Capítulo 7

¿Dueño de mis sueños, sueños hechos realidad?

-¡Sos vos!- La voz de ellos se unió en una sola nota suave, íntima y casi imperceptible.

-¡Maldito! ¿Qué me hiciste? ¡Andate!-

-Calmate, no vi nada lo juro.- Trató de justificarse ante los gritos de la joven.

-¡NO! No viste nada. ¡Prácticamente me violaste! Y ahora tenés el tupé de meterte en mi cuarto. ¡Pensaste que iba a pasar lo mismo en mis sueños!- Se tapó la boca al confesar lo último. Pero era lógico, estaba en pleno ataque de nervios y casi desnuda delante de un completo extraño, su virtud estaba arruinada. Ninguna mujer de buena cuna tendría que pasar por esa situación.

-¡Vos también lo soñaste!-

-No, no soñé nada. Andate antes de que empiece a los gritos.- Dijo Serenity aferrándose a su bata, como si ésta pudiera protegerla de él.

-¡Och Muchacha! ¡Ya estás haciendo un escándalo!-

-¡Quiero que te vayas! ¡Te odio con toda mi alma!- Estaba a punto de romper en llanto, no podía ser así, el destino no era justo.

-¿Entonces para que volviste?- Le preguntó comenzando a enojarse.

-Para decírtelo en la cara.-

Pero él sabía que no era real, la conocía tan bien como se conocía a si mismo. Ella estaba frente a él, en carne y hueso.

Parecía un pequeño patito mojado. Su pelo caía empapado sobre la fina tela que la cubría, humedeciéndola hasta convertirla en una segunda piel. Él podía vislumbrar las suaves sombras de sus pechos y el incitante valle de su entrepierna, su cuerpo femenino invitándolo a recorrerlo.

Su acalorada discusión había acelerado su respiración, su pecho subía y bajaba en un ritmo tentador. Endimion no podía quitar su mirada de ese suave cuerpo. La deseaba, la deseaba como nunca antes había deseado a otra mujer y no pudo esperar más.

Rompió la distancia que los separaba, posó sus manos sobre los delicados hombros de Serenity, la mujer a la que amaba en sus sueños. No, la mujer que él amaba ¿Cuántas maravillosas noches le había jurado su amor eterno?

Necesitaba sentirla junto a él, unir sus cuerpos sabiendo que al despertar, ella seguiría dormida en sus brazos. Ella temblaba bajo sus manos, sus suaves ojos se abrieron mirándolo con asombro. Se inclinó sobre ella para recibir su primer beso de amor.

Iba a besarla, ¡él quería besarla después de todo lo que la había hecho sufrir cuando era una niña! Tenía que caérsele la cara de vergüenza, ¡cómo tenía el descaro de hacerlo!

Era Endimion, y también era ÉL, el hombre de sus sueños. Al único que al había jurado su amor. Y tenía que ser justamente su prometido, él, que siempre la había atormentado. No era justo.

Su cuerpo reaccionó al calor que él emitía. Ese calor la envolvía, su mirada hacía que la sangre burbujeara en sus venas. Él exudaba poder, sensualidad, peligro y para su eterna desgracia, también podía sentir su amor. Él era transparente para ella, sabía que sus manos tenían el poder para quitar la vida, pero sobre su cuerpo, sólo podían generar placer.

Pero la realidad era que él era su amante sólo en sueños, fuera de ellos sólo la había hecho sufrir. Mirarlo la derretía, aceleraba su pulso, pero también la enfadaba. Y de eso se aferró, de esa furia, contra él, contra el destino y por sobre todo contra sus malditos sueños.

Sin saber como su mano se elevó y lo cacheteó con toda su fuerza. Él se alejó, pero no hizo otro movimiento, como si ella nunca lo hubiese golpeado.

-Esto no va a quedar así Amor.- Dijo él disgustado. –Sabés tan bien como yo que no podemos vivir separados. Ahora que te encontré no te voy a perder.-

-Ya me perdiste.- Respondió ella con la voz entrecortada, nuevamente estaba por perder su batalla contra las lágrimas. Nunca había imaginado que ese momento sería tan agridulce, encontrar al amor de su vida. Y saber que era el hombre que tanto despreciaba.

-No amor, no te perdí. No mientras vea el dolor en tus ojos al rechazarme.- La miró fijamente y se dejó llevar por su deseo de tocarla. Suavemente acarició su mejilla, un gesto tan íntimo, que ninguno de los dos tuvo la fuerza de romper. –Te Amo.- Dijo él con renovada fuerza. –Sólo se lo dije a una mujer y Dios me bendijo al traerla de vuelta a mí.- Se dio vuelta y salió por la ventana.

Sus piernas no pudieron sostenerla más, Serenity cayó al piso y comenzó a llorar. Dejar a Endimion iba a destrozarle el corazón.

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-Estás muy callada Lurach1.- Malachite observó el compungido rostro de Serenity.En honor a la verdad, su tristeza no hacía juego con la hermosa mañana de las Highlands.

Ella adoraba las cabalgatas por las colinas y valles, él lo sabía, por ese motivo decidió llevarla a almorzar en el campo. Había pedido en las cocinas abundantes suministros de comida, porque como sospechaba, ninguno de sus camaradas iba a perderse la salida.

Zio, Neph y Jed con sólo con oler las provisiones de las canastas ya estaban sobre sus caballos, tal cual Malachite había predicho. Serenity sólo sonrió ante las tonterías de los cuatro, montó su yegua y no volvió a hablar, de eso habían pasado dos horas.

Sin esperar que ella respondiera, Malachite tomó las riendas de la yegua y la acercó a él. Cuando la tuvo cerca la levantó de la cintura y en medio de un ataque de risa, la sentó delante de él, sobre su montura.

-Se que te gusta montar sementales, así que te comparto el mío, porque no pienso montar una yegua.- Dijo mientras la zamarreaba un poco haciéndola reír.

-A quién pensás engañar, estoy segura de que estás muy acostumbrado a montarlas.- Apenas terminó la frase, se sonrojó. Sus cuatro acompañantes masculinos comenzaron a reír hasta que ella se sumó al grupo con una gran carcajada.

-Al fin el sol salió.- Dijo Neph al verla sonreír.

-Me pregunto qué estupidez habrá hecho el Jefe para que estés tan enojada.- Rezongó Jed.

-¡Oh! ¿Qué no hizo?- Intervino risueño Zio.

-¡Eh! No molesten a la dama, si ella quiere hablar, va a hacerlo. Si no… tendremos que emborrachar al Laird.-

-Mal, no seas así. Además si peleé con Lord Endimion o no, no es un asunto de importancia de la Corte del Rey.- Respondió Serenity zanjando el tema. –¡Neph! Dejá la canasta, no vas a comer nada hasta que lleguemos. ¡Dios, ustedes son peores que los niños!- Los cuatro la miraron como un grupo de pequeños atrapados en medio de una travesura.

