Epílogo.
Cuando Gohan llegó a la casa de Saki, rato después que Dende le comunicara la muerte del padre de Krilin, se encontró con éste en el patio, sentado y mirando el horizonte. Estaba anocheciendo.
Sin decir palabra, Gohan se sentó a su lado, quedándose ahí durante algunos minutos. Krilin lo miró y sonrió levemente.
-¿Ya te sientes mejor?- preguntó Krilin, con suavidad. Gohan no estuvo seguro de si era por lo que estaba viviendo, o por lo que le había pasado días antes.
-Sí- contestó Gohan –hablar con el señor Piccoro me sirvió mucho.
-Qué bueno, me alegro…
-Uhm…- Gohan se movió en su lugar, algo nervioso –yo… quería pedirte disculpas…- Krilin lo quedó mirando, confuso –bueno… se suponía que venía a acompañarte y a ayudarte, pero al final me convertí en una preocupación más para ti… lo lamento.
-No tienes que preocuparte- sonriendo, pasó un brazo por sus hombros, atrayéndolo hacia él, Gohan soltó una risita -¿es que crees que no nos tenías preocupados?
-Sí, claro… supongo que mi mamá se los habrá contado.
-No la culpes… creo que no está acostumbrada a que pasaras de hacer lo posible para escapar de tus estudios, a que pases el día pegado a tus libros…- replicó Krilin, Gohan sonrió un poco, encogiéndose de hombros.
-… ¿Cómo están tu prima y Umara?- preguntó Gohan, después de unos momentos.
-Como estaría cualquiera que se le muriera su padre- contestó Krilin, después de pensar muy bien sus palabras -… lo siento…
-No, está bien…
Durante todo el tiempo que duró el funeral, en el cual cremaron el cuerpo del padre de Krilin, Gohan se dedicó a observar a su amigo. Se había muerto su padre, y le parecía extraño que su amigo permaneciera serio, como si en vez que hubiera muerto su padre, lo hiciera algún vecino… parecía estar ahí más por cortesía que por otra cosa.
Conoció, de pasada, a sus hermanos. Pudo darse cuenta que ellos tampoco tenían buena relación con Krilin, ya que la conversación se notó forzada e, incluso, tirante. Ninguno de ellos parecía querer dar el pie para una comunicación más fluida y profunda, ni siquiera Krilin, por lo que agradeció bastante cuando ellos daban cualquier excusa para alejarse de ellos.
Finalmente, y Gohan lo agradeció, todo terminó. La verdad era que le hubiera gustado ser de más ayuda a Krilin, pero al verlo a la cara no estaba seguro de lo que debía decirle. Sin contar que al ver a Umara tan mal, tal como él lo estuvo durante un tiempo atrás, lo shockeaba también. Fue, mientras ambos arreglaban sus cosas para irse, que Gohan se decidió hablar del tema.
-Krilin…- comenzó el niño, y éste lo quedó mirando –tengo que… hacerte una pregunta…
-Dime…- Gohan permaneció en silencio unos momentos más -¿qué es lo que ocurre, Gohan?
-Yo… hay algo que no entiendo…- murmuró, y esta vez Krilin lo miró con curiosidad –es que… murió tu padre… ¿por qué… por qué parece no importarte?
Krilin demoró un tanto en contestar, parecía meditar mucho su respuesta y las palabras que utilizaría para darla al niño.
-Puede que suene duro, Gohan, y hasta un poco cruel, pero… yo a él nunca lo consideré mi padre- contestó Krilin, en ningún momento mirando a Gohan, sus ojos perdidos viendo fijamente a una pared –la vida me ha enseñado que la relación entre un padre y un hijo va mucho más allá que el simple lazo de sangre, a final de cuentas, un padre es quien se preocupa por ti, quien te da cariño y no pide nada a cambio… quizás no entiendas a qué me refiero, pero yo tuve padre desde los doce años, y ese es el maestro Roshi.
Gohan se quedó completamente quieto durante unos momentos, mirando a Krilin con ojos grandes y sorprendidos.
-Sí… entiendo a qué te refieres…- murmuró luego, continuando con su labor.
Rato después, una vez que se despidieron de Saki y Umara, Gohan no podía sacarse las palabras de Krilin de la cabeza, sobre todo por la naturalidad con que las había dicho… pensando en todo lo que le había costado a él siquiera reconocer que el cariño a su padre se había visto afectado por todo lo que había ocurrido desde su vuela del planeta Nameku… ¿tendría que tomarlas realmente en serio?
