Capitulo 3.
De sueños imposibles y realidades inverosímiles.
La oscuridad lo invadía todo, corría por un largo pasadizo, podía ver una figura, irreconocible, que corría delante de él. Al final del pasadizo una luz azulada les llamaba con su extraño fulgor.
-¡Los dos a la vez!-La voz de Harry le llegó lejana, pero le invitó a acelerar el paso, hasta alcanzar la figura del chico.
A medida que avanzaban por aquel pasadizo que parecía no tener fin, distinguió la fuente de aquel extraño fulgor como una copa de un cristal resplandeciente. Sentía la urgencia de agarrarla, aún sin saber qué ocurría, el corazón le latía acelerado.
Su mano tocó el frio cristal.
Todo se volvió negro.
Escuchó un grito, sintió su cuerpo golpear el frio suelo, Abrió los ojos dificultosamente, todo era un borrón pero pudo distinguir una figura alargada y pálida.
-¡Avada Kedavra!
Vio un rayo de luz verde que se dirigía hacia él, una presión en el pecho, no llegó a dolerle, después todo se volvió negro.
La muerte.
-¡Cedric!-Una voz femenina le llamaba, era ella.
La percibía lejana, quería llevarle de vuelta.
-¡Abre los ojos!-Ordenaba con voz suave, quería ir con ella, pero no podía, ahora empezaba a sentir frio.
Sintió la mano de ella en su mejilla, proporcionaba calor, transmitía vida y una extraña paz invadía su inerte cuerpo.
Trató de hablar, quería ir con ella.
Después, los labios llenos de vida de Corinne se posaron dulcemente sobre los suyos y sintió una explosión en su pecho, al tiempo que el calor se extendía por su cuerpo, la vida volvía lentamente por el contacto, correspondió el beso.
Abrió los ojos.
Tomó una bocanada de aire, desconcertado por el extraño sueño que acababa de tener y tardó un tiempo en cerciorarse que se encontraba en su cama. Los demás chicos dormían apaciblemente, todo estaba en sepulcral silencio.
Volvió a tumbarse y permaneció con los ojos abiertos, la incertidumbre reflejada en sus ojos. No había sido un sueño corriente, parecía perturbadoramente real, más parecido a un recuerdo que a una ensoñación de su cabeza.
Se había sentido realmente morir, a manos de la maldición asesina, pero bien sabía que no había modo de volver a la vida. ¿Era eso lo que había ocurrido? No recordaba nada referente a su cuarto curso, ni su padre ni el profesor Dumbledore parecieron dispuestos a contárselo.
Se dio la vuelta en la cama, tratando de encontrar una mejor postura y conciliar el sueño. "Corinne", pensaba, ella tenía algo que ver, si ese era su pasado, ella había formado parte de él.
-O-
Se sentó sola al final de la mesa de Gryffindor, sus compañeros la miraban como si fuera Lord Voldemort en persona, a su paso se producían murmullos y había oído la palabra "traidora" salir de la boca de algún Weasley.
Después de todo la cosa no había sido para tanto, ella se había llevado el castigo y en tres clases Hermione Granger había recuperado casi todos los puntos que ella había perdido.
El chico torpón de su curso se sentó a regañadientes frente a ella, el chico no paraba de mirarla, dubitativo, ella trataba de apartar la mirada de él, le resultaba molesto el modo en que la observaba.
-H-hola-Habló él al fin.-, soy Neville, ¿Me recuerdas?
Corinne asintió con la cabeza a pesar de que no recordaba nada de él, a pesar de haberlo visto por ahí, detrás de Potter y los suyos.
-E-es posible que no lo sepas…porque eres nueva aquí, pero los demás están molestos por el modo en que defendiste a Draco Malfoy.- Explicó Neville.- Es de Slytherin y siempre ha habido rivalidad entre nuestras casas.
Corinne puso los ojos en blanco, incapaz de comprender el motivo de la enemistad entre serpientes y leones. Pero permitió que la indignación la invadiese cuando Neville miró interrogativamente a Hermione y ésta asintió aprobatoriamente, Corinne comprendió que la prefecta pretendía hacerle llegar el mensaje a través del torpón.
