Roto

Observo el cuerpo sin vida que yacía en el suelo, los ojos amatistas que tan bien conocía, clavados en el vacio, en otro tiempo, ni siquiera hubiese concebido hacerle daño a ella, que era el ultimo testimonio de lo bueno que había en el, se habría negado rotundamente a hacer el trabajo, tal vez habría llorado, al menos habría titubeado al jalar el gatillo… eso habría sido en otro tiempo y este era el presente…

Echo a andar y dejo atrás su humanidad, junto al cadáver de Rukia…

Todo lo que conocía era la monotonía de la ciudad y todo lo que recordaría a partir de ese momento era violencia, gritos y el aroma metálico de la sangre, la que había derramado con la esperanza de salir de la ignominia….

Cuando llego el, con promesas de poder… no tuvo que considerar demasiado sus opciones… tomo la mano que se le ofrecía, manchada en todos los sentido, pensando en como morderla a la primera oportunidad, por que peligroso o no el no se sometería a las ordenes de nadie…

No le fue difícil colocarse entre la elite de los espada… después de todo el había crecido en la calle, el 0 tatuado en su mejilla no era mas que una advertencia… de todas maneras nadie se atrevería a meterse con el favorito de Aizen… el chico sin alma…

Fue en un interludio, mientras esperaba el siguiente trabajo, que apareció…

Con ojos azules y modos felinos y una mueca de superioridad que pedía a gritos fuera molida a golpes…

Grimmjow Jaggerjaques era una ofensa andante… uno que requería mucha paciencia… y su paciencia era poca…

Deseaba cortar la garganta, donde se originaba su voz estridente, cada vez que escupía un Kurosaki despectivo… en su mente podía ver claramente la sangre saltando y formando un charco cálido en el suelo…

De pronto imágenes del bastardo poblaban sus sueños, sueños en los que lo tenia atado, donde podía golpearlo a placer, torturarlo hasta que rogara por su vida…

Y no pudo aguantarlo mas… un día como otro sin ninguna otra razón que el odio ciego que le provocaba, lo lanzo contra una pared y lo sostuvo por el cuello…

–Suéltame hijo de perra– medio grito medio jadeo su presa…

Ese fue todo el pretexto que necesitó para golpearlo… después de todo el bastardo había estado provocándolo… el jefe podría prescindir de semejante idiota por una semana…

Vio un hilillo de sangre correr por la comisura de su boca… pero la jodida mueca, esa sonrisa desesperante, no desapareció…

Y quiso quebrarlo… romper su espíritu en trozos tan pequeños que no hubiera manera de reconstruirlo…

Lo aprisiono entre la pared y su cuerpo y mordió feroz el palpitante cuello, hasta dejar impresos sus dientes en la piel clara, sintió un dolor sordo cerca de la entrepierna… el muy estúpido lo había pateado, de pronto a cada avance… había un golpe nuevo… un dolor nuevo y desconocido…

No supo muy bien en que momento lo desnudó… lo que si tenía muy claro era el enloquecedor aroma de la sangre, la violencia con que su presa se defendía y la expresión salvaje en los ojos azules….

Tampoco estaba seguro como lo había sometido, lo que si sabia es que el interior del tipo era enloquecedoramente estrecho y cálido…. Y ya no había resistencia…

Experimento el orgasmo mas intenso de toda su joven vida (y no es que fuera precisamente casto)…

Luego lo dejo ahí… desmadejado, roto…

Tal como el estaba…..