Todo pertenece a Kishimoto.

Seducir: Engañar con arte y maña.

Y después del rápido avance, vino el estancamiento total. ¡Vamos!, que yo esperaba un desencanto. O un enamoramiento instantáneo, en su defecto, no que me dieran largas como lo hacía Naruto.

No es que pensara que me estaba evitando, ¡realmente me evitaba! Si no tenía un trabajo en equipo, tenía entrenamiento y si no era ni el uno, ni el otro, tenía detención. Total, jamás podíamos salir juntos. Y no sólo eso, ¡no podíamos estar juntos! Ni en las clases que compartíamos, ni en los entrenamientos, ni en los pasillos, ni en el camión de la escuela. Pareciese como si él hubiese lanzado una advertencia de: "favor de no dejarme con Sasuke a solas".

Yo estaba llegando a mi límite. Y era hora de darle fin al asunto.

―¡Hey, Naruto! ―se tensó al escuchar mi voz. Esta vez no habría escapatoria posible para él.

―Sasuke…

―He cerrado la puerta. Ni tú, ni yo saldremos hasta que hayamos aclarado la situación.

―Mira, Sasuke, no es el momento, ni el sitio adecuado. Aquí apesta y tengo que regresar a la clase.

―Entonces, dime, ¿cuándo va a ser el momento y lugar adecuado? He tratado de hablar contigo durante lo que llevamos de la semana, pero parece que tú simplemente me ignoras y me haces a un lado como si hubiese sido tu revolcón de una noche. ¿Sabes qué? Si no quieres nada más, sólo dímelo, no te andes ocultando como una sucia sabandija, ¿de acuerdo? No tienes por qué hacerlo, si deseas olvidarlo, de acuerdo, ambos lo olvidaremos.

Vaya, eso no era lo que esperaba decir. Es la frustración, amigos, la frustración y la impaciencia los que hablaban. Porque cuando uno llega a su límite, es mejor arrojar todo lo acumulado en su interior.

―No es eso ―los hermosos ojos azules me miraron. Por un segundo fui todo para ellos, fui todo para él. Se desviaron rápidamente, hacia el espejo. Seguían mirándome. No a mí, pero sí a mi reflejo.

―¿Entonces qué es?

―No sé si entiendes lo que te he tratado de decir.

―Por qué no me lo explicas de una vez ―sus labios temblaron. Querían decir algo, pero su cerebro seguramente los estaba deteniendo. Por el amor de Dios, si no continuaba de inmediato, me lanzaría sobre ellos sin ninguna compasión y los succionaría hasta que se secaran. ―Yo sé lo que intentas y no lo vas conseguir conmigo.

―No sé a qué te refieres, Naruto.

―¿Lo niegas?

―No estoy negando ni afirmando nada, porque, justamente, ¡no has dicho nada!

―Tú sólo quieres tener sexo.

Su voz se volvió un murmullo, poco faltó para que yo dejase de escucharlo. Mas lo hice, y ahora me encontraba sin palabras. ¿Quería sexo? Claro que lo quería, ¿qué joven de nuestra edad no ansiaba meterse en los pantalones del chico o chica que le gustara? Pero no, yo no sólo quería sexo, lo quería a él.

―Eres un tarado, Naruto. Si crees que es lo que quiero, adelante, sigue pensándolo. Me molesta la idea de querer convencerte de algo que no es. Nunca te he dado motivos para que pienses así y, aun así, eres injusto conmigo. Eres un pendejo.

Estaba molesto. El caso es que no sabía con quién. ¿Con él? ¿Conmigo?

―Vale, te voy a dejar de hostigar, Naruto. Olvídalo.

Salí furioso, azoté la puerta al abrir y todo. En pocas zancadas llegue hasta mi salón, entré rápidamente, Naruto no tardaría en hacer lo mismo. Mejor no verlo por el resto del día o no podría abstenerme de golpearlo… Aunque eso no sucedería porque ¡compartíamos pupitre!

Bien, mi corazón estaba roto, mis ilusiones desechas, mi amor pisoteado. Mi rostro reflejaba mi ira, pero en el interior no era precisamente esto lo que sentía. Y para acabar estaba en el salón, a escasos centímetros de Naruto. Oliendo su cabello, escuchando su respiración, percibiendo su calor.

La clase parecía que jamás acabaría. Un minuto se me antojaba una eternidad.

―¿Sasuke?

―¿Qué quieres?

Naruto delizó sobre la mesa del pupitre que compartíamos una hoja doblada.

¿Amor eterno?

Los hay de siete años, de una hora, de quince meses, de cinco noches, sin pronunciar una palabra, de una mirada un día turbio, de silenciosos amaneceres con el recuerdo de su desnudo cuerpo dormido, de espalda, tenue, ahora mil veces reproducido en otros torsos, en otras cálidas e intrascendentes insinuacione.*

¿Qué es lo nuestro? ¿Una intrascendente insinuación? ¿Amor de siete años? ¿Amor eterno?

Tomé su mano con la mía por debajo de la mesa, haciéndolas descansar sobre mi muslo. Me incliné sobre su hombro, mis labios rozaron con suavidad su oreja.

―Será lo que tú quieres que sea.

Continuará.

*Como ya saben, el poema es de Víctor Roura.


Gracias por leer. Y muchísimas gracias para las que comentan. Ya saben, contesto firmados por PM, lo que no por acá.

Ika: Perdón por haber actualizado como mil años después y desde entonces dejarte la duda. ¡Ups! Lo siento, de verdad. Pues ya ves. Primero Naruto lo busca, después Sasuke acepta y todo se vuelve confusión. Este fic no es hot, pero es lindo y neceitaba hacerlo (lo cursi no se me da, pero esta vez brotó de la nada). Ojalá tuviera tiempo de portarme mal (les traería porn), pero no. Que estés bien.

Freedom: Que bueno que te guste esta nueva propuesta con drabbles. No, no olvido los otros fics, pero a ellos necesito dedicarles más tiempo y hoy en día este escacea, pero allí están, poco a poco tomando forma. "Otoño" de "Estaciones", está listo desde hace poco, pero aún no lo he revisado, ni corregido. Espero pronto tenerlo. Gracias por leerme :)

vieneta de luna: Jejejeje, pues sí, vuelvo loco a todo el mundo, incluso a mí. Yo no sé por qué, seré masoquista xD Pues ya ves, Naruto siempre ha sido muy sentimental (no me parece que sea un chico que se apresura sin estar seguro de sus sentimientos [o de los sentimientos del otro]), así que debo mantenerlo así. Perdón por la tardanza =S

RECOMENDACIÓN (sólo para SasuNaru-fans que vayan al corriente con el manga... o para las que gusten del spoiler):

Hace poco fue mi cumpleaños y una de mis amigas del fandom me hizo un regalo hermoso. Si son fanáticas del SasuNaru, tienen que leerlo. Pueden encontrarlo por acá: http : / / motoko-cydalima . livejournal . com / 81655 . html (sólo tienen que borrar los espacios para leer la maravilla de la que les hablo).