Disclaimer: Nada es nuestro, el fic original es de Kambria Rain y los personajes son de Stephenie Meyer. La traducción era, originalmente, realizada por Lei-Clln. Sólo nos adjudicamos la presente traducción.
Nota de la beta: Muchas, mucha gracias por sus reviews en el capítulo anterior, son muy apreciados por todas nosotras. Besos a todas y, bueno ya, las dejo con el capítulo :D *inserta miles de corazones aquí*
"Mamá." Gruñí y me hundí más en las cobijas. "¿Mami?" Si no me movía, él se iría. "Mamá," canturreó. El niño era muy persistente. "Madre". ¿Ahora sabía español?* "¿Mamá? ¿Mami?" Puse un cojín sobre mi cabeza para intentar bloquear el ruido. El pequeño monstruo me hartaba. "¡MADRE!"
"¿¡QUÉ!?", le grité finalmente.
"Oh, bien, estás despierta", sonrió Leo.
"¿Por qué, pequeño...." lo agarré por la cintura y lo inmovilicé en la cama antes de hacerle cosquillas sin piedad. Sus desesperados ruegos fueron a dar como en oídos sordos. Lo soltaría eventualmente, pero ese era su merecido por despertarme.
El timbre sonó, causando que me congelara y le cubriera la boca de Leo con mi mano. Me puse un dedo en mis labios para hacerle saber que se estuviera silencio. Cuando asintió, eché un vistazo por la ventana. No había autos enfrente, lo que significaba una sola cosa. Vecinos. Conocía a algunas personas en el vecindario, ninguno de ellos con los que me interesara pasar más tiempo del necesario.
"Leo," susurré. "Vístete. Vamos a salir a hurtadillas."
En la casa de al lado, a nuestra derecha, vivían Laurent e Irina. Lucían como toda pareja americana al principio, pero mi insana necesidad de salvar personas me hizo aprender lo contrario. ¿Cómo se suponía que iba a saber que a Irina le gustaba rudo? Afortunadamente Laurent lo hizo, así que no presentó cargos cuando lo aporreé con el bate de baseball de Leo. En vez de eso me invitó a unirme a ellos. Desde entonces no he sido capaz de mirarlos a la cara.
Directamente, cruzando la calle, estaba Tanya, la otra mujer soltera de la cuadra. En el corto tiempo que llevaba viviendo aquí, habían estado más hombres en su casa de los que yo había conocido. Está bien, eso era una pequeña exageración, pero definitivamente se beneficiaría mucho si pusiera una puerta giratoria. La conocí cuando vino a hacer una cita con mi chico del cable. Ella me consiguió algunos canales gratis, así que supongo que no estuvo tan mal.
Me vestí lo más rápido posible, enfundándome un par de bermudas y una playera sin mangas de una Tortuga Ninja Mutante Adolescente. El misterioso vecino se había dado por vencido con el timbre y estaba tocando la puerta con alegres toquecitos. Me senté para ponerme los zapatos cuando Leo vino. Sonrió cuando vio mi playera. Renée, mi mamá, me atacó cuando nombré a mi hijo después como una de las Tortugas Ninja, pero Leo pensaba que era adorable.
"¿Listo para irnos?", le pregunté, tomando mi mochila.
Asintió. "Usé la cámara espía. Es la señora Newton."
Ah, Mike y Jessica Newton vivían bajando la calle con su perfecta hija Tara. Jessica era la reina del cotilleo en el vecindario. Sabía que si abría la puerta estaría atrapada por horas escuchando historias exageradas sobre los asuntos de todos. Acababa de despertar. No podría manejar eso.
Leo y yo nos arrastramos por la casa y salimos por la puerta trasera. Nos agachamos y corrimos por el césped de atrás hasta llegar a la valla que separaba mi jardín del de los vecinos. Miré a Leo mientras escalaba la valla. Gracias al cielo, no era muy alto para él, así que fue capaz de saltar por sí mismo al suelo. Rápidamente escalé la valla para cruzar y me dejé caer a su lado, aterrizando sobre la verde y suave hierba.
"¿Ahora debería agregar 'entrada ilegal' a su registro?"
Salté y me di media vuelta. El oficial de la Constructora Cullen estaba en el patio trasero vistiendo solamente tenis y shorts de gimnasia, y con una botella de agua en su mano. "Uh... Hola. Lo siento, no sabía que alguien viviera aquí. Sólo estábamos pasando."
