Hola a todas! Ya casi llegó el día en que volvemos a verlos, xd! Y un día después de lo que esperaba acá estoy con la parte final de este two shot. Por culpa de un horrible dolor de muelas complicado con una infección me demoré un día más y, aunque no estoy segura del resultado final *_* aquí les dejo lo que sigue (Para Always deberán tenerme unos días más de paciencia, sorry)

Como siempre y antes de publicar les agradezco de corazón los reviews a:

Casammy: Deseamos lo mismo con respecto al despertar de nuestro niño y espero que al menos un abrazo de oso nos muestren estos escritores dewksdfjdfdjkdjksfkj! En fin, confiando en eso espero con ansiedad el capi y espero que te guste como termina este two shot, Besotes!

Patriwinchester: Oia!¿También te he sacado lagrimillas con esta historia? *_* Me alegro que compartas la idea del abrazo (aunque se lo quieras dar vos, jajajaj) Besos y espero te guste lo que sigue!

Atenea: ¡No recibo cuentas médicas, xd! Jajajaja. Me alegro que te haya endulzado, espero que recibas lo mismo en tu corazón con esta última parte. Abrazos!

Inugami: También me has dejado sin palabras. De verdad lo que has transmitido en tu mensaje me llegó al alma, me emocionó saber que pude llegarte tanto y tus halagos me hicieron sentir que el haber retomado esta afición que tenía desde chica no ha sido en vano.

Amé tu reflexión sobre ellos y la unión que hiciste con palabras que usé en mi fic. Creo que ambas pensamos muy parecido así que con más razón tus palabras finales me llegaron al corazón. Desde luego eres mi amiga y para ti también es mi abrazo de oso de todo corazón! *_* Besos

Selene: Gracias hermanita por todo tu apoyo y sabés que sin tus palabras de aliento y emoción al soportar mis spoilers previos a la publicación hacen que siga con esta afición (ya cercana a la obsesión) de escribir. Quizás si me sigues entusiasmando así puedan salir más y más historias de mi maquiavélica cabecita,jajajajaj! Besos y tkm!

Ahora si el esperado final…

SUPERNATURAL

…-¡Sammy!-exclamó con fuerza mirándolo esperanzado-¿Escuchaste eso? ¡Sam!-repitió nuevamente el nombre de su hermano esperando anhelante que se repitiera el aparente cambio en su estado, aún desconcertado por la extraña coincidencia con el recuerdo que hasta hace unos minutos llenara su memoria con esas cálidas añoranzas…

SUPERNATURAL

Consternado, pero sumamente ansioso, sintió bajo su mano como un nuevo estampido en el cielo tormentoso aumentó los latidos en el corazón de su joven hermano. Apenas podía creer en la coincidencia que en ese momento estaba atravesando y como el recuerdo del pequeño asustado por la tormenta parecía repetirse tantos años después.

Y, aunque Sammy no gritara su nombre clamando por tenerlo a su lado, la sensación de que su hermano necesitaba la seguridad que él podía darle para regresar de esa oscuridad en la que estaba perdido se instaló con fuerza en su pecho, estremeciendo su alma, agarrotando su garganta con un nudo de emoción que pugnaba por desatarse para caer en brillantes lágrimas.

