III. Padre e Hijo.

Se notaba que Krilin no deseaba aceptar la cena que Saki les ofreció a penas llegaron, pero finalmente cedió cuando se dio cuenta que su prima no aceptaría una negativa por parte de ellos. Después de mostrarles la habitación en que se quedarían (y que arreglaran sus pertenencias), los guió a través de la casa hacia el comedor.

-Siéntense, por favor- les dijo –vendré con la comida en seguida.

-No tienes que ser tan formal, Saki- le dijo Krilin, cuando ella estaba caminando a la cocina y Gohan comenzaba a sentarse –te ayudaré.

-No es necesario- replicó ella, con un tono que no dejó dudas de que no deseaba ayuda –volveré en unos minutos.

Dio media vuelta y se fue. Gohan quedó mirando a Krilin, ya sentado, y pudo notar que sus ojos reflejaban perfectamente la molestia que sentía. Momentos después se sentó a su lado, pensativo. El niño prefirió mirar la pared o el techo, tratando de no incomodar más a su amigo.

Algunos minutos después ya estaban cenando. El silencio estaba sobre ellos y al menos a Gohan lo incomodaba bastante. Se sentía tan intimidado y fuera de lugar que comía lentamente, ignorando los gritos de súplica que su estómago daba para recibir más comida.

-¿Dónde está?- preguntó de pronto Krilin, llamando la atención de los otros dos y terminando con el silencio.

-En su cuarto- contestó Saki, sin mirarlo –se acuesta temprano, mañana podrás hablar con él, si quieres.

-Ese no es el problema- replicó Krilin, con el ceño fruncido. Gohan lo miraba fijamente, algo sorprendido por el tono desdeñoso que utilizaba –aquí el punto es si él desea hablar conmigo. ¿Fue él quien te pidió que me llamaras?

-¿Qué saco con contestarte eso?- preguntó de vuelta ella –si te respondo que sí no me vas a creer, y si te digo que no te haré sentir miserable- Krilin estaba preparándose para contestar, pero ella no lo dejó –de cualquier manera, él está muriendo. Tus dos hermanos están bien con él, sólo tú eres el que nunca más apareciste.

-¿Es necesario recordarte por qué me fui?- le preguntó Krilin –recuerdo muy bien que en esos tiempos tu estabas de mi lado, ¿es que acaso te lavaron el cerebro?

-Por supuesto que no, no seas ridículo- gruñó la mujer –y en parte entiendo que tomaras esa decisión, pero, ¿por qué no volviste a aparecer?, han pasado muchísimos años, Krilin. Si no te hubiéramos visto en el Torneo de Cell no hubiéramos sabidos si seguías vivo o no.

-¿Y a qué podía volver?- dijo Krilin, molesto -¿a seguir recibiendo las humillaciones de los demás monjes de Orín, o de mi familia? En Kame House encontré una familia, amigos y todo lo que aquí no me dieron.

-¿Y qué hay de mí, Krilin?- preguntó Saki, después de unos momentos -¿es que acaso estoy pintada?, no tienes idea de cuánta falta me hiciste, por lo que veo eso tampoco te importó.

Saki se puso de pie y los dejó solos, después de murmurar un pequeño "permiso". Krilin, enojado consigo mismo, muy pronto siguió el mismo ejemplo de su prima, poniéndose de pie y retirándose al cuarto en que él y Gohan dormirían.

Gohan, que estaba llevándose un poco de arroz a la boca, dejó de comer, mirando a su amigo. Luego comenzó a mirar a su alrededor vagamente, y fue ahí que notó unos ojos castaños que lo miraban fijamente desde una ventana, y al notarse descubiertos, se escondieron inmediatamente.

Confundido, Gohan terminó de tragar, y luego se levantó. Se le había quitado el hambre, así que prefirió irse a dormir.


Cuando abrió los ojos, se encontró en un lugar que le pareció muy conocido, y no tardó en reconocerlo. Estaba en el lugar en que se había llevado a cabo el Torneo de Cell. Después de unos momentos se dio cuenta que estaba completamente desierto, ni siquiera estaba la plataforma.

Miró a su alrededor, atento. ¿Por qué razón estaba ahí, en primer lugar?, todo lo encontraba demasiado extraño. Comenzó a caminar con lentitud, con intenciones de encontrar algunas respuestas a sus preguntas. Lo que lo detuvo, fue una presencia conocida detrás de él y, en un primer momento, no quiso voltear a verlo.

