Utopía
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Una manzana roja.
Eso es lo que tenía en la mano. Una manzana roja. Ryuk no había parado de aullarle por una, y aunque el shinigami fuera básicamente insonoro y su madre y hermana no podrían escucharlo, los lamentos eran bastantes audibles para sus propios oídos. Y Ryuk podía ser bastante patético cuando se lo proponía.
—Esta no es manera de tratar a tu shinigami –gimió el dios, retorciéndose arriba de su cama.
El joven rodó sus ojos y apretó la manzana en sus manos-. Y pensar que tú eres un dios… -terminó diciendo mientras lanzaba la fruta hacia el monstruo en su cama.
Todo estaba perfectamente bien. Ahora, solo debería ir donde L y los otros, poner su cara de cordero degollado y confesar: "pienso que puedo ser Kira". De ahí, suponía muy bien lo que el detective haría, con aquella cara que le enfurecía, ese rostro en blanco lo interrogaría, pero luego él mismo pondría en marcha su plan. Se sometería a un confinamiento, y de ahí todo estaría marchando perfectamente hacia la muerte de L, y si salía aún mejor, la muerte de Rem también.
Oh si, L, Rem, nadie podría ponerse en su camino. Ni criminales, ni detectives superiores, ni siquiera dioses de la muerte. No existía alguien lo suficientemente bueno como para siquiera acercarse a su altura. Su plan estaba hecho sin defectos, lo había concebido pensando en cada escenario posible, en cada reacción posible, en cada manipulación (incluyendo la propia) que debería hacer. Perfecto.
Como cada cosa de Light Yagami. Como Light Yagami mismo.
Su utopía estaba cerca, estaba dispuesto a sacrificar su privacidad, su libertad, todo. Su alma.
Los humanos que usan el Death Note no van ni al cielo ni al infierno.
Porque al final, nada había. Ni cielo ni infierno. Nada.
Por eso Light se había proclamado dios. Los humanos eran seres demasiado asquerosos, demasiado viles, con una naturaleza inclinada hacia la destrucción. ¿Para qué tener esperanzas en algo que es irrevocable?
Light sabía que ahí estaba la complicación de su utopía; nunca podría erradicar la maldad en la humanidad, en los propios hombres estaba la dicotomía eterna y nunca podría haber una paz completa. ¿Para qué intentar sacar las manzanas podridas, cuando era el árbol el que estaba putrefacto?
Idealismo.
Idealismo. Esa era la única respuesta. Porque si el hombre era capaz de tanto mal, también podría serlo de bien. Porque si el hombre era capaz de matar a otro hombre, también era capaz de dar vida. Y porque, si realmente no hubiera cambio, entonces realmente no habría propósito de nada. No habría propósito de superación al fin y al cabo.
Y si de algo Light no carecía, era de idealismo innato.
Tal vez su propio altruismo estuviera disfrazado por sus propias necesidades de control, de sentirse en poder de algo. Pero nada importaba.
No había cielo ni infierno.
Y los violadores, asesinos, pedófilos, proxenetas nunca pagarían con algo que se hacia llamar justicia y actuaba tan endeblemente. Porque nunca pagarían más allá de sus muertes, porque nadie daba una maldición por el mundo y su pudrición, porque realmente no había nada, nada que pudiera cambiar los hechos, que pudiera dar esperanza, que pudiera castigar a los malditos.
Porque nada había. Nada. Ni antes ni después.
Lo único válido era la propia existencia, la vida. Nada había después o antes de ella. Por eso el instinto de supervivencia era el más básico; el instinto de preservar la vida a cualquier costo. Porque la existencia era consciencia y sin consciencia hay solo nada.
Kira, era la respuesta.
Si nada había antes, si nada habría después. Si el castigo divino nunca llegaría porque realmente no existían los círculos dantescos, y si lo único importante era la vida en el presente; Kira se encargaría de llenar aquel vacío, Kira se encargaría de que no quedaran nunca impunes los pecados, Kira se encargaría de crear ideales eternos que reformarían la naturaleza.
Si nada era lo único que había, Kira sería todo.
Porque a la muerte de Light Yagami, él dejaría de existir, pero lo que Kira significaría existiría más allá de él, más allá de L, más allá de todo. Sería recordado, como un asesino, como un loco, como un dios. No importaba eso, solo que trascendería.
Y el propósito final del hombre era aquel, trascender. No quedarse en la nada.
Y Light Yagami era y sería Kira, trascendería más allá de su desaparición, trascendería más allá de su verdadero nombre. Kira, lo sería todo. Justicia, religión, verdad. Porque realmente Light sería eterno, inmortal.
Por todo esto, Light se encaminó hacia donde estaba L y el grupo de investigaciones.
El fin justificaba todos los medios.
Y Light trascendería, costara lo que costara.
Silencio. Por fin silencio.