Pararon en un valle cerca de un cristalino arroyo. Todos desmontaron y fueron ayudar a Serenity a descender el zaino, a los poco minutos todos corrían tras Neph que se robaba la comida.

El almuerzo pasó entre bromas y peleas, de las cuales Serenity, no pudo escapar. Los cinco corrieron, se empujaron, pelearon y se golpearon, como si toda su vida hubieran estado juntos. Serenity era la pequeña del grupo, y ellos la protegían como si fueran de la misma sangre. Por eso mismo la joven podía salir sola sin su chaperona, ella no podía estar en manos más seguras.

La tarde comenzó a caer y eso dio la pauta para la vuelta, esta vez montó con Neph riendo y peleando, también creando planes maléficos contra los mosquitos o cosas así. Cuando llegó a las murallas del castillo decidió caminar, sus cuatro custodios hicieron lo mismo, lo que le permitió tomar el brazo de Mal y seguir andando tranquila. Mientras que en la torre, el hombre de sus sueños la observaba y moría de celos.

Así como ella decidió ignorar a Endimion, él la ignoró a ella, tratando de sobrevivir al dolor de su rechazo y sintiéndose cada día más miserable. El humor del soberano del castillo cambio drásticamente, ya no había momento en el que sonriera, se veía desanimado, demacrado y ojeroso. Pasaba horas rondando el castillo y prácticamente no dormía.

Algo parecido sucedía con Serenity, sus ojos estaban velados por la tristeza. Se recluyó a su recámara, sólo apareciendo durante la cena y excusándose tempranamente para volver a su refugio.

Todo el Palacio era testigo del sufrimiento de los dos jóvenes, pero ninguno entendía su penar. Tendrían que estar preparando las nupcias del Laird y su prometida. Y lo único que se sentía en el aire, era el frío final de un matrimonio, que jamás se llegaría a realizar.

Sin saber que tristemente, esa sería la realidad…

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Llevaba alejado de ella casi dos meses. Y podía sentir cómo cada día su alma se destrozaba poco a poco.

Ella no había vuelto a sus sueños, y cada noche al cerrar sus ojos sólo podía recordar los dulces momentos juntos. La felicidad, el amor sin par que compartían y esa era una tortura demasiado grande como para soportarla.

Prefería pasar días en vela, para caer finalmente rendido y soñar menos con ella. Pero era inútil, el único resultado que obtenía, era el deterioro de su salud.

Y esa tal vez fuera su última noche.

Cayó rendido bajo la arenas del sueño. Otra vez estaba en el hermoso valle donde solía reunirse con Serenity, un lugar mágico donde el más maravilloso de sus sueños se había hecho realidad. Ahí había conocido a su verdadero amor.

Una tímida y sonriente joven, que temblaba al escucharlo hablar. Luego se convirtió en una férrea virgen a la cual le encantaba dormir sobre su pecho, y por ultimo, en una intoxicante, sensual e imaginativa mujer.

Hoy su refugio se veía algo diferente, además de ser la primera vez, después de dos meses, que él estaba ahí. No era otro recuerdo.

El ruido de suaves pasos lo distrajeron. De pronto ella surgió entre los arbusto, lo vio y sus ojos se llenaron de lágrimas. Los dos se quedaron observándose, amándose con la mirada y a distancia. Hasta que él rompió el silencio.

-Estás acá.- Su voz sonó quebrada.

-¿Es real?-

-Si y no, es real que estemos acá y lo recordemos. Pero sigue siendo un sueño.-

Una lágrima se deslizó por la mejilla de ella. Y eso fue todo lo que necesitó él para correr a su lado y estrecharla en sus brazos. La besó, la besó olvidando el pasado, la tristeza, olvidando todo. Excepto la dicha de tenerla en sus brazos.

-Te amo- Dijo él sin despegar sus labios de los de ella.

-Yo te amo más, perdón, perdón Amor. No quería perdonarte por tonterías del pasado, pero no puedo, te amo demasiado como para perderte. Todo este tiempo sin tenerte a mi lado fue insoportable.- Ella no paró de besarlo.

La pasión y el deseo eran inmensos. La necesidad de amarse nuevamente, aunque sea en sueños, era mayor a ellos.

Estaban uno junto al otro, sin soltarla Endimion la llevó hasta un claro. Inmediatamente se materializó una gigantesca cama. Cayeron sin soltarse sobre el colchón y se arrancaron la ropa.

Hicieron el amor con ferocidad, hambrientos por el cuerpo del otro, embriagados por la necesidad de unirse. Con la misma fuerza e intensidad llegó el placer, dejándolos extasiados y agotados.

-Mañana…- Comenzó a decir ella.

-Shhh…- La calló él mientras acariciaba dulcemente su espalda. -Mi único y verdadero amor, no pienses en mañana. Ahora estás en mis brazos y eso es lo único que importa, disfrutemos esto.-

Endimion la besó, la abrazó fuertemente, los dos se quedaron en silencio, disfrutando de la calidez de sus cuerpos, y el hechizante resonar de sus corazones. Sin darse cuenta, cayeron profundamente dormidos.

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Despertó sonriendo, la alborada despuntaba sus primeros rayos. Ese día era feliz, no podía pedirle nada más a la vida, lo tenía a él.

Sonrió, pronto cruzaría todo el castillo y buscaría a su señor. Ya no más reprocharse el pasado, ahora tenían un futuro juntos. Sin dudarlo corrió a vestirse sin perder la sonrisa.

Bajó las escaleras corriendo, su corazón palpitaba fuertemente. Tal vez hoy, por primera vez, él la besaría. Pero sus pasos se pausaron de golpe, y su sonrisa se convirtió en una mueca.

Las puertas del castillo estaban abiertas de par en par, la guardia y el ejército privado de Cerridwen formaban fila en el patio de armas. Una ola de miedo la cubrió por completo, en ese momento notó la falta de su guardia personal.

Era lógico, si se alistaban para salir al campo de batalla.

Vio como la madre de Endimion, al borde del llanto, y el antiguo Laird volvían compungidos a la puerta del castillo. Y el ejército comenzó su marcha, Serenity sintió sus fuerzas flaquear al ver a lo lejos la imagen de su prometido encabezando a sus hombres.

¡Él iba a enfrentarse en una batalla! ¡Él iba a dejarla ahí, sin despedirse, sin decir adiós! No, no podía, lo amaba más que a su vida.

Antes de darse cuenta, estaba corriendo a través de las filas de soldados. Escuchó los gritos de la madre de Endimion pidiéndole que vuelva, los hombres detuvieron su marcha y en ese momento gritó su nombre.

Endimion detuvo su corcel y volteó buscando la voz de su amada, era imposible pensó, ella no le hablaba. Entonces la vio entre sus hombres, con su hermoso rostro cubierto de lágrimas.

