De serpientes, tejones y ¿Cuál de los dos besa mejor?

Se sentía cansada, más de lo que podía recordar haber estado jamás, después de haberse pasado todo el domingo durmiendo, casi no había dormido aquella noche, pues la acumulación de deberes para el día siguiente reclamaba su atención desde su abarrotado escritorio.

El Lunes, por fin, no se tenía en pie, pero la Sala de Trofeos relucía como nunca, aunque aquello no era un consuelo para ella, Corinne tenía Historia de la Magia a primera hora, se había perdido el desayuno y vagaba sin rumbo por los pasillos, como hacía de costumbre, para ver si el camino a clase se le rebelaba por sí solo.

-¿Te has perdido Cory?-Preguntó una voz, irónica a su espalda.

La Gryffindor miró a su alrededor, tratando de adivinar de donde venía la voz, hasta que, al mirar por una de las arcadas del castillo, lo vio subido a un árbol, lánguidamente recostado en una rama, con una sonrisa burlona en el rostro.

-Buenos días a ti también, Draco.-Devolvió el saludo la chica, apoyándose contra la arcada.

-¿A dónde vas?-Preguntó distraídamente el Slytherin.

Corinne miró el horario una vez más, pues no era capaz de recordar nada de aquella maldita escuela, no sabía su horario, no sabía dónde estaban las clases, en momentos como ese añoraba Beuxbattons, allí jamás la habían castigado.

-Historia de la Magia, con Hufflepuff.-Contestó la muchacha al fin.

Aquello logró llamar la atención de Draco, quien posó sus ojos lentamente sobre Corinne, volvió a sentirse molesto y la sonrisa se borró de su cara, tardó un instante hasta decidir que debía hacer, hasta que lo vio claro, con una mueca de fastidio saltó ágilmente del árbol.

-Te acompañaré.-Sentenció.

Corinne se encogió de hombros y ambos marcharon juntos por el pasillo. Draco, al posar de nuevo los ojos sobre Corinne, sintió una necesidad que no recordó haber sentido hace tiempo, y acostumbrado a moverse por impulsos, tomó a Corinne por la muñeca.

La chica dejó escapar un gritito sorprendido, pero no logró soltarse de la mano de Malfoy que la arrastró corriendo por el pasillo y la empujó dentro de una habitación vacía. El rubio cerró la puerta y con un ágil movimiento, Corinne se vio atrapada entre la puerta y el cuerpo de Draco Malfoy.

Arrinconada contra la puerta, observó la duda en los ojos de Draco, mientras él mismo se preguntaba que estaba pasando allí.

-¿Qué se supone que vas a hacer?-Preguntó con un hilo de voz, anticipándose a lo que seguro iba a ocurrir.

Sin aviso previo el chico avanzó la escasa distancia que les separaba y cubrió con sus labios los de Corinne que luchaban por resistirse.

Acariciaba, mordía con desesperación y necesidad hasta que Corinne no pudo soportarlo más y dejó escapar un gemido ahogado, la señal que Draco había estado esperando para profundizar aquel beso.

El cuerpo de Draco terminó por aprisionarla contra la puerta, aferrándola con tal fuerza que pareció que podría aplastarla, y sus manos acariciaban la cintura de Corinne que en esos minutos ya había perdido el norte y se aferraba con fuerza a la nuca del muchacho, revolviéndole el pelo rubio.

Se separaron, apenas un segundo, únicamente para volverse a besar de nuevo con desesperación. Corinne estaba perdida y lo sabía, si hubiese querido quitárselo de encima, aquel hubiera sido el único momento, le podría haber apartado, abofetearlo incluso, el problema era que no quería, que lo único que deseaba en aquel momento era volver a sentir los labios de Draco con los suyos.

Casi lo sintió cuando sus bocas se separaron de nuevo, únicamente para que la de Draco fuese a aterrizar en el cuello de la chica y sus manos empezasen a vagar por sus maravillosas curvas, mientras, ella, completamente en éxtasis, no era capaz de razonar lo que ocurría, ni podía ni quería.