Se puso una playera sin mangas antes de caminar hacia nosotros. "Wow," dijo Leo, mirándolo hacía arriba. "¡Eres enorme!".
El se rió. "Bella y Leo, es agradable conocerlos oficialmente. Soy Jacob Black. Siéntanse libres de escapar por mi patio trasero siempre que quieran."
"Gracias," le sonreí. "Te debo una."
"¿Y cómo están escapando?", preguntó por curiosidad.
"Oh, estaba preparada para esto. Estacioné mi camioneta calle abajo. De otra manera, tendríamos que haber usado nuestras bicicletas," expliqué. "Estamos por salir a desayunar," miré mi reloj. "Err... para el almuerzo." Era más tarde de lo que pensé.
"¿Quieres venir con nosotros?" preguntó Leo.
Jacob le sonrió. "Tal vez la próxima vez, amigo. Tengo que ir a trabajar."
"Gracias de nuevo. Nos vemos luego." Tomé la mano de Leo y tiré de él. Jessica seguía tocando nuestra puerta, así que podíamos ir hasta la camioneta sin que nos viera. Sabía que tenía que enfrentarla eventualmente, pero hoy no.
Llevé a Leo al pueblo, a un pequeño y adorable lugar pasado de moda donde había unas malteadas para morirse.
Leo se sentó frente a mí en nuestra mesa. "Mamá, hice una lista de cosas que necesito de la ferretería. Quiero que construyamos una casa del árbol."
"Está bien," consentí, "pero primero dime de dónde vamos a conseguir el árbol."
"Mamá," gruñó. "No tenemos que tener un árbol. Puede estar en el piso. ¿Podemos intentar? ¿Por favor?"
Como mamá todavía tenía que dominar el arte de decirle 'no' a mi hijo, pero no sabía nada acerca de construir una casa del árbol. "¿Tienes ahora mismo la lista? ¿No está sólo en tu cabeza?" Me dio la dicha lista. "Bien, pero deberíamos conseguir algunos albañiles por si acaso."
Nunca había visto comer a Leo tan rápido en su ansia por ir a la ferretería. No conocía la mitad de las cosas que estaban en esa lista. Tampoco Leo, pero eso no hizo nada para frenar su entusiasmo. Prácticamente corrió dentro una vez que estuvimos ahí. Consideré ponerle una correa, pero decidí caminar detrás de él, empujando el carrito.
Un chico agradable le dio un vistazo rápido a la lista de la casa del árbol antes de ir a la parte trasera a por la madera. Le di a Leo un par de lentes y lo dejé mirar mientras el chico cortaba la madera en tablas. Eso me permitió encontrar otras cosas.
"¿Qué rayos es una viga?", refunfuñé, mirando la lista.
"Pasillo tres", respondió alguien.
Me giré para encontrar a un atractivo rubio detrás de mí. Lucía un poco apenado. "Lo siento, señora. No pretendía escuchar a escondidas."
"Dime dónde encontrar un serrucho, y con gusto te perdonaré," respondí.
"Pasillo seis," me sonrió. "Parece como si tuvieras un proyecto muy serio ahí," dijo, dirigiéndose a la ridícula cantidad de cosas en mi carrito.
"Mi hijo insiste que él y yo podemos construir una casa del árbol. No sé cómo me convence de estas cosas," confesé. Entonces le extendí mi mano. "Hola. Soy Bella Swan."
Sus ojos se abrieron de par en par. Eso no podía ser algo bueno. "¿Bella Swan? ¿Cómo la infame secuestradora?"
Gemí y cerré mis ojos. Nunca iba a conseguir que esto se olvidara. "En mi defensa puedo decir que los alimenté con helado y los regresé."
"Lo sé," se rió. "Soy Jasper Cullen, el tío de Ethan y Sophie. Edward está por aquí."
"¿Edward?" ¿El furioso padre? Gracias por la advertencia. ¡Fue un gusto conocerte!" Empecé a empujar el carrito tan rápido como pude. La estúpida cosa era más pesada de lo que pensaba.
"Gusto en conocerte también," Jasper dijo tras de mí. Se estaba divirtiendo mucho con esto.
Mi huída vino a terminar de pronto. "¡Mamá!"
