De cómo el fuego consiguió al rayo

Unos leves arañazos desde el suelo, acompañados del rumor de la fricción entre plumas, ambos sonidos intensificados por el silencio del lugar; lo hizo darse cuenta de que se acercaba. Subió la vista y la voz profunda llegó hasta sus oídos:

—¿Todavía no quieres volver con los tuyos, profesor Zei?

El hombre sonrió un poco. Wa Shi Tong, el espíritu del Conocimiento, estaba a unos dos metros de él, siendo iluminado por varias antorchas que daban una luz excelente y ligeramente amarillenta a la biblioteca.

El hombre recordó que un día había recogido una de las plumas que encontró tirada por el lugar solo para, al verla cuando quisiera, pudiera darse cuenta de que no eran imaginaciones suyas cuando los dos hablaban… ¡Y preguntaba, de nuevo, si quería irse de ahí!

—No señor. Sino le incomoda, me gustaría seguir aprendiendo en su biblioteca.

El gran ave asintió y pareció hasta sonreír un poco. Con el amor, respeto y dedicación de ese hombre al conocimiento, empezaba a tener una pizca de esperanza en que la especie humana no estaba totalmente perdida.

—Sé que has estado leyendo sobre mitologías de cómo los humanos consiguieron las habilidades de los elementos.

El hombre asintió, feliz y, ahí sentado en medio del grueso pasillo entre dos grandes estantes de libros, revolvió entre los que tenía en el suelo a su alrededor, para enseñarle cierta página al espíritu del conocimiento.

—Sí, la mitología de que lo aprendieron de la Luna, los Tejones Topo, los Bisontes Voladores y los Dragones es el predominante, sin embargo, entre más antiguo es el libro, se hace alusión a los cuatro espíritus de los elementos… que serían las representaciones antropomórficas de los cuatro elementos. Pero no dicen mucho de cómo sus poderes fueron trasmitidos a los animales y la luna y, de ahí, a los humanos o porqué unos humanos sí tienen sus poderes y otros no. También…

—Conozco esa historia y a sus protagonistas —el profesor Zei casi se cae de espaldas de la sorpresa al ser interrumpido, más no de darse cuenta que Wa Shi Tong supiera la historia. Le sonrió con tal avidez de conocimiento en el rostro, que el gran ave no pudo más que seguir hablando, con el pecho henchido de orgullo por poderle brindar una pizca de lo que él sabía, a alguien que le daría el valor que su información merecía—. Los cuatro espíritus de los elementos son muy unidos y demasiado emocionales, si me pides mi opinión personal. Y, aunque son más antiguos que la mayoría de los cuatro espíritus regidores, prefieren estar subyugados a estos.

—¡Los cuatro espíritus regidores! —El profesor Zei se puso en pie con ojos brillantes y apenas conteniéndose de ir a abrazar, o algo por el estilo, a Wa Shi Tong—. ¡Con costos son mencionados en los libros que he leído!

El espíritu del Conocimiento levantó un poco sus alas, dando a entender que era obvio, y luego le respondió:

—Muy pocos humanos y muy iluminados, han podido tener experiencias con ellos. Además, no tienen nombres, al menos nombres para los de tu especie, pero pueden ser llamados como el espíritu del Equilibrio, que siempre es acompañado de su… ¿Cómo decirlo para que entiendas...? Su reverso, el espíritu del Caos; los otros son el espíritu de la Vida y el espíritu del Destino. Pero eso se trata de otra historia. Dime, profesor Zei: ¿Cuál fue la pregunta que te llevó a leer sobre cómo los humanos consiguieron el control sobre los elementos?

El profesor Zei sabía que esa pregunta llegaría en cualquier momento. Y su sonrisa se amplió demasiado mientras escribía en un gran pergamino, que recogió del suelo, la información que ya le había brindado de pasada. Levantando la mirada le contestó:

—Quería saber cómo es posible que los maestro Fuego también puedan hacer uso de los rayos.

—Bueno, eso se puede decir que es reciente. Liè, Shan, Qiáng y Hé ya les habían dado de su poder a sus animales efigie y al espíritu de la Luna. A partir de ellos, los humanos que tienen la energía de estos cuatro espíritus en sus cuerpos, aprendieron a hacer uso de los elementos. Por lo que no estabas en la dirección correcta, profesor Zei.

Mientras Wa Shi Tong se sentaba, el profesor Zei, muy animado, también lo hizo. Le importaba poco que hubiera estado equivocado, con tal de que él le diera la respuesta.

Cuando estuvieron cómodos, esa respuesta estuvo más cerca:

—Te lo diré como lo encontrarías si hallaras el libro en dónde se encuentra esa historia, escrita por una de las primeras Avatar, la Avatar Azu Liè, la primera en poder controlar el rayo.

Lo volvió a ver como preguntándole si estaba listo. Y el profesor Zei, tal cual un niño pequeño, asintió con mucha energía.

La voz pausada del Espíritu del Conocimiento resonó en la biblioteca, casi como si declamara:

"Cuenta la leyenda que la espíritu del Fuego Liè, la incontrolable y colérica, había vuelto a montar en ira, esta vez contra el espíritu de la Tierra, Qiáng.

En la batalla que hubo entre los dos espíritus, ambos hermanos hicieron explotar una montaña de dónde salió un fuego líquido que arrasó con vidas humanas, animales y vegetales por igual.

Fue cuando los cuatro grandes espíritus, exhortados por la espíritu de la Vida, decidieron hacer algo para controlar a Liè.

