Utopía
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Cuando escuchó las palabras salir de la boca de Light, L sintió una euforia desconocida alcanzarlo. La apatía con la que había vivido siempre, recluyéndose en su soledad, evitando los convencionalismos sociales y dedicándose totalmente a su labor médica había desaparecido cuando encontró a Light Yagami.
Lo intrigaba, aquellos ojos demasiado inteligentes y maduros, ventanas de una mente brillante que podía emparejar (incluso tal vez superar) la suya propia, y la cadencia tonal de su voz, transportando lo que quisiera el adolescente. Si, Light lo intrigaba, su quiebre mental, su esquizofrenia avanzaba, su sicopatía; cada una de las manías que tenía, aquel desprecio cuasi misántropo por el mundo y la megalomanía con la que se representaba en la realidad y en su mundo inventado.
Raro fue, establecer un vínculo tan estrecho con un paciente que en realidad no conocía, con el cual no había mantenido conversaciones por más de dos días. Pero L podía sentir el vínculo, palpable y exótico para una persona tan solitaria como él. Y nada más que de un sicópata que parecía padecer una enfermedad incurable.
Pero cuando sus ojos se encontraban, L podía sentir un escalofrío en su espinazo, una promesa de tiempos mejores, de diálogos inteligentes y mordaces. Y L casi podía sentir también como si ya los hubiera vivido.
Claro que aquello era imposible. Él nunca conoció a un Light Yagami sano, ni siquiera tenía conocimiento de su persona hasta que Wammy le habló de su caso.
Sin embargo, la conexión estaba ahí, fuerte y dura, como si de una cadena se tratase, que los ligaba más allá de los caracteres de doctor y paciente. Y Light lo sabía; la familiaridad con la que le hablaba, con la que se dirigía a él, como si lo conociese, como si lo entendiese…
Extraño, como si hubiese memorias compartidas de las que solo el japonés tenía recuerdos, y él no más que una sombra de ellas. ¿Cuál podría ser la respuesta?, ¿la respuesta racional y lógica?
Habló con Wammy pocos días antes que éste volviera a Inglaterra, unos tres días después de que empezara a tratar a este nuevo Light. Le contó sobre la extraña conexión que sentía con su paciente, como si lo recordara de algo, como si lo conociera más allá de informes y exámenes. Wammy lo miró con aquel semblante calmado y le dijo que simplemente era por la amistad que estaba surgiendo; por la involucración de sentimientos y emociones ajenos hasta ese momento por el joven doctor.
Tal vez Wammy tenía razón, tal vez Light había despertado una parte de él que pensó no existía. Porque L no recordaba mejores momentos que los que había estado viviendo ahora, con alguien a su nivel.
Porque estaba claro, que no podía ser otro cosa.
Light estaba tranquilo. O bien, lo suficientemente tranquilo que se puede estar en su situación.
De a poco, recuerdos de su vida estaban llegando a su memoria, momentos sin factores paranormales, sin irracionalismos. Con su familia, con novias, estudiando.
Y los recuerdos de la otra realidad, con cuadernos asesinos y dioses de la muerte parecían esfumarse frente a los nuevos.
Light podía comprender la razón; el mundo que creó, ya no era más necesario en su psiquis enferma ahora que había aceptado abiertamente lo que hizo. Ahora ya no había más necesidad de recluirse en aquella realidad paralela.
Y quizás, si aún conservara su sentido del humor, Light podría reírse de lo absurdo de su imaginación; ¿cuadernos asesinos?, ¿shinigami?
Sabía de donde había sacado las referencias para crear aquel mundo; los shinigami habían sido historias de su infancia, cuando junto a su madre visitaba los templos sintoístas y los monjes narraban el mundo de los dioses. El cuaderno, bien, podía encontrarlo como una analogía a las listas de muerte, impersonal y efectivo, método simple en el que escribiendo un nombre se ponía al instante precio a aquella vida.
