Disclaimer: el anime/manga NEON GENESIS EVANGELION (SHIN SEIKI EVANGELION) pertenece a Hideaki Anno, a Gainax Studio y por ende no me pertenece a mí, este fanfiction se realizó sin afán de obtener lucro alguno.
Advertencias previas: este fanfiction contiene contenido de corte yaoi, yuri, y en cierta medida no aptos para menores de edad, así que lo que leas a continuación, si lo lees, es bajo tu propio riesgo.
Notas previas al fanfiction: primero del autor, inspirado en la saga de OVA's "Shoujo Sect ~ Inocent Lovers ~" y claro, en el fanfiction "El Jardín de Eva", la historia se sitúa en una historia alterna a la original de la serie, evidentemente no hay ángeles, NERV y derivados no existen, pero sí ciertos personajes como el alumnado del instituto donde estudia Shinji, como Misato Katsuragi y Ritsuko Akagi.
~ The Garden of the Rose ~
11. Aroma de Azucena
Asuka Langley, quien planeara todo para el encuentro de su amiga con su bien parecido – según ella – hermanastro, parecía estar más que satisfecha, el sólo hecho de ver la blusa blanca y el pantalón caqui ajustarse a la figura de Rei parecía mantenerla en un goce secreto pero deleitable para sus pupilas, sonrió orgullosa, y animaba a la peliazul a observarse ella misma, se veía espectacularmente atractiva, además que ese saco corto del mismo color que el pantalón daban un aire de formalidad y frescura a la vez, la alemana suspiró algo acalorada, en verdad que ese atuendo le quedaba como anillo al dedo a la escultural silueta de Ayanami, quien sonreía coqueta tras notar la mirada insinuante de la pelirroja.
- Te gusta, ¿verdad? –
- Mein Gott, Das kleine Frau so köstlich! (¡Dios mío, que delicia de mujer!) te ves hermosa, querida –
- Debo de verme así para él, no le he prestado suficiente atención, pretendo recompensarlo, ha venido todos los días y no hemos podido pasar tiempo juntos – dijo Rei, guiñando un ojo, lo que generó una sonrisa breve en Asuka – es guapísimo, ¿no lo crees?
- Ya lo creo, además su cara de inocente lo hace aún más atractivo – respondió la alemana – no pretenderas…
- Hmph, no hay más problema dado que sólo es mi hermanastro, quiero que conozca que hay dentro de mi, quiero tenerlo para mi sola, y no son sólo sus ojos, todo él es hermoso, su ternura, su apego, su fidelidad, su forma de ser, todo él – mencionó con cierta coquetería – no lo resisto más, Asuka, lo amo hasta la locura.
- Que egoísta eres, Rei, cualquier mujer querría a ese jovencito que tienes por hermanastro… tonto de él si te desaira, lo que se estaría perdiendo –
- Por eso es sólo mio, quiero enseñarle todo sobre mi –
- bueno querida, cuanto te envidio y cuanto envidio a ese Shinji Ikari, es hora de la verdad, pícara – dijo Asuka, mientras abria la puerta del dormitorio.
- te lo debo a ti, Asuka, sin ti no hubiera conocido al hombre de mis sueños – respondió, para quedarse a esperar, mientras que la alemana salía del lugar.
Shinji Ikari llegaba temprano, vestía una camiseta manga larga color naranja y unos pantalones negros, el hecho de visitar a Rei en fin de semana era de lo más ensoñador para él, sin embargo, su visita clandestina se debía llevar a cabo con sumo secreto, por lo cual habían adecuado la recámara de Ayanami para el efecto de llevar ahí una buena reunión, todo estaba listo cuando, escoltado por dos jovencitas, llegaba Shinji a la puerta donde ya lo recibía Rei con un efusivo abrazo.
- Shinji, buenos días –
- Rei, buenos días… pareciera que no nos hubieramos visto ayer – bromeó Shinji, ante la sorpresa de tan caluroso recibimiento.
- Tenía muchas ganas de verte, querido hermanito, entremos, tenemos mucho de qué hablar – mencionó Rei, invitación que aceptó gustoso Shinji, pasando hacia adentro de aquella recámara, y tras haber entrado, ella cerró la puerta.
Ikari se sentó en la cama, con una sincera y plena sonrisa en los labios, disfrutaba verla tan atenta hacia él, y además, tan atractiva con ese escote, y ese aroma tan delicioso que Rei usaba como fragancia.
- Necesito que me perdones por no haber podido conversar adecuadamente contigo, lo poco que hemos estado juntos la hemos pasado bien, pero te he hecho esperar bastante… además, ayer pasó algo que me dejó pensando bastante en ti – confesó Rei
- Ah, sobre eso… lo lamento mucho, fue un accidente que.. – se disculpaba Shinji, tras ponerse de pie, rememorando que, la cita pasada casi besa en la boca a su hermanastra, por un pequeño accidente, pero que en efecto, estuvo a punto de consumarse en los labios de ambos, sin embargo fue interrumpido por un dedo en su boca.
- No necesitas disculparte, ya he sacado mis propias conclusiones – susurró sensualmente, acercandose más a él – Shinji, te amo… y quiero que me ames también.
Shinji se quedó boquiabierto por las palabras de Rei, quien lo contemplaba con una mirada de profunda ternura, el verle confundido y agitado lo hacía verse más inocente, le acarició el cabello amorosamente, relajándole y aminorando la tensión que abrumaba.
