VIII. Lo que siento.


Gohan sabía que no estaba pensando con claridad, no se sentía capaz de reflexionar en esos momentos. La presión de las últimas semanas finalmente había logrado que el descontrol ganara terreno en él, llegando al punto presente, en que no estaba al cien, al menos en su capacidad mental.

Podía sentir cómo Krilin lo seguía desde la casa de Saki, y que de otras direcciones se acercaban Piccoro y Vegeta también. No estaba seguro de qué les diría, ni siquiera sabía si tenía que pedirles ayuda o simplemente decirles que lo dejaran solo con su locura durante un rato, pensando que seguramente en un rato terminaría por calmarse. Finalmente se detuvo, dándose cuenta que estaba como súper saiyajin, en el segundo nivel. ¿En qué momento había ocurrido eso?

Fue ahí que Krilin lo alcanzó, y se detuvo en el aire a unos metros de distancia de él. Momentos después lo hicieron Vegeta y Piccoro, rodeándolo. Por algunos instantes ninguno se movió, ni habló siquiera.

-¿¡Qué demonios es lo que te pasa, mocoso!- gritó Vegeta, mostrando su usual mal humor -¿por qué demonios estás armando este show?

-¡Cállate!- Gohan, que tampoco se sentía de un humor bueno, no iba a dejar que el otro le comenzara a gritar -¡vuélvete a tú casa y déjame en paz!

-¡No me hables así, insolente!- esta vez, Vegeta se notaba furioso, apretó los puños con fuerza -¡¿Quién demonios te crees?

-¡Déjame en paz!- volvió a gritarle Gohan, pero esta vez lanzándose en cotra del Príncipe, y propinándole un golpe en la cara que lo lanzó lejos -¡lárgate de una vez!- tanto Piccoro como Krilin observaron con la boca abierta cómo el niño atacaba al otro, sin reaccionar por algunos momentos, sobre todo por la sorpresa.

-¡Gohan, ¿qué crees que estás haciendo?- el niño quedó mirando a Piccoro, de tal forma que Krilin sintió como un escalofrío recorría su espalda, podía ver que Gohan tenía la misma expresión que durante la batalla de Cell, y la verdad era que no quería pensar en la posibilidad de que el niño se descontrolara más aún... sabía perfectamente que si tenían que luchar en contra de él, saldrían perdiendo, sin duda.

Por otro lado, Piccoro permaneció impasible ante la expresión del niño. Sabía que no podía mostrar ningún tipo de debilidad ante él.

-Vamos, chico, sabes bien que sólo necesitas descansar- continuó el namek, tratando de encontrar alguna manera de hacerlo entrar en razón.

-¿Por qué no me dejan tranquilo?- dijo Gohan, aunque más parecía una petición -sólo... sólo quiero estar solo, dejar de pensar...- quedó mirando el vacío, y en silencio. Krilin y Piccoro intercambiaron una mirada, como tratando de decidir qué hacer. Pudieron sentir que su ki disminuía poco a poco, lo que consideraron una buena señal.

Vegeta llegó con ellos, limpiándose el labio debido al golpe que Gohan le había dado. Por algunos momentos, tanto Piccoro como Krilin temieron que fuera a cometer una tontería con Gohan, de alguna manera cobrándose el golpe que había recibido. Para su suerte, sólo miró al niño con el ceño fruncido, sin decir palabras durante algunos momentos.

-Eres un idiota, igual que tu padre- estas palabras hicieron que Gohan reaccionara nuevamente, y los tres sintieron cómo su ki volvía a activarse. Tanto Piccoro como Krilin sintieron deseos de golpearlo, por estar provocando al niño -¿qué es lo que te propones con todo esto que estás haciendo? Sólo estás logrando causar lástima.

-¿Y te interesa?- dijo Gohan, notándose en su voz que no aguantaría mucho en una conversación como esa.

-La verdad es que no, pero sintiendo tu ki no me dejas en paz- contestó Vegeta, cruzándose de brazos -¿qué es lo que pretendes? ¿Acaso esperas llamar la atención del idiota de tu padre?- el ki de Gohan se tornó más violento.

-¿Sabes, Vegeta?- intervino Krilin -no estás ayudando mucho, para que sepas...

-¿Y quién quiere ayudar? Por mí que el chiquillo se vaya al infierno. Lo único que me interesa es que se quede tranquilo de una vez, ha fastidiado demasiado estos días.

Gohan no contestó, simplemente se cruzó de brazos, mirando al saiya fijamente. Por una parte Krilin se tranquilizó, ya que se notaba que su amigo estaba pensando mejor las cosas. El que no tuviera activado su ki consideraba que era una buena señal… y consideraría que también lo sería el que Vegeta decidiera irse a su casa de una vez.

-Así que…- comenzó Gohan, después de unos momentos -¿sólo por ti, debo calmarme?

-¿Y lo pones en duda, chiquillo?- contestó Vegeta. Por respuesta, Gohan sólo hizo un gesto de impaciencia, y descendió, a la vez que le daba la espalda a Vegeta, para que finalmente comprendiera que no quería hablar con él. El saiya frunció el cejo, molesto por el gesto del chico -¿qué demonios se cree ese chiquillo? Mira que dejarme hablando solo, ya…

-Basta, Vegeta- lo interrumpió Krilin, perdiendo la paciencia –esto es serio y lo único que estás haciendo es empeorar las cosas- el saiya estaba a punto de contestar, pero Piccoro no lo dejó hablar, ya que también intervino.

-Krilin tiene razón- el namek se cruzó de brazos –será mejor que te vayas de una vez.

Vegeta los quedó mirando, y luego se encogió de hombros. Después les dio la espalda.

-Si después pasa algo malo con el mocoso, no me pidan ayuda- gruñó el Príncipe de los Saiyajins, yéndose en dirección de la capital del Oeste. Los otros dos se notaron menos tensos una vez que el otro se fue.

-Un problema menos- suspiró Krilin, y con la mirada buscó a Gohan, que estaba sentado a espaldas de un árbol, cabeza gacha, aún en su transformación del segundo nivel. Los dos se acercaron al niño, que jugaba en silencio con la hierba.

-¿Vas a hablarnos sobre lo que sucede?- le preguntó Piccoro, cruzando los brazos. Gohan, en vez de contestar, continuó quitando la hierba, aunque se notaba que lo hacía con cierta ira, sobre todo cuando la tiraba a un lado –si te quedas ahí callado, no te podremos ayudar.

-No les pedí ayuda- replicó Gohan, bajo, aunque los otros dos pudieron escuchar perfectamente –sólo quiero que me dejen en paz, nada más.

-¿Y para qué?- gruñó Piccoro -¿para poder torturarte en tus pensamientos?- Gohan sólo se encogió de hombros, sin mirar a su mentor. Al namek le dieron deseos de hacerlo reaccionar de alguna manera, le estaba cansando la actitud que tenía con ellos. Suspiró antes de seguir suspirando –esta no es la manera correcta de hacer las cosas, Gohan…- dijo, y sintió que el ki del niño se incrementaba un tanto.

-Tampoco lo es hacer que un niño se involucre en batallas para defender planetas- gruñó Gohan, levantando la mirada por primera vez. Encontró su mirada con la de su mentor, y Piccoro se encontró con una mirada llena de rabia y dolor. Trató de no demostrar ninguna emoción que le causó el verlo de esa manera –porque eso fue lo que hicieron conmigo. Lo único que espero es que mi hermanito no tenga que pasar lo mismo que yo…

-Gohan…- Krilin se acercó a él, después de unos momentos de mirarlo –entiendo cómo te sientes…- una risa irónica del niño lo detuvo.

