Título: Entre Alcohol y Bisturís

Autor: Rodven

Rating: M

Pareja: Harry/Carlisle

Advertencias: Slash, AU, un poco de Gore.

Disclaimer: Nada me pertenece =( Solo la trama


Entre Alcohol y Bisturís


Capítulo 4. ¡Doctor, fuera de la cocina!

Harry llegó a su departamento, Teddy ya estaba dormido, en el sillón, pero ya estaba dormido. Sonrió a su ahijado, no podía ni imaginar que Teddy sufriera alguno de esos casos que llegaban a diario al hospital. Cargó al niño y se lo llevó a su habitación, de tanto sueño que tenía se quedó dormido junto a él. Y lo último que pensó es que le era incomprensible pensar en su hijo lastimado de esa manera, aparte de que el ámbar era una piedra muy bonita.

El despertador hizo que saltara de la cama. Sentía como si no hubiera dormido absolutamente nada. Gruñó y se tapó los ojos con su brazo para que la poca luz que entraba por la ventana no le diera en los ojos.

"Pa, escuela," dijo la soñolienta voz de Teddy a un lado suyo. ¿Qué hora era? gruñó de nuevo, y el despertador no se callaba. Tenía ganas de llorar, tenía mucho sueño. Con todas las fuerzas que tenía, que no eran muchas, se sentó en la cama, vio el despertador. Y el sueño casi se le iba. Veinte para las ocho. Teddy no estaba cambiado, ni arreglado ni nada. Maldito despertador, ¿Por qué no lo había despertado antes? Desactivó la alarma del despertador para que su horrible sonido se callara y no volviera a sonar.

Se paró de la cama, donde Teddy seguía acurrucado en su almohada sin levantarse. Suspiró. De seguro se había quedado muy tarde esperando por él. "¿Teddy? Vamos, levántate, tienes que ir a la escuela," al igual que él había hecho antes, Teddy gruñó y se volteó al otro lado, sin abrir los ojos.

Tomó su celular y marcó el número del hospital. Sonó dos veces antes de que Arelly contestara, ¿A qué hora llegaba esa mujer al hospital? "Hospital Central, mi nombre es Arelly, ¿en qué puedo ayudarle?"

"Arelly, soy Harry. Avisa que hoy no voy. Di que estoy en estado de losa,"

"¿De losa?" preguntó extrañada.

"Sí Arelly, qué soy un vegetal, que no me pienso mover de mi cama hoy, hasta la tarde," o noche.

"Oh… ok, ok, yo le digo al director, ¿algo más?"

"Gracias Arelly, sí, ¿cómo está la señorita Swan?" Escuchó del otro lado de la línea el inconfundible sonido de teclear en la computadora.

"Todo está normal, según las anotaciones de la enfermera de turno ya abrió los ojos, y habló un poco con su papá. ¡Ah! Su madre llegó hoy, hace unos minutos,"

"Que bien, gracias Arelly, si me necesitan, saben que estoy a pocas cuadras," y colgó. "Teddy, muévete un poco," se recostó y tan pronto su cabeza tocó la almohada quedó profundamente dormido de nuevo.

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Carlisle llegó al hospital a las ocho de la mañana. Sus ojos vagaron por los alrededores en busca de… ¡una máquina de café! claro, no al otro doctor, no para nada. Suspiró mentalmente mientras se rendía, Harry Potter le atraía como ninguna mujer le había atraído antes.

Su lívido incrementaba bastante a su lado, bueno, la única vez que estuvo a su lado, y ningún paciente entre ellos, sí que incrementó. Y esos ojos que tenía, eran hipnotizantes, ¿Nadie más lo había notado?

"¿Se encuentra el doctor Potter?" se vio a sí mismo preguntando en la recepción.

"En estos momentos se encuentra bastante indispuesto doctor Cullen," le dijo la enfermera-recepcionista moviendo las pestañas descaradamente.

"¿Qué quiere decir con indispuesto?" le preguntó a la muchacha sin tomar en cuenta su coqueteo, ¿Acaso estaba enfermo? La muchacha dejó escapar un suspiro lastimero, como si se diera cuenta que era caso perdido intentarlo.

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"Habló para informarnos que no iba a llegar a trabajar," le respondió con un suspiro. Harry Potter era el único doctor que conocía que pusiera en peligro su trabajo con los retardos y las faltas. Bueno, no que lo pusiera en peligro, nadie iba a correrlo. Pero sí, sus faltas, que no eran tan escazas, a veces ponían patas para arriba al hospital entero. Eso sí, si era requerido en momentos donde no era su turno, o tenía que quedarse a una cirugía, como la del día anterior, él hacía el trabajo y se quedaba hasta la hora que fuera necesaria.

Por eso el director le daba más libertades de lo normal. Bueno, Harry Potter no era normal si se ponía a pensar. Era un muchacho saludable, atractivo, sí, bastante atractivo, y guapo, porque no era lo mismo ser atractivo que ser guapo, pero él era las dos cosas al mismo tiempo, y con cuerpo de infarto. Era tan fácil mantener una conversación con él, era risueño, caballeroso, atento, y tierno, todo lo que una mujer desearía como esposo. Su más grande preocupación, aparte de la de sus pacientes, era Teddy. El niño había ido varias veces al hospital a buscarlo. Ellos dos eran la cosa más dulce que verían en el día.

Pues sí, Harry Potter era lo que toda una mujer desearía como esposo y padre de sus hijos. Pero había tres cosas que hacía que ninguna mujer lo tuviera. Uno, solo se dedicaba a su trabajo y a su hijo/sobrino/nieto, nadie sabía muy bien la relación entre él y Teddy. Y dos, Harry Potter era gay, no que lo hubiera dicho, pero, ¡Por favor! Eran raros los días que el doctor Potter no recibiera una insinuación indecorosa por parte de una paciente, de una familiar de un paciente, de una enfermera, de una doctora, de hecho Arelly estaba segura que si la máquina de café pudiera hablar ya hubiera dicho algo. Pero Harry permanecía todo lo profesional que era y la rechazaba de una manera tan caballerosa y con tanto tacto, que la mujer en cuestión no se sentía ofendida ni rechazada. Y tres, su vida nocturna.

Era conocido por sus varias salidas en las noches, y esas eran las razones por las cuales a veces no llegaba al hospital al día siguiente, por lo menos en su turno. Los que lo acompañaban, que siempre eran sus compañeros y compañeras de trabajo, nunca le aguantaban la jornada, Harry bailaba, bebía, y disfrutaba como cualquier joven, hasta altas horas de la madrugada, y sin ningún asomo de cansancio, o embriagues. Y dado que todos sus acompañantes partían antes que él, nunca nadie sabía que era lo que el doctor hacía después.

Arelly tenía sus sospechas acerca de un antro gay que estaba por la zona a las que frecuentaba Harry. Y las pocas veces que ella lo había acompañado, había visto que él no le prestaba a atención a su escote, y eso que ella tenía una buena dotación por delante, ni a sus pantalones ajustados, o a sus minifaldas cuando era el caso.

Y cuando se dio cuenta de eso dejó todas sus esperanzas a un lado. Y al igual que había dejado a un lado sus esperanzas de conquistar a Harry, dejó de lado sus esperanzas de conquistar al doctor Cullen. Solo con ver la pasión con la que le había preguntado ¿Qué quiere decir con indispuesto? fue suficiente para saber que al rubio tampoco le interesaban las mujeres.

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"Pero, ¿Por qué?" preguntó con los ojos chispeantes.

"Dijo que no pensaba levantarse de su cama en todo el día," Carlisle frunció el ceño. "Lo que pasa es que el día de ayer dobló turno, y luego le llegó el caso de la señorita Swan, quedó exhausto."

Había doblado turno, y aún así se había quedado a operar a Bella. Dios, ese muchacho tenía complejo de héroe, o era un completo irresponsable. Se talló la cara con las manos, estaba frustrado, quería verlo, pero a la vez necesitaba darle un chequeo a Bella.

"Ok, gracias. ¿Hay alguna novedad con la paciente Swan?" preguntó a la enfermera frente a él.

"Despertó en la madrugada y habló un poco con su padre, nada más. Su madre llegó hace unos momentos pero no ha podido verla, necesita la autorización de un doctor," le contestó.

Carlisle asintió y volteó su mirada al pasillo, luego a la enfermera, y luego al pasillo. "El doctor Potter vive a tres cuadras de aquí, saliendo por la puerta principal toma la calle que sube a la derecha, hay un conjunto de departamentos, el de él es el dieciocho. Que tenga buen día doctor Cullen," le dijo la enfermera, mientras se paraba de la silla e iba al archivo.

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¡Hombres! ¿Por qué eran tan orgullosos al momento de pedir ayuda? En realidad no tenía nada que ir a hacer al archivo, pero estaba segura que el doctor se sentiría avergonzado si ella se quedaba ahí frente a él.

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Una señora de edad no muy avanzada, con el cabello castaño, idéntico al de Bella, y un señor fornido, como si fuera deportista, estaban fuera del cuarto de su paciente.

"¿Puedo ayudarles?" les preguntó llegando hasta ellos.

"¿Usted es el doctor que atendió a mi hija?" le preguntó desesperada la mujer.

Carlisle le extendió la mano. "Soy el doctor Carlisle Cullen, el doctor Potter y yo fuimos la que la atendimos," la señora de devolvió el saludo.

"Soy René, la mamá de Bella, él es mi esposo Phill," dijo presentándose René.

"Mucho gusto doctor. No nos han dejado pasar, ni siquiera a René, ¿Tenemos que hacer algo para poder hacerlo?"

Carlisle les sonrió. "Parece que es mi completa culpa que no hayan podido entrar, políticas del hospital. Solo deme unos minutos para comprobar su estado, y será capaz de entrar a verla,"

René asintió frenéticamente pero no dijo nada. Vio como Phill le tomaba la mano antes de atravesar la puerta. Isabela Swan se veía bastante bien. La piel que podía verse debajo de los vendajes de la cara estaba curada, sabía que el resto estaba de la misma manera. La muchacha dormía pacíficamente, sin rastro de dolor y sin ninguna inquietud. Observó las maquinas, los signos estaban normales. Charlie estaba durmiendo en el sillón junto a la cama en una posición bastante incómoda.

"Charlie," le dijo zarandeándolo suavemente por un hombro. "René está ahí fuera, quiere pasar a ver a Bella,"

"¿Mhh?" fue el sonido que salió de su garganta para luego abrir los ojos, estuvo mirando un momento a Carlisle dejando que todos sus pensamientos regresaran a la normalidad. "¿Carlisle? ¿Cómo sigue?" preguntó refiriéndose a su hija.

"Está estable, mañana podremos traspasarla a Forks para que esté más cerca de casa," le informó. "Su madre está fuera de la habitación, pero es necesario que tú salgas para que ella sea capaz de entrar," dijo recordando las políticas del hospital, a veces eran un dolor de muelas.

"¿Mañana, tan rápido? ¿René está aquí? Oh, sí, sí, ahora mismo salgo." dijo muy rápido mientras se ponía en pie.

Luego de dar instrucciones a las enfermeras de que la muchacha estaba estable y que podía ser pasada a un área menos restringida salió del hospital con dirección a Forks, pero extrañamente había llegado a un grupo de departamentos, y mucho más extraño fue que estaba tocando la puerta del departamento dieciocho. No podía explicarse la razón.

Tocó cinco veces más y cuando estaba a punto de darse por vencido, una soñolienta voz sonó desde dentro, y unos pasos que arrastraban los pies se fueron acercando a la puerta.

"Ya voy, ya voy,"

La puerta se abrió y por ella se asomó un Harry con la ropa arrugada del día anterior, el cabello alborotado, y con un porte de cansancio extremo que casi le daba lástima a Carlisle de haberlo despertado.

"¿Carlisle? ¿Sucede algo? ¿Bella está bien?" le preguntó el moreno disipándose un poco el sueño de encima.

"Eh… sí, está en perfectas condiciones," ¿Y ahora qué? se preguntó.

"Ah… ok, entonces, pasa, supongo," le dijo Harry al ver que Carlisle no decía nada más. Se hizo a un lado para dejarle espacio.

El vampiro miró a su alrededor, era un pequeño departamento decorado cómodamente. La pequeña sala tenía dos sillones, a simple vista muy mullidos, había colores regados por la alfombra y libretas mal acomodadas en una esquina. No había televisión, pero sí un buen número de juegos de mesa para niños, así como juguetes, también pudo ver una bicicleta pequeña mal acomodada en pasillo. Una computadora de escritorio en una esquina y varias fotografías a lo largo de la estancia.

"Siéntate, disculpa el desastre, no he tenido tiempo de arreglar la casa," dijo con un suspiro dándose cuenta del estado de la sala. Él mismo se sentó en el sillón más grande, mientras Carlisle se sentaba en el otro. Y en el momento en que su atención regresó al mago, este ya estaba de nuevo en el mundo de Morfeo.

Carlisle rió bajito, se paró y acomodo en una mejor posición a Harry, le quito los zapatos y le puso un cojín como almohada en la cabeza. Solo tendría que esperar a que se levantara.

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Harry despertó con la sensación de haber dormido más tiempo del necesario. El sonido de la risa de Teddy le llegó desde la cocina. Abrió los ojos. No estaba en su cuarto, ni en el de Teddy. No tenía puestos los zapatos.

De pronto recordó que Carlisle había ido a su departamento, lo había dejado pasar, ¿y luego qué? miró a su alrededor, la casa estaba limpia, se frotó los ojos y frunció el ceño. Estaba seguro que Teddy había hecho un tiradero, y que él lo tenía que limpiar. La risa infantil de su hijo le volvió a llegar desde la cocina, y ahora acompañada de la voz de un hombre.

Harry sintió pánico y salió corriendo hacia esa dirección, con su varita en ristre y el corazón desbocado. Lo que encontró en la cocina fue a su hijo revolviendo masa en un cuenco y a Carlisle con la cara y el cabello lleno de harina. Teddy no estaba mejor. Su cabello rosa chicle, el favorito de su madre, y el de él cuando estaba bastante feliz, brillaba bajo una capa de harina y azúcar. Miró toda la cocina, y se puso pálido, Teddy no era el niño más ordenado del mundo, y por lo general le gustaba ensuciar todo. Pero eso, eso era otro nivel. Había huevos estrellados literalmente en las paredes, harina por todo el piso, junto con leche formando una masilla pegajosa.

"La mayoría de la culpa es mía," le dijo sonriendo Carlisle. "Nunca pensé que cocinar fuera tan… ¿entretenido y complicado a la vez?" le dijo poniendo cara de disculpa, pero no llegando a lograrlo porqué sus ojos brillaban pícaramente.

"Pa, pa, ¡Pastel! Te estamos preparando uno, pero despertaste antes," le dijo con una enorme sonrisa Teddy. Harry dudaba que ese pastel hubiera estado listo aunque hubiera dormido otras diez horas más.

Se metió la varita a los bolsillos traseros de su pantalón, un hábito que nunca lo había abandonado, y avanzó hacia ellos. Carlisle alzó la vista de la masa y miró a Harry con una sonrisa, su sonrisa se desvaneció en menos de un segundo y sus ojos se abrieron más de lo normal.

"¡Harry! Cuidado con la…"

"¡AUCH!" exclamó Harry desde el suelo.

"… mantequilla," terminó inútilmente Carlisle. Al parecer un trozo de mantequilla había ido a parar al suelo. Teddy estaba riendo histérico, su cabello cambiando de colores, rosa, turquesa, morado, azul… y a Harry le dolía el trasero. Carlisle mientras tanto corrió a ayudarle.

"¿Carlisle? ¿Puedo hablar contigo?" le preguntó Harry estando ya de pie.

"Seguro," le contestó serio el vampiro, que siguió a Harry a la sala.

"No quisiera ser rudo pero, ¿Qué haces aquí?" le preguntó el moreno cuando ya estaban lo suficientemente lejos de los oídos de Teddy.

Carlisle lucía apenado, todo lo apenado que pudiera lucir un vampiro. "No lo sé," le respondió sinceramente. "Creo que, creo que necesitaba verte," le dijo no mirándolo a los ojos.

"¿Y por qué necesitabas verme?" le presionó Harry.

Harry sabía lo que quería escuchar, y pensaba que Carlisle se lo iba a decir. De un día para otro se había sentido atraído por ese doctor. Pero no por el físico, ¡Merlín qué estaba como quería!, sino por su tranquilidad, pasión, madurez y todo lo que él reflejaba. Era un delicioso coctel de todas las cualidades y personalidad que a Harry le gustaban.

Y a Harry le gustaba ese hombre, de verdad que sí. Hombre, todavía se acordaba cuando se había descubierto a sí mismo observando a otros, sí otros. Bueno, en realidad había sido otro, para ser específicos, uno de los primeros clientes de Hermione, la había ido a visitar a su despacho, y ahí estaba él. De aspecto rebelde y rostro aristocrático, muy parecido a Sirius. Habían comenzado a frecuentarse después de eso, más por insistencia de Harry que otra cosa, pero el muchacho, Omar Archer, nunca dio señales de haber estado interesado en Harry, o en los hombres a decir verdad.