-¡Sam! ¡No te asustes, estoy aquí!-le dijo con vehemencia mientras apartaba la mano de su pecho para apoyarla en su cuello. Entusiasmado por el aumento en el flujo sanguíneo, al que sentía cosquillear bajo sus dedos, continuó hablándole como si el tiempo hubiera retrocedido por un acto de magia o por uno de los viajes al pasado con Castiel y ante él tuviera al niñito que pensaba que el cielo se iba a caer-¿Recuerdas que te prometí que nunca te dejaría solo Sammy? Fue una promesa seria, te lo aseguro-agregó conmovido ante un nuevo cambio en sus latidos que modificó esta vez la apenas detectable respiración del menor, lo que llenó de esperanza el alma del rubio que, elevando los ojos hacia la ventana, miró el pedacito de cielo tormentoso y murmuró-¡Gracias a Dios o a quien sea que haya enviado esta tormenta!-volviendo a dirigir toda su atención hacia su hermano continuó hablándole más que decidido a atraerlo hacia sus brazos desde la oscuridad que lo había atrapado sintiendo su propio corazón palpitar intensamente por la tensa espera a la que estaba sometido sintiéndose él también un prisionero sin jaula hasta que su Sam, el verdadero, regresara a su lado-Sé que a veces rompí esa promesa Sammy, sé que hubo ocasiones en las que te dejé solo y sufriste-dijo intentando que las lágrimas que tal pensamiento le causaran no opacaran la firmeza de sus palabras-Pero ahora será diferente hermanito, lo sé, todo eso ya pasó, ahora estoy aquí y no dejaré que nada malo te pase-esas últimas palabras dichas con la intensidad y la convicción que le daba el amor que por él sentía y la esperanza de recuperarlo estaban teñidas por el amargo dolor del miedo que le causara que ese pequeño indicio de recuperación que percibiera se desvaneciera tal como el sol desaparece en el horizonte para dejar sólo oscuridad.

Y,casi sin darse cuenta, lo que dijera en ese momento trajo a su memoria un recuerdo que el paso del tiempo casi había difuminado en la distancia

-Seguramente no recuerdas la primera vez que te prometí que siempre estaría aquí para ti-agregó luego de que su mirada perdida en las neblinas de su infancia diera paso a una leve sonrisa que el hilvanar sucesos del pasado le ocasionara-Eras muy pequeño, casi un bebé cuando esa tormenta te asustó tanto, pero quizás si recuerdes la segunda vez que te lo prometí porque ese temor que hizo que te hiciera esa promesa lo llevaste contigo muchos años-le dijo mientras acariciaba de nuevo sus cabellos castaños como solía hacer para despertarlo o para calmarlo.

Flashback

-¿De verdad vamos a ir a la feria Deannie?-preguntó con los ojitos más cargados de ilusión y de alegría que el pecoso niño de nueve años hubiera visto nunca.

-Si Sammy-contestó por enésima vez con toda la paciencia que el cuidar a su pequeño hermano desde que era un bebé le había dado-En cuanto vuelva papá iremos un rato. Vamos, come tus cereales que la feria no va a irse a ningún lado-agregó sonriente mientras contenía las ganas que le estaban dando de pellizcar las mejillas de su adorable hermano "Si parezco una nenita jugando con su muñeco nuevo" se dijo con un suspiro volteando sus ojos al techo en un gesto resignado que intentaba ocultar bajo esa máscara de orgullo lo mucho que amaba a ese pequeñito de ojos tan expresivos que lo seguía a sol y sombra siempre con una sonrisa en sus labios.

Habían pasado apenas un par de horas cuando al fin llegaron. Sammy era un manojo deenergía que dando saltitos de alegría devoraba con la mirada las titilantes luces multicolores, los grandes peluches premios a la puntería o habilidad de quienes ahí jugaban y los juegos vertiginosos que pasaban raudos aturdiendo con sus ruidos metálicos ocultos detrás de los gritos de quienes ahí jugaban.

El menor de la familia caminaba aferrado con fuerza de la mano de su hermano que no podía dejar de sonreír ante tamaño entusiasmo pero, en un momento dado, tal energía y curiosidad por todo lo que lo rodeaba se vio interrumpido y el agarre del pequeño Sam de repente se había aflojado, quedándose el niño muy quieto, ahogando un sonido de exclamación que no le fue indiferente a su atento hermano mayor que enseguida se había dado cuenta de que algo había cambiado.

Y, aunque en ese momento el pecoso estuviera muy entretenido disfrutando como su padre hacía gala de su infalible puntería y derribaba cuanto patito de latón pasaba delante suyo ante la agria expresión del encargado que ya se imaginaba entregando no uno sino varios premios, igual se había percatado del cambio en la actitud de su pequeño hermano.

