II. Huída.
Esa noche casi no había dormido, incluso fue peor que las anteriores noches. Una pesadilla tras otra se sucedieron sin detenerse, desde que el muchacho pudo descansar su cabeza en la almohada, una vez que se despidió del que fuera su primer maestro. En la mayoría de ellas aparecía Cell, Hablándole, torturándolo para que utilizara su poder real.
Despertaba cada vez ahogando un grito, sudando y temblando. En su cabeza las imágenes se repetían una y otra vez, todo lo que había ocurrido ese día, durante aquella batalla, como si las volviera a vivir insistentemente.
Finalmente decidió levantarse, aún no amanecía y sentía que no había logrado descansar, no al menos lo necesario que le estaba exigiendo su cuerpo. Si continuaba así tendría que pedirle ayuda a alguien, y la única persona que se le ocurría era a Piccoro, ¿quién otro?
Abrió la ventana y se sentó en el marco, y fue así que lo pilló el amanecer, metido en sus pensamientos. Fue así que escuchó que su madre se levantaba, un poco después, para comenzar con sus tareas diarias.
Recién en esos momentos podía pensar con la cabeza levemente más fría, sobre lo que su madre le había dicho la noche anterior. Iba a tener un hermanito… o hermanita. Sonrió levemente al pensar que la casa volvería a la vida con su llegada, y que quizás eso mismo los podría ayudar a ambos superaran todo lo que habían pasado desde que él tenía cuatro años… y fue ese mismo pensamiento el que le hizo jurar en silencio que él mismo se aseguraría que él o ella tendría una infancia feliz, aún así tuviera que hacer más sacrificios para lograrlo.
-Gohan- la puerta se abrió, y Milk se asomó a la habitación –oh, veo que ya te has levantado. Ve a bañarte para que desayunes, Krilin no tardará en llegar.
-Sí, mamá- contestó el chico, sonriendo levemente.
En un rato estaban los dos desayunando, ambos en silencio metidos en sus pensamientos. Ella lo miraba de reojo, indecisa, pensando en qué podría decirle para que él cambiara esa cara de tristeza que tenía, y que lo ayudara a sentirse mejor. Lo más seguro es que el tema de Gokú estaba desechado por completo, al menos de momento. Se preocupaba de sólo pensar que aquella mirada de tristeza que Gohan tenía constantemente fuera a durar demasiado, y aunque Gohan se lo negara constantemente, ella sabía que había algo que él no le había dicho.
Milk sabía que algo le ocultaba, que aquello que atormentaba a su hijo tenía que ver con lo ocurrido durante la batalla de Cell, pero que ella desconocía completamente. Aunque no se podía imaginar qué podría ser. Y el no saberlo, la desesperaba.
-¿Estás segura que quieres que vaya con Krilin?- preguntó de pronto Gohan. Milk lo miró confusa durante algunos momentos, como si no entendiera a qué se refería con la pregunta. El niño se apresuró a explicarse –es decir… ahora que estás embarazada necesitas que siempre alguien esté contigo, y como estaré fuera durante algunos días, podría hablar con Krilin para…
-Gohan, no es necesario que te quedes- sonrió levemente Milk –le puedo pedir a mi padre que me acompañe, de hecho, se quiere venir a quedar conmigo durante tu ausencia, para que no te preocupes.
-Bien, mamá.
Nuevamente Gohan cayó en ese mutismo que tanto desesperaba a Milk. Trataba de permanecer normal, de vez en cuando su hijo se volvía callado, y si lo pensaba bien, normalmente era después de alguna batalla especialmente dura (aunque todas lo eran, de cierta manera). Después de un largo suspiro, ella escondió su rostro entre sus manos. Gohan la quedó mirando con cierta curiosidad, sin saber la razón por la que ella hizo eso.
-¿Ocurre algo, mamá?- le preguntó él, dejando de comer.
-Creo que soy yo la que debería preguntarte eso- replicó Milk, sin mirarlo siquiera, por lo que no vio que él palideció -¿qué es lo que te pasa, Gohan? Por más que lo pienso, no logro entender qué…
-N-no entiendo de qué hablas- fue lo que dijo él, balbuceando. Lo que menos deseaba hablar era de ese tema, mucho menos con su madre. Y ahí estaba ella preguntándole… ¿qué otra cosa podía hacer, que intentar desviar el tema?
