IV. Escondidas.
-Es un niño simpático- sonrió Saki, una vez que estuvieron solos –no se por qué, pero su cara me parece conocida…- Krilin enarcó una ceja, mirando a su prima, que se encogió de hombros –bueno, será… ¿de dónde lo conoces?
-Es hijo de Gokú, mi mejor amigo- contestó Krilin, ordenando la mesa –los dos fuimos entrenados por el maestro Roshi cuando niños, nos aceptó juntos.
-¿Cuándo murió?- preguntó Saki, después de unos momentos de silencio. Seguramente estaba dudando si hacer o no la pregunta.
-… Cell lo mató- contestó Krilin, bajando los ojos –durante en torneo que organizó, ¿lo recuerdas?
-Eso es difícil de olvidar- suspiró Saki, y antes de continuar hablando, quedó mirando a Krilin –tenemos mucho que hablar- le dijo –estoy segura que no todo es como lo pintan en la televisión- su primo la miró con cierta confusión –vamos, Mr. Satán no fue capaz ni de quitarle la respiración a Cell, ¿cómo pudo haberle ganado?
-¿Estás hablando en serio?- le preguntó a Krilin, aún sin saber del todo qué hacer, si contarle o no lo ocurrido.
-Sí…- Saki sonrió a medias –tú estuviste ahí, ¿no?- ella esperó unos momentos una respuesta de Krilin, pero éste se notaba tan sorprendido por sus palabras, que no atinó a hablar –vi la pelea con el maestro Kazuo.
-¿De verdad?- Krilin se mostró sorprendido, pero de manera agradable. Hasta se podría decir que estaba alegre -¿el maestro Kazuo está en el templo?
-Sí, fue por él que me di cuenta que estabas ahí…- asintió Saki –estaba tan nerviosa que casi no podía concentrarme. Él sabe que vienes, espera tu visita.
-¡Excelente!- sonrió Krilin –definitivamente prefiero ir con él que estar con mi padre esperando que le den ganas de conversar- Saki soltó un suspiro, yendo hacia la cocina acompañada por su primo –por cierto, ¿cómo han estado las cosas en el templo?
-¿Qué clase de respuesta esperas?- preguntó Saki, con cierta ironía -¿Qué se dejaron crecer el cabello y hacen fiestas todos los fines de semana, y que beben alcohol hasta desfallecer?
-Sería novedoso- contestó Krilin, riendo –pero me conformo con la verdad.
En una de las habitaciones de la casa, había un anciano sentado a un lado de la ventana bebiendo té caliente. Se sentía tranquilo, a pesar de que su mañana no lo había sido para nada.
Él sabía que Saki se había comunicado con Krilin, su hijo menor, aquel que se había ido de la casa vociferando a los cuatro vientos que se iría a entrenar, que lograría que Roshi, el maestro Tortuga, lo tomara como pupilo. Por supuesto que nadie lo tomó en serio, ¿por qué razón aquel anciano se decidiría a hacerle caso a un chiquillo como Krilin?
Después de un tiempo, cuando ya no volvió, comenzó a preguntarse qué sería de él. No había mañana, después que se fuera, que no esperaba verlo llegar al pueblo con su autoestima prácticamente destruida, pidiendo perdón por ser tan arrogante y falta de respeto. Como su padre, estaba dispuesto a dejarlo que se quedara en casa… aunque estaba seguro que su estadía no sería tan agradable para él.
Pero Krilin no volvió, y ya después de un tiempo dejó de preocuparse por él o de pensar cuánto más podría demorarse en volver. Las primeras noticias que tuvo de él una vez que dejó la casa, fue un poco después de un año. Esa tarde recibió la visita del maestro Kazuo del templo, notaba que se moría por contarle algo… incluso él, que lo conocía poco y lo aguantaba mucho menos, se dio cuenta casi inmediatamente.
