Disclaimer: el anime/manga NEON GENESIS EVANGELION (SHIN SEIKI EVANGELION) pertenece a Hideaki Anno, a Gainax Studio y por ende no me pertenece a mí, este fanfiction se realizó sin afán de obtener lucro alguno.
Advertencias previas: este fanfiction contiene contenido de corte yaoi, yuri, y en cierta medida no aptos para menores de edad, así que lo que leas a continuación, si lo lees, es bajo tu propio riesgo.
Notas previas al fanfiction: primero del autor, inspirado en la saga de OVA's "Shoujo Sect ~ Inocent Lovers ~" y claro, en el fanfiction "El Jardín de Eva", la historia se sitúa en una historia alterna a la original de la serie, evidentemente no hay ángeles, NERV y derivados no existen, pero sí ciertos personajes como el alumnado del instituto donde estudia Shinji, como Misato Katsuragi y Ritsuko Akagi.
~ The Garden of the Rose ~
03. La Rosa y el Lirio
Los rayos del sol se filtraron entre las cortinas del dormitorio, acariciando los ojos de Shinji, logrando así despertarle. Se levantó animosamente, preparando su muda de ropa y metiéndose en el baño a echarse una buena ducha. Recordó la calidez con la que Kaworu le hablaba, ese tono tan afable que caracterizaba a su protector le hacía tranquilizarse, sentirse bien. Las gotas de agua provenientes de la regadera permearon todo su cuerpo, cerró los ojos y procedió a enjabonarse. Mientras tanto, el "príncipe" Kaworu estaba silente en la otra habitación, deseaba tener como compañero de grado a Ikari, pero ese deseo no se podría cumplir bajo ninguna excepción. Habría varias cosas que contarle, muchas cosas que enseñarle, mucho tiempo que pasar con él. Él, un privilegiado muchacho, no se había sentido tan bien desde que adoptó a su protegido bajo su cuidado, el puesto que un protegido del príncipe tuviere era codiciado por varios jóvenes de la clase blanca, el primer grado, o coloquialmente los "novatos".
¿qué le motivó a tomarle para sí? Su delicado estado como becado o su impotencia entintada de una desolación que le causaba tanta ternura como para cuidarlo desde cerca. Los demás jóvenes que le rodeaban no eran nada como Shinji, ellos eran adinerados y estaban ahí por los privilegios que su cercanía e influencia le podían brindar. Ikari era completamente diferente, era alguien de corazón puro y lleno de inocencia, falto de amor... aunque deseaba en su interior llenar ese hueco que había en su corazón, que aunque sus padres adoptivos le cuidaban cuando podían, no era lo mismo que el trato de un padre a su hijo, no tenía ese cadis de paternidad, sino que era más bien un cariño lastimero que profesaban por Shinji, intermitente, a veces deprimente para éste.
Minutos después, el joven de cabellos plateados se duchaba tranquilamente, sintiendo en todo su ser el calor del agua correr por su cuerpo. ¿hasta dónde llegaba la inocencia de Shinji? Preocupado pensaba en aliviar ese dolor que su pasado venía arrastrando. No conocía, sin embargo, como podría sentirse el ser abandonado por un padre, después de todo, había vivido una vida completamente distinta a la de su consentido, llena de goces y amor familiar, de las más hondas atenciones de su padre y madre, y sin embargo, también había tenido una tragedia hacía algún par de años.