-Lo sabes perfectamente, deja de negarlo- Milk lo miró de frente, dejando sus manos sobre la mesa y frunciendo el cejo. Gohan se dio cuenta que tenía los ojos aguados, seguramente por las lágrimas que estaba aguantando derramar –algo fue lo que te ocurrió, y aunque no estoy segura, sé que no tiene mucho que ver con Goku.
Esta vez Gohan bajó la mirada, dejando de comer y apretando sus puños. No deseaba reaccionar mal por las palabras de su madre, aunque sentía que poco a poco la frustración estaba ganando terreno dentro de él, lo que ciertamente, no era para nada bueno.
-¿Y ahora te quedas callado?- continuó Milk -¿ves que tengo razón?, ni siquiera eres capaz de negarlo, es por eso que sé que tengo razón, aunque no quieras admitirlo.
No contestó, simplemente se puso de pie y dejó la mesa, dejando a su madre con las palabras en la boca e intentando aguantar las lágrimas que luchaban por salir de sus ojos. Cerró la puerta de su cuarto detrás de él, a la vez que sentía que ella golpeaba la mesa. Gohan soltó un suspiro a la vez que cerraba los ojos, tratando de tranquilizarse.
Fue justamente eso lo que le permitió sentir que Krilin estaba cerca de su casa, lo que en cierta manera lo aliviaba porque así no tendría que responder preguntas, e incluso, podrían pasar los días necesarios para que él pudiera asimilar mejor lo que había ocurrido durante la batalla de Cell con su padre, Cell, y con él mismo.
Se acercó a su mochila y la puso a su espalda, agradeciendo en esos momentos que su madre no insistiera en que llevara algún libro para estudiar durante el viaje (después de lo ocurrido en Namekusei…), y se dirigió hacia la puerta. Antes de abrirla, Gohan suspiró. No estaba seguro de lo que iba a hacer, pero a esas alturas, pensaba que era lo único que podía hacer, aunque su madre se sintiera peor.
Salió del cuarto, y encontró a Milk sentada aún en la mesa. Al sentirlo, ella volteó a verlo, y aunque abrió la boca para hablar, de ella no salió palabra alguna. Gohan se adelantó, en esos momentos no deseaba escucharla, sólo aclararle lo que había ocurrido e irse, sin tener que ver cómo quedaba su madre después de sus palabras.
Aunque fuera un cobarde.
-Mamá, necesito que me escuches- le dijo, ella sólo asintió –tú sabes lo que ocurrió durante el Torneo de Cell, ¿cierto?- Gohan sintió que ella se tensaba ante la sola mención del androide –bueno, papá quiso que luchara por él, porque yo era más fuerte… y no se equivocó, yo sí lo era, incluso más que Cell, pero… me equivoqué, y el pago por ello fue la muerte de mi papá.
No quería llorar, pero al parecer la herida aún estaba abierta, y a ratos le parecía que nunca podría sanar. Como fuera, bajó la cabeza, esperando que su madre no lo notara.
-Yo pude haber acabado con Cell, y papá me lo dijo, pero no quise- continuó, evitando casi estoicamente que los sollozos le ganaran –no puedo explicar qué me pasó, yo… quería que sufriera, quería que pagara todas las cosas que hizo, la gente a la que hizo sufrir- estuvo a punto de agregar que "lo había disfrutado", pero prácticamente se mordió la lengua. No deseaba que nadie supiera eso de él -… no sé en qué momento toda esa situación se me escapó de las manos, Cell al verse acorralado decidió que si no me ganaba, al menos podría destruir la Tierra, y papá lo evitó… se lo llevó lejos, y se quedó con él.
Sintió un sollozo de parte de Milk, había comenzado a llorar. Como no deseaba verla así Gohan cerró los ojos, cabeza gacha y puños apretados.