Absurdidad de todos modos. Misa, una modelo que había visto pocos antes del incidente, en una revista de Sayu. Mikami un abogado que trabajaba en el NPA, y a los otros nombres aún estaba buscando su análogo en el mundo real.
Increíble, era como si la mitad de su vida hubiese estado soñando. Todavía le era difícil separar lo que era la realidad de lo que era simplemente una fantasía. Y aún las balas en su cuerpo se sentían tan reales, junto con el pánico que tuvo en los últimos momentos de esa vida.
Había hablado de ello con L, le había contado cada uno de los hechos que vivió ahí, desde que el cuaderno cayó desde el cielo, hasta que Ryuk escribió su nombre. L escuchó atentamente, grabando cada una de sus palabras.
Y era L quien ponía dudas en sus creencias. El hombre que en este mundo era un doctor (brillante) y en su mundo un detective (brillante, también). L, quien entró rápidamente a su fantasía, como su némesis principal, pero que en la realidad vino a conocerlo luego de ya estar dos meses en aquel mundo. ¿Cómo era posible haberse adelantado a caracterizar a un desconocido? , ¿Cómo podía haber una inconsistencia temporal tan grande?
Pero su doctor le había dicho que lo averiguarían, tenían tiempo después de todo. Porque ahora que había admitido la enfermedad, junto con L parecía haber iniciado una amistad muy diferente de la que tuvo en su sueño. Aunque ambos L eran casi idénticos, con manierismos extraños, frases rebuscadas y una molesta actitud cuasi nihilista.
Y esa era la diferencia primordial con el mundo de sus sueños. La soledad. Siempre estuvo solo ahí, manipulando por doquier, paranoico, y tan completamente solo a pesar de tener a su familia. Y ahora, aquí, con su familia muerta por su propia mano, Light no se sentía solo.
La muerte de su familia ya no le pesaba, otro motivo más para pensar en su sicopatía, su conciencia dañada e inhabilitada. Parecía que lo que realmente lo había afectado, había sido el hecho en sí; los cuerpos, la sangre, la muerte.
Tal vez una muestra de su posible mejora era la sensación de empatía que había desarrollado por aquel que en otra realidad había sido su enemigo. Empatía y amistad, un estrecho vinculo que quizás habría existido en otras condiciones en su mundo imaginario.
L era su amigo, eso podía decir. Su doctor y amigo, quien lo ayudaría a mejorar, a no ser más un peligro para la sociedad.
—Jaque mate –dijo L sonriendo ligeramente al hacer su jugada. Light sonrió también, no ocultando su molestia por la derrota.
—Te felicito, fue un buen juego –Light dijo al fin, suspirando y echándose hacia atrás en la silla. L había venido la última semana siempre con algún juego de estrategia, y ese día llevaban dos partidas empatadas.
—Ciertamente, Light-kun –contestó mientras mímicamente guardaba las piezas de marfil, piezas de ajedrez que el propio Wammy le había regalado para su cumpleaños número veintiuno.
— ¿Y bien?
— ¿Y bien qué?
— ¿Te vas? –preguntó Light-, has estado prácticamente todo el día aquí por la última semana.
— ¿Te molesta? –L respondió mirando fijo a Light mientras cerraba finalmente el arca con el ajedrez.
—No –Light dijo con demasiada rapidez para su gusto-, solo era una observación.
L asintió sin decir nada al respecto.
El silencio cayó sobre ellos por un momento, ambos descansando y no haciendo nada en particular.
—No tengo nada más interesante que hacer –L rompió el silencio.
— ¿Más pacientes?
—Eres mi único paciente Light-kun.
—Veo –y Light calló, había deducido con anterioridad que L seguramente no tenía familia; algunas respuestas ambiguas, unas cuantas preguntas, y ya había formado su concepción. Por eso no le extrañaba que el doctor viniera cada día a su habitación, claro que después de tres semanas había notado la rutina en la que habían caído, y de la cual por lo menos él no tenía escapatoria, pero L si-. Así que interesante, ¿no?