- Yo te amo, Rei… pero es que es tan repentino, esto… estoy nervioso, no sé si está bien, no sé que hacer, no.. – Shinji fue atrapado por los labios de Rei, fundiendose en un pequeño beso, que vino a colmar a Ikari de tranquilidad, de una fuerza desconocida en él que le inundaba y le hacía sentirse bien, muy bien.
- ¿te ha gustado? – preguntó Rei, mirando fijamente sus ojos.
- Me ha gustado… eres la primera que me ha dado un beso… Rei – respondió, dando una caricia en su mejilla – me haces feliz.
- y tu a mí – respondió ella, besándole nuevamente, saboreando el momento con el roce de sus labios que pedían ser reclamados, saciados de amor puro, subía y bajaba su mano por entre los mechones de pelo de Shinji, mientras que él la tomaba de las caderas, como acto-reflejo, para hacer más profundo el contacto, su cercanía provocaba que pudiera sentir frente a él el suave pecho de Ayanami, el delicioso aroma de su piel, y el néctar de su boca que de a poco tenía para sí, sus suaves manos, sus ojos escarlata, sinceros e incitantes que lo hacían viajar a cada parpadeo que chocaba con ellos.
- Entonces hagámonos uno, déjame sentirte, darte esa dicha de fundirme contigo, saciar ese vacío en ti - le susurraba, mientras acariciaba sus mejillas, sonriéndole con la más plena seguridad de que él era el indicado para entregarse por completo.
- Tómame, quiero que me poseas, quiero ser sólo tuyo - respondió Shinji, extasiado.
Rei descendió de su boca a su cuello, recorriendole con esos labios tan suaves, lo cual hacía gemir a su amado, quien se comenzaba a sonrojar, y se aferraba a ella, dandole caricias continuas en la espalda, en un momento, y como por accidente, desprendió el seguro de las bragas, lo cual provocó un ligero ronrroneo de Rei que logró que se sonrojara aún más, y tras dejar su cuello, tomó una mano de Shinji y la colocó en su busto, sintiendo él la tersa piel y la firmeza de éstos, sintiendo además el acelerado ritmo cardiaco de ella, dirigiendole con su propia mano, hacía a Shinji recorrer sus senos por encima de la blusa, éste, apenado, comenzaba a temblar pero al mismo tiempo a querer recorrerle más, cada roce parecía celestial, el ser tomado de la muñeca era algo aún más excitante, más cuando ella de desprendió de casi toda su ropa, salvo por sus negras pantaletas, el verla así, frente a él, tan ardiente en deseo, tan bella e inmaculada, tan segura y dominante, era la viva dicha para él, ella, tras juguetear con los dedos de Shinji dentro de su pecho, los lamió por la punta, humedeciéndolos bien, para luego desvestirle lo mismo que ella, quedando unos boxers que comenzaban a incomodar a medida que Ikari iba excitandose, volvía a colocar su dedo índice en su boca, masajeandolo con pericia y avidez, le atrajo para sí y le besó de nueva cuenta, sintiendo sin más, la tibia piel de Shinji, y entre sus piernas un creciente músculo que admiró con interés, fue entonces que le miró divertida, lo quitó sin mayores problemas, y tiró a Shinji a la cama, montandose a horcajadas sobre él, sintiendo el choque de ambos sexos, rozándose por encima de la ropa, lo cual causó un ligero gemido de ambos, comenzó a contonearse yendo de atrás hacia adelante, friccionándose con su virilidad, lo cual comenzaba a disfrutar, evidenciándose ello con el continuo gemir de ambos, por parte de ella, al sentir por sus entrañas el ser penetrada , por lo que éste comenzó a recorrer con ambas manos su torso, como forzando más ese contacto que lo estimulaba en demasía, mientras besaba a Rei con delicadeza pero urgentemente, siendo éstos más apasionados, pero con bastantes ansias, lo cual provocaba que el jadeo que de ella emanaba se volviera enzarzado por gemidos de placer, pronto se detuvo, y optó por quedar sentada a un costado, para retirarse las pantaletas, y mostrar ese lubricado sexo entre las piernas, el sólo imaginar que Shinji estuviera ahí, disfrutando de sus otros labios la hacía enloquecer, de nuevo, comenzaba a tocarle, frotando con una mano ese candente sexo que esperaba ser colmado, masajeándole con suavidad, pero cadenciosamente, lo cual hacía a Ikari sentirse plenamente complacido, y sin saber muy bien sobre el tema, se dejaba guiar por las reacciones de su hermanastra, llegó a introducir un dedo dentro de ella, luego dos, para luego llevarselos a la boca y probarlos, para él tenían un sabor peculiar, dulce, delicioso. Había llegado al a yacer con la hija de su padre, pero independientemente de ser lo que fuera, la amaba hasta la locura, sentía una innata conexión entre ambos, cuando se introdujo en ella, fue que terminó gritando de éxtasis, ella había llegado al grado máximo de goce, ambos se abrazaron fuertemente, desnudos uno del otro, compartiendo el calor que emanaban ambos, y de la deliciosa sensación de una satisfacción a plenitud, no acabaría ahí, no sería la última noche, de eso estaba seguro, contempló con sus últimas energías el desnudo cuerpo de su hermanastra, incitante, níveo, angelical y que invitaba a pecar cuantas veces fuera necesario, dispuesta a complacer y ser complacida, demostrarse su amor sin inhibiciones, de ahora en adelante compartirían su destino, fuere cual fuere.
