Disclaimer: el anime/manga NEON GENESIS EVANGELION (SHIN SEIKI EVANGELION) pertenece a Hideaki Anno, a Gainax Studio y por ende no me pertenece a mí, este fanfiction se realizó sin afán de obtener lucro alguno.

Advertencias previas: este fanfiction contiene contenido de corte yaoi, yuri, y en cierta medida no aptos para menores de edad, así que lo que leas a continuación, si lo lees, es bajo tu propio riesgo.

Notas previas al fanfiction: primero del autor, inspirado en la saga de OVA's "Shoujo Sect ~ Inocent Lovers ~" y claro, en el fanfiction "El Jardín de Eva", la historia se sitúa en una historia alterna a la original de la serie, evidentemente no hay ángeles, NERV y derivados no existen, pero sí ciertos personajes como el alumnado del instituto donde estudia Shinji, como Misato Katsuragi y Ritsuko Akagi.

~ The Garden of the Rose ~

dos almas…

Rei Ayanami se había levantado más temprano de lo usual, el entusiasmo se le notaba en el rostro, el sueño que siempre había anhelado fuere realidad lo sería, se le notaba en el ritmo del corazón, acelerado. Asuka la acompañaría hasta dejarla en la cafetería, ahí estaría él, escoltado primordialmente por algún alumno más (efectivamente, Kaworu Nagisa).

El guarda ropa de Ayanami parecía estar sujeto de una minuciosa examinación, la chica peliazul estaba empeñada en verse bien para ver a su "príncipe", su hermanastro, a quien de niña siempre deseó conocer, y que hasta ahora lograría lo que su padre siempre trató de evitar, escogió un hermoso vestido color amarillo, de una pieza que cubría hasta las rodillas, tras ponerse lo demás se veía aún más bonita, el conjunto del vestido, medias y zapatillas había quedado a la perfección, la alemana hizo un guiño de aprobación a Rei, quien inmediatamente comenzó a maquillarse.

- Te ves aún más atractiva así… cualquier persona se quedaría asombrada de tu belleza, querida –

Rei sonrió ante el comentario, y en un instante ya estaba preparada, antes de salir, dio un repentino abrazo a Asuka, quien lo recibió con cierta sorpresa – Gracias, Asuka, has cumplido mi sueño de ver a quien toda esta vida he estado esperando, Shini Ikari… no sé cómo pagartelo – le susurró al oído.

- tan sólo con verte feliz es suficiente, Rei – respondió ella – y claro, que no dejemos de vermos… ya sabes para qué –

Esta vez Ayanami rió, lo mismo que Asuka, de todas formas era algo que quedaría entre ellas, nada más, y en suma era algo bastante placentero – ten por seguro que estaremos "en contacto", quien sabe, quizá necesitaré unos consejos y contigo los pueda practicar –

- Bueno, ya es hora de bajar a esperar a tu querido hermanastro – indicó la alemana.

Momentos atrás, en el colegio Blanchard, Shinji, sin muchos ánimos se estaba preparando para salir, Kaworu intentaba animarlo incluso, dandole razones para otorgarle una oportunidad a la mujer que conocería el día de hoy.

- Animate, querido, a quien debes reprochar, en efecto, todo lo que te hizo, es a tu padre, esta chica no tiene nada de culpa, no por ser hija de tu padre la veas como mala persona, puede que te des cuenta que a veces quien no te conoce te puede querer mucho más de quien siempre ha estado contigo –

- Lo sé, Kaworu, pero no me siento con ánimos… de todas formas iré sólo por que tu me lo pides –

Tras alistarse adecuadamente, salió por delante del albino, su caminar era pesado, se notaba que no traía ánimos de conocer a nadie, sólo acudía por mero gesto, nada más. Cuando llegaron al automovil que los transportaría a la Academia Lagarde, donde se encontraba Rei Ayanami, aquella chica a quien Kaworu le había mencionado, pero que no había visto en ninguna fotografía, lo cual hacía un poco más interesante el "esfuerzo" de ir a ver a su hermanastra. El viaje fue largo, el clima para nada era alentador, cielo con nubes a más no poder y un frío enorme que obligaba a abrigarse bien. Nagisa seguía pensativo, pero no permitía que Shinji notara el temor que en él moraba, si todo salía bien, quizá podrían seguir su amistad en conjunto con ella. El automóvil paró frente a una gran escuela resguardada por un enorme portón de acero. Ambos descendieron uno tras del otro, y se dirigieron a la cafetería, a cada paso que daban era una impecable presentación del inmueble, salas elegantes, arquitectura estilo Art Noveau, y réplicas de pinturas hermosas en el corredor principal. Algunas de las alumnas que transitaban por ahí se quedaban anonadadas por la misma presencia de los dos muchachos, Shinji sentía ciertos nervios a razón de ello, Kaworu lo veía como algo normal, no le emocionaba ver aquello, sólo se veía su rostro serio y sin despegar los ojos de su protegido.

- Con que esto es la academia Lagarde… sustancialmente es similar a nuestro instituto, que irónico, ¿no lo crees, Shinji? –

- Sinceramente no pensaba que mi padre metiera a su hija a una escuela de mujeres, o es bastante buena o son celos paternales… de cualquier forma es paradójico que Rei y yo estemos en situaciones similares –

El guía les indicó, tras abrir las puertas de la cafetería, una mesa en la esquina, la única donde había un par de personas. Ambos se acercaron a el lugar indicado, se levantó una de las dos personas, una jovencita pelirroja, y se retiró del lugar, lo mismo hizo Kaworu cuando Shinji estaba a escazos metros de la mesa, quedando Ikari sólo.

