Título: Entre Alcohol y Bisturís

Autor: Rodven

Rating: M

Pareja: Harry/Carlisle

Advertencias: Slash, AU, un poco de Gore.

Disclaimer: Nada me pertenece =( Solo la trama


Dedicado a tommyhiragizawa por su cumpleaños, lo siento guapa, no pude escribirte un fic, este capítulo es lo menos que puedo hacer por ti en estos momentos. (Lee las notas del final). Muchas felicidades, espero que tu día haya sido maravilloso =)


Entre Alcohol y Bisturís


Capítulo 5. Un futuro Felices por Siempre

Carlisle tomó la cara de Harry entre sus manos de forma tan delicada como si estuviera tomando una mariposa para que no se rompieran sus alas, congelando esa sonrisa en sus labios. Vio con fascinación cada rasgo de su cara. Sus carnosos labios rosas, sus largas pestañas, las delineadas y masculinas cejas, y esos ojos. Tan brillantes y llenos de vida, inocentes y a la vez con experiencia. Si pudiera, moriría en ellos, contemplándolos hasta el fin de la existencia. Verdes y chispeantes, tan únicos que estaba seguro que nunca había visto un color de ese tono. Tal vez fuera la misma esencia de Harry, pero esos ojos eran la misma llama de la naturaleza.

Acercándose poco a poco, queriendo tocar esos labios con los suyos. Tal vez esos labios le contaran a los suyos la verdad de la vida, los secretos más profundos de la Tierra. Tal vez, si solo estuviera más cerca, solo unos centímetros. Unos pocos milímetros.

La respiración de Harry le tocó la cara, su aliento cálido sopló por encima de su boca, acariciándole las mejillas, haciendo que su corazón se sintiera como si latiese. Escuchó con deleite su corazón, deseando que esa música nunca se detuviese, que nunca cesara su latir.

Y entre un océano de sensaciones que le hacían promesas del cielo y de estrellas, tan nuevas para él, sus labios por fin tocaron la piel más suave y ardiente que hubiera tocado jamás.

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Sus labios acariciaron los suyos con delicadeza, mandando un escalofrío por toda su espina dorsal, sentía el sabor de Carlisle en su boca. Sus ojos estaban cerrados, pero sus manos encontraron su cuello, y ahí se aferraron, manos frías y duras como el mármol tomaron su cintura. Su cuerpo se pegó al otro chocando un pecho duro y tonificado.

Su cabeza se hizo de lado para profundizar más ese beso, y de repente abrió su boca para darle paso a esa ardiente lengua que le había pedido permiso. Casi deja escapar un gemido cuando sintió su roce dentro de su boca. Las manos de Carlisle lo apretaron por la cintura, como pidiendo un poco más, y Harry se lo iba a dar. Merlín que se lo daba.

Dejando todo por la borda, olvidándose que estaba en la sala de su casa, con un niño en la cocina, y que tenía que ir al hospital, se abandonó en el beso, haciéndolo más ardiente, más exigente. Todo era manos, jadeos, lenguas y labios.

¡Crack! se escuchó un ruido desde la cocina, como el de cristal rompiéndose contra el piso, lo suficientemente fuerte para sacarlos de su fantasía. Se separaron con mucha rapidez, el corazón de Harry latiendo a mil por hora, por causa del beso y del susto.

Mientras su mente procesaba que no estaba besándose más con Carlisle y que algo se había roto en la cocina, donde estaba Teddy. El niño se asomó por la puerta con una sonrisa enorme y con cara de inocencia que ni Harry se la creía.

"Pa, creo que el pastel tendrá que ser otro día," Harry lo miró, y luego miró a Carlisle, que tenía, se imaginaba, la misma cara de atontado que él. Y sonrió porque él la había provocado. Luego regreso su mirada a su hijo.

Su cabello aún lleno de harina, su cara llena de masa aguada, y su carita de angelito que siempre le cortaba la respiración.

"Huelo sangre," le susurró Carlisle a Harry. Sus ojos se abrieron y corrió a donde estaba Teddy, inspeccionándolo de cabeza a los pies. Teddy traía puestas unas bermudas de mezclilla que le llegaban a las pantorrillas, y justo ahí entre la bermuda y los calcetines, estaba un hilito de sangre que escurría hacia abajo.

"No es nada, no me duele," dijo muy orgulloso de sí mismo. Harry se tranquilizó un poco.

"Anda, te voy a curar esto," le dijo cargándolo y sentándolo en el sillón en el que un momento antes él había estado dormido. Se hincó frente a él y examinó con detenimiento la herida, no era profunda, ni peligrosa.

Convocó su maletín de primeros auxilios y sacó una pinza, con cuidado extrajo el pequeño pedazo de vidrio, para luego desinfectarla y con su varita al final cerró la herida.

"Ya está, no habrá cicatrices," le dijo. Y besó su pequeña frente. "Ahora es tiempo de que limpies la cocina," Teddy abrió los ojos con horror. "No te preocupes tanto, Carlisle te ayudará," le sonrió. "Tanto él como tú la ensuciaron, así que los dos deben limpiarla."