Draco supo que había llegado demasiado lejos cuando enterró la cabeza en su cuello, sus manos buscaban acceso a través de su camisa, y hacía tiempo que había hecho desaparecer la molesta corbata de Gryffindor, pero no podía evitar deleitarse cada vez que un gemido ronco escapaba de sus labios y sus manos se crispaban en su nuca.

Cuando fue su nombre lo que la joven susurró con anhelo, supo que había llegado el momento, sintiéndose de nuevo enardecido, aunque continuase ahogándose en el deseo. Volvió a buscar su boca y la besó de nuevo, frenéticamente, por si no podía volver a hacerlo.

Se separó de ella con cuidado, lentamente, reacio a marcharse de allí y la apartó de la puerta, tratando de controlar su respiración y devolver su pulso al ritmo adecuado.

-Tercer piso, segunda clase del pasillo de la derecha, y llegas tarde.-Informó el chico al fin, antes de abrir la puerta y salir por ella sin decir una palabra más.

A Corinne le temblaron las piernas, cayó al suelo jadeante, aún escuchaba los pasos de Draco alejarse por el pasillo, cuando fue capaz de volver a razonar con claridad, aunque el corazón todavía le latía desenfrenadamente, únicamente una cosa acudía a su cabeza: lo bien que besaba Draco Malfoy.

Desde luego le había gustado, no podía negarlo, aunque debería sentirse indignada, sentía algo muy parecido a una euforia descontrolada, en todo caso sentía ganas de reír, y no estaba enfadada con Draco Malfoy.

Cuando recordó que tenía una clase a la que acudir a la que verdaderamente llegaba tarde, se levantó del suelo y salió corriendo a toda velocidad por el pasillo.

¿Qué había dicho Draco? "Tercer piso" Volvió por donde había venido hasta encontrar las escaleras, subió a toda velocidad, arrollando a un par de alumnos de primero, "pasillo de la derecha", torció el pasillo con un derrape y tuvo que agradecer a su equilibrio el no acabar contra el resbaladizo suelo. "segunda clase", contó, empujó la puerta y se topó, mejor dicho, atravesó, la traslucida figura del profesor Binns.

Las carcajadas no tardaron en invadir la estancia, Corinne se quedó petrificada delante de la clase, el fantasma la miraba con severidad, la chica se sonrojó brutalmente.

-Ah, señorita, nos alegra que al final haya decidido acompañarnos.-Habló el fantasma.-¡Cinco puntos menos para Gryffindor!

Enseguida, sus compañeros de casa le dedicaron miradas amenazadoras, miró a la zona de los Hufflepuff y Cedric Diggory, con una amplia sonrisa, le indicó el asiento vacío que había a su lado.

Ella corrió a sentarse junto a él, devolviéndole avergonzada la sonrisa.

-¿Te volviste a perder?-Preguntó Diggory casi riendo, cuando el profesor Binns hubo empezado la clase.

Fue ahora cuando Corinne se sintió mal por primera vez, no se había acordado de Cedric, pero ahora algo parecido al remordimiento, meneó la cabeza con fastidio, no había nada entre ella y Ced, jamás lo habría, no podía estancarse en un pasado que apenas había existido, tal vez podía pasar página, olvidar como Cedric.

-Más o menos, este lugar es enorme.-Contestó llanamente, intentando una sonrisa.

Cedric rió divertido, Corinne percibió la mirada irritada de Hermione Granger clavada en su nuca. Cuando miró en su dirección, la prefecta de Gryffindor apartó la vista y empezó a hablar con Ron que ojeaba el libro con aire aburrido, junto al pelirrojo Harry Potter, tenía la vista fija en la nada, no escuchaba una palabra de lo que Binns decía.

-¿Qué le pasa a Potter?-Preguntó Corinne curiosa.

Diggory sonrió alegremente.

-Esta tarde son las pruebas de Quidditch del equipo de Gryffindor, estará maquinando como ganarnos, la Copa de Quidditch es la obsesión de Potter, pero este año es nuestra.-Cedric rió con orgullo al reconocer la victoria de Hufflepuff.

Corinne le dio un empujoncito recriminador y sonrió con malicia.