Salió al galope y unos metros antes de llegar a ella, desmontó. Con resolución se aproximó y ella se tiró en sus brazos y lo besó. Por primera vez en el "mundo real" Endimion la abrazó con fuerza mientras devoraba la boca de su amada.

Los hombres gritaron de júbilo alrededor de ellos. Festejando la pasión de su líder y su futura esposa.

Serenity interrumpió el beso. -¿Dónde vas? ¿Por qué no me lo dijiste?- Le susurró.

Endimion acarició su rostro, todavía incrédulo de tenerla a en sus brazos. –Porque tenía miedo, no quería perder un segundo de nuestro sueño. Te amo pequeña. ¿Vas a esperarme?-

-Toda la vida Endimion. Pero volvé, no tomes riesgos innecesario, yo te voy a estar esperando.- Lo besó nuevamente.

-Tengo grandes motivos para volver, ya no quiero seguir soñando.- Dijo sonriendo.

Serenity captó el brillo pícaro en los ojos de Endimion y mordió suavemente su labio inferior antes de responder. –Grandes e importantes motivos para regresar.-

La estrechó nuevamente en sus brazos, debía partir. Montó su caballo, la ayudó a montar sobre su falda y se dirigió hasta la entrada. La besó y dejó en las escaleras, ese beso sería el último hasta que volviera.

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La tarde caía, habían pasado cincuenta días desde que partieran a la batalla. El enfrentamiento de los clanes Macallister y Macdowell había durado más de lo esperado.

Un maldito lío de faldas logró levantar a dos grandes familias una contra la otra y la solución del conflicto había sido un matrimonio arreglado. Gracias a Dios, no tenía perdidas que lamentar.

Debería estar feliz, volvía a casa con todos sus hombres, heridos, pero en una pieza. Nada que los cariños de una bella mujer y una buena cerveza no pudieran solucionar.

¿Ella curaría sus heridas? Si bien al macharse Serenity dijo que lo esperaría, pero durante las largas y pesadas noches fuera, ella no había asistido ni siquiera a uno de sus encuentros nocturnos. Él había esperado cada noche que ella apareciera, le enfurecía saber que ella no tenía la misma necesidad de estar a su lado.

La noche estaría sobre ellos en algunas horas, por suerte encontrarían Cerridwen despierta y aguardándolos. Ya había enviado una comitiva adelantando su llegada, los recibirían como a reyes.

Si el recibimiento de los aldeanos había sido efusivo, el de los miembros del castillo desbordó de cariño y felicidad. Todos estaban reunidos disfrutando del gran banquete de bienvenida, Endimion sonrió, su madre se había superado a sí misma.

Pero todo rastro de su sonrisa desapareció al escuchar a dos doncellas murmurando sobre las salidas secretas de la Princesa. Al parecer Serenity pasaba todos los días en el bosque, y volvía mucho más feliz de lo que había sido, cuando el Laird estaba en el castillo.

Recorrió el salón enojado, nadie debería hablar de su futura esposa así. En ese momento odiaba a todos los chismosos del castillo, pero más se odiaba a sí mismo por desconfiar de ella.

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Serenity miró el cielo, realmente estaba atrasada. Esa noche finalmente él volvería y ella no podía estar más feliz. Había estado casi dos meses sin verlo, y no podía evitar sentirse ansiosa por estar de nuevo en sus brazos.

Además no podía evitar sentirse un tanto excitada, sus amigas habían dado con las hierbas necesarias para preparar el té que sostenía en sus manos. Se sonrojó de la cabeza a la punta de los pies, había sido muy atrevida al pedirles esa mezcla.

Ahora sólo faltaba contarle su decisión a Endimion, de su boca afloró una risa tonta, realmente estaba nerviosa. Esa noche estaba segura que iba a ser La Noche.

Soltó una maldición, una de esas que había escuchado a los soldados decir, muy impropio de una dama. Pero en ese momento era lo que sentía, todo el castillo estaba en medio de una gran celebración, y ella seguía con su traje de montar. Salió corriendo hasta su cuarto y ágilmente se desvistió, higienizó y se vistió con uno de sus mejores vestidos. Fiel a su estilo, tanto su corsé como su vestido, iban abrochados adelante, no podía acostumbrarse a la idea de tener un asistente de cámara y no iba a dar su brazo a torcer. Ella era independiente.

Bajó corriendo las escaleras, y al llegar al salón principal lo vio. Endimion estaba sentado en el estrado principal, maravilloso e imponente. Completamente vestido de negro con su cabello más largo y suelto. El verlo quitaba el aliento y aceleraba el pulso de cualquier mujer. Pero más a ella, porque no era cualquiera, sino que era su mujer.

Entremedio de la multitud surgió una exótica mujer, un espectáculo para los hombres homenajeados. El erotismo de la danza captó la atención de todos los presentes, sin dejar de lado la casi inexistente vestimenta de la joven, que atraía la mirada de los hombres sobre su olivácea piel desnuda.

Serenity miró a Endimion, él estaba completamente concentrado en el sensual baile. Podía notar el deseo de él desde el otro lado del salón, y eso la hirió. Descubrir que él podía ansiar a otras la destrozó, ella no anhelaba a nadie más, sólo a Endimion.

Decidió que no tenía nada más que hacer en ese lugar y cuando estaba a punto de marcharse vio como Endimion disimuladamente sacaba de su antebrazo, con una mueca de dolor, un pañuelo manchado de sangre.

Sabía qué hacer para acercarse él, salió corriendo decidida sin notar que Endimion la observaba extrañado.

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Endimion había desaparecido, no estaba en el salón, lo habían visto despedirse, pero nadie sabía donde estaba. Tomando coraje Serenity se dirigió hasta la habitación del Soberano, pero tampoco estaba ahí.

Enfadada por mala suerte, aventó la puerta de su cuarto. Sólo quería verlo, ¿era eso tan difícil? Estaba a punto de romper en llanto cuando alguien la tomó por la cintura y le tapó la boca.

-¿Dónde estabas muchacha?- Su voz sonó celosa y profunda, podía notar el acento galés que escapaba de Endimion, amaba ese sonido. Feliz de saber que estaba ahí se relajó en sus brazos.

-Mmmphhhnn mmphnn- Respondió ella acompañando el sonido con movimientos de sus brazos.

Endimion no quería reír, pero su prometida era ingeniosa cuando quería salirse con la suya. Además era lógico no entenderla con la boca tapada, así que se la destapó.

-Gracias mi noble Señor, estaba abajo en el baile. Llegué tarde por estar en casa de unas amigas.-

-¡Mentís!- Respondió con firmeza. -Todo el castillo habla de tus salidas y de tu buen humor. ¿Acaso me estás engañando?-

Serenity se removió en los brazos de su hombre llena de coraje por su acusación. -¿Y con cuántas mujeres estuvo usted my lord? ¿No tengo el mismo derecho a enfadarme? Yo sí puedo decirle con cuantos hombres estuve en mi vida. ¡Uno! Y eran sueños Soy tan pura como el día que nací. ¿Puede decirme lo mismo usted mirándome a los ojos?- Serenity giró en sus brazos y lo increpó con la mirada. Él no respondió.