[-Flashback-]
Kaworu era un prominente alumno cuyas habilidades destacaban en lo particular con lo escolar, récord perfecto de calificaciones y actividad asidua en clase, pero un día, un mal día, algo le destrozó totalmente el corazón. Primero, no había tenido ninguna pareja, por lo que se había decidido a conquistar a una que le atraía en sobremanera. A quien celosamente veía sin que ésta se diera cuenta, la contemplaba y se soñaba querido. Ese día decidió romper el silencio que impone la timidez e inseguridad, se acercó lentamente, llamando su atención con una pequeña rosa roja, ofreciéndosela. Esperaba que así pudiese hacerle ver cuánto le quería, sin embargo, la chica de quien se había enamorado lo rechazó tajantemente tras que él se hubo confesado. No fue sólo una negativa escandalosa y sutil, sino que acabó humillado por esa chica engreída, hasta el punto en que no pudo aguantar y corrió ahogado en llanto a esconderse lejos de ese pasillo, a desahogar su dolor en completa soledad, sin comprender exactamente la razón por la cual ella lo había tratado tan mal en un solo instante. Logró llegar como pudo a su casa, tras caminar horas entre el abrasador calor que ese día aquejaba a la ciudad y la mirada indiferente de la gente. Agotado, se recluyó en su habitación, cerrando por dentro y sin permitir que otra persona pudiera verle en ese estado, reclusión que se prolongó casi un mes, donde apenas comía, hasta que cayó gravemente enfermo, pero él ya no veía suficientes motivos para seguir con vida, había sido tan dramática y traumante esa experiencia que ahora carecía de ganar por vivir. Así duró el resto del año, y cuando logró reponerse, juró no volver a enamorarse de una mujer jamás, por más que sus instintos reaccionaran ante el pasar de una hermosa estudiante por el frente de la casa, o que la viera en una revista o alguna reunión, y sintiera las clásicas sensaciones de atracción, se negaba rotundamente a deponer sus sentimientos a la vista de éstas. Su madre la consideraba como la única capaz de no abandonarle y no tratarle como aquella a quien quería olvidar, pero que la vil memoria le recordaba a cada rato. Cuando entró al Instituto Blanchard, su faceta introvertida se transformo en una muy distinta, se ganó el cariño de muchos estudiantes y su ánimo se tintó de un misticismo que actualmente todos percibían, nadie le cuestionaba nada, incluso la primera vez que se besó con otro chico, nadie dijo nada y se tomaba como un secreto a voces, una calumnia que nadie pretendía comentar. La primera vez que yació en brazos de su primer amante, todo mundo logró enterarse, salvo el profesorado. No era algo que se hiciere por primera vez, puesto que ya era algo que otros habían hecho anteriormente y tenia cierto grado de aceptación. Sin embargo, sentía un vacío que le amargaba hasta el más placentero momento de éxtasis. No amaba, sólo satisfacía su hambre con otros que así lo permitían, tanto de mayor grado como del mismo nivel. Le era indiferente quien fuere, todo el resultado sería lo mismo, no quería a nadie, sentía tener un corazón podrido tras haber sufrido un daño aparentemente irreparable. Su condición la desconocían sus padres, solo en el colegio se sabía con cabal secrecía. Al finalizar el año, se volvería en príncipe de la clase azul, al promoverse con honores de ser el más destacado entre todos los alumnos de la clase blanca. Esto pareció animarlo en cierta medida, el sentirse reconocido amainaba su pena, una pena celosamente guardada en sus adentros.
[-fin del Flashback-]
La gente viene a sufrir, pero nosotros que hemos sufrido tanto, tenemos el derecho a gozar de las bonanzas de la vida, de héterea gloria que merecemos compartir – murmuraba mientras miraba por la ventana hacia el horizonte.
Shinji salió preparado, teniendo todo lo que necesitaba a la mano aunque una duda le asaltó en ese momento. ¿debía esperar a Kaworu? Después de todo el había ayudado bastante y le había dado cabida en su círculo cercano, dándole privilegios que de otra forma no podría alcanzar. Tras pensarlo un poco, vio su reloj de mano y decidió esperarlo, después de todo faltaba bastante para el inicio de sus clases.
Kaworu salía de la ducha con una toalla nada más cubriéndole, se dispuso a vestirse con el uniforme tras secarse completamente, se contempló un poco en el espejo que tenía en el baño, miraba que esa mirada inocente que le caracterizaba estaba matizada de un entusiasmo que comprendía muy bien y hacía tiempo no se notaba en él, sonriendo para sí, terminó de arreglarse, saliendo de su cuarto dejando todo en orden, saliendo con maletín en mano y lo primero que vio fue la radiante faz de Shinji adornarse de una sonrisa cálida y sincera.
Me esperaste, que lindo de tu parte... ¿como amaneciste? - preguntó Kaworu, mirando esa felicidad irradiar desde la cara de su protegido.
Muy bien, ¿y tú? ¿dormiste bien? - respondió Shinji con interés mutuo, tanto que Kaworu se interesaba por él como él por su mentor
Dormí... normal, me sigue faltando algo para dormir bien, no lo sé... puede que sea ya una costumbre mía – confeso Nagisa
Shinji encontró divertida la respuesta de Kaworu, por lo que soltó una discreta risa, mientras caminaban por el pasillo llegando a las escaleras principales.
Bueno, Shinji, me parece que tendré que acompañarte, aunque yo tengo clase más adelante pero no te preocupes, esto es por protocolo - mencionó el albino, tomando de la mano a Shinji
Gracias, Kaworu... la verdad no sé como agradecerte esto, nadie más habría hecho algo semejante por mi – dijo él apenado, sin saber la real motivación por la cual el gran "príncipe de la clase azul" le había preferido.