Tenía un trato con Teddy con el asunto de la limpieza de la casa. Teddy tenía que limpiar su cuarto él solo, así como barrer la sala. Harry arreglaba la sala, la cocina y el baño, así como lavaba la ropa y los trastes, claro que con ayuda de magia. Por eso no se le hacía justo que el niño hiciera mucho trabajo, ya que él mismo no hacía mucho. Pero cuando Teddy se empeñaba en ensuciar, tenía que limpiarlo.

Y en la cocina pareciera como si de pronto hubiera estallado una batalla entre los huevos y la harina, dónde nadie había ganado, pero sí los dos bandos habían perdido muchos de sus combatientes. Así que Teddy tenía que limpiarla, junto con Carlisle.

Teddy frunció los labios y las cejas, en una clara manifestación de que no estaba contento con la idea. Carlisle rió por lo bajo.

"Vamos Teddy, no será mucho tiempo el que nos llevemos," le dijo extendiéndole la mano para que la tomara. El niño suspiró resignado antes de rodear con sus bracitos el cuello de Harry, quien le devolvió el abrazo. Luego de separarse le besó su cicatriz de la frente. Se puso en el piso de un salto y tomó la mano de Carlisle para dirigirse a la cocina.

Harry sonrió como bobo, su hijo era la cosa más importante para él, y le encantaba recibir ese tipo de cariñitos por parte del niño. Según la profesora de su escuela, era un niño muy inteligente, aplicado y bastante participativo. No recordaba quien le había dicho una vez, un niño es inteligente, si es feliz. Y Teddy era inteligente, estaba seguro que sería igual que su verdadero padre cuando fuera mayor. Harry se sentía tan bien cuando le hacían ese tipo de comentarios, porque quería decir que su trabajo como padre no era tan malo. Y que su niño era feliz, que era lo que más le interesaba.

Se puso en pie y se dirigió a la puerta de la cocina, donde vio con diversión a Teddy limpiando la mesa con un trapo y Carlisle pasando a toda velocidad por todos lados, recogiendo y limpiando. Harry carcajeó, Carlisle lo iba a consentir mucho.

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Llegó al hospital al turno de la tarde, luego de checar que no hubiera ninguna urgencia, se dirigió al cuarto de Bella para checar su estado. La encontró despierta mirando al techo, ni Charlie ni su madre estaban con ella.

"¿Cómo te sientes?" le preguntó.

Su mirada fue del techo a él, y lo miró por un momento. "Bien, supongo," le dijo.

Harry le sonrió. "Soy el doctor Potter. Carlisle y yo fuimos los que te operamos," le dijo acercándose. "¿Te duele algo? ¿Estás incómoda?"

"No, no me duele nada. Y es raro, bueno, eso supongo. Cuando era pequeña me rompí una pierna y me dolió muchísimo aún después que me la enyesaron." le respondió con el ceño fruncido tras los vendajes. Era normal que no le doliera, a Harry no le gustaba que sus pacientes sufrieran más de lo que ya habían pasado.

"Es normal, antes no tenían los mismos medicamentos que ahora," le dijo mintiendo, las pociones contra el dolor no eran difíciles de preparar, y eran fácilmente introducidas en el suero, y no afectaban al organismo.

"¿Doctor?" le preguntó Bella.

"Dime Harry, que yo sepa no parezco tan viejo," eso hizo que la muchacha sonriera.

"Mmm… me gustaría tomar un baño," le dijo sonrojándose. Harry le sonrió, era tan normal como querer tomar agua. Después de la operación era muy raro que los pacientes se bañaran, uno porque estaban inconscientes la mayoría de las veces, y dos, necesitaban un tiempo para que las heridas cicatrizaran un poco, y en ese caso, el yeso se endureciera.

"Le diré a una enfermera que venga en un rato para que te ayude a bañarte," en ese momento la puerta se abrió y bajo el marco de la puerta se quedó como en piedra un muchacho bastante guapo, muy, muy guapo. Piel pálida como el mármol, ojos dorados y cabello color bronce. Las cejas de Harry se alzaron con mucha sorpresa.

"Eh… lo siento," dijo apenado el muchacho. Pareciera que iba a darse la vuelta cuando Bella habló.

"¿Edward?" los ojos del muchacho cayeron sobre la muchacha en la cama.

"¿Cómo te encuentras?" le preguntó. Como si de repente se hubiera olvidado de la presencia de Harry.

"Bien, bueno, en lo que cabe," le respondió Bella mirándolo a los ojos.

Y se quedaron callados. Harry los miró por un momento, y luego rió por lo bajo. "Puedes pasar," los dos soltaron un suspiro cuando fueron sacados de sus pensamientos. "Soy el doctor Potter, pero hago que todos me digan Harry."