-Lo siento, pero… och muchacha, pensar que puedas estar con otro… ¡No! No puedo ni pensarlo, te amo demasiado. Fui un tonto, lo sé, pero de repente escuché a esas odiosas mujeres y pensé que no habías ido a mí durante la noche…- Dijo un tanto exasperado.

-Si, yo también sospeché que algo estaba mal. Por eso comencé a ir al bosque, mis amigas son… especiales, ellas me aseguraron que estabas bien.- Serenity se aferró a él. –Tuve tanto miedo de perderte, o que resultaras malherido y yo no pudiera ayudarte.-

Se quedaron en silencio abrazados, ¿cómo recuperar el tiempo perdido? Endimión acarició el rostro de Serenity, obligándola a mirarlo. Se acercó lentamente para besar suavemente cada mejilla, siguió recorriendo con sus labios el bello perfil de su amada, su delicada mandíbula, le dedicó la misma tierna atención su cuello. Para culminar su tormento besando las comisura de la boca de Serenity.

La tortura era esperar por un beso.

El escaso espacio entre sus bocas, estaba cargado de deseo, por sentir la perfectísima unión que ese beso traería.

Y ella escapó del hechizo. -¿La deseaste?- Susurró.

-¿Qué?- Preguntó sin entender.

-A la bailarina, vi como la observabas. La desnudaste con la mirada.-

Endimion rió antes de pegarla contra su cuerpo.

No mi amada. Debo confesar que soy un cerdo al igual que todos los hombres. Pero no era a ella a quien veía y con quien me excité.- Serenity lo miró sonrojada. –Ya confesé que soy un cerdo. Era imaginarte a vos bailando así para mí. No hay otra mujer para mí, jamás lo habrá.- Ella hizo una mueca en desacuerdo. –Confiá en mí, mi único y verdadero Amor. No hay mujer en el mundo que pueda rivalizar con vos. Sueño y ansío la noche de nuestra boda, cuando por fin pueda hacerte mía, la noche en que no vuelvas a dormir lejos de mí.- Serenity tembló en sus brazos.

-Endimion… yo…- Murmuró.

Él la miró, la pasión desbordaba sus ojos y eso la atemorizó.

-Yo… quería coser la herida de tu brazo. No es necesario dejarla abierta, te va a quedar una cicatriz.-

Endimion vio como de pronto miles de murallas rodeaban a la joven. Había miedo en sus ojos y su voz temblaba, ya no era la cálida mujer que se entregaba a sus brazos. Delante de él se encontraba la joven princesa inexperta, una joven mujer de casi dieciséis años.

La siguió viendo como se desenvolvía con elegancia por todo el dormitorio. Después de mucho dudar, decidió que el mejor lugar para coserlo era en la cama. Titubeando le pidió que se sentara a su lado, con maestría limpió y cosió la herida del antebrazo de Endimion.

Cuando terminó de vendarlo, se quedó con la mirada baja. Como si temiera verlo a los ojos.

Endimion acarició con dulzura el brazo de la joven, subiendo por sus hombros hasta dejarla descansar en la nuca de ella. Aplicó un poco de presión a su agarre y atrajo su rostro cerca de él.

-Voy a besarte amor.- Dijo casi sobre los labios de su amada.

Fue un beso suave y delicado, seguro. Pensó Serenity mientras lo miraba, él era su amado. Con él no había peligro, él la amaba y ella correspondía a ese sentimiento con la misma intensidad. Y sin pensarlo más habló.

-Endimion.- Él la miró sonriendo. –Yo… quiero ser tu mujer, ahora.- No pudo evitar ruborizarse.

Él la miró desconfiado y sorprendido. –Repetí lo que dijiste por favor, y decime que no es una mala broma o un sueño.-

Serenity tomó aire dándose fuerza. –Quiero ser tu mujer.- Repitió sonriendo tímidamente.

Y cómo no responder ese pedido con una sonrisa, si sentía que su corazón saltaba de alegría. Sí, podía haber consecuencias por ese acto de amor, pero no había nada en este mundo que lo hiciera más feliz, que formar una familia con ella.

Volvió a rozar sus labios con los de ella, sintiendo como el delicado cuerpo de su amada se estremecía mezcla de ansiedad, miedo y placer. Y podía notarse a sí mismo temblando, ella era todo para él, el éxtasis, el deseo y el amor.

Esa noche Serenity se entregaría a él, se convertiría en su mujer, experimentaría por primera vez la preciosa unión entre dos cuerpos. Todo eso potenciado por el afrodisíaco más fuerte, el amor.

Deslizó sus manos por el suave cuello de Serenity, acarició sus hombros y llegó a la provocativa curva de sus pechos. Con mucha dulzura recorrió la atractiva línea que los separaba, hasta llegar a los lazos del vaporoso vestido de la joven.

Serenity rompió el beso, sonrió a Endimion antes de comenzar a quitarle la camisa. No había dudas, estaba segura que así tenía que ser, aunque no podía evitar sentirse algo nerviosa.

Endimion vio como los dedos de ella se volvían torpes al tratar de desvestirlo, no sabía por qué pero eso lo llenaba de satisfacción. Ver la virginal inquietud de su amada hacía que su pulso se acelerara. Los amantes sólo tenían una primera vez, y ella a pesar de sus miedos, estaba logrando que esta vez, fuera única.

Cuando terminó con el vestido, siguió con el corsé, el cual se desprendió rápidamente. La tomó de la mano y tiró de ella para que se levantara de la cama. Al hacerlo su ropa se deslizó hasta quedar arrugada en el piso, dejándola con una camisola y unos calzones.

Su rostro se volvió rojo, pero eso no la hizo claudicar y terminó de sacarle la camisa a Endimion dejando a la vista su torso desnudo. Lentamente él se levantó para estrecharla en sus brazos y volvió a besarla, esta vez su beso fue duro y posesivo. Una reafirmación de que ella era suya.

Endimion cortó abruptamente su beso y se alejó, ella lo miró extrañada. No fue hasta que empezó a apagar cada vela que iluminaba el cuarto, que entendió por qué la dejaba. Todo su cuarto quedó en penumbras.

El reflejo desde la chimenea bañaba de dorado la piel de Endimion, Serenity se quedó observando como él recorría la distancia que los separaba, ella se acercó a él. Encontrándose a mitad de camino, demostrándose y demostrándole, que ellos eran iguales. Que ella deseaba este momento tanto como él.

