Capítulo cinco
Igual que Percy
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Pansy suspiró sonriente al ver la tienda de campaña por fin terminada, les había costado varias horas de duro trabajo pero por fin habían conseguido montar las dos (Una para sus padres y otra para ella sola) Montar la primera había sido francamente penoso, y, de hecho, sus padres quisieron ir a preguntar a algún muggle, pero Pansy se negó en redondo diciendo que seguramente al undécimo intento iba la vencida.
En cierto sentido, poner la tienda le había resultado una especie de desahogo (Pansy clavando las estacas que sujetan las cuerdas al suelo con un martillo fue un completo espectáculo en el que se pudo ver hasta el típico flash de cámara) por tener que estar ahí un mes entero y, ya de paso, olvidarse de que posiblemente Weasley también estuviera en el rapamento... campartanto... cempemen... Bah... como se llamase.
¿Podía tener peor suerte? En vez de haber cualquier otra familia de magos tenía que se justamente ellos, los Weasley, los estúpidos adora-muggles (Aunque ella, con semejantes padres no podía hablar, daba igual lo que le contaran ellos) 'Bueno' Se dijo Pansy 'Por lo menos estarán aquí poco tiempo' Y entonces se permitió una sonrisa ladeada 'No creo que puedan pagar más de un día'.
-¡Pan!- Le llamó su madre -¿Quieres que demos un garbeo para ver lo que hay?- Preguntó, ya que cuando fueron de compras no vieron demasiado. A Pansy le dio un tick en el ojo izquierdo.
-En realidad...-
-Vale, cálcate y nos vamos- ¿Cómo qué 'cálcate'? ¿Quién Demonios se creía que era ella? ¿Una especie de hippie fumata que va descalza pisando la hierva (Y lo que no es hierva, por ejemplo un enorme excremento de perro que puede haber por allí)?.
-¿Es necesario que vaya?- Preguntó Pansy con voz chillona. Su madre apareció delante de ella con una sonrisa deslumbrante.
-Sí.- Dijo, y la cogió de una mano para llevársela del campamento con su padre, que las esperaba un poco alejado.
Se acababan de perder de la vista cuando los Weasley entraron en escena, viniendo por el lado opuesto por el que los Parkinson se acaban de marchar, todos llevaban bolsas de la compra; más que nada ropa y algún que otro cachivache muggle como una barbacoa (De las más baratas) o insecticida. Lo demás harían que se apareciera, pero estas cosas era imposible para ellos, más que nada porque no tenían ni puñetera idea de lo que era una barbacoa hasta que la vieron allí (Y cuando lo vieron, hasta que Arthur se puso a leer las instrucciones muy emocionado, no sabían que servía para cocinar en el campo, tampoco).
-Oye, Ron, cuéntanos qué te ha pasado, vamos.- Dijo Fred a un lado del pelirrojo.
-Sí, venga, tío, enróllate.- Comentó George al otro lado.
-Simplemente una señora fea, con mal genio, idiota y demasiado escuálida me tiró esa cosa encima.- Dijo Ron, con cara de palo.
-¿Y cómo sabes que es idiota y tiene mal genio si no la conoces?- Preguntó Charlie, que llevaba la barbacoa en el hombro.
-Sólo lo sé.- Farfulló Ron enrojeciendo.
-¿Y no te pidió perdón?- Dijo su madre frunciendo el ceño.
-¡Por eso digo que tiene mal genio!- Masculló Ron empezando a cansarse de la conversación.
Encontrarse con Pansy había sido una completa sorpresa (Y de las chungas, que son las peores), le había amargado por completo el día. En realidad, a él eso del campamento no le hacía mucha gracia, pero parecía divertido en cierto sentido, por lo menos podrían hacer magia y le recordaba mucho a los mundiales. Pero ¿Por qué tenía que ser Parkinson la que estaba allí? ¿Por qué no era cualquier otra persona? Él pensaba que al terminar Hogwarts ya se habría acabado la relación con mucha gente a la que odiaba y tenía manía, pero ya veía que no.