-Si estoy así es porque papá murió por culpa mía, si yo le hubiera hecho caso él estaría con nosotros, no tendría una nueva excusa para alejarse…
-¿Qué cosa?- fue un leve murmullo lo que salió de los labios de Milk, y Gohan no le hizo caso, continuó hablando como si ella no hubiera intervenido en ningún momento.
-Lo siento mamá, quizás yo debí morir y no él… mi papá sólo quería lo mejor, jamás pensó que la soberbia y el orgullo podrían ganarme durante la batalla- Gohan guardó silencio unos momentos, en que se decidió por fin a mirar a su madre a la cara –es por eso que estoy así, no puedo dejar de pensar en que es por mí culpa que papá no está… y ahora con el nuevo hermanito… ¿cómo me puedo sentir, si sabiendo que por mi error él no tendrá un padre cuando nazca?
-Gohan…
-Espero que algún día papá y tú puedan perdonarme…
Antes que Milk pudiera moverse siquiera, Gohan ya había ido hacia la puerta y se había alejado. Era verdad que esa no era una despedida excelente, pero en esos momentos no quería escuchar a su madre pidiéndole algún tipo de explicación, o quizás consolándolo o tratando de hacerle entender que lo que él creía no era verdad… sólo deseaba que ella tuviera tiempo para pensar en todo lo que le había dicho.
Por otro lado, Milk sólo había alcanzado a ponerse de pie, y luego comprendió que no sacaba nada con salir a llamarlo y pedirle que volviera. Gohan todo eso lo había hecho con el propósito de no tener que hablar con ella sobre lo que él le había dicho. Volvió a sentarse, a la vez que sentía que su corazón comenzaba a experimentar un gran dolor.
No sólo estaba la partida de Goku, ahora a eso se agregaba lo de Gohan. Ella sabía muy bien que algo le había ocurrido, pero jamás pensó que fuera algo así.
¿Él culpable por la muerte de su padre?, tendría que estar realmente loco para pensar algo así… si en eso había un culpable no era otro que el mismo Goku, quien pensó que un niño de once años sería capaz de sobrellevar una lucha en contra de un monstruo como Cell, sin ningún tipo de trauma o algo así.
Goku era el que estaba loco, al haber sacrificado de esa manera a su hijo. Al haberle hecho padecer torturas como esa… por mucho que Gohan fuera el más fuerte, seguía siendo un niño inseguro y sensible.
Lástima que Goku nunca lo entendió.
Por él se hubiera negado. No era para nada difícil decirle a Saki por teléfono que no deseaba ir, que estaba ocupado o haberle inventado cualquier tipo de excusa. Ella no sabría si era verdad o no, simplemente se dedicaría a aceptarlo, y dejaría de insistir.
Pero no contaba con que Roshi estaba atento a la conversación que estaba teniendo con su prima, a quien, por cierto, tampoco veía hacía una buena cantidad de años. A ella tampoco solía extrañarla demasiado, pero tenía que reconocer que de su familia era la persona más cercana que tenía… en fin, no fue otro que Roshi quien le dio la lata que fuera, argumentando que, a pesar de cualquier problema que pudieran tener en el pasado, no dejaría de serlo jamás. Y que sería bueno que lo viera, aunque fuera una última vez, antes que fuera demasiado tarde.
"¡Eres un inútil, chiquillo! Ni siquiera eres bueno para luchar, eres una real pérdida de tiempo"
Krilin cerró los ojos, sentándose en su cama y pasando sus manos sobre su cara, confundido. Cuando se había ido les dijo que nunca volvería, que se convertiría en uno de los mejores luchadores del mundo, y que por esa razón haría que se tragaran todas las palabras que le habían dicho, sobre todo las que su padre le gritaba, al ver que no lograba desarrollar sus capacidades marciales después de los entrenamientos.
Había sido entrenado por una de las personas más reconocidas dentro del mundo de las Artes Marciales (aunque logró convencerlo con métodos poco ortodoxos… pero eso no interesaba mayormente), había aprendido grandiosas técnicas y luchado en contra de enemigos muchos más fuertes que él. Y aunque en más de una ocasión se había sentido un cobarde porque no era capaz de moverse en frente de ellos, normalmente era capaz de sobreponerse y lograr luchar, sobre todo cuando se daba cuenta que alguno de sus amigos estaba en problemas.