Endimion gimió al sentir las manos de Serenity recorriendo su pecho desnudo, la timidez había dejado lugar a la pasión, ahora sí se estaba entregando a él sin reservas. Las manos dieron lugar a la boca, Serenity recorrió cada centímetro de dorada piel de su amado con sus labios y su lengua, embriagándose con el sabor de la misma.

Levantó la vista para encontrar los ojos de él oscuros de pasión, ¿Cuánto más podría controlarse? Sonrió, sentía su cuerpo cargado de una nueva sensación, la sensualidad, esas caricias eran excitantes, pero sabía que todavía no había llegado lo mejor. Emitiendo una risita tonta se alejó de él para subirse al gran colchón de plumas, desde el centro de la cama lo animó para que se acercara a ella.

Él sonrió, con esa sonrisa lobuna que ella tanto amaba, esa simple mueca hacía que su sangre hirviera, su vientre se contrajera y se inundara de calor entre sus piernas. Pero él no hizo lo que ella quería, no. Él era un espíritu libre, un amante de la provocación y la seducción.

Los ojos de Serenity se abrieron con expectación cuando él deslizó una mano por su abdomen, se detuvo en las cintas que sostenían sus pantalones y comenzó a desatarlas con gran parsimonia, sin dejar de mirarla. La mirada de ella vagaba desde los ojos hasta, el ahora visible, oscuro vello del pubis de su amante.

Pero se detuvo, el maldito volvió a sonreír sabiendo que esa porción de piel al descubierto la volvería loca. Se estiró sobre la cama hasta alcanzar una de las piernas de Serenity y tirar de ella, haciéndola caer en el colchón entre risas. Hasta que la arrastró donde estaba él.

-Todavía tenés mucha ropa mi amor.- Dijo antes de deslizar su lengua a lo largo del cuello de ella.

-No sé quién dejó de sacarme.- Respondió entre gemidos, sintiendo como las manos de él se introducían en su camisa.

Y gritó, gritó cuando los ásperos dedos rozaron sus sensibles pezones, las manos de Endimion palparon, rodearon y acariciaron sus necesitados pechos. Necesitados de su toque, de su ternura, y del calor su piel.

Dejó de acariciarla para sacarle la camisa, sin darle tiempo a reaccionar deshizo los nudos de sus calzones y se los quitó. Al fin estaba completamente desnuda frente a él, no pudo evitar cerrar los ojos.

Podía sentir la vista de él, como si estuviera tocándola, de pronto su respiración se volvió agitada. Era tan excitante estar expuesta a él de esa manera, a pesar de la vergüenza inicial, ahora se sentía como la pieza central de una apasionada fantasía.

¡Dios sí que la deseaba! Nada podía ser más perfecto que ella desnuda sobre sábanas de lino, entregada a él para que hiciera con ella lo que más deseara. Pero seguía con los ojos cerrados, y él no quería eso. Él quería ver como sus ojos se ahogaban de pasión, como ella reaccionaría al verlo completamente desnudo. Los ojos de su amada eran los más hermosos y expresivos del mundo, y él quería perderse en ellos.

-Abrí los ojos amor, mirame.- La voz de Endimion resonó grave y sensual, haciendo que ella se estremeciera antes de abrir sus ojos.

Y cuando sus miradas se cruzaron, no pudo evitar contener el aliento, el hombre que estaba frente a ella era la perfección absoluta, un hombre, un líder, un guerrero y un amante, todo en él. Y era suyo, a pesar que otras mujeres habían adornado su cama, el corazón de ese hombre latía sólo por ella y eso la llenó de valor.

Se levantó de la cama y se acercó hasta el borde donde él estaba de pie, tras una simple caricia deslizó sus manos hasta la estrecha cintura de su amante y empujó sus pantalones hasta que ellos cedieron. Revelando la medida de la excitación de Endimion.

Inmediatamente lo tomó entre sus manos, esa noche no podría, pero la próxima vez lo recorrería hasta familiarizarse con él. Volvería a besarlo y acariciarlo como él le había enseñado, como a él le gustaba.

Un gemido ronco salió de la boca de Endimion, la separó de su duro miembro y la obligó a recostarse. Esta vez decidido a besarla con fruición desde los pies hasta la cabeza. Esta sería la primera vez de su amada, y había oído que la mayoría de las veces, las vírgenes en su primera vez no sólo sangraban, sino que no llegaban al orgasmo.

Pero eso no lo iba a detener, que Serenity no alcanzara el placer máximo esa primera noche, prometía muchas noches más como esa, hasta que pudieran lograr su objetivo. Sonrió y eso hizo que un escalofrío recorriera los muslos de Serenity, ella era increíblemente perceptiva a su toque.

Al ir ascendiendo por su delicado cuerpo al fin tuvo la satisfacción de sentir su piel pegada a la suya. El calor de sus cuerpos cada vez más alto y la respiración más pesada daban su bienvenida a esas miles de sensaciones, que la entrega de dos cuerpos trae.

Endimion dedicó a cada rincón el mismo trato, besando, mordiendo y lamiendo cada centímetro de piel por el que ascendía. Llegó a la curva entre las piernas de Serenity, pero la rodeó como si esa zona no significara nada para él, siguió su camino. Deteniéndose una y otra vez sobre el vientre plano y el atractivo ombligo de la rubia. Subió mordiendo y delineando cada una de sus costillas.

Hasta que al fin llegó a los turgentes pechos de su amante, sin perder tiempo introdujo uno de los rígidos picos en su boca, haciendo que ella volviera a gritar, mientras que acariciaba y llenaba de mimos el otro pecho.

Serenity llevó sus manos a la cabeza de Endimion tratando de aferrarlo a su pecho, era tan delicioso sentir su boca recorriéndola por completo, que no sabía cómo no había perdido la razón hasta ahora. Él movió su atención al otro pecho, pero esta vez deslizó una de las manos hasta la entrepierna de ella.

Serenity abrió las piernas para permitirle acariciarla más profundamente. Gritó cuando él encontró el punto de su placer, y sin esperar invitación, comenzó a acariciarlo con el pulgar, mientras que con los otros dedos recorría la entrada del cuerpo de ella. Era una tortura exquisita, y no quería que jamás terminara.

Sentía el centro de su cuerpo caliente, si bien en los sueños Endimion la había llevado una y otra vez a la cima del placer, esta era la primera vez que lo sentía en carne vivida. El calor líquido que recorría su vientre exigía la entrada de Endimion, ya no podía aguantar más.

Él seguía atormentando sus pechos con la boca y deslizando sus hábiles dedos por su sexo. De golpe sintió que su cuerpo se contraía, sintió tensarse hasta el límite, su respiración se hizo más trabajosa y sólo podía pensar en lo increíblemente bien que se sentía tener el cuerpo de Endimion sobre el suyo. Cada vez, más, empezó a mecer sus caderas, ritmo que él aumentó con diestra precisión, parecía estar en su cabeza sabiendo qué era lo que necesitaba.