Edward entró al cuarto un poco reticente. "Edward Cullen," le dijo extendiéndole su mano. Harry la tomó y fue lo que faltó para que Harry asegurara que ese chico era un vampiro. Y nada menos que hijo de Carlisle, suprimió un escalofrío al pensar en el hombre. "¿En verdad se encuentra bien?"

"En muy buenas condiciones, aunque obviamente necesita un poco de reposo," Harry volteó su mirada a la chica. "Mañana podrás regresar a Forks, estarás un tiempo en el hospital al cuidado de las enfermeras para que tus heridas se recuperen, pero al menos estarás en casa," le sonrió. Y con sus ojos señaló a Edward y alzó sus cejas repetidas veces para luego guiñarle un ojo.

Bella se sonrojó tan intensamente que Harry pensó que la sangre comenzaría salírsele de los oídos. Escuchó un gruñido tras de él, y vio como los ojos de Edward adquirían un color ámbar mucho más oscuro que el que tenía antes.

"¿Edward, podrías ir a buscar a tu padre un momento?" le preguntó actuando lo más rápido que pudo. El vampiro tardó un poco en reaccionar.

"¿Carlisle está en el hos –?" no terminó de preguntar, pero con una cara seria asintió y salió del cuarto.

Harry frunció el ceño pensativo. Tal vez Edward no era inmune a la sangre como Carlisle. Ahora no pudo dejar de temblar al pensar en Carlisle. No habían podido hablar mucho después de que hubiera limpiado la cocina, porque Teddy no hizo más que limpiar la mesa. Luego habían comido pizza, para la felicidad de su hijo, que pidió mientras la cocina regresaba a su estado natural. Después tuvo que bañarse para ir al hospital al turno de la tarde. Y Carlisle dijo que iría también.

Carlisle fue el primero en salir de la casa, dejándolo a él y a Teddy disfrutar un momento solos, mientras Harry le contaba al niño como había ido su trabajo del día anterior, sin entrar en detalles, su hijo ya había visto mucho en sus idas al hospital como para que le contara exactamente todo lo que hacía. Y escuchó con detalle todo lo que él había hecho en la escuela y la tarea que le habían encargado para entregar ese día. Lo que le recordó que tenía que hablar con su profesora por la ausencia de Teddy.

Con todas las recomendaciones que podía darle a su hijo, fue al hospital, no le gustaba dejarlo solo en la casa, y menos con la energía acumulada de una mañana entera de sueño. Ya había experimentado con una niñera cuando vio que doblar turnos no era tan esporádico como creía. Pero el resultado había sido un desastre, cuando llegó a casa ese primer y último día con la niñera, se encontró con que Teddy estaba solo mirando la televisión, y al preguntarle, Teddy solo se encogió de hombros y le dijo que la muchacha lo había regañado por no dejarla hablar por teléfono. Más tarde su hijo le confesó que sin querer su cabello y sus ojos al parecer se habían vuelto rojos, y que la muchacha había salido corriendo. Harry tuvo que arreglar la memoria de la muchacha inmediatamente.

"Harry…" comenzó tímidamente Bella sacándolo de su cabeza. Volteó a mirarla.

"Dime,"

"Mmm…" vio como fruncía el ceño, y su mirada viajaba por toda la habitación. "Las cicatrices de mi cara…" pero no terminó la frase, sino que se quedó callada.

Harry llegó a su lado y le sonrió. "¿En serio te preocupan las cicatrices Bella?" dijo sentándose en el sillón, y apareció un espejo sin que ella lo notara. "¿Crees que no le gustarás a ese chico por algunas mallugaduras?" le preguntó alzando las cejas con incredulidad.

"No, no… bueno yo…" dijo nerviosa y como si quisiera maldecirse a sí misma.

"Bella, aunque no lo creas, el exterior de una persona no importa mucho cuando de relaciones se trata. La belleza física de las personas, muy pocas veces sintoniza con la belleza interna, además, he escuchado muchas veces eso de, la apariencia atrae, más la personalidad enamora."

"Pero…" sus ojos nunca lo miraron.

"Dime Bella, ¿crees que tu papá o tu mamá dejarán de quererte? Ese chico te gusta," no fue una pregunta. "¿Crees que valdría la pena si ya no le gustaras por unos cuantos cortes en tu rostro?"

"No, no, mis padres me quieren tal y como soy. Y Edward, bueno, él… viste la cara que puso al verme –" le dijo con los ojos brillantes. Harry sabía que Edward había puesto esa cara por su sangre, no por los vendajes. De todos modos suspiró.