-¿Lo sabes?- le preguntó, la ironía aún presente en su voz, mirando directamente a Krilin -¿estás seguro que lo sabes?- esta vez su amigo no contestó, por lo que Gohan volvió su atención a la hierba que estaba a su alrededor –ninguno de ustedes entiende…- murmuró luego, molesto. Tanto Krilin como Piccoro se miraron de reojo, tratando de pensar en algo qué decir.

-¿Qué es lo que realmente te molesta, Gohan?- le preguntó Krilin, y Gohan lo único que hizo fue apretar sus puños, tratando de contener su rabia. Krilin se agachó a su lado, poniendo una mano en su hombro -¿es por lo que me dijiste sobre tu papá?- Piccoro quedó mirando a Krilin, confuso, y Gohan lo único que hizo fue detenerse, mirando fijamente al frente. Se dio cuenta que había dado en el clavo, por lo que Krilin decidió seguir hablando –creo que acerté…

-No sabes de lo que hablas- gruñó Gohan, aunque sabía que su amigo decía la verdad: el único real problema que tenía en esos momentos era su padre, se sentía demasiado confuso respecto a él. No sabía qué pensar -¿qué podría tener que ver mi papá en todo esto? Él está muerto, y feliz en el Otro Mundo…- habló con tal ironía que los otros dos comprendieron un poco más qué le ocurría.

-¿No será por eso mismo, Gohan?- le preguntó Krilin, pensando muy bien en las palabras que estaba usando -¿cuál es el problema que tienes con tu padre?

Gohan, por algunos momentos, no contestó. Krilin y Piccoro se dieron cuenta que había comenzado a soltar lágrimas. Por algunos instantes no se movió, pero luego, debido a los sollozos, comenzó a temblar. Krilin dudó por algunos momentos no decidió moverse, pero luego se dio cuenta que lo que necesitaba Gohan era consuelo. Decidió acercarse más aún y abrazarlo.

-Siento que me estoy volviendo loco- dijo Gohan, entre sollozos, abrazando con fuerza a Krilin –todas las noches sueño algo que tiene que ver con papá o con Cell, ya no quiero seguir pensando en eso, no me siento capaz de dormir bien por una sola noche…

-Gohan, sabemos que esto es difícil para ti, pero…

-Ya conozco el discurso- replicó Gohan, separándose de Krilin –lo he escuchado desde que todo ocurrió.

-En ese caso, deberías tomar estas palabras en serio- dijo Krilin, mirando con cierto nerviosismo al niño. ¿De qué manera podía hacerle entender, y sobre todo, cómo podrían hacer que contara cuál era el problema que tenía? –creo que todo el problema que tienes es no nos cuentas qué es lo que pasa contigo… ¿cuál es tu problema, Gohan? ¿Es realmente Goku?

Gohan no contestó, volvió a mirar al suelo sin estar seguro de qué decir ni hacer. Ni siquiera él estaba realmente seguro de cuál era el problema que tenía. ¿Se sentía frustrado porque no había sido lo suficientemente inteligente como para evitar la muerte de su padre durante la lucha? ¿O su problema era que su padre prácticamente lo había abandonado, al decidirse quedarse en el Otro Mundo?

-¿Y bien?- preguntó Piccoro, tratando de presionarlo para que comenzara a hablar. Sabía que su querido pupilo no estaba bien, esa era la mayor razón por la que iba a verlo casi todos los día su a su casa –sabes perfectamente que si no hablas, no podremos ayudarte- se desesperó un poco más al ver que Gohan sólo se encogía de hombros, sin mirarlos -¡Escúchame bien, chiqui…!

-Espera, Piccoro- lo interrumpió Krilin, y quedó mirando al niño durante unos momentos –Gohan, hace un rato me dijiste cosas sobre tu papá, sobre lo que sentías sobre él… ¿Es eso lo que te tiene así?- el niño no volvió a contestar, Piccoro quedó mirando a Krilin con cierta confusión, ya que volvía a salir ese tema en la conversación -¿de verdad crees que no le importas a tu padre?

-Yo no dije eso- replicó Gohan, notándose enojo en su voz –sólo dije que no éramos su prioridad, y que la excusa que puso para quedarse en el Otro Mundo era estúpida.

Esta vez Piccoro se cruzó de brazos, mirándolos en silencio. Ahora todo le hacía más sentido. Sabía desde antes que Gohan había sentido algún grado de culpabilidad por la muerte de Goku, pero no sabía que pensaba eso de su padre.

-Y todo eso que pienso de él me hace sentir peor, porque yo sé que me quiere, pero no puedo dejar de sentir resentimiento con él…

Krilin no dijo palabra, la verdad es que no estaba seguro de qué manera podría consolar a su amigo. Para su sorpresa, y antes que pensara en alguna respuesta para Gohan, vio que Piccoro daba media vuelta y comenzaba a alejarse de ellos. Krilin lo quedó mirando, confuso.

-Gohan- dijo Piccoro –ven conmigo…- se elevó, alejándose de ahí.

El tono de voz no admitía réplica, por lo que Gohan lo siguió sin negarse. Krilin, por algunos momentos, se sintió tentado a seguirlos, pero finalmente no lo hizo. Decidió volver a casa de su padre, después de todo, aún tenía asuntos pendientes ahí.

Gohan se dio cuenta que Piccoro lo llevaba hacia el Templo Sagrado. Durante todo el camino ninguno de los dos habló. Durante el camino logró calmarse lo suficiente como para que su cabello volviera a la normalidad.

Al llegar, Gohan esperaba que Dende o Míster Popo salieran a recibirlos, pero no fue así. Esperó, por algunos momentos, a que Piccoro comenzara una conversación con él, lo que no se dio. El namek simplemente le daba la espalda.

-Uhm… señor Piccoro- dijo, tímidamente -¿por qué vinimos al Templo Sagrado?

-Para hablar- contestó el namek –pensé que necesitabas un lugar tranquilo para aclarar tus pensamientos y así, poder pensar mejor qué es lo que pasa…- lo miró de frente, poniéndose en posición de meditación -¿quieres o no?

Gohan lo quedó mirando unos momentos, y luego, sonriendo levemente, asintió, tomando la misma posición de su mentor y comenzando a meditar.

Krilin no volvió inmediatamente a su casa. Necesitaba pensar sobre su padre y decidir finalmente qué hacer. Estuvo el resto de la noche en las cercanías del pueblo, pensando… sabía que difícilmente podría arreglar la mala relación de toda la vida que había tenido con su padre en tan sólo unos cuantos días.

Él sabía que lo más seguro es que pasaría eso, pero tenía la secreta esperanza que en algún momento mejorara las cosas entre ellos, al menos para decir que se despidió con su padre en paz. Lamentablemente las cosas no habían resultado del todo bien…


El Templo Sagrado siempre había tenido un extraño efecto en él. Siempre perdía el sentido de los días, no sintiéndose capaz de calcular el tiempo correctamente.

No tenía idea cuánto había durado su meditación, ni la posterior conversación con su maestro, en la cual explicó lo mejor que pudo todo lo que sentía respecto a su padre.

Gohan lo amaba, después de todo, era su padre, pero en esos momentos todo lo ocurrido los últimos años lo confundían demasiado. No se trataba sólo de que su relación en el último tiempo se limitaba sólo a entrenar y hablar temas relacionado con ellos, sino que todo empezaba desde que él decidiera quedarse en el espacio entrenando, en vez de volver a casa.

No era sólo por él, sino que en ese tiempo Gohan se dio cuenta de cuánto sufría su madre. ¿Cuántas veces no la había escuchado llorar durante la noche? Solía pasar horas enteras durante las noches pensando en cómo la habría pasado ella durante el año en que había entrenado con Piccoro, o durante su viaje al planeta Namek.