Miró a su amigo de reojo. Sabía que todo lo que había deseado para esos días no lo había logrado: la relación con su padre no mejoró ni un ápice, y ya lamentablemente estaba muerto, así que ya otra oportunidad para intentarlo no la tendrían, al menos en vida. Pero en parte le sorprendía el notar que no se notaba muy preocupado por ello, ni tampoco tan afectado.
-Krilin- dijo Gohan, de pronto y deteniendo su vuelo –antes de ir casa quiero ir a otra parte…- Krilin notó perfectamente que no tenía deseos de dar más datos de lo mismo, por lo que se limitó a sonreír levemente –no te preocupes, volveré a casa a penas arregle lo pendiente.
-Como quieras… de todas maneras sé que no puedo detenerte. Te llamaré por teléfono para ver cuándo nos podemos ver, ¿te parece?
-Claro, gracias Krilin- Gohan se fue del lado contrario -¡Nos vemos!
Krilin lo vio alejarse velozmente. No le costó demasiado darse cuenta que iba a ver a Piccoro, que estaba en la acostumbrada cascada, seguramente meditando. Sonriendo levemente, continuó su camino hacia Kame House, su hogar.
-¡Hola, señor Piccoro!
Extrañado, el namek abrió los ojos, y quedó mirando al niño que flotaba en frente suyo. Pudo ver, por la sonrisa que tenía en su rostro, que no era ni la sombra del Gohan que había visto días atrás, desde la muerte de su padre. Se preguntó qué pudo haberlo cambiado de manera tan drástica.
-Hola, Gohan- dijo, tratando de no demostrar las dudas de su cabeza -¿qué haces aquí?
-Vine a verlo- el niño se puso en frente de él –quería hacerlo antes que mamá se decidiera a encerrarme a estudiar otra vez- contestó, soltando una risita. Piccoro sonrió un poco. Tal como lo hacían normalmente, volvió a cerrar los ojos y dejó que el niño hablara -¿sabe? Krilin está mejor de lo que pensaba, al final la muerte de su papá no le afectó tanto como yo pensaba, debe ser porque no era muy apegado a él…
-¿Qué esperabas? Casi no ha vivido con él…- replicó Piccoro, y Gohan asintió. Después de eso vino un silencio algo largo, en el cual el namek se obligó a abrir los ojos, para ver qué estaba haciendo. Lo encontró mirando la cascada, muy concentrado -¿qué es lo que pasa, Gohan? Pensé que ya estabas bien…
-Y así es, pero… estaba pensando… señor Piccoro, ¿usted se enojaría conmigo si es que decido no seguir entrenando?- le preguntó, como quien no quiere la cosa. Piccoro enarcó una ceja, mirándolo con curiosidad. Gohan se notó algo nervioso por la mirada inquisitiva que le dio su maestro –es que… bueno, después de lo de Cell, me di cuenta que… yo no soy como él… yo no quiero pasarme la vida entrenando…
-Entonces… ¿te dedicarás sólo a estudiar?- preguntó el otro, a lo que Gohan, por supuesto, puso cara de espanto.
-¡No!- casi gritó, y Piccoro se vio tentado a reír –quiero decir… tampoco quiero eso para mí… sólo quiero tener una vida lo más normal que pueda, después de todo lo que he pasado… no quiero que mi hermanito tenga que vivir lo mismo.
-Entiendo…- asintió Piccoro. En parte, no le sorprendía que el niño decidiera eso, lo veía venir –no tengo por qué enojarme contigo, Gohan… cuando comencé a entrenarte, te dije que podrías hacer lo que quisieras una vez que se acabaran los problemas… que se extendieron un poco más de lo que teníamos pensado, pero se acabaron al fin- Gohan asintió, sonriendo ampliamente –Entonces… ¿quieres ser un investigador?- esta vez el niño se largó a reír.
-No, para nada… creo que eso tampoco deseo hacerlo- dijo Gohan, que guardó silencio unos momentos –eso era lo que mamá deseaba para mí, así que también está desechado. Creo que más adelante decidiré qué hacer con mi vida… después de todo, sólo tengo doce años.
Piccoro sonrió de medio lado, cerrando los ojos y volviendo a la misma posición acostumbrada. Notó que Gohan no se iba, y que lo veía insistentemente, y con algo de nerviosismo a la vez. Esta vez, no quiso preguntar qué era lo que le ocurría, dejó que se tomara el tiempo que necesitaba para hablar.
