Antes de iniciar con el segundo capitulo de la historia les voy a recordar lo que pasó en el capítulo 31: al buscar el anillo mágico de Gatomon, Ken, Yolei, Kari y sus respectivos digimons llegaron al Mar Obscuro. Cuando los ataca un Blossomon, una de las creaciones de Arukenimon, Gatomon y Aquilamon digievolucionan en Silphymon. Pero no pudieron encontrar el anillo.
Kanikanigoro: el mar oscuro es donde se llevan a Kari en el episodio 13 para que fuera la "novia" de los Scubamons que vivían allí y ayudarlos a derrotar a su dios Dragomon. Pero con la ayuda de T.K., Gatomon y Patamon ella pudo salir. Te recomiendo que lo veas para entender mejor la historia.
Bueno eso todo y a seguir con la historia.
T.K. se encontró con una visón que no había ni siquiera visto en sus más horribles pesadillas. Sintió como si el mundo se hubiera detenido, a su corazón se le hubiera olvidado palpitar unos breves momentos para solo dejarlo sufrir en la espera de su muerte y el aire se atascaba en su garganta sin poder llegar a sus pulmones.
Kari se encontraba peor que cuando su padre la había ido a visitar. Se movía más impacientemente y estaba mucho más pálida. Mientras que por momentos gritaba cosas como "¡No! ¡No me iré contigo!", pidiéndole ayuda a T.K., Gatomon y Tai, pero, por más que lo intentaran ni Tai ni su mamá la habían podido despertar.
Un fuerte movimiento proveniente de su mochila lo trajo de vuelta a la realidad: se había olvidado por completo del pobre Patamon. Se descolgó la mochila para sacar al cerdo/murciélago anaranjado y ponerlo en el piso.
Empezó a caminar hacia la cama donde estaba acostada Kari. Se hincó a un lado y por alguna extraña razón ella dejo de moverse, pero también T.K.
El tan solo la observaba con una mirada llena de dolor. Dolor por sentirse completamente incapaz de hacer algo para ayudar a el amor de su vida. Dolor por que sabía que el día anterior la debía haber protegido y no lo había hecho. El creía saber lo que estaba causado ese estado que tenía Kari, pero no se atrevía a comprobar su teoría.
"Se dejó de mover" dijo una voz felina detrás de el.
Volteó para ver a Gatomon, quien tenía los ojos llorosos mientras era abrasada por Patamon.
"Si" dijo Tai, quien se había quedado todo el tiempo a lado de la puerta de la habitación.
"¿Lo ves?" dijo Patamon abrasando a Gatomon todavía más fuerte "Te dije que todo se pondría bien."
"Pero todavía hay que despertarla" dijo el antiguo elegido del valor.
"Ella va a despertar" le contestó el elegido de la esperanza aunque sonaba mas como si se quisiera convencer a sí mismo.
Tai estaba observando enternecido al chico rubio de ojos azules. Tai deseaba con todas sus fuerzas que ese chico se levantara de un lado de la cama de su hermana y fuera a buscar consuelo en el. Desde hacía algún tiempo sentimientos de ese tipo habían empezado a florecer en el antiguo elegido del valor. Sentía una gran envidia sobre como su mejor amigo y hermano mayor de T.K., Matt, besaba a su novia, Sora, que era una amiga muy cercana tanto a el como a Kari. Y más recientemente sobre como Takeru miraba a Kari.
El sabía que el honor de su familia estaba en riesgo, así que había decidido ignorar sus sentimientos y hacer lo mejor para el grupo. (A/N: No me malentiendan, yo no tengo nada en contra de los homosexuales, pero en China, Japón y demás lugares es muy dado eso del honor de la familia.)
Tenía que hablar con alguien sobre eso, pero no podía ir con in psicólogo por que alguien de la escuela podría enterarse y tampoco podría ir con sus padres por miedo de que lo corrieran de la casa. No, tenía que ser con alguien cercano en quien pudiera confiar su vida su vida si fuera necesario.
"Sora"pensó Tai "iré a buscar a Sora cuando todo esto acabe."
"T.K." Kari dijo en un susurro.
"Aquí estoy" le susurró T.K. mientras que le tomaba la mano "aquí estoy"
Kari empezaba a abrir los ojos cuando el sonido de una bandeja que caía inundó la habitación.
La señora Kamiya había entrado justo en el momento en el que Kari abrió sus ojos ambarinos y gracias a la emoción dejó caer la bandeja en la cual llevaba el desayuno a T.K. Al estar tan sorprendida por el repentino despertar de su hija pasó corriendo junto a los digimons sin percatarse de que estaban allí.
Antes de que Kari estuviera completamente despierta su madre y hermano la estaban tacleando con abrazos y besos.
Ella se sentía muy mareada y débil. Lo único que parecía prevenir que se desmayara y que regresara a ese otro mundo era una presencia que la obligaba a seguir adelante, a luchar con la oscuridad. Era como si la tomara de la mano y la guiara por un túnel oscuro para encontrar su luz, para volver a casa.
Entonces se dio cuenta de que sí la estaban tomando de la mano.
Primero pensó que era su hermano o su mamá pero sus brazos estaban rodeándola y no podían ser ellos. Después pensó que era Gatomon pero se dio cuenta de que la mano era humana.
Intentó ver quien era pero el largo cabello de su hermano le tapaba la vista a tal grado que sentía que no podía ver más allá de su nariz.
"Nunca nos vuelvas a hacer eso, Hikari" le dijo su mamá con una falsa voz de enojo "Nunca ¿me entendiste?"
Kari no tomó ni siquiera la molestia de contestar. En parte por que seguía viendo la mano desconocida para ella y por otro lado porque no sabía si sería tan fuerte como para soportar otra vez el no irse a aquel mundo de oscuridad.
Gatomon y Patamon decidieron esconderse en la cama de arriba de la litera. Desde allí ellos podían ver otro ángulo de las cosas.
Lo que ellos veían era adorable.
Pero lo que ellos veían no era la reacción que Kari le estaba mostrando a su madre o a su hermano, no, ella no les estaba prestando nada de atención. En cambio, toda su atención se encontraba en la mano que sostenía la suya y aunque con la mirada buscaba al dueño no lo podía encontrar, pues, T.K. estaba detrás de Tai para darles más espacio a Tai y a su madre de que saludaran a Kari.
Unos momentos después la señora Kamiya decide avisarle a su esposo y ala la madre de T.K. que Kari estaba bien y salió corriendo para buscar el teléfono.
Los digimons decidieron salir de su escondite para ir a unírsele a Tai en el abraso, pero Kari seguía con la mirada sin vida en la mano de Takeru que tomaba de la suya.
Tai finalmente rompe el abraso con su hermana para que T.K. la viera. Los digimons deciden seguir su ejemplo.
Cuando Tai se movió, Kari siguió con su mirada a donde provenía la mano que sostenía firmemente la suya y la había traído de vuelta a casa. Se encontró con un chico rubio de ojos azules que ella reconocería en cualquier parte y sin dudarlo se lanzó a sus brazos.
