dije soltando un suspiro.
--Vamos Bella, no te menosprecies. Eres muy hermosa y con la ayuda de Alice lo serás mucho más.—me dijo aplaudiendo.
--Alice, solo vamos a comer un helado—le dije y ella abrió muchos los ojos.
--Un helado? ¿Qué están aun en la secundaria?—murmuró y por suerte el profesor entró.
--Me parece muy lindo, nadie me ha invitado a comer un helado antes—le susurré.
--Entonces este Anthony, es todo un misterio…¡qué emoción!—suspiró soñadoramente.
--Si… Anthony es tan críptico—suspiré igual.
Cumplí con mis horas de trabajo, casi de manera robótica, la verdad mi mente se la pasaba regresando a ese hombre de cabello cobrizo y facciones esculpidas. Debía tener unos muy buenos genes, casi no se le notó la cortada del labio y la ceja.
Llegué a casa e hice algo que nunca antes había hecho, empecé a buscar el atuendo perfecto.
--Diablos, porque todo lo que tengo es como para vivir en Forks!—me quejé, dándome por vencida, así que tomé unos jeans y una camisa azul. Me vestí lo más rápido posible pero cuando me estaba terminando de poner los pantalones tocaron la puerta.
--Mierda!—murmuré mirando mis pantalones a media pierna—VOY!—dije corriendo hacia la puerta aun subiéndome los pantalones, cosa que me hizo tropezar, solté un gritito y pude detener mi caída metiendo las manos.
--Bella, estas bien?—dios que vergüenza me escuchó…el hombre más guapo que he visto y escuchó cuando caí de pecho en el suelo.
--SÍ, sí. Ya voy—le dije levantándome rápidamente y me terminé de poner los pantalones.
Tomé una amplia respiración y abrí la puerta.
EPOV
--Sr. Cullen, llamarón para confirmar la cena de la corporación Eclipse mañana en la noche—me dijo Zafrina.
--Cancela todos mis compromisos nocturnos por este mes, Zafrina. No asistiré a ninguna gala, función o cena—le respondí sin apartar mi mirada del ordenador.
Demetri, me había enviado la información de la madre y el padrastro de Isabella. La mujer era un caos a la hora de pagar las cuentas, muchas veces se le vencían los pagos y terminaba pagando recargos. Su padrastro estaba bien…supongo.
--No va a asistir a ningún evento, Señor?—preguntó desconcertada.
--Dije que las cancelaras. No me gusta repetir las cosas, Zafrina—le respondí.
--Sí, señor—murmuró antes de salir de la oficina.
Minimicé todas las ventanas de la pantalla, para mirar su foto que tenía como protector de pantalla.
--¿Qué me estás haciendo, Isabella?—susurré acariciando su rostro.
Primero pensé que solo quería meterme en sus pantalones, pero ahora sé que es mucho más. Tengo que descubrir exactamente qué es eso más…
Terminé mi día de trabajo y fui a mi casa a cambiarme de ropas, tomé mi pistola, la puse en el cinto de mi pantalón y la oculté con mi chaqueta.
--Señor, aquí está el emparedado que me mando a buscar—me dijo Masen.
--Gracias, puedes tomarte la noche libre—le dije dirigiéndome al estacionamiento.
Llegué ansioso al apartamento de Bella y toqué su puerta.
--VOY!—la escuche gritar, sonreí. Luego la escuche soltar un grito seguido de un golpe.
--Bella, estas bien?—la llamé preocupado. Me respondió que estaba bien y luego de unos segundos.
--¿Qué hay?—me saludó agitada. La miré de arriba abajo y sonreí.
--Estas lista?—le pregunté bromeándola.
--Sí… solo le hago un emparedado a Garrett y nos vamos—me dijo invitándome a pasar.
--Ya tengo eso cubierto—le mostré el paquete en mi mano.
--Ok… vámonos, me dijo saliendo al pasillo y yo solté a reírme. Esta pequeñita me hacía reír.
--No te falta algo?—me recosté contra la puerta. Volviéndola a mirar. Bella siguió mi mirada y se puso roja al notar que estaba descalza.
--Sabelotodo… no te atrevas a reírte—me dijo "fieramente" antes de correr hacia su cuarto. Yo no pude evitar reírme, me causaba mucha gracia toda su actitud de gatito enojado.—Te estoy escuchando!—dijo desde su cuarto. Mis risas se volvieron mucho más altas.
Regresó y me picó en el pecho con un dedo haciéndome retroceder hasta que salimos del apartamento, cerrando la puerta tras nosotros.
--No te enojes, pequeña—le besé el tope de su cabeza…me encantaba como olía. Me separé de ella y la vi sonriendo sonrojada—vamos a comer un helado, pero antes pasaremos a ver a Garrett.
Nos subimos en el Volvo, para dirigirnos al parque. Cuando me estacioné y la ayude a bajar, la volví a tomar de la mano como ayer.
--Bella, de casualidad sabes el apellido de Garrett—pregunte desinteresadamente, me había estado rondando una idea y quería ver si podía ponerla en práctica.
--Brown, su nombre completo es Garrett Brown.—me respondió distraída y yo sonreí dándole forma a mi plan.
Luego de conversar un rato con Garrett, nos dirigimos a una heladería cercana. Bella pidió un cono azucarado de vainilla y chocolate. Yo me fui por la fresa.