"No creo que su cara haya sido por lo que pueda haber debajo de esas vendas Bella," le puso el espejo a un lado. "¿Te importa tanto la apariencia? Puedes verte si quieres, no te voy a engañar, la vista no es muy agradable, tienes moretones por toda la cara, pero se irán quitando con el tiempo,"

Bella tomó el espejo. Harry frunció los labios. La superficialidad de las personas era algo que nunca le caía en gracia, y estaba seguro que las personas que la querían no dejarían de quererla. Aparte, sabía que la chica no era de esas de vestirse con lo más incómodo y vistoso que tuviera en su guardarropa, había llegado al hospital sin una gota de maquillaje, no que después del accidente pudiera distinguirse de todos modos, su ropa era tan normal y corriente que pasaba desapercibida, y no traía ningún accesorio, así que no se le hacía ese tipo de chicas plásticas. Nunca se hubiera imaginado que le importara tanto la apariencia, pero al parecer, sí le interesaba. Y ese chico Edward, si no lo engañaban las pequeñas señales, estaba colado por Isabela.

Porque había sido obvio que Edward no había ido a ver su padre. Sino que había ido directamente al cuarto de Bella para verla. La chica alzó el espejo.

"Llamaré a una enfermera para que te ayude con las vendas," le dijo poniéndose en pie.

"No," le dijo entregándole el espejo. "Llévatelo, tienes razón," le dijo formando una pequeña sonrisa. "Las personas me quieren me seguirán queriendo, y aquellas que no lo hagan, será que no merecen mi atención," dijo determinada. Harry sonrió cegadoramente.

En ese momento Carlisle y Edward entraron al cuarto. Mientras que el mayor sonreía, el otro tenía una mirada curiosa en la cara.

"Bella, para mí seguirás siendo una mujer muy bonita," dijo Edward a la muchacha, haciendo que volviera a sonrojarse furiosamente.

"Creo que estorbamos aquí, ¿no crees Carlisle?"

El rubio sonrió complacido, le dio un adiós con la mano a Bella, mientras salía del cuarto, Harry lo siguió, pero antes de cerrar la puerta tras de él asomó la cabeza, Edward estaba a un lado de la cama mirando a su paciente a los ojos. Tal vez le diría luego que no tendría ninguna cicatriz resultante, y por fin la cerró.

Volteándose se encontró en los brazos de Carlisle. "Creo que es tiempo que nosotros también hablemos," le dijo antes de besarlo en medio del pasillo, y empujarlo contra la pared.

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Le había enviado una lechuza a Andrómeda diciéndole que se iba a tomar un fin de semana libre para salir un rato con Teddy, y aprovechar a ir a visitar una paciente a la que había atendido un par de días atrás y que necesitaba constante vigilancia por un tiempo, mentira del tamaño de un circo.

Bella había sido traspasada a Forks, donde Carlisle veía por ella, no que lo necesitara, pero era una escusa bastante creíble para que Harry viajara, y pudiera pedir permiso. Ellos dos no habían hablado mucho a decir verdad, ¿pero quién quería hablar si se podía utilizar la boca para cosas mucho más interesantes y placenteras?

Estaban besándose con tanto fuego en sus bocas que estaba calentando los dos cuerpos. Sus manos recorrían la musculosa espalda de Carlisle, cuando sintió que sus nalgas eran acunadas por un par de manos frías y ardientes. Lo elevó un poco, Harry subió sus piernas para cerrarlas alrededor de su cintura, 'Merlín, esas manos' Sintió como succionaban sus labios, y dejo escapar un gemido. Carlisle lo estaba manoseando, cada parte de su cuerpo gritaba por más contacto. Su piel debajo de la ropa exigía a gritos desnudarse. Y estaba duro, tan duro como un tronco de roble. Sabía que se iba a correr en cualquier momento, solo con las pequeñas fricciones que su miembro estaba recibiendo bajo la tela de su uniforme. Y esa boca… mordisqueando su cuello, y ¡Oh, Morgana! Chupando y lamiendo, justo encima de su vena, sentía esa lengua lamerlo desde abajo hacia arriba, dejando un rastro de saliva y veneno que quemaba su piel. Cada uno de sus poros gritaba en agonía y placer que solo Carlisle podía darle. Y estaba tan cerca, entre la nube en que se encontraba su cabeza podía oír los murmullos incoherentes del otro hombre, jadeando contra su cuello, gimiendo cuando su culo rozaba su erección debajo del delgado pantalón de algodón. Cada pequeño contacto, lo quería dentro, tan dentro de él que doliera y le llegara a las entrañas. Pero esa no sería la vez porque sentía como el líquido crecía dentro suyo y buscaba una rápida salida, y gritó al explotar, arqueando su espalda en un arco casi imposible, se derrumbó sobre el hombre sin poder sostenerse él solo. Escuchó un gruñido a un lado de su oreja, tan animal que le envió un escalofrío a toda su espalda. Momentos después sintió su trasero húmedo por el semen de Carlisle.

Estaba contra la pared del cuarto de Bella, de donde un momento antes habían salido, y Edward estaba ahí dentro seguro los había escuchado, es más, estaba seguro que Bella los había escuchado. Y Merlín que no le interesaba en ese momento, ya que sus labios estaban siendo acariciados por otros. Desenredó sus piernas y bajó lentamente, Carlisle apretando su trasero mientras tanto, y dejando ahí sus manos, mientras lo acariciaba otra vez. Podía sentir como su miembro cobraba vida poco apoco, pero no podían hacer otra ronda ahí, era un milagro que nadie los hubiera visto, no podía, ni pensaba, tentar su suerte por segunda vez. Como pudo se apartó de Carlisle.

