Título: Utopía
Rating: T
Genre: Romance, angst.
Spoiler: todo el manganime.
Pairing: LxLightxL
Disclaimer: Death Note no me pertenece, es propiedad del dúo dinámico Tsugumi Ohba y Takeshi Obata. El gran anime es de Madhouse.
La habitación era espartana, cuatro paredes blancas, una pequeña ventana en el lado superior derecho, del suficiente tamaño como para que entrara un poco de luz y aire, aún cuando el cuarto poseía sistema acondicionado. La cama de Light no era pequeña, pero a L le parecía de cualquier modo incómoda, sentado en el sillón que había traído específicamente al cuarto del joven. El aludido se encontraba tumbado sobre la cama, las amarras estaban sueltas en la ocasión y Light simplemente se encontraba con el rostro hacia el techo, como si fuese lo más interesante del mundo.
Pero bueno, Light no tenía ojos así que no era como si L pudiese saber que es lo que veía detrás de sus deformes párpados.
—Nunca hice el trato —murmuró Light, como si retomara una conversación olvidada. L lo miró inexpresivo, después de todo no era la primera vez que Light le dijese aquello—. Y por eso decidiste reconstruirte el rostro ¿no, Light-kun? Porque nunca hiciste el bendito trato.
—No entiendes —continuó Light con cierta molestia, girando el cuerpo hacia donde escuchó la voz del doctor—, en mi primera memoria de aquel jodido mundo, yo nunca hice el trato. Pero luego, cuando comenzaron los sueños, me ví aceptando la propuesta del shinigami. No negaré que me salí un poco de mis casillas con aquella información.
—Intentaste sacarte los ojos Light-kun, mientras solo lograbas reír con desquicio —L le respondió con ligera sorna.
Light lo ignoró, prosiguiendo—, y según lo que me has comentado, también has visto diferentes versiones de los hechos ¿no? Como esa en donde también utilizas el cuaderno.
L lo pensó. Recordó haber soñado con los acontecimientos, una y otra vez, en donde siempre por un mínimo detalle, el final cambiaría, dándole el triunfo al asesino de masas o al detective. Recordaba tan bien decirle a Watari que buscara una nación dispuesta a probar la efectividad del arma como recordaba su último suspiro viendo la mueca maquiavélica de Light, como recordaba aquella pelea en donde habían terminado golpeandose con labios y dientes, buscando al vencedor.
Podía intuir lo que Light intentaba decir, el hecho de que no hubiese en sí una realidad concreta, si no que cientos de variables que convergían en diversas realidades de las cuales ellos terminaban siendo testigos a través de sus memorias y sueños.
—Lo que trato de decirte —volvió hablar Light, sacándolo de sus pensamientos—, es que estamos no solo reviviendo una y otra vez lo que ocurrió, si no que estamos reviviendo todas las malditas probables realidades que hay de esos hechos.
—Tienes razón —contestó finalmente L.
Ahora que estamos de acuerdo —siguió el menor—, debo decirte mi teoría. Creo que podemos controlar esto y manipularlo a nuestra ventaja.
L se levantó del sillón, acercándose a la cama de Light, mirándolo a la cara. La perfecta simetría que solía ser el rostro del hijo mayor de Soichiro Yagami, era ahora una perfecta asimetría, dejándolo como una extraña versión del hombre que había sido—. ¿Qué es lo que dices?
—Tenemos los sueños L, y tenemos nuestras memorias —dijo Light indicando con sus manos—, somos unos genios y ya hemos pasado bastante tiempo lamentándonos de esta situación. No negaré que he perdido bastante los estribos desde que esto comenzó. Pero entre nosotros, podemos volver esta condena a nuestro favor, y recuperar el control de nuestras vidas.
—No lo sé Light-kun —suspiró L con cinismo—, fue tu primera idea la que nos trajo aquí, intentando utilizar un cuaderno para limpiar el mundo de maldad. No tengo mucha confianza en lo que propongas.
Ahora fue el turno de Light de suspirar con molestia—, tienes razón L, no lo negaré. Pero a estas alturas solo somos nosotros dos quienes tienen alguna conciencia de lo que está pasando, o lo planeamos juntos o simplemente tendremos que aceptar este patético destino. ¿Acaso me odias lo suficiente como para arriesgarte de ese modo?
—Nunca he dicho que te odio – le respondió con simpleza L –, me molestas y me frustras y eres la única persona que me ha hecho salir de mis casillas. Pero no te odio.
—Todo lo que te he dicho y has decidido responder eso —contestó el joven, decidiendo ignorar las entrelíneas de la respuesta del otro.
—Dime tu idea.
—Tenemos que lograr control de los otros yo, si pudimos cambiar esta realidad al recordar nuestras memorias, es quizás posible el que podamos cambiar las realidades paralelas —dijo con triunfo—, y de ese modo, podremos decidir que cosa en específico alterar hasta toparnos con una realidad acorde a nuestros gusto.
Es una idea posible —contestó L—, salvo el detalle de que aún cuando encontremos una realidad acorde a nuestros gustos, de ella saldrán otras.
—¡Claro Ryuuzaki! —dijo Light, retomando el apodo—, pero ya habremos visto que lo podemos lograr y lo volveremos hacer. Es la eternidad L, somos una existencia continúa y mientras no lo somos, la creamos.
