Título: Entre Alcohol y Bisturís
Autor: Rodven
Rating: M
Pareja: Harry/Carlisle
Advertencias: Slash, AU, un poco de Gore.
Disclaimer: Nada me pertenece =( Solo la trama
N.A.: Recuerden las advertencias del capítulo anterior! (:
Entre Alcohol y Bisturís
Capítulo 2: En algún lugar
Edward vio en cámara lenta como la camioneta estaba a punto de estrellarse contra Isabela Swan, comenzó a correr, pero una mano lo detuvo, volteó su rostro hacia su hermana Rosalie. Un segundo después el aroma a sangre inundaba todo su ser, el demonio dentro de él se volvió loco y no quedó rastro humano dentro de él, sus ojos se convirtieron de dorado a color negro carbón. Todo pasó en un segundo, Emmett necesitó toda su fuerza de voluntad para no correr hacia la sangre, y toda su fuerza física para tomar a Jasper por los brazos, mientras que Rosalie y Alice tenían el mismo problema, pero incrementado al intentar hacer retroceder a Edward. Un cambio en la corriente del aire e hizo que el olor a sangre se despejara de sus mentes, eso fue todo lo que bastaba, Jasper se tranquilizó un poco, Emmett despejó su cabeza y comenzó a correr en sentido contrario del accidente con su hermano entre sus brazos.
Alice y Rosalie hicieron exactamente lo mismo con Edward. Llegaron a los límites de Canadá para que todos pudieran cazar algo, para poder saciar su sed. Edward fue el primero en brincar sobre un ciervo, no era su animal favorito, pero en definitiva, era mejor que nada. Jasper fue el siguiente, no le importaba que los ciervos fueran presas fáciles, eso era una emergencia. Los demás les siguieron, sus ojos negros poco a poco regresaron a su familiar tono dorado.
"Alice, Alice, ¿vivirá?" preguntó desesperado Edward. No sabía lo que sentía exactamente por esa chica, pero en definitiva, no era solo simple curiosidad.
"No sé, no lo sé. Carlisle no podrá hacer mucho por ella en Forks," dijo conmocionada. Carlisle era el mejor medico que podrían llegar a encontrar, ¿no era capaz de hacer nada por esa chica?
"¡¿Porqué me detuviste?" Edward le gruñó a Rosalie aventándola hacia un árbol. Emmett tomó a Edward de los brazos para evitar que dañara a su esposa, no que la lastimara, pero no iba a dejar que la tratara así.
"¿Por qué? ¡Porque ibas a revelar nuestro secreto ante todos!" le chilló Rosalie de vuelta. Mientras tanto, Edward intentaba zafarse de los musculosos brazos de su hermano.
"¡Suéltame! ¿Revelar nuestro secreto? ¿Y qué fue lo que casi provocas tú? Todos estábamos sedientos, ¿qué hubiera pasado si ustedes tres no se contienen y no hubieran sido capaces de detenernos a Jasper y a mí?"
"¡Pero fuimos capaces! En cambio tú ibas a correr directamente hacia la chica, ante los ojos de todos."
"¡Ya, cálmense los dos! vamos a casa, no necesitamos pasar por esto en este momento," dijo Jasper.
Después de cerciorarse que Edward no volvería a atacar a su mujer, Emmett lo soltó. Al llegar a la casa la encontraron vacía. No que les extrañara. Carlisle debería estar en el hospital atendiendo a Isabela Swan. Y Esme… Esme debería estar en algún lugar.
.
Carlisle escuchó la primera llamada que llegaba al hospital, un segundo después, el siguiente teléfono sonó, algo había pasado pensó Carlisle, y ni bien había terminarlo de procesarlo en su cabeza, los cuatro teléfonos que estaban destinados a emergencias estaban sonando. Escuchó a la recepcionista tomar la primera llamada.
Un accidente, la hija del jefe de policía, Isabela Swan, prácticamente aplastada por una camioneta que perdió el control. En el estacionamiento del instituto. Si pudiera, se hubiera mareado ante eso. Sus hijos tenían que estar ahí, Edward, la sangre de esa chica lo llamaba desde el fondo de sus entrañas. Jasper, el menos adaptado ante la dieta de la familia.
Necesitaba llegar al instituto lo más pronto que pudiera.
La ambulancia no era lo suficientemente rápida, pero no podía hacer otra cosa, no si no quería llamar la atención. Cuando llegaron al estacionamiento varios chicos estaban gritando, muchas chicas llorando, era un caos. Miro alrededor, sus hijos no estaban. Se tranquilizó un poco ante eso.
Miró hacia donde estaba el accidente. Casi se le desgarraba el corazón, aunque no lo expresara. La chica era un mar de sangre, su cara irreconocible, y sus brazos y piernas torcidas en ángulos poco normales. ¿En serio seguía viva? Sí, escuchaba la respiración errática de la chica, su llanto entre cortado. Podía ver el dolor por cada poro de su piel.