-¿Qué es lo que quieres decirme?- le había exigido aquella vez, cuando después de un rato de hablar sobre lo soleados que estaban los días, se aburrió –deja ya de hacerte el tonto, y ve al grano de una vez.
-Como quieras- Kazuo bebió té tranquilamente -¿has sabido algo de Krilin?- le preguntó.
-¿De Krilin?- enarcó una ceja, antes de largarse a reír -¿y qué voy a saber de él?, lo último que recuerdo de él es que se fue rezongando que se haría más fuerte y no se qué tontería más…- se quedó en silencio, mirando fijamente al maestro del templo -¿es que acaso ese chiquillo se comunicó contigo?, ¡ja!, no me extrañaría, la verdad.
-No, él no se comunicó conmigo- replicó el otro, sonriendo un poco –pero hay dos muchachos que fueron al Torneo de Artes Marciales, ¿sabes?, y me contaron que ahí vieron a Krilin. Era uno de los participantes.
-¿Ese tonto?- estuvo a punto de soltar la carcajada, definitivamente hubiera sido un espectáculo divertido -¡ja! ¿y cuánto logró avanzar?
-Llegó a las semifinales…
El silencio entre ambos duró durante algunos momentos, en los que ambos se miraban fijamente. Kazuo sonreía al notar la mirada divertida del padre de uno de sus discípulos más queridos. Se notaba tan sorprendido que le hubiera gustado que viera luchar al niño para que comprendiera por fin el gran potencial que tenía su hijo.
-¿Es broma, cierto?
-Sí, por supuesto- contestó Kazuo, con ironía –una broma igual de divertida como que Krilin ha llegado así de lejos gracias a ti.
Esa fue la última conversación que tuvieron durante mucho tiempo. Las diferencias entre ellos se acentuaron drásticamente después de aquella conversación, que no terminó del todo bien. A esas alturas pensaba que Krilin ya ni siquiera se molestaría en visitarlos, ni siquiera en llamarlos, aunque Saki parecía no perder la esperanza.
Cuando volvió a saber de él fueron años después, y por casualidad. Habían estado viendo televisión con Saki, cuando interrumpieron la transmisión para hablar de una ciudad que había desaparecido completamente, casi sin dejar rastro. También salió un muchacho diciendo que esa era una invasión extraterrestre, y que se llevaría a cabo una lucha…
La verdad era que se había sorprendido demasiado cuando reconoció a Krilin entre aquellos que estaban defendiendo el planeta. No le costó reconocerlo, no necesitó la exclamación de sorpresa por parte de Saki, ni tampoco que lo enfocaran demasiado. Estaba acompañado por un niño de quizás la misma edad de Umara, y por un hombre alto y verde… no podía creerlo.
No quiso reconocer que su corazón se encogió cuando las transmisiones acabaron… aunque no supo si fue por la preocupación por el planeta Tierra y su gente, o por el bienestar de su hijo "perdido" (aunque de perdido tenían bien poco, ya que él sabía muy bien dónde estaba). Si podían ver en la pantalla que habían algunos muertos, su hijo quizás no haría la diferencia.
Nada pasó después de eso… no hubo destrucción de ciudades ni masacres masivas de ciudades durante un buen tiempo. Supuso que Krilin estaba bien, o al menos había muerto defendiendo el planeta… aunque él pensaba en el tema de vez en cuando, la que se notaba más angustiada sobre el tema era Saki. Ella siempre lo había extrañado.
Luego volvió a aparecer en el Torneo de Cell, acompañando a aquellos dos guerreros que se enfrentaron a Cell. Primero, aquel hombre rubio, y después, aquel niño…
Unas voces infantiles en el exterior de la casa llamaron su atención, se asomó a la ventana y pudo ver el grupo de amigos de Umara, junto al chico que había ido con Krilin de visita. Lo miraba fijamente, no sabía por qué razón le parecía tan familiar.
-Él es Gohan- decía Umara a un grupo de cinco niños, que miraban con curiosidad al recién llegado –es amigo de mi tío que está de visita en la casa.