-Disculpa, Neville-Habló mirando a Hermione.-, pero nadie me ha pasado la lista de personas con las que no podía hablar, así que no imaginé que dicha prohibición existiese…
El trío dorado la miró largamente hasta que fue Hermione, con su voz de prefecta repelente, la que habló:
-Mira Corinne, simplemente te advertimos, por tu propio bien, que no deberías relacionarte con según qué elementos, y mucho menos si tu propia casa se va a ver perjudicada.
Corinne fulminó con la mirada a Hermione, que buscó el apoyo de sus dos amigos.
-Lo siento Granger, pero pensaba que era el deber de un Gryffindor hacer valer la justicia, ¿Me equivoco?-Preguntó con sorna.-Aunque eso vaya en contra de su propia casa.
La castaña se quedó callada, sin saber que responder, al igual que Harry y Ron que volvían la atención a su comida malhumorados.
A la espalda de Corinne un coro de risas y aplausos la sobresaltaron, cuando se giró para ver de donde provenían, abrió los ojos como platos al ver toda la mesa de Slytherin riendo, mientras Draco Malfoy animaba a sus amigos a seguir con el aplauso que él había empezado.
No recordaba haber visto a alguien cerrarle la boca así a la sangre sucia, a excepción de él mismo.
Corinne se sonrojó sobremanera, pues no se había percatado de que habían estado gritando y todo el Gran Comedor se había enterado.
La mesa de las serpientes continuaba con los vítores.
-Nada mal para una Gryffindor.-Decía una chica morena sentada junto a Draco.
Éste asintió.
-Nada mal.-Corinne se sonrojó todavía más al percatarse de la doble intención de las palabras del rubio.
Corinne desvió la vista más allá de los chicos verdes, únicamente para encontrarse con la sonrisa de Cedric, el único que sonreía en la mesa de Hufflepuff.
Se sintió algo reconfortada pero podía sentir el odio de los Gryffindor atravesándola por la espalda, e incapaz de soportarlo, huyó del Gran Comedor.
Recorrió el pasillo sin rumbo fijo y se detuvo al comprender que no sabía dónde iba y no deseaba perderse de nuevo.
Al detenerse comprobó que Cedric Diggory la seguía por el pasillo.
-Te gusta romper moldes ¿Eh?-Dijo el chico con una amplia sonrisa que provocó que el corazón de la joven diese un buen bandazo.
Asintió devolviéndole la sonrisa y esperó a que el chico llegara a su lado.
-Lo siento-habló Corinne.-, pero no me gusta el modo en que Hermione trata de dirigir todo lo que hago.
Cedric asintió comprensivo y la condujo a través de los pasillos hasta salir a los jardines. Ambos tomaron asiento debajo de un árbol, tenían algún tiempo antes de la primera clase.
-Hermione puede ser algo perfeccionista, y algo severa.-Explicó Cedric con voz alegre.-Pero es una buena persona, sus intenciones son buenas, aunque se equivoque en el modo de expresarlas.
Corinne, agradecida y dejándose llevar por un pasado común que ya no compartían, abrazó afectuosamente a Cedric que le devolvió el abrazo algo confundido, sintiéndose cómodo con ello.
-¡Gracias, Ced!-Exclamó alegremente, separándose bruscamente de él cuando comprendió lo que había hecho.
Había una expresión confundida en el rostro de Cedric, pero sonreía, eso hizo sonreír a Corinne.
-¿Ced?-Preguntó extrañado.
Ésta asintió, recordaba que cuando habían estado juntos ella le llamaba cariñosamente Ced y él la llamaba Cory.
-Es un diminutivo de Cedric.-Explicó simplemente.-Si no te gusta…
El chico rió.
-Está bien, puedes llamarme así si quieres.-Los dos se sonrieron, pero la situación era algo incómoda, al menos para Corinne, que recordaba tantas cosas que él jamás podría recordar, cosas que habían pasado juntos.
Cedric sopesó por un momento la idea de preguntarle por su pasado, pero no deseaba incomodarla, tal vez, después de todo sí que había sido un sueño extraño y nada más.
-¿Puedo contarte algo?-Trató de empezar él, algo dubitativo. Cuando ella asintió, Cedric continuó.- Verás, no recuerdo nada de lo ocurrido el curso pasado algo pasó y perdí mi memoria, pero nadie quiere contarme lo ocurrido.
Corinne tragó saliva, nerviosa por si Cedric hubiese recordado algo de lo ocurrido en el torneo.