Ahí estaba Leo, enseguida de un carrito lleno de madera, el cual estaba siendo empujado por nada menos que Edward Cullen. "Mierda." Leo dio un grito ahogado y soltó su mano. Resoplé y le di un dólar.
"Bella," dijo Edward, interrumpiendo el momento incómodo. "No había tenido oportunidad de disculparme por la forma en la que reaccioné ayer. Estoy realmente agradecido contigo por haber intervenido y haber ayudado a mis hijos," la comisura de su boca se curvó, "incluso si los secuestraste." Arg! Sabía que eso venía.
"Enserio, no lo menciones. Vamos, Leo." Tomé ambos carritos, planeando empujar uno y jalar el otro. Nada resulta en la forma que lo necesitas. El carrito de la madera no cedió.
"Permíteme," ofreció Edward, caminando junto a mí y empujando el traicionero carrito con facilidad. Bastardo presumido.
Lo seguí con el otro. "No tienes que hacerlo. Simplemente regresaré por ese. No es gran cosa."
"No seas absurda," respondió. "Es lo menos que puedo hacer." Lo empujó directo hacia la caja registradora, y lo seguí irritada.
"No eres muy buena evitando a la gente," dijo Jasper, apareciendo a mi lado y echando algunas cosas en mi carrito. "Olvidas las vigas y el serrucho."
"Gracias," refunfuñé.
"Un placer," sonrió. "Ahora, si te apartas, los hombres nos ocuparemos de esto."
Antes de darme cuenta, estaba siguiendo a Edward y Jasper afuera a mi camioneta para cargar las cosas. Dejaron que Leo los ayudara, y a mí me indicaron que me hiciera a un lado en lo que ellos hacían lo que llamaron 'trabajo de hombres'. Era una completa gilipollez. Iba a ser la que construyera la estúpida casa del árbol, o intentarlo de cualquier forma.
"Ya está todo," anunció Edward, cerrando la puerta de la caja de la camioneta. "Ten un lindo día, Bella." Desordenó el cabello de Leo y se alejó despacio con Jasper. Increíble.
Leo parloteó emocionado todo el camino a casa. No tomó mucho descargar todo. Vean. Era perfectamente capaz de hacerlo sin la ayuda de un hombre. Decidimos esperar para la construcción al siguiente día, y optamos por ir al parque.
Empaqué algunos bocadillos y una manta mientras Leo agarraba un Frisbee y nuestros patines. El parque no estaba lejos, así que estuvimos ahí pronto. Era un agradable lugar con carriles para bicicletas, un estanque y un área de juegos. Había muchos niños ahí, así que Leo hizo nuevos amigos mientras yo extendí la manta y abrí un libro.
Estaba tan perdida en las páginas que ni siquiera escuché cuando vino mi hijo. "Mamá, ¡mira a quién encontré!"
Después de marcar la página en la que iba, miré. Un Edward en miniatura estaba al lado de Leo. "Hola Ethan," sonreí.
"Hola Bella," respondió, algo tímido.
"Mamá, necesitas rescatar a Ethan y a Sophie otra vez. Su niñera está de miedo," dijo Leo. Ethan asintió, de acuerdo.
Me puse de pie y dejé el libro por ahí. "¿Qué quieres decir con 'de miedo'?" pregunté.
"Está tratando de hacer que nos agrade, así ella puede ser la siguiente novia de papá, y está intentando que Sophie la llame 'mamá'," dijo Ethan. "¿Podemos ir a casa contigo?"
Esto me estaba matando, en serio. "Chicos," suspiré. "Lo siento, pero no puedo simplemente robarlos de la niñera sólo porque no les agrada." Las caras de ambos me hicieron sentir peor. "Mira, prometo llamar a tu padre después y ver si pueden venir, ¿está bien?"
Ethan asintió triste. "Está bien," dijo bajito.
No podía soportarlo más. Tenía que irme antes de que me derrumbara. "Leo, voy a echar las cosas a la camioneta y correr al servicio. Necesitamos llegar a casa, y poder empezar a preparar la cena."
"Ok, mamá," respondió, con la vista baja.
Rápido recogí todo antes de que pudiera cambiar de opinión. Lancé todo al fondo de la camioneta antes de apurarme a llegar al servicio. Me mojé el rostro mientras estaba ahí. Estos niños iban a ser la muerte para mí.
