Tyler Collins estaba totalmente destrozado por dentro, su amada Lindsay Florida acababa de morir en un accidente automovilístico hace unas horas, fue un paseo brutal y sucedió mas o menos así.
Tyler y Lindsay viajaban por la noche en el nuevo auto de Tyler,
-¿Quieres ver que tan rápido puedo ir en este auto amor?-dijo el chico
-Ten cuidado vamos en carretera- dijo la rubia un poco nerviosa
-Oh y mira hay un letrero ve más lento vas a mas de cien-continuó Lindsay
Tyler no bajó la velocidad, encendió la luz del auto para ver que decía dichoso letrero, cuando notó que el letrero decía "desviación" freno demasiado tarde, el auto se volcó y al fondo del barranco fue a dar en pocos segundos.
Tyler había perdido la conciencia estaba desmayado en el fondo del barranco así duro unos cinco minutos, cuando despertó estaba tirado en el suelo, con varios raspones, los pantalones rotos, y muy despeinado, de pronto vio el auto hecho pedazos así que corrió a buscar a su amada Lindsay, cuando llego aun la encontró respirando con mucha dificultad y muy herida.
-¡Lindsay! Amor no me dejes por favor-le dije teniéndola entre mis brazos.
Cuando la rubia miró a su amado lloró y le dijo:
-Amor allá te espero donde esta dios, el ha querido separarnos hoy abrázame fuerte porque me voy-
Al fin la abrazó y al besarla la chica le sonrió después de esto en sus brazos muerta quedó.
Tyler sacó su celular y llamó a sus padres, a la ambulancia y a los rescatistas, diez minutos después ya estaban en el hospital, Tyler solo se quebró un brazo pero Lindsay definitivamente había muerto, ya nada se podía hacer.
-¿Por qué se fue y porque murió, porque el señor me la quitó? Se ha ido al cielo y para poder ir yo debo también ser bueno para estar con mi amor…-pensaba Tyler mientras lloraba arrodillado frente a la tumba de Lindsay un día después de lo ocurrido.