Era un hombre, ya no era ese niño lleno de temor que había gritado a sus conocidos que se haría fuerte. Había sido capaz de vencer metas casi imposibles, lograr hacerse más fuerte que su maestro y de algunos de sus amigos, pero aún así…
¿Por qué sentía tal presión de tan sólo pensar en que volvería a ver a su padre?
No podía ser miedo… ¿a qué?, a esas alturas su padre de la única manera que podría hacerlo sufrir era a través de su afilada lengua, y estaba seguro que con el paso de los años de cierta manera se había hecho inmune a ella… en ese caso, ¿qué podía pensar?. Ya no podía golpearlo con la intención que se esforzara más en su entrenamiento, ni tampoco presionarlo de manera alguna…
Quizás era sólo temor… ya que sabía que por muy seguro que se sintiera, si le decía cualquier cosa estaba seguro que le afectaría de igual manera, por mucho que se lo negara a sí mismo.
-¿Qué tan difícil puede ser volver a encontrarte con tu padre?- la voz del maestro Roshi lo sacó de sus pensamientos. Lo quedó mirando y sonrió levemente -¿no crees que es un poco exagerado todo lo que estás haciendo?
-No creo que lo entienda, maestro- contestó Krilin –es… algo complicada… la relación que tenía… o tengo, con mi padre.
-¿Complicada?- preguntó el hombre -¿tan complicada que estás dudando de ir a verlo a su lecho de muerte?- Krilin se tensó al escuchar tales palabras. Roshi continuó hablando –a veces los jóvenes son muy extraños… y tarde se dan cuenta de algunos errores.
-El venir con usted no fue un error- replicó Krilin, seriamente –era el único camino que me quedaba, y la verdad, nunca me voy a arrepentir.
-No me refiero a eso, y lo sabes- le dijo Roshi, el otro no contestó –tú padre fue el que tuvo la iniciativa de llamarte para arreglar las cosas, quizás tú debas dar el siguiente paso para que por fin queden en paz.
-¿Se da cuenta de lo que está diciendo, maestro?- preguntó Krilin, mientras continuaba echando ropa a su bolso –me dijo que él dio el primer paso. Pues le puedo jurar que esto a él no se le ocurrió, lo más seguro es que fue iniciativa de Saki hacerlo.
-Eso no importa mayormente. Ahora tú irás a verlo, quizás sea la última oportunidad para hablar con él, y para perdonarlo- Roshi dio media vuelta, caminando hacia la salida –quizás de verdad está arrepentido de lo que pasó cuando eras niño. Nunca lo vas a saber si es que no se lo preguntas…
Krilin volvió a quedarse solo, y con lentitud, terminó de guardar lo necesario. Se despidió de su maestro y emprendió el vuelo hacia la montaña Paoz, en donde se juntaría con Gohan para luego irse juntos. Iba tan metido en sus pensamientos que no se dio cuenta que, antes de llegar a la casa de su amigo, éste ya lo estaba esperando, flotando en el aire.
"¡Está bien, vete!, pero no quiero verte llegar días después, llorando, porque el maestro Roshi no te aceptó como su alumno. Conociéndote, estoy seguro que no lograrás convencerlo"
-Hola Gohan- lo saludó, sacando de su cabeza las últimas palabras de su padre -¿cómo estás?
-Bien, ¿y tú?
-Bien… vamos…
Krilin no quiso hacer comentarios por los ojos rojos de su amigo, como tampoco Gohan quiso hablar sobre la palidez que presentaba su amigo. En parte, ambos sabían que eran temas que quizás, debían conversar más adelante. Ese no era el momento indicado.
Les fue difícil a ambos poner algún tema de conversación mientras volaban. Cada uno parecía tener sus propios problemas de los que ocuparse, por lo que el silencio fue el mayor reinante durante las horas de vuelo. Se detenían de vez en cuando, para buscar agua o para comer, y fue mientras almorzaban, que Gohan se decidió hablar.