L ponderó en lo dicho por el joven Yagami. La idea se veía plausible, y al fin y al cabo no tenían nada que perder— ¿Y cómo se supone que controlaremos nuestros sueños?
—Yo he dado pie a la idea —respondió Light con una enigmática sonrisa—, encárgate de ver aquello.
L simplemente suspiró.
Otro aburrido día.
La maldita monotonía del cada día está agobiándolo, y aún siquiera lleva veinte años existiendo. Es una maldita condena, piensa Light Yagami, joven prodigio de Japón, es como si fuesemos autómatas que solo saben repetir la misma existencia.
Repetir la existencia pero repitiendo los peores caminos que nacen de ella. No por algo el mundo se estaba pudriendo, la decadencia moral de la sociedad moderna dejaba tanto que desear como el sistema de justicia mundial.
Light suspira mirando por la ventana, dejando a la voz del profesor dilatarse entre sus pensamientos.
Un cuaderno negro cae desde el cielo.
—Lo más probable es que sea nuestro subconsciente el que esté cambiando los hechos —habló L en esta ocasión, sentado en su sillón, el cual había puesto paralelo a la cama del joven Yagami—, recuenta los sueños que has tenido, en cada uno de ellos lo que ha cambiado ha sido espefícicamente para aventajarte de algún modo, como si fuese algo que ahora, en retrospectiva, te has dado cuenta que debiste hacer o que quisite hacer.
Light decidió no responder, acomodándose en la cama de forma ladeada, apoyando su cabeza en la almohada. ¿Podría ser verdad lo que decía L? Más de una vez pensó que si hubiese hecho el trato de los ojos con Ryuk, se hubiese evitado la batalla contra L, o años después en la batalla con Near y Mello, pensaría que el sacrificio de la mitad de su expectativa de vida le hubiese aún dejado vivir más años de los que tuvo al final.
Y la confesión. Era uno de los momentos que con mayor claridad recordaba, cuando ahí en el helicóptero, sus recuerdos habían sido devueltos dandóle la clara victoria, la vista de su triunfo sobre el detective. Pero aún aquella rebelde parte de sí que había intentado cazarse a sí mismo mientras aún no sabía la verdad, la que estaba segura de haber sido inocente y víctima del asesino; había dudado. Pero Light la había ahogado, demasiadas cosas estaban en juego, demasiados sacrificios se habían hecho como para tener un llanto moral. Y había seguido con el plan, como siempre. Sin embargo, con el tiempo, cuando aún ni Near ni Mello estaban en vista, más de una vez se preguntó que si, ¿que si hubiese decidido seguir sin sus recuerdos? Y luego, cuando la paranoia era su sombra, cuando todo se desmoronaba, también se preguntó que hubiese pasado en caso de haber confesado.
Y L, ahora y aquí, L quien querría haber ocupado el cuaderno, haber comprobado cada una de sus reglas hasta encontrar la falla en el patrón y descubrirlo. L quien lo hubiese odiado si él hubiese decidido confesar, por quitarle su victoria. L a quien tanto extrañaría en los años siguientes, detestándolo y admirándolo, ofendiéndose en su honor de aquellas copias que terminaron por hacerlo caer.
¿Podría haber sacrificado su utopía por un simple detective? ¿Podría haber sacrificado sus sueños de trascender por una amistad?
—¿Qué opinas, Light-kun? —la voz interrumpió su cadena de pensamientos. Giró su rostro hacia la fuente del sonido, imaginándose la típica cara del doctor, sus grandes ojos oscuros y aquella molesta expresión de apatía que siempre portaba. Claro que Light era un experto en leer a L, y aún sin su vista podía saber que el hombre estaba ligeramente molesto al ser ignorado.
—Opino que estás en lo correcto, Ryuuzaki. Tenemos que hacer conscientes nuestros deseos subconscientes para poder lograr manipular nuestras memorias.
—Claramente. Y lo ideal sería, que pudiesemos compartir el recuerdo.
Light frunció el entrecejo—, ¿cómo?
—No sacaremos nada con crear el doble de realidades entre los dos, lo único que logramos es duplicar las posiblidades. Debemos lograr la creación de memorias compartidas. Si tienes una en donde confiesas, yo tendré una en donde te ejecuto.
—Gracias.
—No hay de qué.
Saltando el macabro humor de L, era una buena idea.
Notas de la Autora: Lo siento, lo siento, lo siento tanto por tanta demora. The real life se comió mi tiempo el 2010 sin dejarme nada de nada con que seguir mi ñoñismo por estos lares. Eso y un gigantesco blockeo de inspiración que me impedía seguir la historia; sabía donde quería llegar, pero cada vez que pensaba en cómo llegar, un gigantesco monolito de piedra como el de 2001 caía sobre el camino. Pero finalmente, ha logrado terminar el nuevo capítulo.
Intentaré con toda mi voluntad tener el próximo capítulo pronto, por lo menos sacándolo mensualmente, porque no abandonaré la historia. Me parte el corazón cuando veo historias que me encantan y que han sido dejadas sin terminar por los autores, así que no me convertiré en una de esos.
También trataré de ponerme al día con los reviews, que ustedes como son un amor, me han mostrado un montón de lealtad que no me merezco, así que los contestaré, aún esos que tienen más de un año :B
Espero que hayan disfrutado del capítulo :3