Y no pudo aguantar más, la tensión se desató de golpe haciéndola gritar el nombre de Endimion una y otra vez, hasta que nada más en el mundo importó más que él.

Levantó la vista y se encontró con la mirada satisfecha de un hombre que había logrado satisfacer a su mujer. La besó tiernamente, le susurró cuánto la amaba, le habló del placer que iban a disfrutar juntos y la advirtió sobre la incomodidad que iba a sentir a partir de ese momento.

Se colocó sobre ella guiando su pene en su relajado y húmedo sexo, y con mucho cuidado comenzó a introducirse. Mirándola a los ojos, grabando cada expresión de su cara en su memoria. Así la recordaría siempre, llena de pasión, amor, miedo y curiosidad.

Llegó a la barrera de su virginidad y rápidamente la atravesó. A pesar del gemido de dolor de Serenity, se quedó dentro de ella esperando a que lentamente se adaptara a él y a que el dolor se viera disminuido.

-¡Ahora no hay duda de que sos mi mujer!- Masculló Endimion emocionado.

-¡Al fin!- Respondió ella conteniendo las lágrimas de felicidad.

Se besaron con amor, disfrutando de las suaves caricias que se regalaron el uno al otro.

-¿Estás bien?- Le preguntó él en un murmullo.

-Si.- Respondió en un gemido.

-¿Te duele?-

No podía mentirle. –Sí, pero no lo suficiente como para que me dejes. ¿Qué sentís?- Ambos sonrieron recordando sus sueños donde pasaban horas haciendo el amor, pero también describiendo qué sentían, hablándose, conociéndose, tratando de ser uno.

-Te siento rodeándome, acariciándome. Volviéndome loco, sé que puede incomodarte, pero necesito moverme un poco más. Todavía no estoy completamente dentro tuyo, y eso me está matando.-

-Sí amor, hacé lo que tengas que hacer. Ya no siento tanto dolor, voy a estar bien.-

Serenity sonrió y él se hundió en ella con más brío, estirando hasta el límite el cálido refugio de su amada.

Aferrados uno al otro, sus cuerpos húmedos de sudor, jadeando y gimiendo de placer. Así llegó el clímax a Endimion, como una tempestad, gritando el nombre su amada, profesando su eterno amor y su pasión por ella.

Cayó sobre el calido de cuerpo de Serenity, por primera vez en su vida estaba saciado, sin fuerzas y completamente feliz. Sin dejar de abrazarla, la acomodó a su lado antes de taparla con las sábanas. Serenity se acurrucó a su lado, lo besó y apoyó su cabeza sobre el cuerpo de Endimion, al fin en el refugio de sus brazos, sabiendo que al despertar, él seguiría a su lado.

Ya no habría nunca más, un amanecer sin él…

´¨·.S&E.·´¨'

"¡Oh maravilloso sueño, no me dejes despertar!" Estaba soñando con él, lo sentía pegado a su piel y se entregó a sus besos sin más.

Él recorría su cuerpo, acariciándola, encendiéndola. Estaba reconociendo cada centímetro de su piel, marcando a fuego su tacto, marcándola como suya, mientras regaba de besos su cuello.

Podía sentir el olor de su piel penetrando capas y capas a través de su subconsciente. Hasta que sintió la callosidad de sus manos cerrándose sobre su pecho desnudo, y eso la hizo abrir sus ojos.

-Buen día.- Murmuró Endimion entre beso y beso, él no había desistido de su tarea, tenía una prioridad, poseer a Serena.

-Mmm… ¡Sí que es un buen día!- Tenía que reconocer dos cosas: 1) Endimion era un excelente besador; 2) No quería parar de besarlo.

Endimion rodó sobre su espalda, arrastrándola a ella, dejando a Serena sentada sobre su cintura. Besándolo y siendo besada con pasión, era su turno de recorrer el musculoso cuerpo de él, y no pidió permiso para hacerlo.

Él se había despertado sintiendo a Serena en sus brazos, el aroma de ella estaba impreso a lo largo de su cuerpo, y esa fue toda la motivación que necesitó para abalanzarse sobre ella. Su objetivo era claro, besarla, acariciarla, probarla. Para que al despertar, estuviera tan necesitada de él, como él de ella.

Y Serena había despertado hambrienta. Él podía notarlo en la forma en que ella correspondía a sus caricias, a su toque, ella lo deseaba completamente. Serenity se entregaba completa a la hora del amor, pero Serena tomaba el control y eso era realmente erótico. Su prometida no había conocido hombre antes que él, ahora ella era una mujer con experiencia y decidida a buscar su placer.

Ese era un cambio que ya estaba adorando, y otro cambio que amaba era esos minúsculos trozos de tela, a los que llamaban ropa interior.

-La próxima vez dormí desnuda.- Le exigió mientras deslizaba sus dedos por el elástico de la tanguita de Serena.

-Callate y besame, te necesito ahora.- Serena estaba intoxicada con la fragancia de Endimion, no era posible que oliera a jabón perfumado y hombre. Y, a pesar de todo, siguiera siendo tan condenadamente masculino.

Se separaron con desgana, Endimion se quitó sus boxer para quedar desnudo ante ella.

-¡Dios santo bendito!- Dijo Serena casi sin aliento, al ver que la perfección de su cuerpo era completa. Estaba completamente fascinada por él, no fue hasta que notó que él le quitaba la ropa que volvió a la realidad.

Endimion la admiró por un segundo y maldijo su urgencia, no podía esperar más para estar dentro de ella. Tal vez por la tarde pasaría horas admirando la belleza de su amada, pero ahora lo único que podía hacer, era estar sobre ella.

Serena estaba enardecida por el contacto de sus cuerpos desnudos. Endimion era escultural, mármol tallado con precisión, cubierto por su dorada y deliciosa piel. Quería lamerlo, saborear cada parte, quería devorarlo. Con la misma pasión con la que él estaba invadiendo su boca.

¡Estaba tan cerca del cielo! Endimion rozaba su cuerpo contra su hendidura, era un maestro de la provocación. Cada roce la llevaba más al límite, a esas alturas tendría un orgasmo antes de que él se hundiera en ella.

Sólo eran consientes del sonido de sus jadeos, sus respiraciones entrecortadas y agitadas. De pronto la habitación se llenó de gritos, y no pertenecían a ellos. Era Michiru.

-SUÉLTENSE LOS DOS, ¡NO SON ANIMALES! ¡NO PUEDEN AGUANTAR NI UNA SEMANA ANTES DE DEJARSE CORROMPER POR EL SEXO! ¡¡SERENA, SACÁ TUS GARRAS DE ESE HOMBRE…!!-

Los dos comenzaron a reír, aunque Serena no podía dejar de ver a Endimion sobre ella. Acarició la fuerte mandíbula de su hombre, fascinada por la sombra oscura de barca que comenzaba a vislumbrarse. Era perfecto, le quitaba el aire con sólo estar junto a ella. Endimion giró su cara y besó la mano de Serena.