-¿Sammy? ¿Qué te pasa?-preguntó Dean de inmediato inclinándose para mirar de frente al castaño. La expresión sorprendida, los brillantes ojos enormes mirando un punto fijo más allá del espacio que compartían, la boquita entreabierta en un gesto que él tan bien conocía y que indicaba que su curioso hermanito iba a comenzar con su cataratas de preguntas, enseguida le causaron una sonrisa que iluminara mucho más el brillo de sus ojos verdes que, desde que viera al chiquillo disfrutar tanto con la visita a la feria, no dejaban de brillarle con intensidad-¿Qué estás mirando?-agregó luego ante el silencio extasiado en el que se encontraba el pequeño niño, quien, en respuesta a el interés de su hermano, extendió un brazo señalando mientras que con el otro tironeó la mano con la que Dean lo sujetaba para inclinarlo cerca suyo y poder susurrarle al oído

-¡Mira Deannie! ¡Ahí! ¡Atraparon unas nubes extrañas!-le dijo asombrado pero al mismo tiempo su ceño fruncido le indicaron al niño rubio que el pequeño seguramente estaba pensando como eso había sido posible gracias a su incipiente capacidad para analizar cada cosa que se le ponía enfrente-Lo extraño es que son rosas-agregó casi para si quizás en respuesta a sus pensamientos-¿Tú has visto alguna vez nubes rosas De?-le preguntó luego mirándolo a los ojos con una expresión tan inocente que Dean sintió como su interior se llenaba con una calidez que le recorriera el cuerpo enterneciendo hasta lo más hondo de su alma. Por lo que, intentando disimular las enormes ganas que en ese momento le dieran de estrecharlo en un abrazo, se contentó con revolverle el largo cabello castaño mientras intentaba no reírse de la ocurrencia de su hermano para que el pequeño no se sintiera dolido. Últimamente, desde que había cumplido cinco años, no le gustaba que se tomaran a gracia, tanto él como John, todas las dudas que su incansable mente investigadora de su entorno había comenzado a volcar en miles de preguntas. .

-Hermanito, no son nubes-le dijo finalmente después de observarlo un rato sin poder ocultar una sonrisa a la que el pequeño recibió con el ceño fruncido aún más todavía-Son copos de azúcar, es una golosina Sammy-agregó ante la inquisitiva mirada que le lanzó el menor.

-No te burles Dean-le dijo serio-¿Cómo puede ser azúcar si el azúcar es blanca? ¡Y además tiene granitos y eso no!-afirmó convencido señalando otra vez el puesto lleno de algodonosas golosinas que estaba a unos diez metros de la familia Winchester, justo al lado de una grantienda de telas coloridas, llena de globos y decorada con guirnaldas desde donde se escapaban las risas y gritos bulliciosos de muchos niños.

-Ven conmigo Sammy, voy a llevarte a que veas como se hacen esas "nubes"-le dijo divertido mientras tocando un brazo de su padre le llamó la atención sin que éste se distrajera un minuto de cada pato amarillo que pasaba enfrente suyo.

-¿Qué pasa Dean?-le preguntó de inmediato.

-Voy a llevar a Sammy a ver los copos de azúcar. Lado sur, seis en punto-le informó en voz baja para no distraer a su padre mientras que, con una sonrisa de orgullo, miraba como la mandíbula del encargado descendía más por cada pato que él derribaba.

-Está bien-le respondió satisfecho con las indicaciones que su hijo mayor le diera las que le confirmaban que el pecoso era un gran alumno en sus entrenamientos militares-No te despegues de Sammy-agregó luego en una clara orden bajo su grave tono de voz.

-No señor- respondió el niño y, dando media vuelta, comenzó a caminar llevando al menor hacia el puesto de golosinas.

Al llegar junto a la máquina circular el mayor se agachó junto a Sammy, que se estiraba en puntillas tratando de ver el interior de tan extraño aparato y lo levantó en sus brazos.