Su madre estaba callada, no más preguntas sobre sus grados y conversaciones insustanciales. Y su padre, bien su padre estaba igual. Después de todo, mayormente estaba ausente, así que no haría una diferencia muy grande, pensó Light frunciendo el ceño.
Mierda. Su camisa estaba sucia. No, no, no. Light nunca estaba sucio, era tan repugnante, tan simple, tan humano. Y él era perfecto. Las manchas rojas de debían salir de su ropa inmediatamente, claro que si, debía irse, junto con su camisa, porque Light debía estar impecable (como siempre).
Fue a su dormitorio, sacando otra camisa y pantalón y luego se dirigió con parsimonia al baño. Manteniendo su caminar elegante y firme, porque Light Yagami siempre estaba derecho, recto y bien puesto, perfecto. Mirándose al espejo, vio con horror las manchas rojas en su cara. ¡Que error más grande quedar tan sucio!, ágilmente se lavó la cara y las manos, hasta que en su piel podía apreciarse la rojez por la brusquedad de la limpieza. Ahora si, pensó relevado, viendo su rostro perfecto sin rastros de suciedad.
Se cambió ropa y luego volvió a su dormitorio, sentándose. Tendría que llamar a la policía, ¿no?, y luego a la funeraria ¿no?, a pesar de estar en temperaturas bajas, los cuerpos podían descomponerse fácilmente. Y Light no quería el olor, claro que no, el olor ácido de la sustancia roja era bastante como para arrugar su nariz. Tendría que esperar a Sayu, si. Debía esperar a Sayu que andaba en casa de Eiri, luego podría seguir.
Todo estaba perfecto.
Perfecto. Un perfecto silencio. Y él estaba resplandeciente (como siempre), sin un rastro de suciedad. Solo faltaba Sayu para que su limpieza estuviera completamente lista. Sayu, su pequeña hermana.
Cuando escuchó la puerta abrirse, Light no evitó la pequeña sonrisa asomar en sus labios. Ahora todo estaría completo. Tomando el revólver nuevamente en sus manos, escuchó el ruido de los pasos en la escalera, y cuando supo bien que su hermana estaba al frente de su puerta, le dio la bienvenida, al igual que se la había dado a su padre.
Hola Sayu-chan.
Y la explosión lo ensordeció momentáneamente.
Que lamentable que una nueva camisa hubiese sido manchada, pensó con malestar.
—Ehh, Light, los humanos son interesantes.
Silencio. Solo silencio.
—Insustanciales, ¿no?, estúpidos, pero interesantes.
¿L?, ¿Sayu?
¿Él caminaba hacia donde L y los otros?, ¿y la pistola?
¿y la sangre?
Silencio. Oscuridad.
—Tú eres un espécimen aún más interesante, Light, tan interesante, Kira.
No sentía su cuerpo. ¿Por qué tenía cuerpo, no?
Nada.
Caminaba, confesaría, iniciaría su plan para matar a L, todo estaba marchando tan bien. Kira. Kira.
No, no, no, él había matado a sus padres y luego a su hermana; había sostenido el revólver con sus manos firmes y había apretado el gatillo. La sangre lo había manchado por completo.
Como su propia sangre, viajando por su mano, cuando Matsuda le disparó (idiota), cuando la sustancia pegajosa le recorrió el brazo, y él no pudo escribir el nombre (Nate Riv-), porque Matsuda le disparó de nuevo. Oh si, tanta sangre.
Como la que dejó de bombear hacia L, cuando su cuerpo se puso tieso e inmóvil en sus brazos, tan muerto. Sin sangre, ya no más boom boom, ya no más sangre hacia aquel cerebro prodigioso.
—Delusional, delusional. Tiene buen ritmo, ¿no crees, Light?, como aquellos humanos que cantan, ¿no?
¿Qué había ocurrido?
¿Dónde estaba?
¿Dónde estaba?
No estaba loco. No estaba loco.
—hehehehehe, eres tan hilarante Light.
Desesperación, la confusión daba paso a la desesperación.
¿Hilarante?
—Ser o no ser, ahí está la cuestión, ¿no lo dijo un humano?
Puta voz que no se callaba, ahogándolo en el silencio perpetuo. ¿L?
—¿Qué es la realidad, Light?, ¿exististe alguna vez?
Kira. L. No. Fue su madre y padre. Kira no existió. Pero él tuvo el cuaderno, él tuvo el cuaderno, escribió nombres, mató personas. Su madre, padre y hermana. No, él mató criminales, él mató a Rem, él mató a L. Él murió de un ataque al corazón.
—¿Cómo puedes morir, si ni siquiera existes?, eres tan hilarante.
No. Él existía, no, no, él tenía una puta consciencia de su existencia, nada más importaba, nada más salvo él, salvo su existencia.
Ni Kira. Ni su madre, ni su padre.