-Hola, mucho gusto- Gohan sonrió un poco, sintiéndose un tanto incómodo por la mirada inquisitiva que todos tenían como él –me alegra conocerlos.
-Hola- saludaron alguno de ellos -¿no te he visto en alguna parte?- le dijo uno, acercándose exageradamente al chico, que se alejó lo más que pudo.
-No… no lo creo- contestó con cierto nerviosismo Gohan, sonriendo un poco –yo nunca había venido para acá anteriormente.
-Ya veo…- el niño miró con cierta suspicacia a Gohan, y luego a sus amigos, sonriendo –bien, ya estamos todos, ¿a qué jugamos?
Gohan los dejó hablar, escuchando su conversación un tanto distraído. De pronto notó que el padre de Krilin los observaba desde la ventana, y lo miró durante algunos momentos.
-¿Qué te parece que juguemos a "la escondida"?- le dijo Umara al saiya, que después de unos momentos se encogió de hombros -¿sabes jugar a eso, cierto?
-Ah… tengo una idea- contestó Gohan –pero no estoy seguro de si estoy en lo correcto, jejeje- soltó una risita nerviosa al notar las miradas de los demás niños sobre él -¿por qué no me enseñan? No creo que sea muy complicado.
-No lo es- un niño llamado Ed –uno se tapa los ojos y los demás se esconden, y después de unos cuantos minutos, el que se tapó los ojos sale a buscar a los demás, y los va pillando a medida que los encuentra…
-Ah… no suena muy difícil- dijo Gohan, sonriendo divertido.
-Entonces vamos- Umara se notaba entusiasmada -¿quién busca primero?
-Gohan- contestaron los demás, sin ponerse de acuerdo. Luego todos soltaron la carcajada, por la casualidad de hablar todos al mismo tiempo.
Aunque no se le hizo mucha gracia tener que buscar primero (y mucho menos por no tener mucha experiencia en el juego), finalmente aceptó. No quería mostrarse rezongón ante el grupo de chicos que aceptó jugar con él.
-¡Muy bien!- Amber, una de las niñas, salió corriendo -¡tápate los ojos, nosotros nos vamos a esconder!
-Bien…
Gohan se volvió hacia una de las paredes, tapándose los ojos y comenzando a contar mentalmente…
"Uno… Umara se fue hacia el norte… Dos… Ed no se alejó demasiado… Tres… Amber… ¿está atrás mío?... Cuatro… ahora está corriendo hacia Umara…"
Gohan sabía que estaba haciendo trampa pero no le importaba demasiado. Se había dado cuenta que lo habían dejado ahí porque lo tomaron por tonto por no saber jugar. Podría demostrarles muy sutilmente que él no lo era, para nada.
-¡Listo!- gritó Gohan, mirando a su alrededor -¡voy a salir a buscar!
La calle a su alrededor estaba despejada, pero podía sentir muy bien a los demás niños no tan alejados del lugar. Comenzó a caminar hacia donde estaba Nail, el niño que estaba más cercano a ellos, caminaba con lentitud mirando atentamente hacia los lados, disimulando un poco que conocía los escondites de todos.
-¡Oye, Gohan!- la voz de Krilin hizo que se detuviera, y lo miró con curiosidad. Pudo notar que su amigo lo miraba con diversión –no hagas trampa, ¿eh?
-¿Trampa?- el niño soltó una risita -¿de qué manera podría hacer trampas yo?- le preguntó, y su amigo sólo lo miró significativamente. Gohan continuó caminando, y una vez que llegó al lugar en que estaba Nail, se quedó de pie unos momentos –ah… quizás hay uno… ¡Aquí!- miró al interior del barril, comenzando a reír cuando Nail soltó un grito de sorpresa. Lo ayudó a salir.
-¿Cómo me encontraste tan rápido?- le preguntó el otro, sorprendido -¡este es muy buen escondite!
-Quizás no lo es tanto- replicó Gohan, divertido, y siguió su búsqueda.
Krilin lo observaba divertido desde el pórtico de la casa, Saki sentada a su lado. Una vez que lo vio salir a buscar a los demás niños, se dio cuenta inmediatamente que estaba utilizando su ki para encontrarlos, podía verlo en la mirada traviesa que tenía. Por eso le había gritado eso.
-Vaya- Saki estaba realmente sorprendida cuando vio que Gohan encontraba con relativa facilidad a Umara y a Ed -¿es que acaso vio dónde se escondieron?
-No, nosotros vimos que él se tapo los ojos- dijo Krilin, a punto de soltar la carcajada –Gohan sólo sabe muy bien dónde tiene que buscar, nada más.
Saki lo miró suspicaz, pero no replicó palabra. Sabía que había algo más en lo que hacía el niño, pero dudaba que Krilin quisiera decírselo.
En fin, en menos de cinco minutos Gohan había encontrado a todos los niños, y Krilin sonreía al ver la sonrisa en el rostro de su amigo (sonrisa que no había visto en un buen tiempo) y lo molestos que se notaban los demás por ser descubiertos tan rápido.
-¿No hiciste trampa, cierto?- le preguntó Amber –nos encontraste demasiado rápido.
-Para nada- Gohan levantó las manos, sin dejar de sonreír –Krilin es testigo que lo hice bien.
Todos los niños miraron al recién nombrado, que sólo asintió para apoyar las palabras de su amigo. Saki también lo hizo, para reforzar sus palabras. Finalmente decidieron seguir jugando, pero esta vez quien buscaría sería Ed.
-¡Ya, escóndanse!- dijo Amber, y todos los niños se dispersaron por el lugar, incluido Gohan, que aunque no conocía muy bien los alrededores, tenía perfectamente claro dónde se iba a esconder, y asegurarse así que no sería encontrado.
Krilin y Saki observaron los movimientos de cada uno, en especial el primero, que notó perfectamente cómo Gohan se escondía a un costado de la casa, y aparecía, instantes después, en el techo, escondiéndose como pudo. No pudo evitar sonreír. Ese juego sería largo.
-¡Voy a salir a la una!- comenzó Ed, después de un rato -¡A las dos y a las tres!
Era lógico que Ed se demoraría mucho más que cinco minutos en encontrar a los demás niños, sobre todo a Gohan. Mientras estaba concentrado buscando en cada rincón que se le ocurría, Krilin esperaba pacientemente que su amigo se diera cuenta que estaba exagerando. Se puso de pie, llamando la atención de su prima.
-¿A dónde vas?- le preguntó ella.
-Vuelvo en unos minutos- contestó.
Se escondió de Saki y se elevó, llegando al techo en donde Gohan estaba cómodamente escondido. Se sentó a su lado, y por algunos momentos ninguno habló.
-Pude haberlos encontrado en menos de un minuto, ¿sabes?- dijo Gohan, con cierta arrogancia, que a Krilin le recordó a Vegeta por algunos momentos –pero no podía hacerlo tan obvio.
-La gracia de ese juego es hacerle la vida complicada al que busca- sonrió Krilin –por eso a nadie le gusta hacerlo.
-Si capté ese concepto del juego…
-Pero una cosa es hacerle la vida complicada, y otro hacérsela imposible- continuó el monje, luego soltó una risita -¿no crees que te estás pasando un poco?
-Nah- replicó Gohan, encogiéndose de hombros –sólo los haré esperar unos minutos más después que encuentre al último, y no se darán cuenta que estoy acá arriba.
-Si tú lo dices…- suspiró Krilin. Los dos miraron unos momentos más cómo Ed buscaba y buscaba por todos lados a sus demás amigos, encontrando sólo a Umara, que se había sentado a un lado de Saki a esperar –por cierto, tengo deseos de ir a un lugar en particular después de almuerzo, ¿me acompañas?