Leo estuvo silencio todo el camino a casa. Se incorporó y encendió la radio, sin siquiera mirarme. Él nunca permanecía molesto por mucho, así que esperé que se pasara pronto. Me estacioné en el garaje y el saltó rápidamente de la camioneta.
"Yo bajaré las cosas, Mamá. ¿Por qué no entras?" ofreció.
"Está bien, Leo," dije, alcanzando la manija de la puerta trasera.
Leo entró en pánico. "Mamá..."
Muy tarde. Abrí la puerta para encontrar a Ethan y Sophie escondiéndose detrás de mi asiento. Me había fijado tanto en mi triste niño que no siquiera me di cuenta que había dos polizones en el asiento trasero.
"Shh," susurró Sophie, con un dedo en los labios. "Nos estamos escondiendo."
Ethan se veía nervioso y culpable. "Lo siento, Bella. Le dije que estábamos jugando. Por favor no te enojes con Sophie. Es mi culpa."
"Fue mi idea," confesó Leo para salvar a su amigo. "Pero es que no conociste a la niñera, mamá. Teníamos que hacer algo."
Presioné el puente de mi nariz. Tenía que llamar a Edward y decirle que tenía a sus hijos... otra vez.
"Vayan adentro. Ya veré que hago con ustedes luego." Ethan y Leo corrieron dentro. Cogí a Sophie y los seguí. "Estos chicos están en muchos problemas," le dije.
Ella me sonrió. "Hola, Bella."
No pude evitarlo; me reí. "Hola Sophie." La llevé adentro y la senté en la barra de la cocina antes de tomar el teléfono. "Tengo que llamar a tu papá, de nuevo." Recé para que me mandara al buzón de voz, pero en eso él contestó.
"Edward Cullen."
"¿Edward? Hola. Soy Bella, de la ferretería," dije por si acaso no recordara el nombre de la mujer que había secuestrado a sus hijos.
"Hola Bella. ¿Qué puedo hacer por ti? ¿Necesitas ayuda para descargar todo?"
Él era tan malditamente petulante. "Para tu información, yo sola lo descargué todo muy bien, gracias," respondí, frunciendo el ceño por su risilla. "En realidad te hablo porque Ethan y Sophie están en mi casa, y pensé que tal vez quisieras saberlo."
"¿Secuestraste a mis hijos otra vez?"
"¡No!" repuse ofendida. "No había por qué," agregué. "Aparentemente la niñera los estaba asustando, así que se escabulleron a mi camioneta. No los encontré hasta que ya estaba en casa. Leo y Ethan tomaron toda la culpa." Lo escuché suspirar.
"Lo siento, Bella. Iré por ellos."
"No te preocupes. Sólo no quería que llamaras a la policía cuando la niñera se asustara. De todas formas, tú sí sabes cómo venir por ellos." Tuve que bromearlo aquí. "Ethan y Sophie serán bien recibidos hasta que vengas. Prometo tenerlos de una pieza hasta que llegues aquí."
"¿Estás segura? No quiero molestarte."
"Eso no te detuvo en la ferretería," le recordé. "Estarán bien. Estoy por empezar la cena, así que tengo que irme." Le di mi dirección y lo dejé hablar con Sophie antes de colgar.
Los niños vinieron corriendo, ambos descalzos. "Mamá, ¿podemos inflar el brinca-brinca*?" me pidió Leo. "Llevaremos a Sophie con nosotros. ¿Por favor?"
Lo pensé. Podía ver el brinca-brinca por la ventana de la cocina, así podría al pendiente de ellos. Los tres pequeños me siguieron afuera, donde encendí la bomba de aire. Me giré hacia los niños. "Ustedes dos, más les vale cuidar a Sophie. No piensen que Edward los dejará regresar si los envío a casa heridos, así que sean muy cuidadosos, ¿está bien?"
"Lo prometemos," dijo Ethan, tomando la mano de su hermanita mientras ella miraba cómo se inflaba la casa brinca-brinca con los ojos abiertos de par en par. De alguna forma supe que él cuidaría de ella, pero eso no me impidió ir a revisarlos a cada rato.