--Bella, no has pensado en conseguirte un compañero de cuarto? Te ayudaría a pagar la renta y los demás gastos—dije indiferentemente mientras caminábamos por la parte del parque donde estaban los juegos infantiles.
--Lo he pensado, pero Alice ya tiene compañera de habitación y aun tengo poco más de dos meses para preocuparme por la renta. Así que aun no me he puesto a darle vueltas al asunto, pero supongo que más adelante me ocuparé de eso.—lamió su helado haciéndome temblar…diablos esta mujer seria mi perdición.
Yo sabía que no podía vivir con ella, si quería mantener mi mentira, pero también sabía que ella no me aceptaría un centavo.
--Bueno yo por lo general vivo con mi jefe y los otros guardaespaldas, pero quisiera tener un lugar en donde quedarme cuando no esté de servicio—le volví a mentir.—No te molestaría mucho, porque casi no estaría—bueno eso sí era verdad.
--No, lo sé…. No me parece justo que pagues por un lugar donde no vas a vivir—dijo y su helado se le derramó un poco sobre el escote de su camisa, perdiéndose en el valle de sus senos. Nunca antes había dado tantas gracias a mi altura que me permitía una buena visión de eso aunque la camisa era más recatada de lo que hubiera pensado.—Diablos!—se quejó haciendo que más helado le cayera encima y sacándome de mi ensoñación.
--¿Problemas alimenticios?—me burle, ella entrecerró los ojos e hizo algo que nunca imaginé.--¿Me ensuciaste?—dije mirando la mancha de chocolate en mi camisa.
--Ya no te vez tan fanfarrón, Masen—me dijo mostrándome su pequeña y rosada lengua.
--No sabes con quien te has metido Swan, vas a pagarlo—ella soltó un chillido y se puso a correr.
No me costó ni siquiera un minuto alcanzarla, la obligué a tumbarse sobre su espalda en la grama y me senté sobre sus piernas tomando sus dos manos en una de las mías. Bella no dejaba de retorcerse y carcajearse debajo de mí. Acerqué lo que quedaba de mi cono de fresa y se lo puse en su pequeña nariz.
--¡No acabas de hacer eso!—dijo moviendo sus ojos de manera de tratar de ver su nariz haciéndome reír ante la vista de sus dos irises tratando de mirar la punta de su pequeña nariz. Me tomó desprevenido y se movió para saltar sobre mí tumbándome sentándose sobre mi pecho.—Creo que este cono se ve mejor en tu cara—no solo se contentó con embarrarme de helado en la nariz sino que también me ensució la frente y el mentón.
Nuestras risas atraían la atención de los transeúntes, pero nunca me importo menos lo que podían pensar.
--Isabella, siempre me estas sorprendiendo—le dije con sinceridad.—¿Entonces aceptas rentarme la habitación que te sobra? En verdad necesito un espacio para vivir— Apelé a su buen corazón, sabía que estaba jugando sucio, pero bien dicen que el fin justifica los medios. Ella volvió a morderse el labio de manera inconsciente, dios como deseaba besarla.
--Está bien…pero no puedo cobrarte una renta completa si no vas a pasar tiempo en el apartamento, eso sería deshonesto de mi parte.—murmuró sacando un pañuelo y limpiándose la nariz y el pecho. Luego me lo entregó para que también me limpiara.
Mi dulce y tierno ángel. La pobre piensa que se puede aprovechar de mí, cuando en realidad soy yo quien se está aprovechando de ella, de la manera en la que ella me hace sentir.
--No, insisto en pagarte la mitad de la renta de la casa y ayudarte con los víveres. Cuando este allá, tendrás que alimentarme con tus dones culinarios, así que es lo mínimo que puedo hacer.—la dije mirándole a los ojos—Por favor—le susurré. Su expresión quedo en blanco.
--Está bien—dijo con un hilo de voz antes sacudir su cabeza aclarando sus pensamientos. Sonreí, en verdad estaba mal de mi parte manipularla, pero ella era como arcilla en mis manos y no podía evitarlo, tenía la necesidad de cuidar de ella y esta era una de las pocas cosas que podía empezar a hacer.
Nos sentamos en la grama hasta que empezó a oscurecer. Reímos, charlamos y jugamos a las veinte preguntas. Odiaba mentirle en algunas de las cosas que me había preguntado, más adelante cuando nos conociéramos mejor le diría la verdad, pero por ahora no. Sin embargo aprendí tantas cosas de ella debido a su sinceridad.
Le gustaba cocinar, leer clásicos y escribir. Es una cuidadora, sí, esa sería la palabra para describirla, primero cuidó de su madre emocionalmente por lo que pude ver, eso explica porque ahora es un desastre con las cuentas, siempre tuvo a Bella para encargarse de eso y luego que ella se mudó con su padre, pues todo se vino a pique aunque su nuevo esposo la ayuda. Después cuidó físicamente de su padre asegurándose de que comiera saludablemente.
Eso me aclaraba porque había prácticamente adoptado a Garrett.
Bueno solo me quedaba esperar a ver como terminaba la noche y que tal nos iba en la noche de películas.
Bueno acá les dejo otro capítulo de Anthony Masen, guardaespaldas XD
Sí… ya sé el punto de vista de Edward es él que más predomina en esta historia, pero no puedo evitarlo, creo que fui hombre en mi otra vida jajajjaa. No en serio lo que pasa es que amé el sol de medianoche y estoy muy influenciada por él. XD
Déjenme saber que les pareció el capi de hoy.