Pansy Parkinson no le caía especialmente mal, en realidad, Harry y Hermione le tenían muchísima más manía que él porque nunca se había metido con Ron directamente, pero, aún así, tenía bastante claro que era una pelota, una llorona, una tonta, y, que encima, era Slytherin, que englobaba todo lo que él podría llegar a aborrecer.
¡Y se iba a vengar!
-Me pregunto quiénes serán nuestros vecinos.- Dijo Ginny mirando justamente al lado en el que estaban las cosas de los Parkinson. -Hey, mirad ¿Ese no era el coche de los pijos?- Exclamó de repente.
-Hala, que guay, podremos estar atormentándoles todos los días.- Comentó Fred riendo.
-Pero nada de usar magia ¿Eh?- Les regañó Molly -Porque si no dormiréis en el techo de la caravana, pero por fuera- Explicó ante la cara de horror de sus hijos -Y dicen que por aquí hay muchos mosquitos de noche.
-¡Y de día!- Dijo Arthur -Me están comiendo vivo.
-Eso puede se malinterpretado...
-¿Eh?
-Bueno, da igual.- Dijo George, y acto seguido sacó uno de los botes de insecticida y se lo echó en toda la cara a su padre.
-¡Me arden los ojos! Pero siento frescor... ¡Aunque se me van a caer los ojos! Pero los mosquitos ya no me pican... ¡¡Ahhhhh!!- Y con el efecto retardado que la mayoría de los Weasley hijos habían sacado de él, se fue a la caravana para echarse agua en los ojos.
Todos miraron a George, como pensando que era un psicópata por lo que acababa de hacer. Éste se encogió de hombros.
-Aquí pone que dulcifica la piel, no que hace que los ojos se caigan-
Fred bostezó sonoramente.
-Me aburro.- Dijo -¿Por qué no vamos a ve qué podemos hacer? PAPÁ- Gritó en dirección a la caravana -NOS VAMOS A VER LO DEL TENIS ¿TÚ QUÉ DICES?-
-¡ARRRGHHHHHH!- Se quejó el señor Weasley, que en ese momento se estaba echando agua y le dolía todavía más.
-Por mí esa contestación es válida como un 'Iros sin mí, que ya os alcanzaré más tarde'- Les comunicó a los demás, que asintieron.
-Yo nunca he jugado al tenis.- Dijo Ginny cuando se habían alejado de la caravana.
-Ninguno de nosotros lo hemos hecho, la verdad.- Le alentó Ron -Aunque seguro que yo seré el peor- Dijo, para intentar consolarla.
-Eso ni lo dudes, Ronnie.- Contestó ella riendo. Ron se sonrojó bajando los ojos.
-¿Creéis que habrá alguna competición de tenis?- Preguntó Molly -Yo sí que he jugado, y con vuestro padre ganamos muchos partidos.- Ron se imaginó a su madre con el típico atuendo que se ponían las chicas que jugaban a ese deporte y le dio un mareo.
-Podríamos intentar ganar alguno.- Dijo Fred -Seguro que George y yo ganamos aunque sea sólo un partido, según me han dicho se tiene que dar a una pelota con una cosa ¿No?-
-Sí, como hemos sido bateadores seguro que se nos da bien- Indicó George.
-¡Vais a morder el polvo, pringaos!- Dijeron a dúo, señalando, más que nada a Ron y Charlie. Charlie sonrió seguro de sí mismo.
-¡Eso ya lo veremos!-
Tuvieron que preguntar a varios muggles hasta que encontraron el sitio donde se jugaba y hasta que lo encontraron ya hacía pasado media hora tranquilamente (Estaba a menos de diez minutos del sitio donde habían acampado).
-¿Cómo nos ponemos en parejas?- Preguntó Ron.
-Tú con migo- Contestó Ginny colgándose de su brazo -En un equipo por lo menos uno de ellos tiene que ser bueno.- Comento, guiñando un ojo.