Podía oír sus risas desde adentro. Ethan y Leo estaban turnándose para tomar la mano de Sophie mientras saltaban. Esperaba que Edward los dejara venir sin tener que secuestrarlos un día. A Leo le gustaba hacer cosas conmigo, pero él necesitaba amigos de su misma edad para pasar el verano.
Cuando la cena estuvo lista, los niños estaban exhaustos. Prácticamente cayeron sobre las sillas en la mesa. Tuve que sonreírles mientras les servía sus platos. Me impresionó cuando se comieron todo lo que les serví, a pesar de que les puse alimentos saludables por ahí. Los recompensé con una tarta de durazno y un batido helado.
Eso les dio nuevas energía. Los hice que esperaran un rato antes de dejarlos ir de nuevo al brinca-brinca. Tomé mi cámara cuando salía a verlos. Después de tomarles unas cuantas fotos, acerqué una silla y me senté.
Me sorprendí cuando Sophie vino y se subió a mi regazo. Debía estar muy exhausta, porque apenas dos minutos después se durmió. Inconscientemente mis dedos acariciaros sus suaves rizos mientras dormía.
Mi teléfono vibró en la mesa junto a mí. Fui cuidadosa de no despertar a Sophie cuando lo tomé. "¿Hola?"
"¿Bella? Soy Edward. Estoy afuera de tu casa."
"Oh, debería estar abierto. Estamos acá atrás. Sólo sigue el ruido." Colgué y puse el teléfono de nuevo en la mesa. Sophie ni se movió.
Un momento después escuché la puerta trasera abrirse y cerrarse. "Para ser una criminal, tienes una bonita casa," bromeó Edward.
"Ja, ja," repuse secamente. "No sería criminal si pudieras escoger gente cuerda para atender a tus hijos. Tal como es, me temo que los rescataré siempre que me parezca correcto de aquí en adelante. Así que si desaparecen, llámame antes de que te asustes."
"Veo que has conseguido cansar a la pequeña," sonrió Edward, mirando a Sophie.
"Oh, no," le contradije. "La drogué. Sólo puedo manejar dos a la vez." No podía dejar que pensara que era una blandengue.
Sólo se rió y acercó una silla, sentándose. "Gracias por hacer esto, Bella," dijo sinceramente. "Ethan es muy quisquilloso sobre a quién deja cuidarlos. No sé que voy a hacer con ese niño."
Los niños se bajaron del brinca-brinca y vinieron corriendo. Ethan se detuvo cuando vio a Edward. "Hola, papá." Yo conocía esa mirada. Leo la usaba todo el tiempo cuando sabía que estaba en problemas.
"Es mi culpa, Edward," dijo rápidamente Leo. "Yo lo convencí. La niñera daba miedo. Tuvimos que salvar a Sophie de ella."
"Entonces les agradezco a ambos por salvar a Sophie, pero de ahora en adelante si Bella dice no, es no. No pueden escabullirse en su camioneta sin permiso. ¿Entendido?" preguntó severamente. En realidad me alivió que no fuera muy duro con ellos.
"Sí, señor," dijo Ethan mientras Leo asentía.
"Bien," repuso, poniéndose de pie. "Ahora, necesitamos llevar a tu hermana a la cama." Cuidadosamente tomó a Sophie de mis brazos. Ella ni siquiera se removió. La pobre niña estaba helada.
Ethan caminó hacia mí. "Gracias por dejar que nos quedáramos, Bella."
"De nada, pequeño." Me agache y lo besé en la mejilla como hacía con Leo. Él me miró con asombro antes de sonreír.
Leo y yo los encaminamos a su auto. Edward colocó a Sophie en su sillita mientras Ethan se arrastró junto a ella. "Te das cuenta que un policía vive enseguida, así que probablemente deberías mantener los crímenes al mínimo."
Suspiré, "¿Edward?"
"¿Sí, Bella?" sonrió.
"Cállate," repuse.
Sólo se rió de nuevo. "Estoy seguro que nos estaremos viendo. Buenas noches a ustedes dos." Desordenó el cabello de Leo y entró en su auto. Yo aún le fruncía el ceño cuando me guiñó antes de alejarse.
Iba a tener que golpearlo antes de que todo esto terminara.
Traducido por Elianna Cullen.
(Lo que está en cursivas, al principio, y tiene un asterisco *. Sí, como imaginan, estaba en español en la versión original).
Beteado por Hizashii.
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