-¿Qué haces aquí?- preguntó. Por toda respuesta, Raditz sonrió, cruzándose de brazos –tú… tú…

-¿Estoy muerto?- se adelantó, sonriendo con cierto sadismo –tienes razón, pero eso no quita que pueda visitar a mi sobrino mayor.

Habló con burla, lo que hizo que Gohan frunciera el ceño. Era un tanto extraño ver a un tipo muerto hacía bastantes años (cerca de seis años, si es que no más) en frente de él, con deseos de molestarlo. Y peor aún, que fue el causante del fin de su vida pacífica.

-¿Visita?, ¿qué es lo que quieres?

-Sólo hacerte una pregunta- contestó Raditz, Gohan esperó a que continuara hablando -¿lo disfrutaste?

-… ¿Qué cosa?- preguntó, sin comprender la pregunta. Por toda respuesta, Raditz miró hacia su izquierda, y Gohan, al seguir la mirada, se dio cuenta que estaba él mismo ahí, a la distancia, luchando en contra de Cell. Ya estaba en el nivel dos del Súper Saiyajin, por lo que se veía que lograba esquivar con suma facilidad al Androide.

-Puedo ver tu rostro, chiquillo, y ver que lo estás disfrutando- continuó Raditz, burlesco -¿te das cuenta que eso es netamente un sentimiento de un Saiyajin?

Gohan apretó los puños, entre avergonzado y horrorizado. Nunca dejaría de arrepentirse el no haber matado a Cell cuando tuvo la oportunidad, cuando su padre se lo había indicado. Esa era la primera vez que le desobedecía, y las consecuencias de ello fueron nefastas para su familia. Cerró los ojos, tratando de no ver en lo que el poder lo había convertido.

-Vamos, no puedo creer que seas tan cobarde que no seas capaz de enfrentar tus actos- continuó Raditz –aunque no te guste, tienes que aceptarlos. Aunque todo esto te haya convertido en un asesino y haya manchado tus manos con sangre…

Retrocedió unos pasos, sin querer ver qué era lo que estaba haciendo en esos momentos. Sentía deseos de llorar, porque sabía perfectamente que todo lo que Raditz le estaba diciendo era verdad: sus manos estaban manchadas de sangre, y no sólo de Cell, sino también de su padre, y de Trunks (a pesar que después lo revivieron)

-¡Abre los ojos, Gohan!- gritó el Saiya, tomando del cabello al niño y obligándolo a dirigir su mirada hacia un punto fijo. Debido a la sorpresa, Gohan abrió los ojos, y no se movió, debido a la sorpresa que sentía.

Estaba haciendo un Kame Hame Ha, sonriendo con sadismo, su mirada llena de odio que nunca antes había sentido. Sabía que todo eso lo estaba envenenando, pero a pesar de eso continuó. Deseaba torturar a ese monstruo que tanto daño había hecho.

Y antes que lo lanzara, pudo ver una imagen que lo dejó helado: en vez de Cell, estaba Gokú, malherido, y a pesar que le pedía a gritos que se detuviera, su hijo no lo hacía. Y lo lanzó, llegando de lleno en su padre.

Gohan, el que estaba al lado de Raditz, soltó un grito de dolor, mostrando la frustración que sentía. Igual que en aquella ocasión.


-¡AH!

Al despertar trató, al igual de siempre, de ahogar el grito. No deseaba despertar a Krilin, y mucho menos que comenzara un interrogatorio sobre todos los sueños que estaba teniendo. Se sentó, secándose el sudor de su frente, y trató de tranquilizarse, mirando a Krilin y esperando que continuara en su quinto sueño.

Volvió a acostarse, con la mirada pegada al techo. Normalmente las pesadillas se repetían, pero era la primera vez que tenía esa y reflejaba completamente cómo se sentía en cuanto a lo que había ocurrido con su padre: directa o indirectamente, él lo había matado al dejar a Cell vivir.

Soltó un suspiro, tapándose con las mantas y cerrando nuevamente los ojos, pero la imagen de su padre herido en el aire, en vez de Cell, no lo dejaba en paz. Volvía a aparecer una y otra vez, torturándolo. Realmente le parecía increíble a ratos, cómo es que la mente podía jugarle así de mal, no dejándolo tranquilo.