No necesitas agradecerme, querido Shinji – respondió dulcemente, mientras llegaban al salón, entrando tras el profesor en cuestión, quien se aclaró la garganta y pidió atención para los alumnos.
Jóvenes, con ustedes el príncipe de la clase superior, Kaworu Nagisa. Saluden como es debido – ordenó , y acto seguido todos se levantaban de sus bancas en muestra de respetuoso saludo.
Estimados compañeros de la clase principiante, me complace informarles que en mi derecho conferido por el título de "príncipe" del segundo grado, y bajo las facultades que poseo, Shinji Ikari quedará bajo mi resguardo y cuidado, por lo cual exijo respeto y buen trato para él, o de lo contrario las consecuencias podrían ser severas para aquél que le haga daño. Desde ayer ha sido víctima de múltiples abusos por parte de ciertos alumnos inconformes con él, ¿qué les da derecho a marginarlo de tal manera? ¿donde quedan sus valores como personas? Quien siga teniendo este tipo de comportamiento sin duda no merece pertenecer a esta institución. He dicho – concluyó Kaworu, mirando con severidad a todos – bien, te veré luego Shinji – le susurró a su protegido, quien estaba asombrado de la seriedad y autoridad con la cual había hablado.
Shinji se retiró a su lugar, mientras que Kaworu salía del salón con esa cara de determinación que imponía obedecer a cualquiera. Éste se encaminó tranquilamente hacia su salón de clases, mientras tanto que pensaba, precisamente, en Shinji.
Hacía mucho tiempo que no hacia algo así por alguien, Shinji es alguien que merece momentos alegres, felices y plenos después de la dura vida que ha pasado, se merece amor. ¿Amor? Se lo daría, y con todo mi corazón mas tengo miedo de que no me pueda querer. Pero desde un principio lo quise, sentí por primera vez, la necesidad de llenar ese vacío en su corazón, eso que tanto ha deseado obtener se lo puedo brindar yo, ahora con más oportunidad que en otras circunstancias, quiero poder hacerlo feliz, que esa sonrisa jamás se enjuge en lágrimas de tristeza, sino en plenitud. Me atrae, además, me agrada su forma de ser, tan pura y simple, tan inocente como no hay nadie más. Sé que haré lo correcto, y estaría dispuesto a hacer todo por verlo sonreír.
Kaworu llegó a clases con una tranquilidad casi emblema de su persona, y llamó la atención de alguno de sus compañeros tras haberse enterado de quien fuere su pupilo más cercano fuera precisamente el chico becado del colegio, después de que la primer clase concluyera.
Nagisa-san, ¿son ciertos los rumores que rondan ahí de que adoptaste como "preferido" a Shinji Ikari? - preguntó aquél sujeto
¿No es maravilloso? - mencionó Kaworu
Nadie te cuestiona nada, pero... ¿el chico becado? Preferiría que escogieras uno de los nuestros –
Bueno, como tú sabes, debo elegir con el corazón, y ese Shinji me ha cautivado como no tienes idea, siento que nací para conocerle y protegerle... ¿no es fantástico? Es un sentimiento que no había experimentado antes – confesó
¿pero qué has visto en él? es un chico becado, pocas virtudes puede tener –
Te equivocas, él, al contrario de los demás, tiene un corazón puro que vale mucho, además necesita afecto y comprensión, ya has visto tu mismo lo que han hecho con él ayer, merece mi atención... además, parece que finalmente seré feliz en este lugar – suspiró.
Si lo tienes todo, ¿por qué no habrías de serlo? - cuestionó el otro
El amor, Hyuga, el amor es lo que me faltaba... aún pueda tener todo cuanto desee, nunca sería feliz sin amor, sería mi vida totalmente vacía y gris, muchos atribuyen la felicidad a las posesiones y he comprendido que no todo es así, lo más preciado para una persona es aquél ser amado por quien podrías desvivirte sin dudar, por quien pudieras dar todo para que fuere feliz – explicó Kaworu
Ahora entiendo por qué has sido designado como el príncipe de nuestra clase, eres sabio, comprendes mejor a las demás personas que el resto de nosotros... quisiera ser como tú, lograr entender ese sentimiento – se sinceró Hyuga, haciendo un ligero ademán de reverencia.
