VII. Cuestión de Padres.


Unas horas después que Krilin llevara a Gohan al cuarto que ambos estaban compartiendo, era lógico que le diera hambre, sin contar que se estaba sintiendo cada vez más cansado, sintiendo cómo el sueño luchaba por ganar esa batalla silenciosa en contra de él. Pero por más que lo intentaba, la idea de estar despierto cuando el niño despertara era lo que finalmente lo mantenía con los ojos muy abiertos. Tenía unas cuantas explicaciones que pedir antes que pasara el día.

Krilin sabía que Gohan estaba deprimido por la muerte de Goku, pero no al extremo de que éste se descontrolara de la manera de hacía unas horas, trayendo como consecuencia un temblor en los alrededores que preocupó a más de un aldeano. Y a él mismo.

Estaba cerrando los ojos, apoyando su cabeza en la pared, cuando unos suaves golpecitos en la puerta llamaron su atención. Se puso de pie y abrió la puerta, encontrándose con Umara en el pasillo.

-Mi mamá dijo que la cena está servida- dijo ella, hablando bajito para no despertar a Gohan -que sería bueno que saliera un rato del cuarto y que viniera con nosotros. Lo esperamos.

La niña se alejó, y antes de seguirla, Krilin se volvió a mirar a Gohan. Estaba preocupado, no estaba seguro de si el despertar de el niño esta vez sería más tranquilo, o si ocurriría lo de la tarde, en el río, en donde seguramente por una pesadilla que tuvo terminó expulsando su poder de esa manera tan... salvaje. Finalmente salió del cuarto y se decidió a ir con su prima y los demás, pensando y esperando que Gohan durmiera de corrido hasta el día siguiente.

Cuando llegó al comedor, se encontró con su padre, su prima y su sobrina ya a la mesa, esperándolo.

-¿Cómo está Gohan?- preguntó Saki, cuando Krilin se sentaba a su lado, éste se encogió de hombros antes de contestar.

-Sigue durmiendo- dijo -la verdad espero que lo haga toda la noche, está agotado. Desde hace meses que no duerme bien.

-¿Por qué?- preguntó su prima, mientras comía -no es sano para un niño vivir así, necesita descansar lo suficiente para crecer sano.

-Eso lo sabemos- replicó con cierto mal humor Krilin -pero la verdad no puedo culparlo, los últimos meses Gohan sufrió bastante, aún no se sobrepone a todo lo que pasó.

-Es un niño muy fuerte, ¿no?- dijo su padre, y Krilin no pudo evitar ponerse tenso al escuchar su voz -¿su padre era tu mejor amigo?

-Sí- contestó el otro, sin querer de manera seca. Después de unos momentos soltó un suspiro, tratando de tranquilizarse y no comenzar con el pie izquierdo un nuevo intento de conversación que tenía con el anciano –ya le dije que lo conocí cuando fui a entrenar con el maestro Roshi, él fue mi compañero.

-Entiendo... en ese caso debo suponer que él también estaba luchando en contra de Cell aquel día, ¿no?, ¿cuál de todos ellos era?

-... El rubio- contestó, aunque más bien gruñó. No tenía deseos de contar eso a su padre, y mucho menos en frente de Umara -el que luchó con Cell después que Mr. Satán hiciera el ridículo por milésima vez...

-¿Por qué dice eso?- preguntó Umara, con los ojos muy abiertos, muy sorprendida de que alguien hablara de esa manera del supuesto "Salvador del Mundo" -fue él quien nos salvó a todos, tenemos que estar muy agradecidos porque él fue capaz de ganarle a ese monstruo y así proteger a la Tierra. ¿Cierto, mamá?

Saki sólo sonrió a medias, a la vez que Krilin hacía ojos al cielo. Seguramente toda esa adoración de toda la población a Mr. Satán recién estaba comenzando, y no quería ni imaginarse hasta qué niveles podría llegar, si es que ese payaso continuaba haciendo esos shows en la televisión casi todas las semanas.

-¿Fue, de verdad, Mr. Satán quien derrotó a Cell?- la pregunta del anciano sorprendió a todos los demás que estaban a la mesa con él. Éste le daba una mirada inquisitiva a Krilin, que por unos momentos no estaba seguro de qué responder -tú estabas ahí, así que no tienes por qué evadir la pregunta, ¿fue o no él?

-No- contestó Krilin, mirándolo fijamente. Tanto Umara como Saki no intervenían, demasiado sorprendidas como para poder articular alguna palabra -¿era eso lo que querías saber, por eso me hiciste venir?

-Yo no te hice venir- gruñó el anciano, y a pesar del tono que utilizaba, Krilin no mostró ninguna reacción de sus palabras -fue idea de Saki, es ella la que quería verte. Para mí, dejaste de ser hijo mío cuando te fuiste de esta casa, y no quisiste volver- dijo, continuando con su comida tranquilamente. Después de unos momentos en que Krilin se decidió a seguir la discusión, habló.