-¿A dónde quieres ir?- le preguntó Gohan, curioso.
-Al templo de Oorin- contestó Krilin –ahí es donde comencé mi entrenamiento, ¿sabes?
-¿De verdad?
-¡AHHH!- de pronto, un grito de una mujer llamó la atención de todos -¡Saki, hay dos tipos en tu techo, van a entrar a robar!
-¡¿Qué?- Gohan y Krilin se vieron tan sorprendidos que no alcanzaron a moverse siquiera, cuando ya eran el centro de atención, que los observaban desde la calle con curiosidad.
-¡¿Qué es lo que hacen ahí arriba?- les gritó casi histérica Saki, Gohan sin querer se acordó de su madre -¡bajen de inmediato antes que les pase algo malo!
Ambos se miraron con vergüenza, poniéndose de pie y caminando a la orilla del techo, mientras Saki los retaba cada vez más histérica, y los demás niños miraban sorprendidos a Gohan, sin entender en qué momento subió ahí arriba.
-¡¿Es que acaso quieren matarse si es que se caen?- continuaba gritando Saki.
-¿Por dónde bajamos sin que sospechen?- preguntó Gohan a Krilin, en un murmullo. Su amigo, que no tenía muchos deseos de llamar más la atención, se encogió de hombros –Krilin…
-Lánzate- contestó simplemente –no es tanta distancia entre el techo y el suelo, y estoy seguro que has recibido golpes peores.
-En ese caso, lánzate tú primero- replicó Gohan, con desdén, golpeando la espalda de su amigo con intenciones de animarlo. Por supuesto, y siguiendo con la tradición de su padre, Gohan no midió su fuerza y golpeó a Krilin más fuerte de lo que tenía pensado, y su amigo salió volando literalmente, cayendo directo al suelo después. El medio saiya sólo atinó a abrir los ojos de sorpresa, sin moverse, a la vez que sentía los gritos generalizados de los presentes, y luego un golpe en el suelo.
-¡Krilin!- la voz de Saki sonó más fuerte y desesperada que los demás gritos, y eso hizo que Gohan terminara de despertar y saltara al piso, sin importarle demasiado los presentes.
-¡Krilin, lo siento!- decía el niño, acercándose a su amigo -¡perdón, no quise hacerlo!, ¡Krilin!
Su amigo estaba tendido en el piso, ojos cual espirales y un chichon en su cabeza. Gohan se dio cuenta que había sido un duro golpe.
-¡Perdón!, ¡Krilin!- Gohan iba a empezar a sacudirlo, cuando el otro despertó, más que nada por los gritos de su amigo.
-Ya, Gohan, ya… no grites, que me va a dar jaqueca…- se quejó Krilin, sentándose y poniendo una de sus manos en su frente –ahora veo que tienes el mismo problema de tu padre, realmente no puedo creerlo…- ambos soltaron la carcajada, mientras todos los demás los quedaban mirando como si estuvieran en frente de dos fenómenos… ¿cómo era que Krilin actuaba completamente normal después de caer de cabeza desde un segundo piso?
-Tendré cuidado la próxima vez…- dijo el niño, poniendo una mano detrás de su cabeza.
-Como sea…- los dos se dieron cuenta que eran el centro de atención de TODOS, así que Krilin optó por lo sano –eh… ¿quieres ir al templo ahora?
-Sí, creo que será mejor…
Los dos se pusieron de pie rápidamente, y se fueron casi corriendo. Era mejor escapar que enfrentar esos rostros confusos y exigentes de alguna explicación.
Holas! Bueno, más que nada pido disculpas por demorarme tanto, pero he estado muy ocupada últimamente, el trabajo y la universidad me quitan demasiado tiempo...
En fin, espero que el capítulo les haya gustado, al menos no hubo muchos dramas como en los demás... saludos a LDGV y a Shadir, por dejarme comentarios en el cap anterior.
Chau!