-No si yo puedo evitarlo.-Sentenció, señalando al tejón con un dedo acusador.

-¿Juegas al Quidditch?-Preguntó sorprendido, ocultando una sonrisa.

Corinne asintió con orgullo.

-Sí.-Contestó.- Como cazadora, o al menos jugaba en Beuxbattons.

Diggory asintió sorprendido.

-¿Vas a presentarte a las pruebas?-Preguntó incrédulo.-Harry no va a…

-¿Aceptarme? Las pruebas son libres, puedo probar, ¿o no?-Miró molesta a los tres Gryffindor que no parecieron inmutarse.

-Claro.-Admitió.-¿Por qué no? ¿Te importa si voy a las pruebas? Prometen.

Corinne rió, pero el profesor Binns parecía no darse cuenta, hablaba, pero nadie le hacía caso, Corinne incluida.

-Si a Potter no le importa que vayas a mí tampoco.-Ambos chicos rieron.

La clase se hizo extrañamente corta, a pesar de que era aburridísima, pasar la hora charlando con Ced, había logrado distraerla completamente y convertirla en la más amena de toda la jornada, aunque no había aprendido mucho.

-0-

Había terminado las clases, y como de costumbre iba corriendo, su destino era el campo de Quidditch, iba a participar en las pruebas, aunque fuese sólo para molestar a Potter y sus amigos, si no la aceptaban no sería porque era una mala jugadora.

Varios alumnos iban en su misma dirección, todos eran de Gryffindor, aunque le pareció distinguir a un Ravenclaw que iba disimuladamente mezclado con la multitud, ¿Un espía? Se preguntó la chica con una sonrisa.

Cargaba la escoba, una Nimbus 2000, algo anticuada, pero efectiva y domada, no tenía ninguna queja respecto a su escoba, por más que hubiese oído milagros de la Saeta de Fuego de Potter.

Lo sintió como si fuese una presencia, cuando ya se acercaba al campo, cuando miró en aquella dirección, se encontró con los ojos de Draco Malfoy clavados en ella, ¿Sentía algo por ella? ¿Debería ponerle las cosas tan fáciles? Le dedicó un gesto con la cabeza y sonrío provocadoramente al chico, que también inclinó la cabeza, antes de que la morena que siempre tenía detrás reclamase su atención con un sonoro golpe en su brazo.

Aceleró el paso y llegó por fin al campo, donde Potter, como capitán explicaba en que iba a consistir la prueba, en las gradas, ocupando la primera fila, Ron y Hermione apoyaban a su amigo, Ginny observaba todo desde atrás.

Potter la contempló con curiosidad y extrañeza, Corinne le sonrió indiferente y se situó junto al último de los aspirantes. Pudo ver como Ron y Hermione la miraban con desconfianza.

-¿Vienes a presentarte?-Preguntó Potter, por si todavía había alguna duda.

Corinne asintió, segura de sí misma.

-¿Qué posición?

-Cazadora.-Respondió.

-Perfecto, prepárate, empezaremos ahora.

-¿Vas a permitir que haga las pruebas?-Preguntó molesto Ron, desde la puerta.

Harry contestó a su amigo con un gesto tranquilizador, el pelirrojo se sentó enfurruñado, y miró a Corinne con desprecio.

-Cuando juguemos contra Slytherin ¿Colarás la Quaffle en nuestros propios aros?

Corinne no se molestó en responder al pelirrojo y se subió orgullosa a su escoba.

Alguien se colocó en el puesto del Guardián y la pelota azul, voló hasta ella.

-¡Ya!-Exclamó Harry desde su escoba.

Corinne agarró la pelota, volando segura hacía el aro de la izquierda, cuando el guardián voló en aquella dirección, pues la chica estaba muy cerca del aro, lanzó la pelota girando bruscamente con su escoba, el guardián trató de corregir el rumbo y parar la Quaffle, que entró limpiamente por el agujero central.

Harry no pudo sino reconocer la maestría del movimiento, con un sonoro "Muy bien", en las gradas únicamente una persona aplaudió, cuando Corinne volvió la vista abajo, mientras volvía a recuperar la Quaffle y el guardián era sustituido, vio a Cedric Diggory que la animaba alegremente, sentado junto a aquella chica, Cho Chang.

La operación se volvió a repetir seis veces más, Corinne logró colar la pelota cinco de esas veces, estaba orgullosa de ello, por no hablar de que se sentía maravillosamente bien volando, con el viento golpeándole la cara y la velocidad haciéndole sentir mariposas en el estomago.

Harry la felicitó, a regañadientes, y esperó a que los demás aspirantes demostrasen su valía para el equipo.

Las pruebas se alargaron durante casi dos horas más, cuando hubieron terminado, Harry se dedicó un tiempo para tomar una decisión definitiva, más no tardó mucho en tomar una decisión.

Para sorpresa de Corinne, y más aún de Ron y Hermione, ella fue una de las elegidas, cuando la sorpresa se hubo disipado, Corinne abrazó a Harry en un arrebato y éste se sintió incómodo debido a las miradas incrédulas de sus dos amigos.

-Pero Harry, ella…-Trató de protestar Ron, pero el moreno le acalló con un gesto.

-Nada, Ron, este año debemos ganar la copa de Quidditch, y necesitamos los mejores para ello, ¿Quieres que ganemos, Ron?

El pelirrojo asintió y volvió a sentarse junto a una más que sorprendida Hermione.

-Gracias Harry, de verdad.-Le agradeció Corinne al moreno.

-De nada, pero no le des más puntos a Slytherin ¿De acuerdo?-Harry trató de hacer una broma, pero estas nunca se le habían dado bien, así que Corinne le miró algo incómoda y sonrió falsamente para no ofender al chico, no ahora que le había dado el puesto en el equipo.

Salió del campo, con la escoba al hombro y la sonrisa en la cara.

-¡Corinne!-Le llamó una voz alegre corriendo a su espalda.

La chica se detuvo y vio como Cedric Diggory corría hacia ella con una sonrisa de pura felicidad.

Corinne se sorprendió al ver como el chico la envolvía con sus brazos y la hacía girar en el aire, mientras la felicitaba a gritos.

-¡Eres genial, chica!

-¡Gracias, Ced!-Dijo esta en un tono tímidamente alegre.

Cedric la miró a los ojos cuando la hubo depositado en el suelo, los colores acudieron a las mejillas de la chica que por un momento pensó que el chico iba a besarla.

-Esto…Corinne.-Habló torpemente el chico.-Me preguntaba si…-Los ojos de Cedric habían bajado hasta la boca de Corinne, que todavía más colorada asintió casi sin pensarlo.

Tal vez fue la emoción del momento, o tal vez la inconsciencia que la chica había demostrado poseer, pero fue ella la que rompió la distancia entre ambos y besó a Cedric Diggory que la abrazó con ternura, fue un beso lento, dulce y cariñoso, relativamente corto, pero cargado de ternura y afecto, Corinne supo que no debió haberlo hecho, pero de nuevo, tampoco se arrepintió.

-Disculpa, yo…-Musitó Cedric.

Corinne sonrió con cariño y abrazó al Hufflepuff que no sabía que debía sentir, al besar a Corinne experimentó una sensación desconocida y familiar al mismo tiempo, pero otra parte de su pasado, aquella que no estaba feliz en su interior, pareció callarse definitivamente.

Hola,

Las cosas se ponen interesantes

Jajaja

Espero que os guste este cap y que me dejéis vuestros comentarios.

Respuesta al comentario de jazhy-malfoy

Holaaa, me alegra que te haya gustado este fic (y el de la pesadilla de un Slytherin), te habrás percatado de que me gusta hacer sufrir a Draco, jaja, espero que te siga gustando y que sigas leyendo, por si te interesa actualizaré una vez por semana, generalmente el sábado, tienes razón respecto a Hermione, la verdad es que hay pocas alternativas a la Gryffindor, pero el personaje de Corinne no queda mal del todo, respecto a Draco y Ced, como no estar interesada por ellos, xdxd

Espero que sigas leyendo y besos

Ailvis Malfoy