-Señor Piccoro…- dijo de pronto, y el otro gruñó para indicarle que escuchaba –Krilin me dijo algo que… bueno… me ha dado mucho que pensar- al ver que Piccoro nada decía, continuó –él dijo que… para él, su verdadero padre era el maestro Roshi, porque lo entendía, se preocupaba con él y al final era lo que esperaba de un padre… eso me puso a pensar en el mío- esta vez, Piccoro lo quedó mirando, curioso –papá… bueno, él en sí era muy especial, muy difícil no quererlo, pero…
-¿Pero?
-… Yo sé que no es malo, pero quizás él nunca comprendió lo que realmente significaba ser un padre- continuó, aunque se notaba algo inseguro –sigo pensando que para él, el entrenamiento era mucho más importante que mi mamá y yo, y la verdad, ya no lo culpo ni me duele su decisión… simplemente la acepto.
Piccoro observaba en silencio a Gohan, que parecía haber terminado su discurso, pero se dio cuenta, por el lenguaje de su cuerpo, que aún había algo que deseaba decir.
-¿Eso nada más?
-Eh…- Gohan enrojeció levemente –señor Piccoro, espero que no se moleste con lo que le voy a decir, pero… cuando Krilin me decía eso de su padre y el maestro Roshi, sólo podía pensar en una cosa… en usted y mi papá- esta vez, el namek abrió ligeramente la boca, por la sorpresa –siento mucho que si lo que le diré lo enoja, pero… bueno… entendí perfectamente lo que Krilin me dijo, porque para mí, usted es mi padre, señor Piccoro… nadie más que usted.
Antes que el namek alcanzara a decir algo, Gohan ya se había alejado a toda velocidad.
Krilin aterrizó en la pequeña isla cuando estaba anocheciendo. A pesar de todo lo que había pasado los últimos días, se sentía tranquilo, como si un peso se hubiera salido de su corazón. Encontró a Roshi sentado en su silla de playa, leyendo esas revistas suyas.
-Oh, Krilin, ya volviste- le sonrió y saludó -¿cómo te fue? ¿Cómo está tu padre?
-Él murió ayer…- contestó el otro, y Roshi guardó silencio –pero el viaje estuvo bien, sirvió para darme cuenta de varias cosas.
-Me alegro, muchacho- el anciano volvió su vista a la revista –por cierto, tienes visita…
-¿Visita?- Krilin enarcó una ceja, y entró a la pequeña casita. Prácticamente casi se cae al ver quién era -¡¿18?
-¡Mamá!
Milk casi se cae del susto cuando escuchó el grito de su hijo al entrar a la casa. Sonrió cuando él la abrazó, y se sintió feliz cuando se dio cuenta que estaba bien.
-¡Gohan, ya estás en casa!- exclamó Milk, sonriendo –me alegra verte. ¿Cómo estuvo el viaje?
-Bueno…
Desde el exterior de la casa, Piccoro escuchaba y observaba por la ventana lo que Gohan le contaba a Milk. Ambos se habían sentado en el sofá, y el niño le hablaba sobre dónde habían ido, y lo que habían hecho.
-No te preocupes, Gohan…- murmuró el namek, volteando y alejándose de la casa. Sabía que de ahora en adelante todo estaría bien –no me enoja que me digas que soy tu padre… después de todo, y desde que te conocí, tú has sido un hijo para mí.
FIN
Y bien, ¿qué les pareció? Al menos a mí me gustó cómo quedó, espero que a ustedes también. Cuando comencé a planear el fic, la primera idea que tuve de éste fue la parte en que Gohan y Piccoro conversan, y el niño le dice que no desea ni seguir entrenando ni ser investigador. ¿Qué quise decir con esto? Que Gohan comenzaba a ser independiente, dejando de ser tan influenciado por los demás... todos sabemos que esto no ocurrió en la serie, lo que en verdad considero que es una lástima.
¿Seguiré escribiendo de Gohan? ¡Obvio! Me gusta demasiado este personaje como para dejarlo así, por lo que esperen pronto un nuevo fic por estos lares... sólo tengo que decidir cuál de todas las ideas que tengo será la escogida, jejeje.
Agradezco mil a todos los que siguieron el fic, y a los que en algún momento se tomaron la molestia de dejar review. Los que escriben saben perfectamente lo motivadores que son. Gracias, en especial, a LDGV y a Janella Bround.
Eso sería, gracias por todo.