-Ya sé que tú dijiste que no nos conocíamos, pero…-Se interrumpió, nervioso.-pero he tenido varios sueños y tú…tú apareces en ellos.
Corinne se sonrojó ante la afirmación de Cedric, la halagaba el hecho de que soñase con ella, Dumbledore la había advertido de que no debía contarle nada a él, aunque lo desease no podía contarle la verdad, pero lo deseaba, quería que él la recordara como lo hacía ella.
-Estuve aquí durante un tiempo el año pasado, se celebró un torneo entre distintas escuelas, la mía participó, tal vez por eso me recuerdas.-Explicó sin entrar en detalles respecto al torneo de los Tres Magos, o cuatro, siempre Potter.
Cedric asintió confundido.
-Lo lamento, es duro para mí, lo entiendes ¿Verdad?-La chica asintió, lo comprendía mejor de lo que él pensara.
-¿Torneo?-Reflexionó el chico al cabo de un tiempo.-En mis sueños aparece una copa de cristal, con destellos azules, ¿Crees que tiene relación?
Corinne miró al chico, volvió a sentir necesidad de huir, pero no quería dejar solo a Cedric. Los demás alumnos empezaban a salir del Gran Comedor, todos camino a sus clases, excepto una pareja que se acercaba a ellos por el jardín.
-Era la copa del torneo, el Torneo de los Tres Magos, pero si te digo la verdad, no presto demasiada atención al deporte.-Mintió, a pesar de que había dado una pista sin apenas pretenderlo.
Se puso en pie al distinguir a un miembro de la pareja que caminaba, algo acaramelada por los jardines, ajenos a su presencia, vio su vía de escape pues Cedric se disponía a seguir preguntando.
-Discúlpame, Ced, pero debo seguir rompiendo moldes.-Informó señalando a Draco Malfoy, que llevaba a una chica morena del brazo.
Cedric rió y ella se marchó felizmente en busca del rubio, que hablaba mientras la chica morena le miraba embobada y sonreía tontamente.
"Menuda tonta" pensó Corinne poniéndose a la par y agarrándose del otro brazo de Draco que la miró sorprendido y confundido.
-Disculpad, ¿Podría hablar un minuto contigo?-Preguntó, aunque tiró de él y le alejó de la morena, sin darle tiempo a responder.
La chica le dedicó una mirada asesina, Draco reía, por algún motivo que Corinne no entendió.
-¿Qué quieres?-Preguntó molesto una vez dejada la chica atrás.
Corinne se encogió de hombros.
-¡Te la debía!-Exclamó con una risita.
Draco se recostó contra un árbol y rió.
-Menudo comienzo el tuyo. Primero te sientas con un Slytherin en clase, después le defiendes delante de, ni más ni menos, la jefa de tú casa y le das una buena lección a Hermione Granger delante del Gran Comedor.-Había enumerado la lista levantando un dedo cada vez.-¡Eso último fue épico!-Reía divertido.
-Primero, tú me obligaste a sentarme contigo, ¿Por qué?-Preguntó con intención.- Después, de nada por haberte ayudado desinteresadamente, y ¡Gracias! Lo de Hermione no estuvo nada mal.-Habló, imitando el tonillo y el gesto del chico.
Ambos rieron pero Draco hizo un mohín arrogante, a Corinne le pareció un gesto seductor, le hacía más atractivo.
-No pienses que eres especial.-Afirmó el Slytherin bajando su espalda por el árbol hasta quedar sentado.-si te permití sentarte a mi lado, fue para quitarme de encima a Pansy…no la soporto.
Corinne no pudo evitar ofenderse por las palabras de Draco, pero se agachó y se sentó frente a él.
-¿Quién es Pansy?-Preguntó apoyando la cabeza en su mano.
Draco señaló hacia atrás dando a entender que era la chica con la que iba cuando ella le secuestró.
-Oh, ya vi lo mucho que la odias.-Comentó irónicamente la chica.
Draco suspiró, aburrido.
-Gracias, no sabía cómo librarme de ella hasta que apareciste tú.-Contestó resignado.
-En ese caso me debes una.-Aseguró Corinne maquinando como hacer más llevadero su castigo.
Hola, aquí va el capítulo tres, me gustaría recibir vuestros comentarios y saber que os parece esta historia…
Gracias a los que la leeis,
Besos
Aivlis Malfoy