Sólo déjate llevar por lo que diga el corazón, piensa, pero no dejes todo a tu pensamiento – indicó Kaworu
Lo haré, Nagisa-san – respondió el chico, con sincero tono de gratitud
Me enorgullece que uno de mis allegados se deje tutelar por la sabiduría que poseo, y que también la haga notar, Hyuga... por esa confianza que me tienes estás en conmigo como amigo cercano, y te agradecería les hicieras saber a Nagano y a Moreshi sobre mi protegido – dijo Kaworu
Así será, Nagisa-san – dio como respuesta aquél chico de rubios cabellos cortados estéticamente.
Las demás clases pasaron como de rutina, Kaworu debía hablar con todos como príncipe que era, la diplomacia y el continuo contacto con sus similares de grado era esencial diligencia de su cargo, además de ser la figura representativa de todos ellos, trabajo que parecía diversión para él, puesto que las relaciones interpersonales se habían convertido en su fuerte. Después de entrar de la última clase, revisó que no tuviera más pendientes en el día, y en efecto, no los tenía, lo cual era bastante provechoso puesto que tras concluir las clases, fue a reunirse con Shinji, quien alistó su lugar, siendo observado celosamente por algunos estudiantes de su grado, aunque en menor medida, ahora era un estudiante de élite entre la misma élite y por lo tanto nadie se atrevería a cuestionar las ordenes del mismo Kaworu Nagisa, por ende, nadie se interpuso en su camino y el mismo príncipe de plateados cabellos constató eso cuando llegó a la puerta del salón, se acercó a Ikari, quien estaba a punto de partir.
Buenas tardes, querido Shinji – saludó Kaworu con un tono dulce y espontáneo, natural.
Buenas tardes, Nagisa-sempai – respondió Shinji con cierto tartamudeo.
Oh, deja la alcurnia para otra ocasión, Shinji-kun, hoy será tu primer día como "el preferido" del "príncipe de la clase azul", por lo cual te pido que comiences por llamarme por mi nombre como el día de ayer, no me gusta que la gente que es cercana a mí me hable con tanta propiedad – sincero dijo Kaworu, estrechando la mano de Ikari.
Lo siento mucho, Kaworu – se disculpó el chico de cabellos castaños.
¿nervios? No te preocupes por nada, tu estando conmigo estás completamente protegido, nadie te dañará – señaló Kaworu
Lo sé, aún no logro acostumbrarme a este tipo de cosas – respondió Shinji, algo nervioso
Si te hace sentir mejor, no sueltes mi mano – sugirió Kaworu, tomando su mano y caminando a su lado, hasta llegar a una bella sala con varios estantes llenos de libros y juegos, un mini-bar repleto de las más exclusivas bebidas a disposición de él – bienvenido al "club azul". Nagano y Moreshi son mis amigos que me acompañan, aunque no tienen el mismo rango que tu, Shinji, tu eres dentro de los especiales el más importante, ahora mismo ellos dos deberán de estar haciendo algo para una asignatura que tenemos, toma asiento.
Shinji hizo caso inmediato de la invitación, acomodándose en un gran sillón de dos plazas, Kaworu preparó dos vasos con una espumosa soda que burbujeaba discretamente dentro de éste, una se la acercó a su protegido y otra se la adjudicó él, sentándose a lado de Shinji.
¿Que deseas hacer hoy? - preguntó Kaworu
Quesera repasar algo de historia, es sobre... -
Los caballeros de Jerusalén, sí, es bastante interesante esa historia, yo puedo ayudarte a explicártela si gustas -
sería un honor enorme – mencionó apenado Shinji – lamento causarte molestias
Ah, descuida, no eres una molestia para mí, nunca lo serás – respondió Kaworu, brindándole una fresca sonrisa – ven, vamos por el libro.
Ambos se levantaron de su asiento para ir en busca del texto de consulta, que para colmo de males estaba en la parte más alta del primer estante, por lo cual se utilizaba una escalera de madera para subir. Kaworu subió, con ayuda de Shinji quien sostenía la escalera para que no se pudiera resbalar, el joven de ojos escarlata halló el libro buscado y comenzó a descender por ésta, sin embargo, un mal paso lo hizo caerse de bruces encima de Ikari. Ambos rieron al verse así, aunque el golpe no fue algo de lo que se diga "suave". Tras concluir esa risa ninguno se movió, por unos instantes ambos se quedaron mirando detenidamente, como entendiéndose mejor con las miradas, ninguno de los dos se sentía en la necesidad de moverse, Shinji estaba un poco sorprendido y a la vez relajado al tener la cercanía de su protector, quien posteriormente se incorporó ayudando a Ikari a levantarse.
