Todo pertenece a Kishimoto.
Seducir: Engañar con arte y maña.
El juego se volvió más intenso. Poco a poco mi rubio amigo me había engatusado en él. Tan lentamente que yo no caí en la cuenta de ello; hasta hoy. Respondía a sus insinuaciones sin darme cuenta, lo seducía como él lo hacía conmigo, sólo que sin tener conciencia de ello.
Se preguntarán cómo sucedía aquella rareza. Descuiden, yo también lo hago, pero he llegado a la conclusión de que es un verdadero enigma de la naturaleza y buscar una respuesta satisfactoria sería algo cansado. He optado por darle la vuelta al asunto e ir directamente a la solución.
La cosa era que… yo ya estaba demasiado metido en el asunto. Deslindarme de él parecía estúpido, hacer como que nada había pasado era inútil. Y seguir haciéndolo para conseguir algún beneficio, como pasear mis manos sobre su perfecto torso, parecía ser la mejor opción.
El problema esencial era cómo. Ahora que tenía plena conciencia de mi buen trato y mis mañas sugerentes se me hacía imposible seguir con ello. De hecho, verlo a la cara se había vuelto complicado. No que yo me avergonzara, pero con estas hormonas calientes uno no sabe hasta donde tiene control sobre sí mismo.
En fin, pensé que invitarlo a mi casa y tomar algo haría que mi estrés se redujera lo suficiente como para animarme a tener una charla algo "sucia" con él: hablarle al oído, lamer su lóbulo, besar su oreja. Parecía un buen plan, ¿no? Pero olvidé un pequeño detalle: la excitación contenida y el alcohol en cantidades desmedidas no son una gran combinación.
No me di cuenta exactamente cuándo dimos "el paso". Un segundo estábamos coqueteando, al siguiente nos revolcábamos con fieras salvajes sobre la alfombrilla desgastada de mi piso.
Y ni mi teléfono, ni su celular fueron un impedimento para que nosotros siguiéramos en lo nuestro, con sus manos apretando firmemente mis nalgas, con las mías rasgándole la espalda, con sus labios sobre los míos, con nuestras palpitantes erecciones regocijándose al contacto de la otra sobre la tela del bóxer.
Aquello que tuvimos fue rápido, feroz, brutal.
No aguantamos más, nuestros penes palpitantes se corrieron dentro de los calzoncillos que los cubrían.
Yo estaba satisfecho, pero Naruto no tenía la intención de complacerme. Tan pronto como logró deshacerse de mí, se paró y se acomodó la ropa.
―No juegues conmigo, Sasuke ―esa fue su triunfal salida. No hubo besos, ni abrazos, ni miradas esperanzadas.
Yo estaba frustrado. De mi boca no salió nada, no hasta que el clic de la puerta cerrada se escuchó.
―¡Joder!
Más tarde, cuando leí mi correo para asegurarme de que no había tarea pendiente, descubrí una nota más.
¿Amor eterno?
Uzumaki Naruto
Enviado: Domingo 18/03/2007 09:38 p.m.
Para: Uchiha Sasuke
"¿Amor eterno? Los hay de siete años, de una hora, de quince meses, de cinco noches, sin pronunciar una palabra, de una mirada un día turbio, de silenciosos amaneceres con el recuerdo de su desnudo cuerpo dormido, de espalda, tenue, ahora mil veces reproducido en otros torsos…"*
¿Entiendes lo que te digo?
Declarado: él me quería volver loco.
Continuará.
*Víctor Roura.
Gracias por leer y comentar. Para no perder la costumbre: los firmados por PM, los que no por acá:
usurakantochi en busca de teme: Que bueno que te gusta, linda, es que esto de acosar a Sasu es lo mío xD Y perdón por no continuarlo tan pronto como quería, pero se me atravesaron mil cosas (que no es excusa, ni que escribiera tanto...): Gracias por comentar :D
ika: Pobre Naruto, ahora que lo has puesto así me da penita que él haga de todo y Sasuke nada más no... ¡Bueno! Ya cayó, así que ya no me siento tan culpable. Espera a leer lo que traigo para el siguiente (esperemos que algo muy hot xD). Gracias por comentar.