Shinji abrió bien los ojos, y se quedó asombrado ante la prescencia de Rei, su belleza lo había deslumbrado totalmente, esperaba a alguien con rasgos parecidos al de su padre, pero ella era muy diferente a lo que imaginó, sus labios rosados, su piel blanquecina y ese par de ojos color rubí lo apantallaron en sobremanera, antes de que pudiera sentarse, Ayanami corrió a él, dándole un repentino abrazo.

- Shinji, eres tú, ¡eres tú! – le dijo, emocionada de verle – te he querido ver desde hace mucho tiempo, y había soñado siempre en encontrarte, aunque fuera sólo un momento… Shinji – lo estrechaba entre sus brazos, y él sólo sentía su calor, su animosidad, y se sentía completamente tonto, no sabía ni cómo reaccionar ante tal muestra de afecto. – Oh, no sabes cuanto he esperado a que esto pasara – sollozó, sin dejar de abrazarle .

- Rei… -

- finalmente nos conocemos, y estaremos juntos… de ahora en adelante –

- A mi también me da gusto el conocerte… - respondió Shinji

- te quiero… -

Esas palabras fueron la causa por las cuales unas lágrimas comenzaron a brotar de los ojos de Ikari, se sentía tan feliz, tan extraño, puesto que jamás esperó cariño de su familia – hermana… yo también te quiero, y de ahora en adelante estaremos unidos… para siempre –

Rei lo estrechó, para luego romper el abrazo, y mirar los ojos vidriosos de Shinji, ambos rieron cuando cayeron en la cuenta de que estaban llorando, era tanta la felicidad que sentían que nada parecía importarles, nada más que estar frente a frente – no me interesa tu pasado, sé cuando has sufrido, por eso es que sólo quiero estar contigo… Shinji, promete que nunca nos volveremos a separar –

- lo prometo –

Por un instante se quedaron callados, mirandose a los ojos, conociendose sin hablar, hasta que ella propuso – ven, vamos a platicar de nosotros.

Y lo condujo por el pasillo a un vestíbulo, que tras pasar por el divisaba una puerta que llevaba a un cuarto donde nadie podría interferir.

- aquí podremos conversar sin molestia alguna – mencionó ella, mostrando un viejo sofá, el lugar era cómodo, un foco de poca intensidad luminosa le daba el toque especial a la escena, Shinji se sentó a un costado de Rei.

- ¿sobre qué deseas charlar, Rei? –

- primero… quiero saber quien era ese chico delgado que te acompañaba hace rato –

Shinji parpadeó, intentando concretar una buena respuesta – Kaworu es mi.. mentor, siempre está al tanto de mí, hace todo para que yo esté bien… él me salvó de ser castigado injustamente por que a ciertos chicos no les caí bien, no asimilaban el tener a un chico con beca de excelencia – confesó – Kaworu es una buena persona, que al igual que yo ha tenido problemas en la vida, problemas graves que lo hirieron profundamente, pero me alegro de tenerlo como mi superior, no sé que habría sido de mí sin él – concluyó, sonrosándose levemente.

- Quizás jamás nos hubieramos visto… bueno, aunque esto se lo debo a una gran amiga, que aunque tiene ciertas costumbres y modos no muy normales, me ayudó a encontrarte, en gran parte ella fue quien puso todo para que tu y yo nos viéramos, no se como pagarle… pero estamos hoy, aquí, tu a mi lado, y se cumple uno de mis sueños más anhelados… siempre le decía a mi padre que me dejara verte, que vinieras a vivir con nosotros, pero siempre se mostró renuente a tratar de recuperarte… aún así no le perdono lo que te hizo, estuvo muy mal… pero ahora nos tenemos uno al otro y nada evitará que nos queramos sentir más unidos, ¿no lo crees? –

- Claro que sí… Rei, yo me enteré de ti hasta ayer, sólo me dijeron quien eras, y durante anoche traté de imaginarte, de pensar como serías… Eres más bella de lo que me planteaba, y más amable y comprensiva de lo que pensaba que eras – indicó Ikari, dedicandole una sonrisa sincera a su hermanastra, quien se vió halagada con tal comentario y sus mejillas se tornaron rosadas

- Gracias, Shinji… tu eres ligeramente fornido, tierno, dulce, sincero… como te había imaginado en mis sueños, que nos conocíamos mejor, y que tu y yo… nos gustabamos uno al otro… -

- Me agradas Rei, y eres preciosa, tan sólo unos momentos contigo me he encariñado bastante, y quisiera que el resto de mi vida fuere así, contigo – confesó Shinji, totalmente nervioso.

- Shinji… te podría sonar ilógico, pero… no puedo negarlo, te amo, no solo como hermanastro que eres, si no como algo más, lo que esperé por tanto tiempo, eres tu… podemos prometer nunca separarnos, siempre estar juntos, hasta la eternidad –

- Rei… por ti haría todo cuanto me pudieras pedir… -

- Quedate conmigo, no me dejes sola, más – suplicó ella.

- No lo haré, aquí estaré, en tu mente, y siempre cercano a ti – prometió Shinji, Rei le hizo señas para que se recostase a lo ancho del sofá, quedando su cabeza en el regazo de Ayanami, quien comenzó a masajear cada mechón de su pelo hasta dejarlo completamente dormido, y luego poderlo contemplarlo así, para ella, nada más.