Después de lo que le pareció una eternidad, decidió levantarse. No tenía idea de cuánto había podido dormir, quizás lo mismo de todas las noches, o quizás menos. Observó de reojo la habitación, y se acercó a la ventana, abriéndola y observando el patio, inundado por la oscuridad de la noche.

Saltó la ventana y llegó al patio, se sentó apoyado en la pared y se quedó mirando el vacío, no le interesó el que hiciera un tanto de frío, ni siquiera pensó ponerse alguna chaqueta para evitarlo. Se quedó ahí, durante horas, hasta que todos comenzaron a levantarse.

-Oye... oye... ¡mami, ¿él está vivo?!

Gohan abrió los ojos, encontrándose en un primer momento con unos ojos castaños y grandes. Se dio cuenta rápidamente que eran los mismos que había visto la noche anterior, una niña con el cabello negro, sujeto en una coleta alta.

-¡Sí, está vivo!- volvió a gritar ella, sonriendo -abrió los ojos... oye, ¿qué haces ahí durmiendo?, ¿no tienes frío?

-Eh...- Gohan se sentó bien, sintiendo cómo su espalda le dolía por haber dormido en tan incómoda posición -me quedé dormido y no, no tengo frío, gracias...

-¿Quién eres?- preguntó ella, retrocediendo unos pasos, para dejar que él se pusiera de pie -no creo que seas mi tío Krilin, porque él es igual de viejo que mi mamá, según me han dicho- Gohan sonrió levemente -y tú no pareces tener más de trece años.

-Tengo once años- dijo el saiya, sacudiéndose la ropa -y soy amigo de tu tío Krilin, lo estoy acompañando. Soy Gohan, ¿cuál es tu nombre?

-Soy Umara- contestó ella, sonriendo -yo tengo diez años.

-¡Gohan!- la voz se escuchó desde el interior de la casa. Ambos niños miraron a la ventana, a la vez que Krilin se asomaba para buscar a su amigo -¿qué haces ahí afuera?

-Bueno...- comenzó, pero Umara se adelantó en su respuesta.

-Estaba durmiendo- dijo, sonriendo. Krilin la quedó mirando, confuso -soy Umara.

-Ah, entonces eres mi sobrina- sonrió Krilin -mucho gusto en conocerte, supongo que ya conoces a Gohan.

-Nos estábamos presentando- dijo ella, mirando al niño, que también sonrió, avergonzado -ya debo irme, tengo que ayudarle a mamá con el desayuno. Nos vemos después, los vendré a buscar cuando esté listo...- se fue corriendo al interior, los otros dos la miraron alejarse.

-¿Qué hacías afuera?- le preguntó Krilin, a la vez que Gohan volvía a entrar al cuarto por la ventana -¿de verdad estabas durmiendo?

-Sí- Gohan soltó una risita -no podía dormir anoche, así que salí a respirar algo de aire y me senté, supongo que en algún momento me quedé dormido.

-Entiendo- Krilin lo miró con burla -tienes que tener cuidado la próxima vez, las noches aquí son algo frías, podrías resfriarte.

-Descuida, me duele mucho la espalda como para intentarlo de nuevo.

Mientras Krilin se bañaba, Gohan se decidió a observar el cuarto. Se notaba que era algo así como "de invitados", ya que habían pocos muebles y se sentía que no siempre era ocupado. De echo, se veía tan limpio que se notaba que lo habían aseado minuciosamente hacía pocos días. Había un closet, el cual Gohan dudó unos momentos si abrir o no.

Se acercó con lentitud, mirando a todos lados (por si se acercaba alguien). Cuando estuvo en frente de éste, lo abrió con rapidez, encontrándolo casi vacío.

Y fue casi, porque en un rincón de las últimas repisas, había una pequeña caja de madera. La observó unos momentos, y luego cerró las puertas, pensando por unos momentos que aquella pequeña inspección lograría satisfacer su curiosidad. ¡Qué equivocado estaba!, porque a penas caminó unos cuantos pasos, alejándose, se detuvo y volteó... quizás sí tenía tiempo para revisar qué había en la pequeña caja.

-Gohan- Krilin entró al momento que el niño estaba volteando para volver y abrir la caja. Gohan dio un salto, debido al susto que le causó la llegada brusca de su amigo -¿te asusté?- le preguntó, inocentemente. Gohan lo miró con cara de "obvio", pero no contestó -bueno, no importa, el desayuno está listo, vamos.