Después de su llegada, vino los tres años de entrenamiento, en preparación a la llegada de los androides. Gohan le explicó a Piccoro, con notable culpabilidad en su rostro, que a pesar de estar casi todo el día con su padre, entrenando, en vez de sentirlo cerca de él, lo sentía cada vez más lejano. Entre el constante entrenamiento y los estudios, explicó que a ratos sentía que realmente se volvería loco…

-… y ahora lo de Cell…- continuó hablando el niño. Piccoro no había intervenido en ningún momento, escuchándolo atentamente –le puedo perdonar el que me hiciera luchar, después de todo, en ningún momento le dije que no quería hacerlo, pero… ¿por qué no quiso volver?, no puedo dejar de pensar que no le importamos… ¿por qué puso esa excusa para no hacerlo?...

-Entonces… ¿es eso lo que te tiene así?- le preguntó Piccoro, al ver que Gohan no iba a seguir hablando.

-Me siento terriblemente mal con él porque me abandonó… nos abandonó, y con eso no puedo dejar de pensar que nunca nos quiso- dejó pasar unos momentos, como si quisiera tratar de ordenar sus ideas en su cabeza –mamá una vez me contó la forma en que se habían casado… fue durante su ausencia en ese tiempo que estuvo en el espacio- Gohan observaba hacia el frente fijamente, Piccoro esperó a que continuara –en cualquier otra circunstancia, quizás me hubiera reído de esa historia, pero la noche anterior la había escuchado llorar hasta altas horas de la noche… yo sé que en ese momento se preguntaba si es que había hecho lo correcto al haberse casado con él, y yo sé que a veces también se lo pregunta.

-… Gohan…- comenzó Piccoro, pero un sorpresivo abrazo del niño lo detuvo a la mitad de la frase, más que nada por lo imprevisto del gesto.

-Lo quiero, de verdad que lo quiero- decía Gohan, sus ojos cerrados fuertemente –pero no puedo evitar sentirme enojado con él, sentir rencor porque no abandonó, porque siempre ha sido tan egoísta…

-Gohan- murmuró Piccoro, abrazándolo de vuelta –está bien, de verdad…

-Pero él es mi papá… y a ratos siento que lo odio…- replicó Gohan.

-No tienes que sentirte culpable por lo que sientes- dijo Piccoro, su voz tranquila; Gohan lo miraba con algo de confusión –los actos y decisiones de Goku afectan a todos, sobre todo a ti, que eres su hijo, nadie te puede culpar por lo que sientes respecto de ellas, sobre todo Goku. Quizás algún día sería bueno que lo conversaras con él.

Aún notándose un tanto inseguro, Gohan asintió. Tenía que reconocer que se sentía mucho mejor por haber contado todo a Piccoro, pero dentro de él sabía que le faltaba algo para estar completamente bien.

-Lamento interrumpir- Dende, de pronto, apareció en la escena. Gohan le sonrió –Gohan, quería decirte que el padre de Krilin… murió hace unos minutos.

-¡¿Qué?- Gohan se separó rápidamente de su mentor –pero… la última vez que lo vi, estaba bien.

-Eso fue hace casi tres días- contestó Dende -¿vas a ir con Krilin?

-Sí… muchas gracias por todo, señor Piccoro- le dijo Gohan –de verdad que me sirvió mucho conversar con usted.

Gohan se fue volando rápidamente hacia el pueblo en donde sabía que estaba su amigo, preocupado por cómo pudiera estar.


Krilin estaba en el cuarto de su padre, quien había muerto sólo unos cuantos minutos atrás. Podía sentir, fuera, el llanto de su prima Saki y de su sobrina Umara. Él no se sentía capaz de llorar por él, simplemente se dedicaba a mirarlo.

-… No sé si en algún momento sentiste esto también, pero… lamento cómo fueron las cosas entre nosotros, de verdad…

Hizo una reverencia, y luego abandonó el cuarto.


¡Hola a todos! Agradezco a los que siguen la historia; les aviso, de paso, que sólo queda el Epíogo para que termine.

Agradecimientos a LDGV, y a Janella Bround, por dejar comentarios en el cap anterior.