-¿Ves Sammy?-le dijo consiguiendo la inmediata atención del niño quien escuchó a su hermano quien, satisfecho de poder ser quien lo guiara en el camino de sus dudas, le explicó-La señora pone azúcar ahí, le pone algo para que sea rosa o de otros colores y cuando se calienta y se derrite enciende la máquina redonda esta que al girar hace el resto ¿Entendiste?-preguntó mientras lo bajaba para volver a dejarlo en el suelo "Este enano está creciendo cada vez más"-pensó resoplando por el esfuerzo.

-¡Ah! ¡Oh!-exclamó el chiquillo asombrado mientras observaba el proceso.

La vendedora se percató enseguida de la sorpresa del pequeño de cabellos castaños y, enternecida por esos ojos verdes azulados tan llenos de admiración y dulzura al contemplar a su hermano en el momento que éste le explicaba enseguida se acercó a observarlos. Los dos eran tan lindos que no pudo menos que prestar atención a lo que hacían y la forma tierna y protectora con la que el mayor trataba a su hermanito conmovió inmediatamente su corazón de madre.

-¿Quieres uno cariño?-le dijo a Sam con una sonrisa. El pequeño miró a su hermano ilusionado pero en el acto retrocedió un paso y se guareció detrás de él con una tímida expresión a la que Dean respondió rodeándolo con un brazo en actitud protectora.

-Gracias señora, pero no tenemos dinero-le respondió al tiempo que intentaba dar media vuelta y volver con su padre. Ella se dio cuenta que los niños desconfiaban pero no quería se asustaran y sobre todo que el pequeño se fuera sin ese copo de azúcar al que miraba con admiración y anhelo.

-No te vayas todavía-le pidió levantando la mano- Quizás tenga una solución a tu problema y puedas darle a tu hermanito el copo de azúcar que tanto quiere-le dijo dulcemente y la sonrisa franca de la joven mujer hizo dudar a Dean quien se detuvo dispuesto a escucharla.

-¿Qué solución sería esa señora?-le preguntó con interés, más que nada porque deseaba darle ese gusto al pequeño que escuchaba atento mirándolos a los dos con esa expresión que su hermano había bautizado como ojos de cachorro perdido.

-Mira, si me ayudas a juntar estas monedas que hace unos minutos se me cayeron puedes llevarte un copo ¿Te parece? Sería un favor por otro favor y este pequeño se iría contento. Y tú también me imagino ¿O me equivoco?-concluyó con una sonrisa a la que el pecoso respondió con otra mientras movía la cabeza en señal de asentimiento pero, antes de juntar las monedas que estaban bajo el la máquina, miró al castaño y le dijo

-No te muevas de aquí Sammy, estoy cerca de ti pero no puedo tenerte de la mano ¿Entiendes?

-Si entiendo pero ¿Quieres que te ayude, De?-le contestó el chiquillo.

-No hace falta, lo haré más rápido solo, pero igualmente gracias-le respondió palmeando el hombro de su hermano y dirigiéndose a la mujer agregó-Gracias señora, enseguida tendrá sus monedas.

No hacía ni un minuto que el pecoso estaba juntándolas con rapidez y habilidad, sin perder de vista los pies de su pequeño hermano que veía desde su incómoda posición , cuando desde la tienda que estaba cerca de ellos salió un grupo numeroso de niños bulliciosos que corrieron enseguida hacia el puesto de venta donde ellos estaban. De inmediato, alarmado, el mayor de los hermanos Winchester se levantó velozmente para encontrarse con muchos chicos y varios padres solicitando ansiosos las algodonosas golosinas. Preocupado, recorrió con la mirada cada persona que estaba en el puesto de ventas y su corazón comenzó a palpitar frenético cuando no encontró a su hermanito en donde lo había dejado.

-¿Sammy? ¡Sam! ¿Dónde estás?-nervioso y agitado comenzó a buscar al niño entre las personas que lo miraban desconcertados ante la desesperación que el pecoso demostraba. Algunos, intentando detenerlo para preguntarle que le pasaba y a quien buscaba, no eran escuchados por Dean quien no cejaba en su búsqueda ya dispuesto a salir corriendo a buscar a su padre quien no se había percatado del momento desesperante que estaba pasando el mayor de sus hijos.

Para Dean fueron los cinco minutos más largos de su vida, las lágrimas ya pugnaban por escaparse de sus ojos y los golpes de su corazón retumbaban en sus oídos.

No podía dejar de pensar que todo era culpa suya, que no debería haberse apartado del pequeño ni un segundo, que si no volvía a verlo no iba a poder soportarlo. Y fue en esos minutos angustiosos cuando, a pesar del bullicioso entorno lleno de risas, voces y gritos, reconoció la voz asustada de suhermanito llamándolo.

De inmediato, sus sentidos protectores dispararon la adrenalina en sus venas y guiado por sus instintos corrió hacia la tienda desde donde estaba seguro había escuchado la voz de su pequeño hermano. A toda velocidad entró al lugar y, aunque ver al niño alivió un poco el miedo que había pasado, encontrarlo llorando desesperado, sus ojitos aterrados mirando espantado a la blanca mano enguantada de un payaso de peluca amarilla y traje rojo que lo sujetaba al parecer intentando calmarlo y el escucharlo llamándolo entre sollozos entrecortados hizo que el rubio sintiera como su enojo crecía al mismo tiempo que su preocupación.

-¡Suelta a mi hermanito! ¡Ahora!-gritó Dean de inmediato mientras corría a su lado para tomar al niño en sus brazos quien se aferró a su cuello desesperado, sus lágrimas mojando la piel de su hermano mayor no dejaba de temblar a pesar de que él lo estrechó con fuerza acariciando su espalda en un intento de calmarlo mientras miraba furioso al payaso que intentaba explicar que lo había encontrado solo en la puerta de la tienda y que nada más estaba preguntándole donde estaban sus padres.

En ese momento llegó a la carrera John quien, preocupado por la demora de los niños fue atraído por el bullicio que se generó alrededor del lugar donde habían ido sus hijos y, encontrándose con esa escena en la que un Dean enojado protegía en sus brazos a su hijo menor que lloraba asustado, sobresaltó su corazón.

Mientras su padre comenzó a discutir con el afligido payaso quien, consternado por la situación solo atinaba a balbucear entrecortadas disculpas, el pecoso intentaba calmar a su asustado hermanito quien no dejaba de sollozar aferrándose con fuerza a su cuello.

-¡Cálmate Sammy! Ya estoy aquí, no te asustes-le pidió el pecoso preocupado por la angustia y el susto que hacía que el niño respirara agitado en medio de sollozos ahogados-¡Vamos pequeño, tranquilo!-repitió mientras que en círculos suaves acariciaba la espalda del castaño mientras lo acunaba en sus brazos- Me asustaste mucho cuando no te encontré pero ya estamos juntos Sammy. No voy a dejar que nada te pase, te lo aseguro.

En ese momento el niño lo miró directo a los ojos, su mirada llena de brillantes lágrimas encontró un breve momento de calma por lo que, parpadeando lentamente, se secó las gotitas que caían descontroladas con su pequeño puño cerrado y le dijo en un susurro entrecortado por el llanto

-Yo no…quiero…no quiero…lo sien...to

-¿Qué no quieres Sammy? Ya pasó todo, no llores más por favor… Shh, shh, cálmate-lo consoló el rubio deseando salir lo más rápido posible de esa maldita feria y, más que nada, alejarse de ese horrible payaso que había asustado tanto a su pequeño hermano.

-No quiero que…me separen de…ti-respondió el niño abrazándose nuevamente al cuello de Dean quien, al escucharlo, sintió como su interior se conmovía ante esas palabras.

Sin que ya nada le importara de su entorno toda su atención se volcó en el pequeño que sostenía en su regazo y, tomando su carita entre sus manos, le limpió las lágrimas que caían impiadosas y con la voz más segura y firme que pudo poner a pesar del nudo de emoción que agarrotabasu garganta le dijo

-Sammy, escúchame bien. Nunca pero nunca voy a permitir que nos separen y siempre, pase lo que pase, voy a estar aquí para ti-la calidez de sus palabras hicieron que el pequeño dejara de llorar para mirarlo ilusionado, un brillo de esperanza se asomó en sus verdes ojos estremeciendo a Dean quien se daba cuenta hasta que punto el chiquillo confiaba en la seguridad que le daba saber que él siempre estaría ahí entregándole todo lo que el destino les negara al arrancarles en ese fuego maldito a aquella mamá que tanto los amara-Te lo prometo hermanito. Palabra de hermano mayor-afirmó mientras que levantándolo en sus brazos lo llevó fuera de ese lugar ajeno a todos los que lo rodeaban, sólo pensando en calmar a su pequeño hermano el cual se aferró a su cuello con un suspiro profundo y, acurrucándose bajo su mentón, cerró los ojos dejando que la seguridad que le transmitiera su hermano se propagara como una manta cálida que lo envolvió lejos de cada pena o peligro que a su lado se acercara.

Fin del flashback

-…Palabra de hermano mayor…-repitió Dean quien, todavía inmerso en la ensoñación de su recuerdo, miraba sin ver la oscura noche que se asomaba por la pequeña ventana pero, con su mano aún apoyada en su hermano sintió como la lenta respiración del joven entraba en una inesperada agitación que hizo que, con el corazón sobrecogido de ansiedad, mirara inmediatamente el rostro de Sam que frunció el ceño en un gesto de dolor y por primera vez en mucho tiempo dejó oír su voz

-No…no…déjame…Dean…quiero a…Dean-murmuró, su tono enronquecido lleno de miedo y dolor conmovió casi tanto al rubio como las palabras que apenas escuchara.

Todo fue tan abrumador y confuso al mismo tiempo que los pensamientos del mayor se arremolinaron en un caótico torbellino

…"¿Qué le pasaba?"…

…"¿Estaría soñando con las pesadillas vividas en el infierno clamando desesperado por una ayuda, su ayuda, que no iba a recibir?"…

…"¿Podía ser nuevamente una coincidencia y así como los atronadores sonidos de la tormenta cercana su reciente recuerdo lo uniera a su hermano?"…

Con Sam todo era posible, teniendo en cuenta esas habilidades psíquicas que nunca terminaron por conocer del todo. Ese último pensamiento estremeció aún más el alma del cazador quien nunca pudo aceptar completamente las habilidades del chico al recordarle que estas provenían de esa sangre de demonio que aún no sabía si seguía bombeando en sus venas.

Pero, aunque ese pensamiento intentó opacar la emoción que sintiera al escucharlo de nuevo, la ansiedad por recuperar al hermanito que buscaba siempre su aprobación, su apoyo en todo lo que hizo se hizo un lugar más grande en su pecho.

Necesitaba recuperar a ese hermano pequeño que puso todo su corazón para hacer lo que consideraba correcto, aún en contra de los hilos del destino que se empeñaban en rodearlo con demoníaco veneno, atrayéndolo hacia caminos equivocados, susurrándole mentiras para manipularlo en sus horas más débiles que Dean sabía que habían sido los meses que él estuvo en el Infierno.