-¿Cómo lo supo?- Preguntó ella casi susurrando.

-¿Magia?- Respondió el restando importancia a los gritos que seguían saliendo del contestador automático. –Mientras no aparezca, que grite toooodo lo que quiera.- Se acomodó mejor sobre ella, escuchando el gemido de satisfacción que escapó de la boca de Serena. De su boca afloró una sonrisa lobuna. -¿Todo?-

Serena suspiró de placer, podía sentir una suave presión justo en la entrada de su cuerpo. –Hasta el fondo-

Endimion gruñó y la besó fieramente, hasta que Serena gritó.

´¨·.S&E.·´¨'

-Tardaste mucho en abrir Serena.- Su voz estaba cargada de enojo. –¿Qué estabas haciendo?-

-Nada, sólo dormía.- Su hermano mayor la fulminó con la mirada.

-Estás agitada Lurach. ¡Con quién estabas! No, no, no me digas. ¡Por Dios! Nini, decime que logré impedir que te mancillara.- La desesperación en la cara de su hermano era tan grande, que no pudo contradecirlo.

-Si brathair2, llegaste justo a tiempo.- Serena maldijo la horrible capacidad de su hermano, para interrumpirla siempre en los mejores momentos. Ahora respiraba aliviado, si una mentira le traía paz interior, viviría mintiéndole toda su vida. Para qué amargarlo revelándole que su pequeña hermanita era toda una mujer.

Desayunaron juntos en la cocina, Serena le contaba a su hermano sobre el viaje. Y él hablaba de la familia y sus nuevos proyectos.

En la habitación Endimion juraba y perjuraba. Serena había salido corriendo cuando, estando a instantes de entrar en ella, la voz de su hermano resonó en el contestador. "Nini, estoy en la puerta, abrime. ¡Ahora!"

A su princesa no le habían alcanzado las manos para vestirse a la velocidad de un rayo. Salió corriendo de la habitación al grito de "Si querés seguir vivo, no te muevas, no hagas ruido, y tratá de respirar sólo lo necesario. Mi hermano está en la puerta".

Se sentía como un animal encerrado, Serena hacía ya una hora y media que había bajado. ¿Cuándo se iría el hombre?

La respuesta llegó unos pocos minutos después, Serena entró a la habitación con un desayuno y repartiendo insultos a todos lados.

-¿Cómo supo que estabas acá arriba?- Le preguntó Serena mirando al, ahora vestido, Soberano.

-No lo sé ¿Qué pasó que estás tan enojada?- Dijo mientras la alcanzaba y la traía a sus brazos.

-Mi hermano mayor, eso pasó. Vino apropósito, no sé cómo se enteró que yo estaba acá. Pero te aviso que voy a matar a quien nos entregó.- Estaba fúrica, justa cuando estaba a punto de ver el cielo en los brazos de Endimion, no era justo. Lo miró y él le sonrió.

-Nos interrumpió justo ahí.- Hizo pucherito y Endimion no pudo evitar reír.

-Justo, justo. Pero…- Endimion acercó su rostro al de ella. –Tengo muuuuy buena memoria, podemos retomar de donde dejamos.- Sugirió antes de besarla con fruición.

-No podemos.- Lloriqueó desesperada. –¡Tengo que entrar a clase en cuarenta minutos! Mi vida no puede ser más triste. Va a ser un día muy largo.- Siguió fingiendo que lloraba.

-¿Vos? Y yo qué.- Endimion captó la mirada de Serena y le indicó que mirara al sur. La boca de Serena se abrió en una "O" silenciosa. –Muuuuy largo y muuuuy duro.- Concluyó él.

-Antes que me olvide y vos empieces a comer. Mañana vas a conocer a mi familia.- Dijo derrotada.

-¿Qué tiene de malo eso?- Ya una vez los había conocido y se llevaba muy bien con sus suegros. Ahora tampoco tendría que haber problema, o al menos eso sería lo lógico.

-Brathair me dijo que si no te llevaba, iban a venir a molerte a palos.- Estaba algo preocupada.

-¿No podemos escaparnos?-

-Nop, porque mañana va a estar toooda mi familia. Mis padres y los 4 Jinetes del Apocalipsis hicieron malabares para poder estar libres.-

-Entonces tendremos que ir a por ellos. No creo que vayan a matarme mi vida.- Endimion rió mientras la estrechaba en sus brazos.

-No, y menos si digo que sos mi regalo de cumpleaños.- Serena sonrió. –Mañana, al fin, cumplo los 29. ¿Qué me vas a regalar?- Le preguntó pícaramente.

-El cielo.- Respondió él antes de besarla.

Y ella estaba segura que él sí iba a cumplir con su regalo…


1Lurach: bella, hermosa en gaélico

2 Brathair: Hermano en gaélico.


Preparando mi cumple!!

Sí junto a Darien y Ash (el cual sigue muerto de celos, pobrecito mi amor) estamos planeando mi cumple para el 22 de agosto. Ash tiene ideas muy, muy interesantes y yo me muero por ponerlas en práctica. Y Darien en cambio, quiere sorprenderme y por lo que promete, será una muy buena sorpresa!!

Ahora sí, perdón a todas por el retraso, pero se me complicaba sentarme a pasar lo que había escrito, además volví a la fac. después de los finales y después de las vacaciones. O sea, estaba a las corridas.

Pero no se pueden quejar, ya que di a Fanteras, y si Dios quiere y termino la tesis que estoy escribiendo antes de mi cumple. El 22 tal vez vea la luz el final de ese ONESHOT, que terminó siendo un mini fic de dos partes.

Diccionario Pintetas:

Cinela: Cenicienta para mi ahijada!! Cada vez está más grande y se entiende mejor lo que dice!!

Ahora sí no las molesto más, este es un chap muy largo, y espero que lo disfruten tanto como yo. Les dejo las replys!!

Darienlover: Seiya no sé si quiere separar a Sere y Endi, me parece que es más jodido de lo que parece. Pero veremos que pasa, sí todo depende de Serena, crucemos los dedos para que recuerde. Por otro lado Champi está contento con algunos acontecimientos que he escrito!! Besitos!!

UsakitoPau: Lindura ya actualicé después de diez mil años, pero que se le va a hacer. Ups, me olvidé de los libros!! No tengo perdón de Dios, pero ando a las corridas, cuando te encuentre en msn te los paso. Besos!!

Caroone: La bruja mala es un secreto tan grande, que ni siquiera yo sé su nombre!! Ya veremos que pasa entre Endi y Seiya. Igual ahora se viene el enfrentamiento de Endi y los hermanos de Serena. Besos!!

Pss: Endi es candidato al secuestro seguro, aunque lo trataría como un rey durante todo el tiempo que esté cautivo!! Ya vamos a develar quién es la bruja, pero hay que esperar! Besotes!!