Hasta que Harry se dio cuenta que estaba haciendo el tonto tras un muchacho que no era gay, mientras él mismo comenzaba a aceptar que él era uno. Luego del juicio, que Hermione ganó, dejó de verle. Aunque cuando se había mudado a Seattle comenzó a experimentar un poco más. Recordaba la primera salida a un antro, había sido un mes después de su llegada. Todo por insistencia de un paramédico que quería salir, el caso es que el tipo en cuestión había organizado una salida para después del trabajo, y como Harry estaba presente no tuvo más que invitarle.

Aunque la invitación no hubiera sido dada por completa sinceridad, Harry sí que disfrutó esa noche, y al ver que todos con los que había ido a ese antro habían partido, él no tuvo más remedio que irse igual, pero en el camino de regreso se encontró con Love, un antro gay. Con su estado de ebriedad un poco alto, y toda la euforia que sentía en ese momento, entró. Fue una experiencia reveladora. Recordaba haber bailado, sino con todos los hombres que habían estado en el local, seguro sí había bailado con la mayoría. Cuerpos duros restregándose a su cuerpo, besos rudos y esporádicos mientras bailaba, pudo tocar piel caliente y músculos sin ningún problema, y sin sentir ninguna culpa.

Había regresado a ese antro cada vez que sus compañeros organizaban una salida y era invitado, o cuando le apetecía e iba solo. Recordaba una de esas últimas en especial, había estado bailando con un tipo toda la noche, había sido el tipo más sexy que hubiera visto en toda su vida, alto, fornido, calvo y negro. Recordaba que en cierto momento de la noche se habían quitado las camisas por lo sudadas que estaban, y que sus manos comenzaron a tocarse, y restregaban sus cuerpos impúdicamente, y cuando pensó que era tiempo de regresar a su apartamento, el tipo lo llevó directamente al cuarto oscuro, lugar al que nunca había entrado antes, y lo folló haciéndole ver estrellas. Le había quitado su virginidad entre dolor y placer. Prácticamente lo había clavado a un muro, y luego de eso recordaba haber sufrido tres días seguidos sin poder caminar bien.

"La enfermera de la recepción me dijo que estabas indispuesto, y pensé que estarías enfermo o algo así, por eso vine," dijo rápidamente Carlisle.

Bastardo mentiroso, pensó Harry.

"¡Oh! No tenías que haberte molestado. Pero dime, ¿cómo conseguiste la dirección?"

"Me la dio la enfermera,"

Tendría que hablar muy seriamente con Arelly acerca de dar su dirección a extraños, bueno, Carlisle no era exactamente un extraño, pero… cómo sea, pensó.

"¿Y por qué no me hablaste en vez de venir?" preguntó tratando de sacarle la verdad.

"Pues porque no… bueno… no tenía tu teléfono,"

"¿Y por qué no se lo pediste a Arelly? digo, si te dio mi dirección, no creo que te hubiera negado mi número," ya estaba cerca.

La mirada de Carlisle era de mortificación y pena. Abrió la boca un par de veces, pero ningún sonido salió de ella, la vista era adorable, al menos para los ojos de Harry.

"Solo… ¡solo quería verte ¿está bien?" por fin explotó. Y Harry sonrió.


N.A. No me odien por dejar la historia ahí ;D el próximo capí será el último :)

Les he dicho que he regresado a clases y que mi horario es un asco? bueno, se los repito =) Los lunes, miércoles y jueves tengo clase desde las 7 de la mañana hasta las 9 de la noche, pero tengo que levantarme mínimo a las 6am para poder llegar a tiempo y encontrar un buen lugar para estacionarme! x.x y a las 9pm q salgo, el tráfico es una locura! =( así q me hago treinta minutos a mi casa, si tengo suerte! x.x los demás días son más calmados! (: el martes solo voy por 4 horas a partir de las 9am y los viernes a partir de las 11...

así que hoy me levanté tarde y disfrute de unas horas necesarias en mi cama :3 y mañana me voy a mis clases de derecho. Así que solo tengo este momento para actualizar! =P pk me pondré a hacer tarea "/ ok, basta de mis lamentaciones!

Yue: En las notas del prólogo dije que el fic estaba terminado y que solo tenía cinco capítulos, sin incluir el prólogo. Así que el fic es corto. (: Gracias por tu review ^^ que bueno que te haya gustado el capítulo pasado :]

gato: bendita sea la casualidad! :D y que te haya traído hasta aquí ^^ muchas gracias por el review ^^ y que bueno que te este gustando la historia :3 y por lo general, este fic lo actualizo pronto jojo xD

Mil gracias a todos por todo! un abrazo! (: Espero se encuentren todos bien :D