-¿Tu padre sabe que voy contigo?- le preguntó. Lo que menos deseaba en esos momentos era incomodar, así que aunque no lo expresara, estaba bien dispuesto a volver a su casa… claro, después de unas cuantas horas, por supuesto.
-No te preocupes por eso- replicó Krilin, encogiéndose de hombros –él está enfermo, supongo que no le importará si hay alguien más en la casa.
-¿Hablas en serio?- preguntó Gohan, insistiendo. Krilin había dicho tales palabras con tal desdén que el niño no estaba seguro que estuviera hablando seriamente -¿tú padre vive solo?
-No, mi prima Saki vive con él- contestó, rápidamente –supongo que ella lo debe cuidar, además fue quién me dijo que él estaba enfermo.
-…- Gohan no habló por algunos momentos, y luego habló con timidez -¿por qué estás enojado con tu papá?
-¿Eh?
Krilin lo quedó mirando, confuso. ¿Enojado?
Era la primera vez que se planteaba así el tema de su padre.
-Yo… no estoy enojado con él… supongo- Krilin tenía el ceño fruncido, pensando en las palabras de su amigo –la verdad, no tengo idea qué sentimientos tengo hacia a él. Han pasado demasiadas cosas entre nosotros, Gohan… es algo complicado de entender.
Gohan no contestó esa vez. Complicado. Krilin quizás pensaba que su vida no era muy difícil, porque aunque no lo creyera, a sus cortos once años había vivido tantas situaciones extrañas (en el sentido que ningún niño de esa edad vivía), que se podría decir que los temas complicados eran su especialidad. No se lo quiso plantear a su amigo, más que nada para no dificultarle más las cosas.
Reemprendieron el viaje durante algunas horas más. Gohan no se sentía para nada cansado pero cada cierto rato miraba a Krilin, esperando alguna señal que le indicara que ya habían llegado por fin. Habían pasado muchos pueblitos pequeños, y Gohan esperaba que cualquiera de esos fuera el que buscaban.
Estaba comenzando a anochecer cuando llegaron a los pies de una montaña, o eso al menos le pareció a Gohan en un primer momento, porque a medida que se acercaban, se dio cuenta que era un volcán, y también pudo ver un pequeño pueblo a los pies de éste.
-Ese es- dijo Krilin.
Gohan lo miró de reojo. Lo notó tenso y algo nervioso, bastante serio en comparación al resto del viaje. El niño sólo esperaba que todo saliera bien.
Aterrizaron a las afueras del pueblo, y entraron a éste caminando. Gohan pudo ver que habían casitas humildes y que la mayoría de sus habitantes los quedaban mirando con curiosidad. El niño veía maravillado las casitas, construidas mayormente con madera, casi todas blancas y muy bien cuidadas. Se notaba un pueblo tranquilo.
Se detuvieron en frente de una casa un tanto más grandes que las demás, de la que momentos después una mujer salió. Gohan la quedó mirando, y pensó que debía ser Saki, la prima de Krilin. Era un poco más alta que éste, pelo castaño… pero tenía los mismos ojos. Sonrió cuando los vio.
-Me alegra que hayan llegado- les dijo, amablemente –ya me preguntaba cuánto más se podrían demorar.
-Gracias, Saki- contestó Krilin –él es un amigo mío, su nombre es Gohan.
-Hola, Gohan- saludó ella, el niño hizo una pequeña inclinación de su cabeza –venga, entren. Deben estar cansados…
Los dos se miraron levemente antes de seguir a la mujer. Al menos Krilin parecía pedirle a su amigo apoyo moral, porque de otra manera, seguramente habría salido corriendo… literalmente.
Bien, he aquí la segunda parte, que espero les haya gustado.
Por cierto, tengo una pregunta sobre Gohan: ¿a qué se dedica cuando ya está casado con Videl?, ¿trabaja en la Capsule Corp o algo así? Espero que puedan contestarme, tengo la duda :P
Saludos y agradecimientos a Shadir, Esplandian (gracias por mencionar lo del templo de Oorin, no se me había ocurrido. Ya más adelante se incluirá el tema en la historia), Son Shaiveg Tashio y Koupablo, por dejarme comentarios.
Hasta la próxima!