Todos esos pensamientos y esos recientes recuerdos hicieron que el mayor de los Winchester sólo deseara protegerlo de nuevo por lo que tomándolo de los hombros lo levantó para apoyar su cabeza bajo su cuello, sosteniéndolo con firmeza mientras trazaba círculos calmantes en su espalda tensa

-Estoy aquí Sammy, estás a salvo, te lo aseguro-le dijo ansioso ante el creciente pánico que comenzó a agitar el cuerpo de su hermano y, sintiendo el corazón del chico latiendo junto a su pecho en frenético palpitar, le repitió con más fuerza- ¡Sammy! ¡Soy Dean, estás conmigo, estás a salvo! ¡Abre los ojos para mi por favor!-las lágrimas quemándole por dentro se negaban a salir. Tenía que ser fuerte por él, para él, no dejaría que la duda de que el chico que estaba abrazando no fuera completamente su hermano lo apartara de lo que mejor sabía hacer y que amaba más que a ninguna otra cosa. Ser hermano mayor era su vida y sólo con él, no con ese desconocido de fría expresión, todo tendría sentido otra vez-Sam, Sammy-murmuró de nuevo incapaz de decir algo más en cuanto los brazos de su hermano lo empujaron con fuerza apartándose de él y viera como el castaño abría los ojos sobresaltado, recorriendo todo con desenfocada mirada hasta que encontró la brumosa silueta de su hermano mayor quien, con expectante ansiedad, lo sujetaba de los hombros mirándolo atentamente.

-¿De…Dean?-su voz gruesa y ronca no denotaba otra cosa que confusión pero fue cuando el rubio miró esos ojos color avellana que su interior se llenó de un calor tan intenso que llenó su mirada de ardientes lágrimas.

Realmente y, por primera vez en mucho tiempo, encontró algo ahí. Miedo, dolor, esperanza, amor. Emociones que creía nunca más iba a volver a ver en el rostro de su hermano.

Un año sin verlo, meses estando al lado de quien era la sombra oscura del hermanito que él amara con toda su alma casi habían acabado con las fuerzas que le quedaban pero ahora, teniéndolo enfrente otra vez, se dio cuenta de que todo lo que hiciera para conseguir que su alma regresara no había sido en vano.

Sintiendo que podía respirar por primera vez desde ese fatídico día en que lo escuchara decir si a Lucifer, sintiendo como un gran peso salía de sus hombros, una sensación casi perdida recorrió sus venas hasta cubrir su piel como una cálida manta en la que podría aliviar sus penas

-Sammy-fue lo único que pudo decir antes que las lágrimas comenzaran a caer.

Dean atrajo nuevamente al castaño en un abrazo que el menor devolvió tímidamente, aún confundido, sintiendo como si no estuviera acostumbrado a estar dentro de su cuerpo cerró los ojos dejándose llevar por la seguridad casi olvidada que le provocaban esos brazos fuertes que lo rodeaban. Escuchando los fuertes latidos del corazón de quien lo sujetaba algo en su interior le gritó que había oído cientos de veces el mismo ritmo en las noches oscuras en las que sus pesadillas lo despertaran y que era el mismo ritmo que lo arrullaba cuando siendo un niño estaba dormido en el asiento trasero del Impala.

-¿Estás bien…Dean? ¿Qué me…pasó?-pudo decir con voz trémula mientras se apartaba

Sonando mucho más joven y vulnerable que lo que era miró a su hermano con la expresión más hermosa en esos ojos de cachorro que Dean hubiera visto jamás por lo que la palabra esperanza se hizo un lugar más grande en su pecho, escondiendo las dudas, alejando los miedos para así brindarle la oportunidad de volver a ser nuevamente el hermano mayor que todo lo puede ante la seguridad que Sam, su Sammy, estaba ante él otra vez.

¿Les gustó? ¿Desearían que el capítulo de hoy sea así al menos un poquito?

Si como yo están ansiosas de la recuperación total y sin peligros del alma de Sammy únanse conmigo esta noche en la oración a todos los que nos quieran escuchar porque nada le pase a ese bendito muro, xd! Es que tengo tanto miedo! Buaahhhhh

(Los reviews con animosos comentarios, con palabras de elogio u otras varias son un buen remedio para ese llanto, jajajjaja) y tenía que aparecer la chantajista,jajajjaj!

Saludos a todas y gracias por leer!