Junto a la espíritu de la Vida, se encontraba el espíritu del Equilibrio, siempre acompañando a su hermano gemelo, el espíritu del Caos. Y la espíritu del Destino también estaba presente. Después de conversar entre ellos, pidiéndose consejo, decidieron llamar a Shàn, el espíritu del Agua.

Le pidieron que acompañara en todo momento a su irascible hermana, para que controlara la destrucción que su ira podía darle al mundo.

Aunque Shàn y Liè fueran hermanos en su condición de elementos, nunca habían estado cerca porque los dos eran totalmente opuestos. Sin embargo, Shàn no pudo negarse al pedido de los cuatro grandes espíritus regentes y empezó a estar siempre cerca de ella.

De esa forma, cuando Liè montaba en cólera, su hermano siempre estaba ahí para calmar su destrucción y preservar la vida.

Pero pasó que el espíritu del Fuego empezó ponerse muy irascible con su hermano, porque no la dejaba en libertad, como estaba acostumbrada. Y Shàn, sabiendo que ella no podía hacer nada contra él, empezó a importarle poco el hacerla enfadar.

Grandes peleas explotaron entre Liè y Shàn, donde la vida tanto podía ser quemada hasta hacerse ceniza, como ahogando sin remedio.

Qiáng, el espíritu fuerte e impasible de la Tierra y su hermana la libre y alegre Hé, la espíritu del Aire; muy preocupados, intentaron poner fin a las peleas, pero sus hermanos no hicieron caso de ellos, extasiados en su descontrol.

Por eso tanto Qiáng como Hé se presentaron ante los cuatro grandes espíritus regentes, para pedir.

La espíritu del Destino y el espíritu del Equilibrio les dijeron que lo que estaba pasando había sido inevitable, porque no existía un balance entre ellos cuatro, ya que Liè siempre había estado en desventaja en comparación con sus otros tres hermanos.

Ambos espíritus se lo explicaron:

El espíritu de la Tierra podía cambiar gracias al aire, tenía dentro de sí agua y era prácticamente inmune al fuego. No hay desventajas en eso, ya que el espíritu de la Tierra es fuerte y sabe que todo lo anterior no le hará un daño real a él mismo.

El espíritu del Aire tanto puede vigorizar como extinguir al fuego, lo que equilibra su relación, mientras es prácticamente neutral con la tierra y puede contener en ella misma, trabajando juntos, al agua. Las relaciones están equilibradas.

Sin embargo, el agua simplemente cambia de forma, cuando se encuentra con el fuego. Pero el fuego, al encontrarse al agua, desaparece. Eso hace que desde la existencia de los espíritus de dichos elementos, su relación estuviera destinada a explotar en una guerra, ya que Liè no soporta esa debilidad y Shàn puede tomar ventaja de la misma.

Qiáng y Hé pidieron ayuda para hacer frente a esa situación y cortar la enemistad de raíz.

El espíritu del Equilibrio y la espíritu del Destino sólo les dijeron que en ellos dos, en Hé y Qiáng, estaba el poder de equilibrar al fuego dentro de la fuerza de los cuatro elementos.

Los dos espíritus pensaron y pensaron, y buscaron qué había entre ellos dos que pudiera ayudar al fuego en su desventaja.

Fue cuando, en una noche oscura y nublada, apareció el primer hilo de luz en el cielo, cayendo y quemando la tierra.

Algo que nació de la interacción entre el aire y la tierra, pero con la naturaleza del fuego… y además de todo, invadía el agua y lo hacía suyo…

Los dos espíritus le dieron ese regalo al espíritu del fuego.

Sin embargo, Líe, al no estar acostumbrada a controlar su poder, o no podía acceder al rayo o perdía fácilmente el control. Pero la espíritu del fuego no quería perder esa ventaja frente a su hermano y por ese entonces, rival, y fue cuando empezó a controlarse, a entrenar en poder contenerse, para poder hacer uso del rayo.

De esa forma, el espíritu del fuego no sólo pudo controlar el rayo, sino que también aprendió a controlarse a ella misma… finalmente, decidiendo dar término a la guerra con su hermano Shàn, ya que veía y entendía como todo ese tiempo, al no saber controlarse, había hecho tanto mal a la vida."

—Y esa es la historia de porqué los maestro Fuego también pueden usar el rayo… —terminó de hablar Wa Shi Tong, mientras volvía ponerse en pié y luego, alzaba vuelo—. Si quieres conocer más de la genealogía de los espíritus y de cómo nacieron y de sus habilidades y poderes, te recomiendo que empieces con este ejemplar.

Y a un movimiento del ala del espíritu del conocimiento, salió volando hacia el profesor Zei un libro muy antiguo y preciosamente preservado, como todo lo que se encontraba en esa biblioteca.

Vio la contraportada y leyó con mucha dificultad, pues no conocía del todo ese abecedario:

"Al principio sólo había Caos y del caos nacieron los cuatro elementos: Tierra, Agua, Aire y Fuego… cuando esos cuatro elementos empezaron a saber interactuar entre sí, nació el Equilibro y del equilibrio, nació la Vida, trayendo con ella la conciencia de sí. Y todos los espíritus supieron que existían y con ese saber, es que nació el espíritu del Destino, la que todo lo sabe y la que siempre elige… Así fue como inició el mundo y el nacimiento de todos los espíritus que lo representan".

El profesor Zei leyó eso, sabiendo que era el lenguaje más antiguo que existió en el mundo. Sonrió mucho.

—¡Y todavía me pregunta si quiero salir de aquí!