-Sí- Gohan siguió a su amigo, mirándolo de reojo. Podía notar que estaba nervioso, seguramente porque tendría que encontrarse con su padre en esos momentos. Una duda que el niño tenía, era qué pudo haberle hecho ese hombre a su amigo para que éste se resistiera tanto para encontrarse con él. Quizás de verdad había pasado algo grave entre ellos.

Entraron al comedor, y a penas lo hicieron, ambos sintieron cómo las tres personas que estaban sentadas comiendo los quedaban mirando. Por algunos momentos ninguno se movió, ni siquiera los recién llegados, que se sentían bastante incómodos al sentirse tan observados.

Entretando, Gohan vio a Saki y a Umara, y a otro hombre que no supo reconocer, supuso que él sería el padre de Krilin. Era un anciano, cabello cano, y rostro de expresión bastante dura, lo mismo que su mirada. Los quedó mirando y Gohan sintió un leve escalofrío, sintió cómo sus ojos lo traspasaban, estudiándolo minuciosamente. Igual a Krilin.

-¿Se van a quedar todo el día ahí parados?- dijo, volviendo su atención a su comida -vengan a sentarse de una vez, para que podamos comenzar.

Krilin fue el primero en caminar, seguido inmediatamente por Gohan. El niño pudo ver cómo su amigo tenía el rostro completamente tenso, y las manos en puño. Sintió algo de pena por él, después de todo, era una pena que su padre lo hiciera sentir de esa manera.

Se sentaron en silencio, cuando Umara vio a Gohan, le sonrió furtivamente. Él también lo hizo, sintiéndose un poco más cómodo.

No sabía si era siempre así o se debía a su presencia, pero los presentes estaban tan silenciosos que a Gohan lo incomodaba demasiado. Quizás era la presencia de aquel hombre lo que los hacía sentir de esa manera, era lo más seguro.

Una vez que el hombre dejó de comer, quedó mirando a Krilin, que en ningún momento había levantado los ojos.

-¿Es que piensas quedarte callado todo el día?- le preguntó, desdeñoso. Gohan hizo una pequeña mueca, molesto. Ni siquiera Piccoro cuando lo conoció era de esa manera con él, y eso que era el hijo del enemigo -¿qué?, ¿es que acaso se te secó el cerebro?

-Si mal no recuerdo- dijo Krilin, mirándolo de frente por primera vez -nunca nos dejaste conversar en la mesa, ¿o es que acaso no te acuerdas?

-Pero ahora yo te estoy preguntando. ¿Qué demonios pasó contigo todos estos años?

-Estuve en Kame House, con el maestro Roshi- contestó lacónicamente Krilin, claramente sin querer explayarse más en el tema. Su padre enarcó una ceja, y después de unos momentos se largó a reír.

-Así que finalmente él te aceptó para entrenarte- dijo, entre risas -¿y qué fue lo que hiciste para convencerlo?, ¿acaso le lloraste, igual como lo hacías en el templo? Porque de otra manera no me imagino, si eras el más debilucho...

-¿Y si le lloré, qué?- lo interrumpió -eso no es asunto tuyo. Confórmate con saber que sí me aceptó, que me entrenó durante el tiempo que él lo consideró necesario, y que luego he seguido entrenando por mi cuenta. Punto final del asunto.

-¿Dónde viviste después que terminó tu entrenamiento? ¿o es que acaso te quedaste a vivir con él?

-Le dije que estaba viviendo en Kame House, con él- contestó Krilin, y luego sonrió levemente, con un toque de ironía que a Gohan le llamó la atención -él no es de esas personas que desechan a los que no le sirven, ¿sabe?, al contrario...

Gohan se dio cuenta que esa era una indirecta muy directa al hombre, aunque no entendía la razón de por qué la dijo. Miró de reojo al padre de Krilin, esperando alguna reacción de su parte. Pero el hombre no hizo ningún movimiento.

-Con todo lo que me has dicho, puedo pensar que te ha ido bien.

-Sí, se podría decir que sí- Krilin se encogió de hombros -al menos pude cumplir mi meta de aprender artes marciales, y con uno de los mejores, en su tiempo.