Caltroga: Sigo enamorada de tu fic. Así que lo espero ansiosa!! Prometí final feliz, así que no creo que se salga mucho con la suya Seiya. Pero para eso falta!! Besotes!!

Jaz021: Hola linda! Que bueno que estuviste con tu marido el 4 de julio. Tuviste oportunidad de verlo otra vez, debe ser difícil eso de que esté en la Army. Espero que esté bien, al igual que vos y tu niño. Besotes cuidate!!

Nick! Sólo unas palabras. Te quedaste con la diosa perra. Boludo!

AngieBloom: Linda!! Perdón por el retrazo al leerte, no me había dado cuenta que tenía tu último capítulo colgado. Soy una tonta! Cómo va la Fac.? Espero que estés bien y pronto actualices. Por acá vamos despacio pero seguro, ya verás como pasan las semanas de Sere y Endi!! Besotes!!

Isa1181: Espero que te haya gustado este despertar de Sere y Endi. Como dije antes, este fic tiene final feliz!! Besotes!!

Selene, Daniela y Astarte: Sí fueron muy intuitivas con William, las felicito jejeje Ahora tendrán que esperar a ver si su corazonada con la bruja acierta! Champi ya va a volver, él es demasiado guay y se hace rogar!! Cariños!!

AriasSerena: Que bueno que te gustó, la verdad que Sere no pierde tiempo, y alcoholizada o no, siempre termina durmiendo con Endi! Espero que disfrutes este chap!! Besos!!

Lumar: Ya revelaremos que pasa entre Seiya y Endi, y quién es la bruja, a no comer ansias!! Yo creo que estos chicos van a enfrentarse, saquemos número para pegarle a William jajaja Besotes!!

Isabel: Ya puse lemon!! Y en cantidad jajaja. Que bueno que te guste el "malo" yo me reí mucho cuando lo elegí, a veces me da para que sufra jejeje Soy un poco mala. Pero bueno, espero que te guste el chap. Besos!!

Nubia: Generalmente sos la que más lee entre líneas, lo cual es un gusto para mí, muchas de tus dudas ya van a salir a la luz ¡no falta tanto! En este chap tienen lemon y es largísimo, así que no podés quejarte. Seiya y su bruja ya nos mostraran sus intensiones. Y los hermanitos de Sere ya aparecen, no falta nada!! Besotes linda!!

Isis Janet: Seiya ya va a mostrar la hilacha, no falta tanto. En cuanto a la bruja no puedo decir quién es, ni mi editora Jenny, Gaby y Eliz lo saben. Muejejeje, me lo reservo para mí jejeje Sólo espera y verás. Besos!

Talon: que me he redimido y no podés seguir enojado conmigo, con lo que Ash y yo te queremos!! Ahora Ash es quién está sufriendo a Mamo en la cama, no sé como lo soporta, pero en cualquier momento te llama para que desates una tormenta de arena en medio del desierto y abandonar a molesto Darien en medio del Sahara. Yo le digo que si saben bien lo que les conviene a los dos, ni lo van a intentar. El piso no es un lugar muy cómodo para dormir. Besotes Talon y Eliz!!

VampireprincessMiyu: Ya nos vengaremos de Seiya, ¡lo prometo! Sólo hay que esperar a que llegue el momento. Todavía no sabemos lo que quiere. Cariños gracias por leer!!

Neo Reina- sailormoon: Ya viste que Endi si fue el primer hombre de Serenity, es más fue el único. Y sí Sere y él fueron pareja, una muy complicada, pero pareja al fin. No revelaré el nombre de la bruja, no voy a hacerlo hasta que aparezca su nombre en el fic jajaja Espero que te guste este chap. Besotes!!

San: Perdón por la tardanza, pero hay veces que uno tiene que dejar sus hobbys para dedicarse a asuntos de mayor urgencia. Espero que te guste el chap. Besos!!

Alejandra: Gracias por leer mi fic, espero que disfrutes de este nuevo capítulo. Obviamente Serena va a caer profundamente enamora de Endimion, así que no hay que temer. Nos vemos pronto!! Besos!!

Jenny!! Buaa, sigo peleando con el puto trabajo!! Esta vez tuviste tiempo de leerlo y releerlo tranquila jajaja. Costó un huevo y medio, no es justo. Pero nos divertimos, a que no? Ahora resta que escribamos todo lo demás. Al fin pude actualizar!! Besotes!!

Artemisa: Gracias por leer!! Espero que te siga gustado la historia!! Cariños!!

TrisChiba: Yo también quiero encontrar un Endi en mi cama!! Perdón por la tardanza, espero que te guste el chap. Besos!!

Ayame Chan: no voy a decir quién es la bruja!! Y quedarte tranquila que esta historia tiene un final feliz. Espero que te guste este chap y bienvenida!! Hasta el próximo capítulo!! Besos!!

Pame: Serena sabe más de lo que ella cree de su propio pasado, pero ya verás como va a recordar. Seee, todas queremos tirarnos encima de Endi desnudito. Espero que te guste este chap, creo que todas estamos con las pilas renovadas!! Jejeje Besotes Pame!!

ForeverSerena: Me encanta tu nombre!! Mejor que seas única, yo también soy un caso especial, no todo el mundo se llama Suyay. Ya veremos por qué Seiya odia tanto a Endi, hay que esperar. Espero que te guste el cha!! Besotes!!

Erika Chiba Cullen: Otra más que cayó bajo los efluvios de ese vampiro loco!! Linda, sé que tus reviews pueden tardar en llegar, pero siempre llegan. Así que no te preocupes, yo estoy a las corridas con la Facu también, así que comprendo. Besotes linda!!

Camila Shields: Gracias por leer mi historia, espero que siga siendo de tu gusto. Esta historia es media rara, pero yo la escribo feliz. Cariños, y suerte con tu fic!!

Lusiana's Chiba: No le falta mucho para terminar a esta historia, pero todavía quedan por saber muchas cosas. Todos es un misterio que de a poco se va develar. Seee, Seiya y Serena estuvieron en la cama, pero ahora le toca el turno a Endi, ya veremos cual será la diferencia!! Besotes!!

Acron: Endi es un hombre pasional, y como tal, se deja llevar por sus sensaciones. Y Serena no le pierda la pista, en esa cama hay FUEGO!! Perdón por la tardanza, pero es un capítulo como para redimirme. Cariños!!

Marta!! Cómo estás? Espero que esté pasandola lindo y que hayas podido escapar del calor de Madrid!! Acá ya terminé al fin el chap de hechizo, por suerte vas a tener mucho para leer cuando vuelvas. Que la pases súper lindo. No puedo responder tus preguntas, sino adelanto mucho, así que tendrás que aguantarte las ansias!! Siii soy mala!! Nos hablamos pronto!! Besotes!!

Besotes Suyay