Pobre chica. Con extremo cuidado la subieron a la ambulancia. Divisó el carro de una patrulla tras de ellos, y vio la cara asustada y pálida del jede de policía. Esperaba que la chica se recuperara. Si no había otra forma… no, necesitaba gastar todas sus posibilidades, antes de pensar en morderla. Detuvo las hemorragias lo más que pudo. Cubrió algunas heridas superficiales.
Esa chica necesitaba ir a un hospital con mucho más equipo que el de Forks. "Harold, pide un helicóptero, necesitamos llevarla a Seattle," era el hospital mejor equipado de la zona. En seguida el copiloto tomó su radio y pidió un helicóptero.
Carlisle regresó su mirada a la chica. Necesitaba veinte minutos, solo veinte minutos para que la chica llegara a Seattle. Era la primera vez en su vida como doctor que Carlisle se sentía impotente. Forks no tenía ni por asomo las maquinarias que tenía el hospital de Seattle. Estaba haciendo todo lo posible por mantener a la niña con vida. En vez de dirigirse a la zona de urgencias, la ambulancia se dirigió a la parte trasera del hospital, dónde tenían un lugar amplio para casos como ese tipo donde se necesitara un helicóptero. Cosa que nunca había pasado desde que el doctor Carlisle había llegado a ese hospital.
No bien se habían estacionado cuando comenzaron a escuchar el ruido característico del helicóptero. Dejaron que se asentara bien el piso y comenzaron los procesos para transferirla.
"Doctor, doctor, mi hija, ¿a dónde la llevan?" una frenética voz le llamó. Carlisle volteó su cabeza para ver la cara más desesperada que había visto en su vida. Charlie Swan, todo lo que tenía era a su hija y a su trabajo, nada más. Su esposa… su esposa lo había dejado.
"La llevaremos a Seattle, donde podrán atenderla mejor que aquí, Charlie, haré hasta lo imposible para que se ponga bien, ¿me entiendes?" Charlie asintió, Carlisle no estaba seguro si le había entendido, pero aún así vio una luz de esperanza en sus ojos. No lo defraudaría. "No puedes venir en el helicóptero, te recomiendo que le pidas a alguien que maneje por ti, no puedo dejar que vayas en ese estado manejando, ¿me entiendes?" Charlie volvió a asentir.
Carlisle miró a su alrededor, pudo escuchar como llegaba la otra ambulancia, donde habían trasladado al que iba conduciendo la camioneta. Estaba seguro que no podía ser nada grave. "Charlie, dile a Daniel, el otro chofer de la ambulancia que vaya contigo hasta Seattle, el manejará, ¿está bien?" no podía seguir perdiendo más tiempo. No supo si el policía le había entendido o no, pero no se podía quedar más tiempo ahí.
Con ayuda de los demás subieron a la muchacha al helicóptero. "¿Ya han avisado a Seattle?" preguntó tan pronto subió a la nave.
"Sí, al parecer ya nos están esperando," le informó uno de los paramédicos.
"¿Alguien sabe quién está de turno?" preguntó Carlisle a nadie en particular.
"Roberts, McGregor, Jefferson, y el chico nuevo, Potter," le respondió el mismo paramédico.
"¿Quién tomará el caso?" preguntó Carlisle.
"Roberts y Potter, según me han dicho,"
Carlisle casi suspira de alivio, había conocido a Roberts antes, y había trabajado con él en contadas ocasiones, pero sabía que era bueno, muy bueno. No por nada era el director del hospital más importante de Seattle, la ciudad más poblada del estado de Washington. "Eso me tranquiliza, Roberts tiene toda mi confianza," dijo en voz alta a nadie en particular.
"Roberts el de apoyo doctor Cullen, Potter será el que tome el caso principalmente," habló el otro paramédico. Carlisle pensó que en cualquier momento iba a comenzar a sudar. Un novato atendiendo a esa chica, no quería ni pensarlo. Aunque la política dijera que en cuanto un paciente entrara a un hospital, el caso era tomado por los residentes, aunque el paciente fuera de otro lugar con otro médico. Él no lo permitiría, Isabela era su responsabilidad, y si de algo valía su fama y experiencia entre los doctores, él haría todo lo posible por atender a la chica él mismo.
Bajó su mirada a la niña. Tenía la misma nariz que su padre. Charlie se había separado de su esposa. Al igual que él.
"¿Carlisle?" la suave voz de Esme le llegó a través de la puerta de su oficina. Su pregunta fue formulada en un tono que él nunca había escuchado. Presintió lo que iba a venir a continuación. Se había estado preparando a lo largo de varios meses.
Su relación con Esme no era lo mismo, él la amaba, quería que fuera feliz, pero no podía soportar la idea de dejarla ir. Habían compartido ciento nueve años juntos. No era nada fácil. Pero ya lo sabía, sabía que ese momento iba a llegar en cualquier momento.
"Pasa," fue su respuesta, y trató de componerse lo mejor que podía. Escuchó cómo se abría la puerta, pero sus ojos seguían fijos en su escritorio. Sintió la mirada de su esposa en su cabeza, pero no fue capaz de voltear a verla.