-¿Y qué tanto pudiste aprender?- le preguntó el viejo, con desdén -porque al menos en el Torneo de Cell no se vio que hicieras algún aporte o algo así. Me imagino que fuiste de espectador- Krilin estaba abriendo la boca para contestar, pero sorprendentemente, Gohan se le adelantó.

-Krilin no necesitaba demostrar nada en el Torneo de Cell- dijo el niño, mirando molesto al anciano. Se había cansado de que tratara tan mal a su amigo -el que estuviera ahí dispuesto a ayudar era suficiente. Además, le puedo asegurar que él es de las personas más poderosas de la Tierra, incluyendo a todos esos monjes con los que entrenaba cuando era niño.

Gohan no se sintió intimidado con la mirada que el anciano le dio, al contrario, le dio mayor valentía para no desviar la mirada cuando él lo quedó mirando. Krilin, a su lado, lo miraba con cierta gratitud por sus palabras.

-¿Y tú quién eres?- le preguntó -por si no te has dado cuenta, sin respeto, estoy hablando con hijo menor. Es de mala educación interrumpir la conversación de dos adultos.

-Usted no estaba conversando con él- replicó Gohan, rápidamente -lo que estaba haciendo era buscar la manera de humillarlo y hacerlo sentir mal, nada más.

-¿Quién es él, Krilin?- preguntó, mirando a su hijo.

-Un amigo- contestó.

-¿Un amigo?, ¿y cuántos años tiene?, ¿no crees que está un poco joven para que sea amigo tuyo?

-Es el hijo de mi mejor amigo- se corrigió Krilin -y también es amigo mío, hemos vivido demasiadas cosas juntos como para no serlo.

-Pues dile a ese mejor amigo tuyo que le enseñe modales- dijo, poniéndose de pie -que le enseñe a no meterse en las conversaciones de los mayores.

-Él murió- dijo Krilin, y su padre lo quedó mirando unos momentos, y luego a Gohan, quien había bajado la cabeza ante la mención de Gokú. Se dio cuenta que el dolor en ambos era aún muy reciente, por lo que no quiso hacer comentarios de ningún tipo.

-... Esta conversación la continuaremos más adelante- dijo el anciano, retirándose -aún tienes que explicarme muchas cosas y por ahora estoy ocupado.

Se retiró caminando con lentitud, de manera que Krilin pudo observarlo durante algunos momentos. Se dio cuenta que estaba mucho más viejo y débil que la última vez que lo había visto. El tiempo tampoco lo había perdonado a él.

Recién cuando estaba ya bastante lejos, Krilin se permitió respirar con tranquilidad, lo mismo que Saki. Todo eso había sido para ellos como pasar una difícil prueba, que difícilmente antes habían ganado.

-Primer round...- murmuró Krilin, suspirando, luego miró a Gohan con una tenue sonrisa -¿todo bien?, me sorprendió el que interviniera.

-Pensé que era injusto todo lo que te estaba diciendo- dijo Gohan, encogiéndose de hombros -él no sabe nada de lo que hemos pasado desde hace años, y algo me dice que aunque se lo expliquemos, difícilmente lo podría entender.

-Cosas de la vida- comentó Krilin -pensé que sería peor, de verdad, gracias por acompañarme.

-¡Gohan!- Umara se puso de pie de pronto, sonriendo feliz -¿qué te parece si vamos afuera?, puedo presentarte a mis amigos, estoy segura que les caerás bien.

-¿Eh?, pero...

-Vayan a jugar- sonrió Saki, mientras se ponía de pie -con Krilin nos encargaremos de todo, pueden salir, pero no se metan en lugares peligrosos, ¿está bien?

-¡Sí, mami!

Umara se puso de pie y salió del comedor, corriendo para arreglarse. Gohan miró a Krilin, éste último sin saber del todo qué hacer.

-¿Vas a ir con ella, cierto?- le preguntó Krilin -no te preocupes, acá podemos encargarnos de todo.

-¿Seguro?

-Claro, Gohan, descuida. Ve tranquilo.

Con algo de inseguridad, Gohan siguió a Umara. Se sentía algo nervioso... debido al lugar en que vivía con su familia, difícilmente tenía alguna relación con algún niño de su edad, ni siquiera estaba del todo seguro a cómo podría jugar con ellos...


¿Qué les pareció?, espero que les haya gustado.

Agradecimientos a LDGV, Son Shaiveg Tashio, Shadir, y a todos los que siguen la historia.