Ni el Death Note. Ni siquiera Ryuk.
—Ah, y ahora me niegas.
Cállate, cállate. Pero no tenía voz para decir nada. No tenía nada tangible de que asirse. Pensaba, luego sería. Pensaba luego existiría. Y ahora Light no era más que un pensamiento.
—Kira, Kira, Kira… lamento mis manzanas aunque lo pasamos bien, ¿no Light?
Light no era más que un pensamiento.
¿Kira, L?
Y en las dos realidades mató personas.
—Yep, eso es lo más hilarante, ¿no?
Cállate. Cállate.
—¿Qué es la realidad, Light?, ¿piensas que puedes despertar?
Y solo hubo oscuridad.
Cuando Light Yagami abrió sus ojos, la luz lo encegueció momentáneamente. Después de cerrarlos por una brevedad y abrirlos de nuevo, pudo apreciar las cuatro paredes blancas junto con el techo y el suelo. Todo blanco, incluso él.
Déjà vu.
Light recordaba sin conciencia tener estos mismos pensamientos, despertar de la misma forma.
Ahora pensaría en el número perfecto con sarcasmo.
Y L entraría minutos después.
Porque él se encontraba en un siquiátrico. Porque había matado a su familia, porque era esquizofrénico, y porque la vida que recordaba tan bien, nunca había pasado.
Déjà vu.
¿Qué es la realidad, Light?
Era imposible que recordara con tanta claridad dos vidas. Era imposible que no sintiera aún vívidamente lo que pasó cuando fue Kira, cuando Near lo acorraló. Pero aquella vida sin cuadernos mortales, sin shinigami también podía sentirla.
Cerró nuevamente los ojos, intentando ahogar las nauseas que le dieron. El sabor ácido de las bilis por su garganta, las arcadas. No. Estaba. Loco.
¿Entonces que?
¿Siempre fue esquizofrenia?
Y tal y como lo había predicho, L caminó hacia él, vestido de doctor, mirándolo seriamente. L se acercó a él con lentitud, soltando sus amarras y agachándose delante de su visión.
Pasaron minutos quizás, ambos esperando a que el otro iniciara la conversación. L suspiró, procediendo a hablar, pero la voz baja de Light le ganó.
—Aún recuerdo. –dijo en tono solemne.
—¿Qué?
Subió sus ojos hasta los del detective agachado frente a él-. Maté a… mi familia. Lo sé.
Porque los Death Notes y shinigami nunca habían existido. Porque cuadernos que matan son imposibles a la racionalidad.
Porque la sangre tibia de Sayu aún estaba tan firme en su tacto.
—Veo, Light-kun. –respondió L en el mismo tono que el menor.
—Quiero, mejorar, L –permitió que sus ojos le demostraran todo al doctor-, quiero que me ayudes. Puedo hacerlo, desperté.
La mirada negra de L, siempre tan inexpresiva, tomó un nuevo brillo que Light no pudo clasificar-. Light-kun, esto… esto lo he esperado por tanto tiempo. ¿Y Kira?
Light negó suavemente con la cabeza, nunca perdiendo el contacto con los ojos de L-, nunca existió. Quiebre mental, ¿no?
—Bien. Siempre has sido tan impredecible, esto es un gran paso Light-kun.
Si. Había matado a su familia. Había empuñado un arma y los había asesinado a sangre fría.
Y en respuesta a sus actos horribles, había… había creado una realidad paralela con sus sueños, con sus ideales en práctica. Una realidad tan perfecta, que terminó muriendo, por ser tan parecida a la realidad.
Pero ahora había despertado, y se curaría, y se sanaría. Y repararía su mente brillante. Y recibiría la amistad de L, de este L que no era su enemigo, que no era un detective.
¿Qué es la realidad?
(Donde estoy despierto.)
Y aún Light, en una parte, podía oír el cacareo de una risa.
Notas de la autora: Pienso que este es el cap más freak del fic xD.
En éste cap no hubieron muchas referencias, pero por si las moscas; los círculos dantescos son los narrados en la Divina Comedia. Y la frase que dice Ryuk "Ser o no ser" está extraída de un monólogo de Hamlet, el original "To be or not to be" es un tanto intraducible al cien por cien, puesto que puede quedar "Ser o no ser" o "Existir o no existir"... así, como la frase de Descartes "Cogito ergo sum" (Pienso luego soy), juega con la ambivalencia de "estar siendo" que no es lo mismo que "exisitiendo".
Y por si tienen dudas por como diablos Light aceptó tan fácilmente su esquizofrenia; uno de los factores fue el déjà vu; muchos pacientes de esta enfermedad o problemas neurálgicos sufren de déjà vu como muestra de algún quiebre mental. así Light lo uso como otro motivo para su posible locura.
Y eso sería, espero sus comentarios D:
