Disclaimer: el anime/manga NEON GENESIS EVANGELION (SHIN SEIKI EVANGELION) pertenece a Hideaki Anno, a Gainax Studio y por ende no me pertenece a mí, este fanfiction se realizó sin afán de obtener lucro alguno.
Advertencias previas: este fanfiction contiene contenido de corte yaoi, yuri, y en cierta medida no aptos para menores de edad, así que lo que leas a continuación, si lo lees, es bajo tu propio riesgo.
Notas previas al fanfiction: primero del autor, inspirado en la saga de OVA's "Shoujo Sect ~ Inocent Lovers ~" y claro, en el fanfiction "El Jardín de Eva", la historia se sitúa en una historia alterna a la original de la serie, evidentemente no hay ángeles, NERV y derivados no existen, pero sí ciertos personajes como el alumnado del instituto donde estudia Shinji, como Misato Katsuragi y Ritsuko Akagi.
~ The Garden of the Rose ~
05. Amor Familiar
La mañana del día siguiente era nublada, un poco anormal en tiempos de primavera, pero la capa de nubes densas se extendía a todo lo que se veía, llovería ese día, seguro. Shinji Ikari dormitaba placidamente sin haber activado el despertador, ya era hora de partir a clases y no se había levantado, y era tan profundo su descanso que nada parecería lograr el fin de éste. Kaworu Nagisa acudió a su cuarto, entrando sigilosamente, cerrando la puerta en el acto y caminando hacia la cama de su querido protegido.
Buenos días, querido Shinji – saludó una cantarina voz, cercana a la cama de él, en efecto, era Kaworu quien venía a despertarle.
Shinji apenas oyó la voz de su protector, comenzó a abrir los ojos para verle, y ahí estaba él, con una sonrisa sutil y una mirada que le contemplaba cariñosamente, comenzó a incorporarse tras bostezar brevemente, sorprendido por que el mismo joven a quienes todos llamaban "príncipe" fuera quien personalmente le despertase. Asímismo, sintió un ligero adormecimiento en los labios, pero no le prestó mucha atención, debía prepararse para estar presentable, y no esta demás decir que ya era tarde para ello.
Lo lamento tanto, Kaworu-san, ayer tu me cargaste hasta aquí y hoy me despiertas... seguro ya faltaste a tu primer clase del día y yo de tonto aquí durmiendo... lo siento mu- y fué interrumpido por un dedo de Kaworu que puso en sus labios.
Querido, por mi no deberías preocuparte, aunque sí debí ser un poco más atento al ponerte la alarma, y en verdad no fue nada traerte hasta aquí, además, me parece que haberte quedado dormido fue en parte culpa mía, te relajé bastante – rió grácilmente, disculpandose con esa suave y fresca voz que le caracterizaba, logrando sonrosar las mejillas de Shinji
Me gustó bastante – mencionó Ikari, aumentando el sonrojo y desviando ligeramente la mirada, lo que Kaworu vió bastante divertido, su protegido estaba avergonzado, pero había disfrutando en sobremanera de sus atenciones, le contempló tiernamente, como si el tiempo fuera eterno, sólo para él y Shinji.
Podremos descubrir bastantes cosas juntos si así lo deseas, Shinji – susurró Kaworu, tomando la mano de Ikari, quien se veía complacido con su cercanía.
Pero... hay que llegar a clase... ¿no es así? - dudó, ante la sugerente frase que su protector le dedicó, sintió un calor inmenso llenar su abdomen, sin saber claramente que sucedía.
No hay clase más importante que tus deseos – sentenció Kaworu, acercandose a Ikari quien comenzaba a sentir ciertos nervios que le hacían alborotar los más disparatados pensamientos.
Pero tu... -
Yo te amo, querido Shinji, no me importa nada más que tu felicidad, nada más distrae mi mente que tu impia imagen que irradia inocencia y mueve las fibras más hondas de mi corazón... y estoy seguro de que estás sintiendo lo mismo – confesó Kaworu, con una voz dulce y profunda que embelezaba los oídos de Ikari
Yo... yo no sé que decir – sollozó Shinji, realmente estaba confundido, ¿su tutor se le había declarado? Era lo que sucedía, no podía ser una equivocación, un mal juego de su mente, pero todo era tan verídico como que la lluvia arreciaba fuertemente, cayendo torrentes de agua y relámpagos que daban un matiz surrealista a la escena.
No me digas nada – contestó, invadiendo sus labios con los suyos, en besos cortos, suaves, que de a poco fueron correspondidos por los de Shinji, quien sentía un enorme impulso para ello, con una sed insaciable buscaba el continuo roce, extasiado. Para este entonces Kaworu estaba encima de Shinji, por lo cual este último sentía el calor emanar de él. El aire escaceaba en cada uno de los besos, las caricias no daban lugar a ningún espacio de sus cuerpos, las miradas, encontradas, se comprendían al momento que se deleitaban con pasión, los dos comenzaron a desprenderse del saco, precisamente ambos venían completamente vestidos con el uniforme, los zapatos quedaron fuera también, los besos comenzaron a ser más rápidos y más violentos, la excitación mayor, más cuando Kaworu comenzaba a besar y mordisquear el cuello de su amado protegido, quien emitía gemidos constantes al sentirse poseído por él, el mismo príncipe de cabellos plateados y ojos color rubí que robaba suspiros y envidias a más de uno, y aunque el ambiente era escandaloso por la tormenta de afuera, era mayor la tempestad dentro del cuarto, la lluvia no era de agua, era de incesantes caricias, besos y los truenos eran jadeos y gemidos entonados en una armonía celestial de entrega mutua. El constante roce de ambos sexos por encima de la ropa era aún aliciente a continuar, a proseguir ese sueño vívido de Kaworu para con Shinji, el poseerlo, el hacerlo suyo, el recorrer cuantas veces sea posible esa tersa, suave y cálida piel juvenil con sus manos, labios, e inundar esa boca suya con el delicioso néctar de amor, masajearla con cadencia y hambre, mas no prisa. Del menor de ellos salían lágrimas de goce, de placer inmenso cada vez que la lengua de su superior humedecía la suya, cada vez que las piernas se cruzaban en el constante movimiento, cada vez más cerca uno del otro. Si bien Kaworu parecía haberle agradado en demasía, ahora adoraba cada segundo que él se adueñaba de su cuerpo, de su mente y alma. Más fue el goce de Shinji cuando por debajo de la ropa el albino masajeaba con vehemencia su miembro, mientras acallaba sus gemidos con su invasora boca, robandoselos para su deleite, hasta parecío enloquecer cuando finalmente quedaron sin prenda alguna, en un abrasador calor que quemaba su ser, y que aliviaba pero al mismo tiempo aumentaba cuando los besos se dirigieron a su sexo, sintiendo descargas eléctricas por todos sus nervios, que nublaba su mente con la mayor gloria que el acto podía causar... ¿esto era lo que tanta gente condenaba? Ya no pareció interesarle desde el mismo instante que una caricia se encadenó a un beso, y este acabó en un placentero encuentro de ambos. El climax fue suculento, más cuando Kaworu se introdujo con frenesí en él, dandole un final inmejorable, que acabó con sus energías, pero al fin provechoso puesto que ambos quedaron rendidos uno a lado del otro, y con la privacía que daban las cortinas corridas y la puerta asegurada.
Momentos después, ya en la tarde, algunos alumnos platicaban sobre la ausencia del chico becado y del mismo Kaworu Nagisa, su protector. Entre ellos estaba Kensuke Aida, a quien ya le parecía bastante extraño que ese sujeto se haya llevado a Shinji y nadie supiera donde se encontrasen. Mientras los jóvenes averiguaban preguntando donde estaban, ellos se volvían a vestir, y de paso retiraban las sábanas y cobijas de la cama para no dejar evidencia de lo acontecido horas antes.
Creo que acabamos saltandonos todas las clases de hoy – mencionó Shinji, apenas vestido con sus boxers.
Por ello no te preocupes... lo que importa es que ahora nos conocemos mucho mejor, y hemos vivido algo celestial... ahora querido Shinji, sugiero vayas a ducharte – mencionó dulcemente Kaworu, dandole una sonrisa tierna.
Shinji se retiró a ducharse, lo mismo que el joven principe unos momentos después, mientras tanto, en el vestíbulo...
Oye Kensuke – llamó uno de los compañeros de Shinji – ¿A donde se metió ese amigo tuyo?
No lo sé... pero puede que lo encuentres en el jardín, en la terraza, o incluso ahora esté en su dormitorio en compañía de ese tipo raro que ustedes tanto glorifican como príncipe de la case azul – mencionó Kensuke, sin el más minimo interés de darles información que cabalmente él no tenía. Así mismo le consternaba tanta cercanía con alguien de quien había oído historias muy poco decorosas, no compartía sus convicciones ni de lejos, odiaría que Shinji se hubiera involucrado pasionalmente con él, ese manipulador sujeto. ¿Celos? No tenía ninguna razón para tenerlos, y no los tenía, pero odiaría que Shinji se volviera igual de pomposo e insoportable siendo el protegido de Kaworu.