—Exacto, Light-kun. Pienso que he hecho claro el porqué eres mi paciente.
Y Light no agregó nada, el doctor metódicamente y con aquella simpleza (y falta de tacto, aún siendo doctor) le había dejado en claro que su sicopatía le fascinaba. Light no había sabido si sentirse halagado o extremadamente ofendido. Bien, ni uno ni lo otro, puesto que él también tenía una morbosa fascinación por el hombre frente a él.
En sus sesiones, a veces casi no había palabra que se escuchara, bastaba con juegos, movimientos o solo miradas para que pudieran comunicarse. Y L estaba seguro de las características de Light, de su sicopatía latente; la manera enfermiza en la que todo sobre él estaba ordenado y como, luego de algunos días, cualquier rastro de culpabilidad por los asesinatos había desaparecido. Al igual que cualquier remordimiento. Light podía recitar sin expresión en su rostro como sostuvo el arma y le voló los sesos a su padre, madre y hermana, sin siquiera arrugar su nariz.
Y aunque aquello horrorizaría a cualquiera, la total falta de humanidad, de emoción en una persona, la total amoralidad era increíblemente fascinante para L. De por si, él era bastante extraño para los cánones de médico, y Light era tan perfecto en su sicopatía, tan perfecto en su imperfección que simplemente le cautivaba.
Quería saber como funcionaba la mente de Light, como los mecanismo encajaban hasta formar la brillantez que era, que corría por su mente, que fue lo que provocó el total colapso para que estallara el potencial sicótico en él. Y quería saber que sentía, si Light lo consideraba un amigo, algo, si Light era realmente capaz de sentir más allá de una actuación.
— ¿Por qué lo hiciste? –preguntó luego de unos minutos.
Light se enderezó en la silla, mirando con duda al doctor-, ¿hacer qué?
— ¿Por qué mataste a tu familia?
Light apretó los labios con firmeza. L siempre soltaba preguntas así, sin importar el contexto. El muy hijo de puta ni siquiera lo preparaba. ¿Por qué mataste a tu familia?, ¿por qué tomaste la pistola y la apuntaste hasta que todo no fuese más que sangre viscosa?-. No sé -, y realmente no sabía.
—Para poder ayudarte, necesito que lo analices, que puedas responder.
—Aburrimiento –la palabra salió de la boca de Light sin siquiera pensarla. Aburrimiento, su madre, su padre y su hermana, cada día como cada noche. Y su vida estaba totalmente planeada, todo tan predecible. Y en el mundo nadie era irremplazable. Y estaba tan podrido. Y en su mundo también todo había sido por aburrimiento, Ryuk, el cuaderno, ser el dios del nuevo mundo, todo.
L guardó silencio, mirando los ojos vacíos de Light. Aburrimiento. Un genio mata a toda su familia por aburrimiento. Se vuelve desquiciado por aburrimiento.
—Aburrimiento –repitió L. Lentamente se paró sin dejar de mirar a Light-, pienso que debes descansar Light-kun. Mañana nos vemos.
Y luego de las palabras el doctor dejó la habitación.
—Kira era un niño, un niño infantil y caprichoso.
— ¿Qué?
—Tenía el poder, su pluma; tenía el poder, el juicio.
—No entiendo…
—Los ojos, los ojos no los pidió, nunca.
— ¡¿Qué?!
La voz, diferente a la última. ¿Una canción?, ¿un poema?
—Nunca tuvo los ojos, su vida era demasiado valiosa.
— ¿Ojos?
—El Dios del Nuevo Mundo. El juicio de la humanidad. Por eso los ojos nunca los pidió, no valían el pacto.
—Kira era un niño, un niño infantil y caprichoso. Quería cambiar el mundo, cambiarlo con tanto afán… pero murió. Y ya nadie lo recuerda, ¿existió alguna vez?
(Kira. Kira. Kira. Kira. ¿Existió alguna vez?, ¿exististe alguna vez?)