-No mientas- a pesar de todo, Krilin sonrió, aunque con cierta amargura -yo nunca fui tu hijo... ni siquiera cuando vivía con ustedes.


Piccoro, que estaba en el templo de Kami-sama, meditaba, o al menos eso intentaba. Un poco a la distancia, podía sentir a un intranquilo Dende, que no dejaba de caminar de un lado a otro, visiblemente nervioso. A su lado, Mr. Popo se notaba también un tanto intranquilo. Finalmente, después de darse cuenta que en situaciones así difícilmente podría continuar, decidió ponerse de pie, y caminar hacia los otros dos.

-¿Qué es lo que pasa?- preguntó, llegando a la orilla del templo, y cruzándose de brazos -no dejas que me concentre...

-Es Krilin... y Gohan- contestó el niño, haciendo que Piccoro se sobresaltara.

-¿Qué les pasa?, ¿Gohan...?

-Después de lo que pasó en la tarde, el ki de Gohan sigue cambiando, a pesar que está durmiendo- contestó Dende -y Krilin... bueno, no está teniendo una discusión muy sana en estos momentos- Piccoro enarcó una ceja.

-¿Con su padre?- preguntó, Dende asintió -bueno, no creo que eso signifique mucho problema, aparte que Krilin pase una mala noche. Iré a ver a Gohan.

Antes que Dende pudiera decir alguna palabra, Piccoro ya había dejado el templo, volando rápidamente hacia el pequeño pueblo en el que estaba su pupilo.


Sobre la mesa había quedado un silencio sepulcral, ninguno se movía. Krilin y su padre no dejaban de mirarse fijamente, como si estuvieran retándose con la mirada a un tipo de duelo. Después de unos momentos, Saki reaccionó.

-Umara- dijo, y la niña la miró después de unos momentos, aún notándose demasiado sorprendida por lo que estaba viendo -vete a tu cuarto...

-¿Qué?- la niña se notaba disconforme -pero...

-Vete. Ahora- Saki habló con un tono que no dejaba dudas, y Umara se dio cuenta de ello, y que si desobedecía a su madre, no lo iba a pasar muy bien. Se puso de pie, molesta, y dejó el comedor. Por algunos momentos consideró la posibilidad de quedarse escuchando detrás de la puerta, pero si llegaban a descubrirla ahí si que se metería en problemas, así que decidió hacer caso a su madre e irse a dormir.

Caminaba a su cuarto, cuando escuchó unos quejidos del que se suponía, estaba Gohan. Se quedó en la puerta, dudando si debía entrar o no. Después de unos momentos de dudarlo, abrió.

Todo estaba tranquilo en el lugar, con excepción de Gohan, que estaba dormido, pero se notaba bastante agitado. Umara, preocupada por la posible pesadilla que podría estar teniendo Gohan, se acercó a él, con intenciones de despertarlo.

Por otro lado, en el comedor, la conversación aún no había comenzado. Krilin, después de pensar un poco mejor las cosas, decidió calmarse, respirando hondo y tratando de recobrar la tranquilidad antes de continuar hablando con su padre.

-¿Cómo se supone que debo interpretar tus palabras?- gruñó el anciano -¿acaso esperas que me ponga a llorar, o que te pida perdón?

-¿Perdón?, ¿para qué, si no le interesa?- replicó Krilin, aún sonriendo, aunque esta vez con cierta diversión -pedírselo sería sólo perder el tiempo, nada más.

-En ese caso, ¿por qué viniste?- gruñó el anciano, mirando seriamente a Krilin -si sabías que no podrías esperar nada de mí, ¿por qué te tomaste la molestia?

-Porque pensé que quizás podríamos tener algo bueno después de esta visita, quizás estar en el mismo cuarto sin tener que estar recibiendo sus ofensas cada cinco minutos. Al menos eso me ayudaría mucho con mi salud mental, y demostraría de su parte que ha mejorado ligeramente en su papel como padre.

-Ah, estás con tu sentimentalismo otra vez- suspiró -no puedo creerlo, ya eres un hombre, deberías dejar de creer en los cuentos de hadas y en los milagros.

-No puedo dejar de creer en los milagros, porque he visto muchos, de hecho, son esos mismos los que han permitido que podamos seguir con vida- replicó Krilin, hablando seriamente -y por lo que veo, usted sigue siendo un amargado.

Saki observaba todo sin saber qué hacer. Deseaba intervenir, pero sabía que era necesario que ellos dos discutieran sobre sus diferencias, pero no de esa manera. Lo que ella deseaba desde el comienzo había sido que ellos se acercaran, que Krilin perdonara a su padre por lo que había pasado, no que se distanciaran más.

-Krilin...- dijo, con tono suplicante. Su primo la quedó mirando, y por momentos se notó que luchaba por volver a mantener la calma. No sabía cuánto más podría continuar en esa situación –por favor…

-Déjalo, Saki, que hable- dijo el hombre, con un tono divertido en su voz -así puede desahogarse de todo lo que tiene guardado desde que se fue, ¿no? Dicen que eso es sano para la salud.

Krilin apretó los puños, tratando de ignorar los deseos que tenía de seguir su juego de provocaciones, y comenzar a descargarse de todas las cosas que parecían estar atragantadas en su garganta. Aunque no deseaba perder el control, sabía que todo eso de la respiración ya no serviría.

-¿Sabe qué? Tiene razón- dijo Krilin, sonriendo. Pudo notar sobre él la mirada de espando de Saki -digo, en eso que para sentirse mejor hay que decir las cosas, pero creo que en este caso no serviría de mucho, usted ya está muy viejo como para que sirva de algo hablar con usted. Son palabas perdidas...

-Pero al menos sirve de terapia...

-Krilin...

Las palabras de Saki fueron interrumpidas por Umara, que llegó corriendo con ellos. Antes que alguno fuera capaz de preguntarle qué le ocurría, ya que se notaba muy agitada, ella comenzó a hablar atropelladamente.

-¡Algo le pasa!- decía, rápidamente -no se qué es, lo escuché cuando iba a mi cuarto, y cuando entré lo vi y...

-¡Umara!- Saki la calló con un grito, llamando su atención y causando su silencio -¿de qué estás hablando?

-Gohan- contestó Umara, y con eso Krilin se puso de pie, poniendo atención al ki de su amigo, por primera vez desde que había ido a cenar.

-Demonios...- sin decir palabra, corrió hacia el cuarto que él y el niño compartían, angustiado. Había estado tan centrado en el intercambio de impresiones con su padre, que había olvidado que debía cuidar a Gohan. La fluctuación del ki del muchacho era cada vez mayor.

-¡Gohan!- antes de entrar al cuarto, Krilin estaba gritando su nombre, en caso de tener la posibilidad de despertarlo lo antes posible -¡Gohan, despierta!- el que abriera la puerta coincidió con que el niño se sentara, soltando un angustioso grito y tomándose la cabeza con las manos. Su ki lo rodeaba, volviéndose dorado a momentos -¡Gohan!

Aún sabiendo que era peligroso, Krilin se acercó al niño, que parecía aún estar durmiendo, a pesar de la posición en que estaba. Sintió que Saki, Umara y su padre lo habían seguido, pero no tenía tiempo de preocuparse por ellos, en ese momento era Gohan quien necesitaba toda la atención... se hincó a su lado, esperando que Piccoro pudiera sentir lo que estaba ocurriendo. En caso de continuar así, no sería capaz de controlar a Gohan por mucho tiempo.

-Gohan...- murmuró, dudando si tocarlo o no.

-Papá... papá...- decía el niño, bajito, con los ojos cerrados y derramando lágrimas sin parar. Krilin sintió una punzada dentro de él al verlo así. ¿Cómo es que había llegado a eso?, ¿cómo es que Goku, que era su padre, no había sido capaz de preveer lo que ocurriría con su hijo si es que se quedaba en el Otro Mundo? -no... papá...

-Estás soñando...- Krilin no sabía qué hacer, sobre todo cuando notó que el cabello del niño por momentos cambiaba de color, a un dorado intenso. Eso no era bueno, así que decidió arriesgarse completamente, sacudiéndolo sin mucha delicadeza -Gohan, reacciona... ¡vamos, Gohan, despierta!

¡PUM!

Por supuesto que no lo había visto, ni siquiera se dio cuenta cuando Gohan hizo ese movimiento, golpeándolo y lanzándolo en contra de la pared. Por la fuerza del impacto, Krilin la atravesó, quedándose aturdido durante algunos momentos. A pesar de todo, pudo sentir perfectamente el grito de Saki y de Umara, y momentos después, trataba de sentarse, a la vez que veía cómo Gohan terminaba de transformarse en Súper Saiyajin, haciendo que las cosas del cuarto comenzaran a volar. Era un milagro que el techo continuara en su lugar después de eso.

-¡Váyanse de aquí!- gritó Krilin a Saki, a la vez que se ponía de pie y se acercaba a Gohan, tenía que seguir intentando, estaba seguro que Gohan aún estaba medio dormido, no era consciente de lo que estaba haciendo -¡Gohan!- el hombre notaba alarmado que el niño continuaba elevando su ki de una manera increíble -¡Gohan, si sigues así puedes destruir todo esto, ya basta!