"Perdóname por hacerte esto Carlisle," dijo en un susurro. "Yo no quería hacerte daño," él escuchó cómo iba acercándose, hasta que sintió una de sus pequeñas manos acariciar su cabello.
"Solo dime el porqué," le dijo cerrando los ojos ante el contacto.
"¿Recuerdas cuándo me convertiste?" él asintió. "Yo me uní a ti, porque estaba sola. Porque me tomaste en tu regazo y me cuidaste Carlisle. Yo te amo, no lo dudes nunca, pero no de la misma manera en que tú lo haces hacía mí. Tal vez nuestras acciones fueron muy apresuradas. Tú te quedaste con la idea de esa niña con la pierna rota. Cuando me convertiste, yo ya no era esa niña. ¿Me comprendes Carlisle? ¿Algún día me perdonarás?"
Él suspiró y la miró al fin, dejando que su mano se deslizara por su rostro cansado hasta que se posara en su mejilla. "No hay nada que perdonar Esme, solo espero que seas feliz, con todo mi corazón," le dijo en un hilo de voz.
Esme le besó la mejilla. "Vendré a visitarlos, ustedes son mi familia, no importa lo que pase entre tú y yo," eso lo dijo en un tono de voz más alto, como si dejara que el resto de la familia escuchara, no que no hubieran escuchado lo anterior. "Por favor, no me odien. No quiero lastimar a nadie," dijo con la voz rota, como si en verdad estuviera llorando. Carlisle tomó su pequeña mano entre las de él y le besó la palma, y luego cerró la mano en un puño, como si quisiera que Esme guardara ese beso.
"Cuídate Esme," le dijo dándole un beso en la frente.
"Algún día, en algún lugar encontrarás lo que te hace falta Carlisle." le dijo con una suave sonrisa.
Después de eso, Esme los había ido a visitar cada tres meses a lo mucho. La familia se desequilibró un poco, todos estaban tan acostumbrados a una figura materna, y de pronto no tenerla, era desconcertante. Nadie estaba enojado con ella, ni siquiera él. Por mucho que le doliera su partida, no pudo dejar de notar que su pérdida no le afectaba como pensaba que le iba a afectar.
Sí, la extrañaba, le echaba mucho de menos, le hacía falta, sí, pero sentir ese sentimiento de necesidad, no, no lo sentía. Fue cuando su hijo Jasper habló con él.
"Papá, no te sientas mal, no es que no la hayas amado," le dijo entrando a su habitación. "Es solo que no era la indicada para ti,"
"¿A qué te refieres Jasper?"
"Cuando extendía mis poderes hacia ustedes por mera curiosidad, sentía tus sentimientos hacia ella, eran casi iguales a los que sientes por Rosalie y Alice, solo que un poco más profundo,"
Carlisle frunció el ceño, "¿Por qué no me lo habías dicho?"
"¿En serio hubieras querido que lo hubiera hecho?" le preguntó Jasper alzando las cejas en incredulidad.
Carlisle lo pensó por un momento. No, no lo hubiera querido. "Gracias Jasper," dijo abrazándolo.
"Papá, solo queremos que vuelvas a ser el mismo de antes. No que las cosas sean igual, solo que vuelvas a ser el mismo, te extrañamos."
Carlisle aún no había terminado de aceptar por completo que Esme y él no eran el felices por la eternidad que tanto había creído. Y eso era lo que no le ayudaba a asimilar las cosas tan fácilmente. Aunque desde aquel entonces, hasta ese entonces, todo había mejorado considerablemente.
El helicóptero al fin llegó a la azotea del hospital. Pudo ver a Roberts abrir la puerta de la azotea, y detrás de él un muchacho que lo seguía, pero no le puso mucha atención, aparte de que Roberts le tapaba toda la visión. Los paramédicos tomaron sus posiciones y bajaron a la muchacha.
Los dos residentes se unieron a ellos, Carlisle seguía viendo los signos vitales de Isabela. Y sostenía el suero mientras le sostenía la cabeza para que no se moviera con el ajetreo.
"¡Al elevador de la izquierda!" ordenó una voz con un delicioso acento británico. Su cabeza se alzó de repente. Unos profundos ojos verdes le devolvieron la mirada. Algún día, en algún lugar. Le llegaron las palabras distantes de una suave y melodiosa voz.
N/A: (: No mucho... ya regresé a clases (: y amm... mi horario está H O R R I B L E x.x como sea... =) un beso a todos! Ya tengo mucho mucho sueño =(
Yue: Bueno, ahí esta la primera parte del encuentro de Harry y Carlisle... OMG! Sí! Carlisle es el vampiro que todos conocemos y amamos de Twilight. ¿Escribí algo que hiciera pensar lo contrario y no me dí cuenta? o.o dímelo porfa para que lo vaya a corregir de una vez. o.o Disculpa si te confundí. Un abrazo! =)
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