"Será otra ocasión," susurró tristemente. "Necesitas hablar con Edward, estoy seguro que todo el hospital nos escuchó," dijo a pocos centímetros de su boca, se inclinó un poco para volver a besarlo. Y la puerta se abrió. Dejando ver a un choqueado Edward. El sonrojo de Bella no era nada con el que en ese momento tenía Harry. Escondió su cara en el cuello de Carlisle, como si esperara que con eso Edward se diera la vuelta y no hubiera notado nada.

"¿Papá?" pero la realidad en verdad, nunca jugaba de su lado. Carlisle rió ante la actitud de Harry y la incredulidad en la voz de Edward.

"Harry, ¿podrías –?" Harry asintió aún escondido en Carlisle, y con un movimiento de su mano los dos estaban limpios de nuevo. "¿Te veo al rato?" Harry tomó aire y se enderezó. Aparentando confianza que no tenía se volteó hacia Edward.

"Edward," dijo en modo de despedida y asintió con la cabeza antes de regresar a su trabajo.

El acontecimiento no había sido hacía mucho, y por esa razón seguía sonrojándose ante el pensamiento. Luego de eso Carlisle lo había acompañado a su casa, y se dieron unos besos, bastantes besos, pero nada más, Harry seguía cansado de sus días pasados, y Carlisle tenía que ir a hablar con su familia.

El día siguiente había sido el traslado de Bella, y Carlisle tuvo que ir con ella en la ambulancia. Y ahí estaba él, haciendo su maleta y la de Teddy para pasar el fin de semana fuera de la ciudad. Carlisle le había dicho que pasaría por él, se fijó en su reloj, en veinte minutos. Suspirando a su poco talento ante el arte de empacar al modo muggle, sacó su varita y en un dos por tres todo estaba en orden. Se había vuelto bastante bueno en eso de los hechizos caseros.

Teddy entró al cuarto cuando estaba a punto de tomar las maletas para llevarlas a la sala, y de un salto se trepó en su espalda, por ese tipo de acciones, Harry comenzaba a dudar sobre si solo tenía una herencia por parte de sus padres. Se tambaleó un poco pero consiguió conservar el equilibrio.

"¿Estás listo cachorro?" le preguntó.

"¡Sí! ¡Voy a conocer a la familia de Carl!" dijo emocionado el niño.

Él sonrió, Teddy y Carlisle había forjado un vínculo en muy poco tiempo. Con la ayuda de su varita hizo que las maletas rodaran solas a la sala y ahí esperaron pacientemente a que Carlisle llegara. Ya antes había pensado en comprarse un auto, pero nunca había tenido la necesidad de uno, viendo las últimas novedades, estaba seguro que un carro iba a ser una gran adquisición para sus futuros viajes.

El timbre sonó a la hora exacta y Harry abrió la puerta con una gran sonrisa. Carlisle rodeó su cintura con una mano y lo atrajo hacia sí. Se besaron tan agradablemente por un momento tan largo que Harry comenzaba a ver borroso y sus pulmones ardían un poco.

"¡Hiu!" la voz de Teddy le llegó desde la espalda. "¿Van a hacer eso todo el tiempo?"

Se separaron y Harry se rió ante eso. "Claro que no corazón, solo lo haremos cuando tú estés presente," dijo volteándose para ver la horrorizada cara de su hijo.

Recordaba la larga plática que había tenido con Teddy después de haberse estado por primera vez con un hombre. Obviamente no le contó lo que habían hecho, sino que le dijo sobre sus gustos en cuanto a relaciones se trataban. No había estado muy seguro si su hijo lo hubiera entendido, o si le hubiera creado algún problema psicológico, pero no hubiera podido vivir tranquilo ocultándole eso. Y al parecer, Teddy lo había aceptado de la mejor manera posible.

"Hola Teddy," le saludó Carlisle caminando hacia él.

"¡Carlisle!" gritó eufórico el niño, Harry no pudo dejar de sentir una pizca de celos ante eso. Teddy se le trepó al hombre y lo abrazó por el cuello. El rubio rió de lo lindo, y comenzó a darle vueltas en el aire mientras Teddy reía como poseso.

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Habían pasado solo dos meses para que Harry pidiera su cambio a Forks. Los residentes del hospital de Seattle le habían preparado una pequeña despedida en su último día, pero había sido interrumpida por varios casos que habían llegado juntos, todos por el derrumbe de una obra a medio construir.

Su relación con Carlisle había sido aceptada por todo el clan, incluida Esme, mujer a la que conoció en una de sus varias visitas. Harry había estado un poco desubicado ante la presencia de la hermosa mujer, luego de enterarse que había pasado más de cien años junto a Carlisle, pero se dio cuenta que la relación que ellos compartían era mucho más de camaradería y mucha confianza y entendimiento que otra cosa.

Había quedado impactado por las distintas personalidades de la familia. Todos eran tan distintos e idénticos a la vez. Aunque todos fueran de una belleza extrema, no pudo dejar de notar que Rosalie era la más bella de todas y que era seguida por Carlisle.

Ya era común verlo por el pueblo, Teddy pasaba más tiempo en casa de los Cullens, que en la casa que Harry había adquirido para ellos dos. Teddy seguía yendo a la escuela en Seattle, por esa razón, Harry tenía que aparecerlos a los dos todas las mañanas para llevarlo, y al medio día tenía que ir a buscarlo.

Rosalie, Esme, Edward y Bella, eran lo más cercanos al niño, la primera por su deseo de ser madre, la segunda, por su vena materna que siempre la caracterizaba, y los otros dos, Harry no estaba muy seguro. Pero eran los tíos más consentidores del niño.

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Era la primera vez que se encontraban solos, Edward y Bella habían llevado a pasear a Teddy a Port Angeles. Sus otros hijos estaban de cacería, y Harry estaba en la cocina preparando la cena para los humanos que comerían en la casa.

Había estado en su oficina trabajando en los distintos casos que tenía en el hospital, y bajar no era una de las opciones, estaba nervioso por el solo pensamiento, solos. La relación que compartían iba siendo cada vez más fuerte, y su intimidad iba alcanzando niveles más altos. Aún así, no se sentía completamente seguro acerca de dar ese paso con Harry. Después de todo, era un humano, frágil y rompible. No sabía si iba a ser lo suficientemente cuidadoso para no lastimarlo.

Y como lo deseaba. Cada vez que Harry caminaba, ese modo de mover su cadera, tan tendencioso, y firme. Cada vez que Harry flexionaba sus brazos, remarcando esos músculos trabajados. Y cuando Harry hablaba, tal vez solo lo escuchara él, pero su voz era una lluvia de sensualidad que mojaba sus poros, y los hacía gritar por contacto. Cada vez que Harry lo tocaba. Aunque fuera un pequeño roce, su piel ardía, y temblores lo recorrían de arriba abajo. Y sobre todo, cada vez que lo besaba, el sentir como Harry se rendía y abandonaba hacia él. Era increíble que hasta ese momento nunca le hubiera arrancado la ropa y le hubiera hecho el amor.

Unos pequeños golpes en la puerta lo despertaron de su trance, sintió, más que vio, con horror su creciente erección ante sus pasados pensamientos. Se restregó su cara con las manos. Y en menos de un segundo estaba abriéndole la puerta a su pareja.

"¿Estás ocupado?" le preguntó Harry entrando al estudio.

"No, solo estaba viendo los informes de los casos que tengo," le dijo abrazándolo por detrás y comenzando a besar su cuello. Sintió como Harry se derretía sobre él, abandonado a su contacto.

Pegó sus caderas a la parte posterior de Harry, y este gimió al sentir su miembro erecto tocar sus nalgas por encima de la tela de los pantalones. Harry alzo uno de sus brazos y con su mano comenzó a acariciar su cabello. Él mientras tanto, comenzaba a manosear todo lo que podía de ese cuerpo presentado en bandeja de plata para su deleite. Sus manos estaban por todos lados, de pronto una encontró el botón del pantalón de Harry, y con dedos expertos comenzó a desabrocharlo, bajó el cierre con sumo cuidado y lentitud, sintiendo la erección de Harry crecer bajo sus dedos. El moreno respiraba con dificultad, haciendo pequeños ruidos que llegaban a sus oídos e iban a parar directamente a su entrepierna.

Metió su fría mano debajo de la ropa interior haciéndolo temblar, y con precisión lo tomó y comenzó a acariciarlo, de arriba abajo, jadeos comenzaron a salir de su garganta. En poco tiempo Harry estaba sudando intentando no correrse, se besaban tan furiosamente que estaba seguro que a Harry le dolía. No era un lucha por tomar el control, solo una lucha de lenguas para que ese momento fuera tan intenso como se pudiera.

"Car… Carlis… ¡Carlisle!" Harry medio dijo antes de unir su boca de nuevo, jadeos eran depositados en su boca, gemidos y mordiscos, y a él no le interesaba, era tan intoxicarte y adictivo el sabor de Harry. "Car… humm… nece… necesito… ah… qui… quie… quiero…" jadeó en medio del beso. Se giró para quedar frente a frente. Detuvo su mano con la de él. Y jadeante se puso de rodillas.

Estuvo seguro que su garganta emitió un sonido bastante animal, que solo salía cuando él y Harry compartían ese tipo de momentos. Y sabía lo que veía, el simple hecho de ver a Harry tan sonrosado, sudado y jadeando eran suficientes para venirse. Y Harry lo sabía.

"Aún no, quiero que lo hagas dentro mío," y con eso, abrió su cremallera y bajo sus pantalones junto con su ropa interior. Pudo ver la mirada lujuriosa en los ojos verdes al observar su erección, tan dura que dolía. Cerró sus ojos fuertemente ante la sensación de una cálida y húmeda lengua lamer toda su longitud, desde su base hasta la punta. Y chupó.

Tomó los cabellos de Harry en un agarré muy rudo al sentir su miembro entrar en una cálida y mojada cavidad.

Era cuestión de segundos, sentía el hormigueo placentero en su abdomen, y estaba tomando la cabeza de Harry suavemente para llevar el control, follando su boca, sin poder evitar provocarle arcadas a Harry, pero él no se quejó. No hizo ningún ademán de retirarse, en vez de eso, su mano tomó su base para que estuviera completamente cubierto. Tomó su cabeza por encima de su cabello, haciéndola ir de un lado a otro, a la velocidad, y fuerza que él quería. Sintió como se tensaba un poco más su pene, y como Harry tragaba su preseminal, y ese pequeño movimiento hizo que su espalda se arqueara y que liberara todo el líquido que tenía dentro.

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Harry tomó todo, dejando el líquido caer por su garganta, saboreando cada gota. Sintió como el veneno quemaba su esófago en una borrosa sensación de placer y dolor. Fue levantado del suelo, bruscamente por manos mucho más fuertes que él, y en pocos segundos estaba recostando en una cama. Su ropa fue hecha a un lado de un solo jalón, y a él no le importó. Estaba tendido completamente desnudo con un vampiro encima, hambriento de él. Lo miraba con tanta lujuria que sus ojos estaban completamente negros. Carlisle se veían tan salvaje, tan natural. Su lívido incrementó tanto que estuvo a punto de venirse con la sola imagen de su amante.

Nunca lo habían hecho, y no porque él no quisiera. Pero sentía que era un paso que tenía que dar Carlisle y no él. Toda su vida acostumbrado al cuerpo de una mujer a la que no pudiera romper o lastimar, y ahora tenía el cuerpo de un hombre, un humano. Harry lo entendía, aunque él supiera que la magia tenía que protegerlo para no salir herido, quería que Carlisle llegara a ese punto del no retorno. Que su deseo por él fuera más grande que su miedo a lastimarlo. Había querido sentirse así de dominado desde el primer beso que compartieron.

Los ojos de Carlisle estaban escaneando cada centímetro de su cuerpo, desde los dedos de sus pies hasta las puntas de su cabello. De improvisto, Carlisle se abalanzó sobre él y lo besó. Restregando su cuerpo aún vestido contra el suyo completamente desnudo. Su miembra comenzando a endurecerse de nuevo, húmedo con su propia saliva pasó por sus piernas, rozando su piel dejando un rastro ardiente. Poco a poco, como pudo, fue desabrochando su camisa, exponiendo pedazo a pedazo una piel nívea y perfecta. Hizo que giraran sobre el colchón, manteniendo a Carlisle debajo. Miró con adoración cada músculo que se iba revelando, sus manos recorriendo todo, hasta que Carlisle fue libre de la camisa. Exponiendo su perfecto y duro cuerpo.

Harry, con las piernas a cada lado, se inclinó sobre él, y comenzó a lamer su cuello. Su trasero estaba tocando su aún húmedo miembro, y Carlisle estaba moviendo sus caderas hacia arriba, diciéndole claramente sin palabras lo que quería hacer.

Escuchó, más que vio, como era regresado a la posición inicial, y sobre él, el cuerpo ahora completamente desnudo del vampiro. Sus bocas estaban unidas en un beso profundo, lenguas recorriendo el interior de la otra. Dientes chocando y saliva y veneno conjugándose.

Carlisle rompió el beso para dirigirse abajo, pasando por su pecho y su abdomen. Lamiendo, mordiendo, y chupando. Hasta que llegó, justo ahí. Lamió sus bolas, y su lengua estaba tan cerca de su entrada, solo unos milímetros. ¿Quién decía que los milímetros en realidad no importaban?

Sus ojos se pusieron en blanco al sentir su lengua ahí, su nariz inhalando su olor. Sus manos tiraron de la sabana mientras trataba de no moverse mucho, su espalada arqueada ante la sensación, y Carlisle fallándolo con su lengua. Abrió más las piernas, dándole más espacio, pidiendo en silencio más, mucho más.

La lengua dejó su entrada, y Harry abrió los ojos, no sabiendo cuando los había cerrado. Miró hacia abajo, y los ojos de Carlisle estaban fijos ahí, jadeando notablemente, por falta de aire que no necesitaba. Alzó su mirada y las dos se conectaron, Carlisle haciéndole una muda pregunta, dudando por primera vez desde que había comenzado todo eso. Y Harry le respondió con un gemido ante el solo pensamiento de lo que venía, con ese pequeño ruido dándole permiso. subió sus piernas a los hombros del otro y esperó.

Dolor lo atravesaba por todo el cuerpo, lágrimas cayendo de sus ojos incapaces de contenerlas. Sus manos aferradas a la sábana. Sintió como dentro de él sus tejidos se rompían y sangre comenzaba a lubricar su pasaje. Carlisle hizo un gruñido sofocado dentro de él. Su duro e inmenso miembro queriendo moverse. Los dos quedaron quietos por un momento. Harry incapaz de hacer ningún movimiento y Carlisle un poco asustado para hacerlo.

Fueron solo unos segundos, en los que Harry recuperaba su respiración. Movió sus caderas hacia arriba, en señal de que estaba listo. Carlisle se tumbo prácticamente sobre él, besándolo como nunca absorbiendo sus saladas lagrimas que habían caído hacia su boca.

El dolor iba menguando poco a poco, Carlisle se movía sobre él, dentro de él. A una velocidad tortuosamente lenta que lo incitaba a pedir más. Pero Carlisle no lo hacía, sino que lo besaba dulcemente en el cuello y en los hombros.

"Más…" rogó Harry contra sus oídos. Lo mordió, un dolor estrepitoso comenzó a recorrerlo en el hombro, desde ahí hasta donde el veneno se combinaba con su sangre. Estaba a punto de gritar cuando placer puro comenzó a sentirse en el mismo lugar. Carlisle estaba tomando de su sangre, regresando el veneno a su boca, y sus movimientos eran rápidos y profundos. Y Oh, Merlín. Ese punto. Harry era una gelatina con la espalda arqueada, gimiendo cosas sin sentido.

Carlisle era puro gruñido, saliva y sangre. Lo estaba envistiendo con fuerza, dominándolo, haciéndolo tan sumiso como fuera posible. Salía y entraba con rudeza consecutivamente, llegando en cada estocada a ese fabuloso punto. No iba a durar mucho. Su cuerpo temblaba en placer y agonía.

El miembro de Harry estaba atrapado entre los dos cuerpos, siendo rozado en cada movimiento, Carlisle comenzó a juguetear sus pezones con su boca, fue todo lo que pudo aguantar, arqueando su espalda más que nunca se derramó sobre los dos, y gritó tan fuerte que su garganta se lastimó.

Colapsó en el colchón mientras su amante se corría dentro de él, chorros y chorros de semen le golpeaban las entrañas, y gritando su nombre, fue todo lo que vio antes de cerrar sus ojos.

.

Carlisle salió de su exhausto e inconsciente amante. Miró con lujuria como su semen combinado con sangre salía de la entrada de Harry. Sin pensarlo dos veces se inclinó y comenzó a lamerlo. Era la primera vez en todos sus años como vampiro que consumía una gota de sangre, y ese pensamiento no le importó en lo más mínimo. Un gemido le llegó a sus oídos, y alzó la cabeza para ver a Harry retorciéndose en las sabanas de puro placer.

"¿Acaso quieres follarme de nuevo?" le preguntó Harry muy quedamente. Él sonrió y subió a su altura, donde pasó sus brazos por debajo de él, y les dio la vuelta para que su amante quedara en su pecho.

"Por supuesto que quiero, pero no ahora, duerme," le dijo besando su frente.

Observó como Harry caía en la inconsciencia de nuevo, y miró con un poco de culpa a la cicatriz en forma de media luna que tenía en el hombro. Nunca antes había sentido tal cantidad de deseo por alguien como lo había sentido por ese hombre. Nunca en sus años como vampiro se había comportado tan salvajemente como uno.

Cerró sus ojos, incapaz de dormir, pero sí capaz de descansar. Fingió estar en el mundo de Morfeo, solo un rato. Abrazó a Harry un poco más fuerte. Tal vez lo de felices por siempre, en realidad si existía. En un futuro.

Fin.


N.A. Ok... Eso fue todo, comentarios? Tomatazos? Amenazas de muerte por haber perdido el tiempo leyendo la historia y el final los haya decepcionado?

Mil disculpas por la tardanza y no haber respondido los reviews, verán... me rompí los dedos de mi mano derecha (el indice y el medio) x.x corriendo como idiota, me tropiezo y voy pa' el suelo, mis dedos no se porque estaban doblados y caigo sobre ellos, lo demás es historia x.x . Los acontecimientos fueron hace trece días, según el médico estaré bien en un par de semanas.

Ironía que justo esto me pase cuando estoy en medio de un fic de doctores? x.x El karma por tratar mal a Bella Swan jajaja... u.u' en realidad no es gracioso u.u

Me es difícil escribir, y la verdad que duele como la %·$" Pero no quería que pasara de hoy subir el final. No tenía nada de ganas de estar frente a una compu si no puedo escribir "/ aparte de que no he tenido mucho tiempo para gastar. Gracias al dios de la casualidad y de la suerte puedo escribir con la mano izquierda no mucho, porque aún siguen pareciendo garabatos mis letras, pero lo justo para que se entienda, eso sí, tardo un montón.

En cuanto pueda respondo los reviews. Mil gracias a aquellos que llegaron hasta aquí. Un beso enorme! Espero deseos de una pronta recuperación... :)