Una mala caída, ¿no lo crees? -
Sí, una mala caída, aunque estamos bien – respondió Shinji, tras levantar también el libro enorme de historia.
Esa escalera, pediré una mejor para después, vamos a repasar... deberás de destacarte en tu clase y yo estoy aquí también para ayudarte, quiero que seas mi heredero, quien quede el siguiente año, así que deberemos de hacer nuestro mejor esfuerzo – dijo Kaworu, haciéndole un guiño a Shinji
de acuerdo – asintió éste, y comenzó por ojear el libro ante la mirada atenta de Kaworu, quien comenzó su relato detalladamente, sobre los caballeros de la orden de Jerusalén, una orden muy antigua, mezcla de fuerzas armadas y clero. Para Shinji fue grandioso, dado que su joven protector daba lujo de detalles sobre el tema, y siempre su tono fue fresco, agradable, para nada cansino. Cuando hubieron concluido, casi una hora después, Shinji volvió a poner el libro en el estante sin mayores complicaciones.
Siento que estoy pidiendo demasiado al gastar así tu tiempo libre, Kaworu – confesó tímidamente, con un leve sonrojo en sus mejillas.
Mientras esté contigo mi tiempo está bien gastado, y por cierto, ¿por qué estás cojeando? No lo había notado antes – indicó el joven de mirada amplia ahora consternada por el síntoma de dolor que sufría su protegido.
Supongo que se habrá inflamado hace rato, ¡auch! duele un poco, nada para alarmarse – mencionó Shinji, mostrando una sonrisa de falsa tranquilidad tras haber gemido de dolor-.
Espera un momento, iré por algo – y Kaworu partió hacia un mueble en la esquina contraria a la de los libros, donde en un cajón halló vendajes y una crema para aliviar el dolor, inmediatamente le pidió a Shinji que pusiera su pie sobre la mesa, éste obedeció, Kaworu le quitó el zapato y y el calcetín para ver una área inflamada del pie que se veía algo grave – lo haré lo más indoloro posible, querido Shinji – le dijo en voz baja, aplicando con extremo cuidado el ungüento en el área afectada, pero en efecto, el dolor era bastante que Ikari se mordió el labio para evitar lanzar un chillido. Tras finalizar, hizo un pequeño vendaje para protegerle de alguna otra herida que pudiera agravar la ya existente.
Lamento haberte lastimado, con esto ya no te dolerá más – dijo Kaworu en un tono consolador, limpiándose las manos con un paño y desinfectándoselas con alcohol, luego comenzó a acariciar cariñosamente el cabello de Shinji, quien soltó un ligero suspiro de relajación, amainando el ya aminorado dolor en el pie, lo cual le dio al albino una idea muy ingeniosa y que de seguro relajaría a su "preferido", quien parecía sentirse satisfecho con sus atenciones, y al mismo tiempo apenado por no poder hacer nada para compensarle.
El masaje en su cabeza comenzó lento, y se estremeció cuando las humedas manos de Kaworu comenzaron a acariciar su pelo, esos movimientos circulares, suaves y rítmicos eran en verdad relajantes, tan relajante era que esa sensación se extendió hacia todo su cuerpo como si fuera una ola de calor interno que le hacía sentirse confortable. No sólo el masaje lo estaba adormilando de poco a poco, sino el olor ligero a alcohol lo comenzaba a relajar de más, hasta aumentar ligeramente su temperatura corporal, algo que no le importó debido a que a estas alturas sólo sentía los dedos de Kaworu deslizarse por entre sus mechones, algo bastante placentero y nuevo para el joven Ikari. Por curiosidad o por misma voluntad, Kaworu deslizó un dedo debajo de las fosas nasales de Shinji, jugando un poco con su nariz, pasando por la punta de esta y volviendo a su pelo, aplicó un poco más del líquido, repartiendolo adecuadamente entre todo el cuero cabelludo de su querido protegido. Luego comenzó a masajear un poco las mejillas de Shinji, lenta y suavemente para no aturdirlo, poco a poco y sin ninguna prisa, hasta que accidentalmente tocó su labio superior, se trasladó a las sienes y finalmente concluyó, teniendo como resultado un Shinji Ikari totalmente dormido y extasiado de tal masaje, lo cargó con cierta dificultad hacia su habitación, acostandole y cubriendole adecuadamente, para luego retirarse a su cuarto, son una sonrisa en los labios – mi primer contacto con sus labios – pensó, para luego ser dominado por el sueño.