-Entonces yo con Charlie.- Dijo Molly -Y Fred y George juntos.- Los gemelos chocaron las palmas. -¿Por qué no hacemos primero un par de 1vs1 para ver qué tal se os da?- Y así lo hicieron. En menos de una hora se supo que Ron era el fracasado de la familia, los mejores eran, cómo no, Fred, George y Molly; Charlie y Ginny lo hacían bien la mayoría de las veces pero no llegaban al nivel de los gemelos, y Ron... bueno, como he dicho antes, daba pena. Si no le daba a la pelota con el mango de la raqueta simplemente no le daba, se le escapaba, le daba tan fuerte que se iba demasiado arriba sin ir hacia delante y terminaba en su trozo de campo, le daba demasiado flojo; y más de una vez se le escapó la raqueta dándole a una señora y a un perro de unos hippies que estaban mirando cómo jugaban el cual se puso a perseguir al pobre pelirrojo.
-Ron, das pena.- Dijo Fred -¿Por qué juegas tan mal?
-¡No lo hago a posta!- Escupió Ron enfadado.
-Pues es muy raro- Asintió Molly -Nuestra familia siempre ha tenido excelentes jugadores en cualquier deporte, menos Percy...
-Eso quiere decir que has salido como Percy.- Río Ginny señalando a su hermano.
-¡Sólo es cuestión de practicar!- Estalló Ron -¡Estoy seguro de que dentro de unos días os venceré a todos si me entreno lo suficiente!
-¿Apuestas algo, Hermanito?- Ronroneó George.
-¡Lo que quieras!- Graznó Ron poniendo las manos en puños. Charlie cogió un folleto que había cerca del sitio donde habían estado los Hippies (Ya se habían marchado) y lo leyó un poco alejado de su familia, que le miraban atentos. Cuando terminó de leer sonrió.
-Parece que tienes suerte, Ron. Para la semana que viene empieza una competición de Tenis.- Dijo, tendiéndole el folleto a su madre, los gemelos y Ginny se apelotonaron a su lado para leerlo.
-¡Yupie!- Gritó Ginny -Nos apuntaremos todos ¿No?- Dijo -Mamá lo puede hacer con papá, Fred con George, yo con...- Miró de reojo a Ron poniendo una mueca -...Charlie, y Ron con... Bueno...-
-¡Claro, yo solo, no te jode!- Su madre le pasó un brazo por la cintura (No llegaba a los hombros)
-Venga, mi niño, seguro que algún muggle aceptará a apuntarse con tigo. Si vas a venir a entrenar, seguramente conocerás a alguien.- Ron torció el gesto. -Ya está anocheciendo, será mejor que volvamos a la caravana- Dijo a los demás.
-Tranqui, Ron, siempre puedes jugar con Pig.- Le alentó Ginny dándole una palmadita en la espalda.
-¿Y por qué no te apuntas tú conmigo? Tampoco lo hago tan mal.- Ginny le miró horrorizada.
-¡Ni de broma! Además ¿Entonces con quién iría nuestro querido Charlie?
-Charlie se las puede arreglar solo, o puede no jugar.- Contestó el pelirrojo cruzándose de brazos.
-Pero mira que eres egoísta- Bufó su hermana mirándole con el ceño fruncido.
-Si no juego, Fred y George no pararán de meterse con migo.- Explicó Ron.
-Ese es tu problema.- Declaró Ginny antes de adelantarse para ir a hablar con Fred y George.
-Menuda familia que tengo...- Masculló Ron metiéndose las manos en los bolsillos de los vaqueros raídos que llevaba puestos.
-Anda, vuestro padre ya ha hecho amigos.- Exclamó Molly cuando distinguieron a lo lejos la poca cabellera roja de su padre en una mesa tomando té con dos desconocidos de pelo moreno y castaño. Ron sintió cómo se le echaba el mundo encima cuando reconoció a una chica pálida de pelo negro un poco alejada de los que deberían ser sus padres y el señor Weasley.
¿...Pansy Parkinson?
Fin del quinto capítulo.
Esta capítulo es un rollazo, pero no sé con qué otra manera podrían haber sabido que los Parkinson eran sus vecinos, además, lo del tenis será relevante, y fijo que más de uno ya se habrá imaginado por qué.
Bis bad! De:
Lanier
PD: Siento el retraso