—Y murió. Patético. Y ya no es recordado. La trascendencia nunca fue para él. El hombre busca la trascendencia, ¿no?, por eso Kira hizo lo que hizo, ¿no?
—Pero nunca tuvo los ojos. Y murió, solo y abandonado. Una idea finalizada, un desiderátum fracasado.
(Kira. Kira. Kira. )
—¿Eras Kira?, ¿tenías el cuaderno?
(Kira. Kira. Kira…. Espera.
No.
No. Nunca fue Kira. Sabía la verdad. Ya no estaba loco.)
—Kira no existe. Nunca ha existido.
—Tienes razón. Kira no existe…. ¿existes tú?
(¿Exististe tú?
Yo.
Yo.
Existo. Soy. Existo.)
— ¿Y Kira?
—No. Kira no. Él no existe.
—Ay Light-kun. Si tan solo, todo fuese más simple.
(¿Ryuuzaki?)
Light abrió sus ojos con lentitud, respirando entrecortado, sintiendo su latir en la garganta. Tembloroso levantó su mano hasta el pecho, afirmándolo con dureza.
Odiaba aquellos sueños. Lo desesperaban y angustiaban. Lo confundían y ha Light nunca le había gustado estar confundido, no-entender algo. Era inaudita para él esa sensación. Pero estos sueños, estos putos sueños, le provocaban ese repugnante vacío en el estómago, ese malestar mental.
Las voces cambiaban. A veces era Ryuk, el shinigami de su mundo. Otras Misa, la modelo. Y algunas, el propio L. Siempre lo mismo, Kira, Kira, Kira. Cuadernos, y unas preguntas sobre la seguridad de su existencia.
Pero Light estaba ya seguro de la realidad, de lo que era la realidad para él. Y estaba seguro de su existencia, palpable y tangible. Cogito Ergo Sum. Existía, Kira no, no era más que un ente mental, un alter ego en un mundo de fantasía.
… Solo que a veces, era tan difícil. La manera en la que su mente se separaba en escenarios. Y los Y sí, lo volvían loco; ¿y sí todo hubiese sido verdad?, ¿y sí este L con el que tan bien congeniaba no era más que una proyección de su mente, agobiada por la soledad?
Y cuando pensaba aquello, se enojaba, porque era tan estúpido pensar así, porque era tan inútil pensar así. No era posible, simplemente no podía ser. Éste mundo, ésta realidad era mucho más real. Y respiraba y el pecho le dolía, y la voz de L no podía ser una maldita mentira.
Porque además, el aceptar la otra realidad, sería aceptar que estaba aún más loco, inventando ésta realidad. Y no, Light no podía estarlo.
Los ataques sicóticos los recordaba, la manera en que la sangre de sus familiares le había molestado por su repugnancia. Pero no había sentido dolor, no había sentido pérdida. Nada. Estaba vacío. Pero cuando llegó Matsuda… fue como si lo viviera de nuevo, ajeno a todo. Y el dolor, y el olor, y los cuerpos, la vista, la situación lo encegueció, lo último que recordaba era ver negro, y cuando despertó estaba en la habitación, hablando de shinigami y cuadernos de la muerte.
Si, era un desequilibrado mental. Podía aceptarlo. Pero cada vez que soñaba esto, pensaba que quizás, la locura, era algo muy subjetivo…
Notas de la autora: Bien bien, este cap fue bien malito, pero a mi favor –xD- debo decir que tengo el fic más o menos planeado. Recordar que es angst, y viene mucha mucha angst, junto con algunas locuras y bien… xDD.
Lo siento por la demora, pero tuve algunos bloqueos desgraciados, además de un intentó de plagio xD... y haciendo publicidad barata, les digo que deben visitar http : / / community. / ship (guión bajo) manifiesto / una comu de ensayos sobre pairing D, escribí uno sobre el L/Light/L :giña:
Y esas serían mis notas... agregar que Desiderátum es una palabra latina que significa culminación desde el punto de vista de propósito.
