Antes que nada les agradezco a todos por sus reviews y les digo que no voy a dejar esta historia hasta que acabe. De paso pido disculpas si no puedo actualizar mas seguido, pero les digo es probable que las actualizaciones estén en los fines de semana.

Todos estaban en shock. Kari no paraba de llorar mientras que se aferraba a T.K. como si fuera un salvavidas. Lo único que pudo hacer T.K. era pararse (pues seguía hincado), sentarse en la cama, y responderle el abraso mientras que la consolaba.

Tai los veía enternecido, al igual que los digimons, pero decidió salir de la habitación ara darles un poco más de espacio.

"Kari" dijo T.K. "¿qué pasó?"

Kari suspiró y empezó a contarle entre sollozos que el Mar Obscuro la estaba llamando de nuevo, más insistentemente y peor aún, como la amenazaban. Le decían que si no iba con ellos para ser su prometida iban a invadir el digimundo, al igual que el mundo real para matar a todos.

T.K. cerraba sus puños escuchando lo que decía Kari. El odiaba a las fuerzas obscuras desde la muerte de Angemon en su primera aventura. Y al parecer este Mar Obscuro representaba más fuerzas obscuras que cualquier otro enemigo que hayan enfrentado, aún más que DarkGreymon que estaba hecho de pura maldad y parecía que solo había nacido para pelear.

Pero esta obscuridad no solo amenazaba el equilibrio entre la luz y la , sino, que también amenazaba a la chica que amaba y eso hacía que se enojara más.

Kari dejo de llorar y simplemente abrasó a T.K.

Los digimons observaban como el rubio estaba intentando controlar su temperamento, como contaba silenciosamente hasta mil, pues, según su mamá hasta diez no sirve y cerraba sus puños.

"¡Takeru! ¡Kari! ¡A desayunar!" escucharon que gritaba la mamá de Kari desde la cocina.

T.K. salió del cuarto para dejar que Kari se vistiera. El rubio les ayudó a la señora Kamiya y a Tai a poner la mesa, hacer un poco de jugo y con el desayuno. En eso salió Kari, vestida en su típica ropa. Pero se veía exhausta.

T.K. y Kari se sentaron en la mesa mientras la señora Kamiya dijo algo sobre ir a comprar cosas y salió corriendo de la casa. Tai se sentó en el sofá que estaba en la sala para ver un partido de soccer, pero de vez en cuando volteaba para ver como estaban su hermanita y el rubio.

Los digimons salieron de su escondite en la habitación para sentarse a desayunar con sus compañeros. Hablaron y juguetearon un rato, pero Kari tan solo sonreía. Seguía con su mirada distante y preocupada.

Kari terminó de comer y empezó a recostar su cabeza en el hombro de T.K., a el no le importó, es más le daba gusto.

"Kari" le susurró T.K. al oído "si quieres ve a acostarte."

Kari estaba a punto de quedarse dormida cuando T.K. le dijo eso pero en realidad ella no quería pararse. Ella quería que ese momento durara para siempre, era un momento en el que ella se sentía tan segura. Siempre había visto a T.K. como su ángel guardián y lo comprobó cuando Piedmon estuvo a punto de matarlos en su primera aventura en el digimunndo.

Ella lo volteó a ver y se perdió en sus ojos azules claros. No sabía que le estaba pasando a ella desde que el regresó a Odaiba, dejaba de verlo como su mejor amigo, el chico con el que siempre podría confiar y empezaba a verlo con otros ojos, con un sentimiento diferente de cómo veía a Davis, Matt y hasta a su hermano. No sabía ni siquiera como describir lo que el le hacía sentir.

Pero según ella le gustaba Davis. Estaba tan confundida.

Ni siquiera ella entendía por que de momento se le daba por dejar de escuchar a Davis para ponerle más atención a T.K. o pedirle su opinión a T.K. Ella pensaba que era algo normal después de no haberlo visto durante tanto tiempo. Pero no podía evitar ignorar eso que sentía cuando el decía su nombre o cuando alguien lo traía a el tema de conversación.

"No" dijo mientras se paraba rápidamente de la mesa y se volteaba para intentar esconder su sonrojo "Creo que será mejor si me quedo despierta."

Takeru se estaba dando una paliza mental, pues había desaprovechado el momento. Volteó para ver como Kari se acercaba al fregadero para lavar su plato. El se paró con su plato y se acercó a Kari.

"Déjame eso" le dijo. Ella saltó cuando T.K. le hablo "¿Qué te pasa?"

"Lo siento" dijo llevándose una mano al pecho "creo que sigo algo asustada por la pesadilla."

T.K. se acercó a abrasarla "No te preocupes" le dijo "yo siempre voy a dar una guerra por ti y nunca dudaré en ir a buscarte."

Cuando Kari volteó a ver a T.K. tenía los ojos llorosos. El estaba odiaba ver como sus ojos ambarinos se empezaban a llenar de lágrimas. De pronto el rubio tomó el rostro de la castaña entre sus manos y sus rostros se empezaban a acercarse lentamente. Cuando sus labios estaban a punto de tocarse el sonido de una puerta que se azotaba hizo que ambos se alejaran rápidamente con los rostros rojos.

Este capítulo quedó corto, pero les prometo subir el próximo capítulo.