El niño no se movía, miraba fijamente un punto del espacio, su ki rodeándolo, sus lágrimas elevándose a causa del viento. Krilin sólo pedía que la casa soportara un poco más, sólo unos minutos más... se fue acercando a él con lentitud. Si había resultado durante la tarde, seguramente lo haría en esos momentos.

-¿Qué es lo que pasa?- le preguntó con suavidad.

-¿Por qué, Krilin?- preguntó Gohan, con la voz temblorosa y bajando los ojos -por más que lo pienso, no lo entiendo...- dijo, a la vez que su ki disminuía, pero no lo suficiente para acabar con su transformación.

-¿El qué?

-Por qué nos dejó...- contestó, Krilin notó que sus manos temblaban mucho -él tiene a su familia y a sus amigos, ¿es que esa no es razón suficiente como para volver con nosotros?

-Ya lo escuchaste, Gohan- dijo Krilin con suavidad, con el mismo tono con que le había hablado después que Goku se sacrificara por todos durante el Torneo de Cell -él mismo te lo dijo, es necesario para que la Tierra viva en paz...

"Aunque ni yo me crea esa excusa barata" pensó Krilin, momentos después.

-Eso es mentira- gruñó Gohan, y su ki se incrementó un poco. Miró enojado a Krilin, que guardó silencio -quizás con Raditz tenga razón, pero a Vegeta lo trajo su deseo de tener las Esferas del Dragón, ¡es demasiado egoísta pensar que sólo se trata de él!

-No seas injusto- replicó Krilin, tratando de convencerse a sí mismo de sus propias palabras, algo que le costaba demasiado, considerando que no había estado de acuerdo con las decisiones de su amigo, partiendo por la locura de hacer luchar a Gohan en contra de Cell, por muy fuerte que fuera -para él esto también es difícil...

Krilin iba a seguir hablando, pero la risa burlona de Gohan lo detuvo.

-Me imagino lo difícil que debe ser para él- comenzó a hablar Gohan, cada vez con más rabia -debe ser igual de difícil que ese año que estuvo en el espacio, después de que se destruyera Namekusei- dijo, Krilin no supo qué replicar, después de todo, era verdad -quizás está sufriendo igual que esas semanas que se largaba cuando era chico, sólo para entrenar. ¿¡Tú harías eso a tu familia, Krilin!- gritó -¡él no tiene idea de lo que ha pasado desde que se fue, ni tampoco le importó lo suficiente como para que pensara en su decisión!

-¡Gohan, no digas eso!

-¡Es verdad!- gritó de vuelta, su ki elevándose nuevamente, y Krilin se dio cuenta del error que había cometido -¡Nunca le interesamos!, él nunca se dio cuenta realmente qué era tener una familia, sólo le importaba la comida que mamá hacía para él, nunca hemos sido su prioridad, siempre está el entrenamiento primero, ¡siempre!

-¿Eso es lo que sientes?

-¡Esa es la verdad!- replicó, gritando -¡Si él me quisiera se hubiera dado cuenta que yo no quería pelear contra Cell, aunque fuera el más fuerte!... hubiera vuelto conmigo a casa, a estar con mamá y con mi hermanito... ¡no hubiera inventado una mala excusa para permanecer lejos de nosotros, quedándose como el héroe sacrificado, siendo que en realidad sólo lo hizo porque lo más importante para él es entrenar, porque es un egoísta que sólo piensa en él!

Krilin guardó silencio, incluso sus brazos estaban abajo, en actitud de derrota. Era verdad, Goku era su mejor amigo, pero todo lo que Gohan decía era verdad, por mucho que no lo quisiera reconocer. Muchas veces lo había pensado, sobre todo cuando no entendía ciertas actitudes de él respecto a su esposa e hijo. De verdad lamentaba que Gohan se hubiera dado cuenta también de todo.

-No vuelvas a defenderlo en frente mío, Krilin... nunca más...

Antes que pudiera decir cualquier otra cosa, Gohan salió volando por la ventada. Sabiendo que no debía dejarlo solo por ningún motivo, corrió hacia allá también, para alcanzarlo, y salió volando lo más rápido que podía, sintiendo a la vez el ki de Piccoro y Vegeta, que se acercaban hacia ellos a gran velocidad.

Krilin sabía que debían encontrar alguna manera de detener todo eso, antes que se les saliera más fuera de control.


Hola!

¡Sí, actualicé! Qué extraño, ¿cierto? Pobre Gohan, me da pena escribir todo eso de él, pero de alguna manera me imagino que la mala niñez que tuvo más de un problema debió significarle, más allá de no tener amigos de su edad.

En fin, gracias a los que leen, también a LDGV, JanellaBround y a Clyo-Potter, por dejar comentarios en el capítulo anterior.

¡Hasta pronto!