De torposoplos y ministros muggles.

-¡Corinne!-La llamó una voz, algo exaltada.-¡Corinne!

La zarandeó pues la chica parecía ausente a todo, sentada a la sombra de un gran árbol, abrazándose las piernas con aire compungido.

-¿Te encuentras bien, Corinne?-La chica abrió los ojos, únicamente para encontrarse con la mirada serena y la sonrisa tierna de Cedric Diggory.

-¡Cedric!-Se sorprendió con alegría, pues el joven llevaba varios días evitándola, lo mismo que hacía Draco Malfoy.-Sí, estoy bien.

-Veras, yo…me gustaría hablar contigo.-Dijo, sentándose junto a la chica.

Ella sonrió y se sintió mejor consigo misma, pues creía volver a tener claros sus sentimientos hacia Cedric, siempre había querido a Cedric, desde el primer momento en que lo vio, el hecho de que ahora sus sentimientos pudiesen ser correspondidos era más de lo que había podido desear.

-Yo quería pedirte disculpas-Empezó el Huflepuff con voz queda.-, por lo del otro día, se que apenas nos conocemos, no debí…

Corinne le hizo callar con un gesto de la mano, ahora incapaz de seguir fingiendo que nada pasaba.

-Cedric, tú y yo fuimos amigos, muy buenos amigos, el año pasado, durante el torneo del que te hablé, entablamos una buena relación.-Explicó la joven con la vista clavada en el césped.

-¿De veras?-Preguntó el muchacho, con alegría en la voz.

Corinne asintió, sin mirar a Cedric, que tenía la mirada clavada en ella.

-Tiene sentido, he tenido sueños, de lo que pasó, tú estás en todos.-Afirmó con extrañeza.-Pero…pero en esos sueños hay uno que se repite con más frecuencia, en ése yo…no estoy seguro, pero creo que, que muero.-Afirmó, haciendo una pausa extraña, le resultaba incomodo hablar de ello.

Corinne, con sorpresa, por fin le miró, y clavó sus ojos en los de él, con un gesto de la mano le invitó a continuar.

-Entonces, tú…tú, te va a resultar extraño pero, tú me devolvías a la vida, con…con un beso.-Terminó con una sonrisa, pues sabía que el relato era absurdo.

Corinne abrió los ojos, atónita, sin saber que debía responder, por un lado la verdad era tentadora, quería que él supiese lo que ella sentía, quería que conociese el sacrificio que había hecho por él, pero se lo había prometido al director, sabía que no debía, que sería peligroso y empeoraría las cosas.

-Cedric yo…

-Lo sé, es ridículo, olvídalo por favor.-Suplicó, volviendo la vista avergonzado.

-No.-Se negó ella. Y una imperiosa necesidad de confesar la invadió.-Tu siempre me gustaste, desde que te conocí, pero…tú, cuando todo sucedió, no pude aceptar que había ocurrido.

-Corinne…

-Le prometí al profesor Dumbledore que no te hablaría de lo que pasó, no puedo contarte nada.-Se puso en pie, dispuesta a marcharse de allí, pero él le tomó la mano y la detuvo.

-Entonces ¿Sabes lo que ocurrió?-Preguntó con ansiedad.-¿Esos sueños son verdad? Necesito saberlo.

Corinne volvió a sentirse dividida, decidiéndose por tomar a Cedric por los hombros, con delicadeza.

-Se lo prometí.-Susurró.

Cedric la atrajo hacia él, abrazándola, con la esperanza de que al sentirla cerca todas sus dudas quedarían disipadas, pues había una pequeña parte de él que estaba convencida de que todo aquello era verdad.

-Corinne ¿Yo te gustaba?-Preguntó, al cabo.-¿Ya no?

Corinne se tensó bajo el abrazo de Cedric, pues eso mismo se había llegado a preguntar ella escasos días atrás, todavía reflexionaba al respecto cuando él llegó.

Apartándose ligeramente de él le miró a los ojos, Corinne supo entonces la respuesta, supo que debía contestar.

-Sí, pero todavía me gustas, mucho, es más, yo diría que te…

Quiso terminar pero Cedric la calló posando sus labios sobre los de ella, en parte porque se moría de ganas por besarla y en parte, porque no estaba preparado para oír lo que ella quería decir, porque tal vez en otro momento se arrepentiría.

La muchacha correspondió con ternura el beso del Hufflepuff, profundizando lentamente y dándole intensidad casi sin pretenderlo. Cedric, en un principio sorprendido, siguió el ritmo que la joven marcaba, tomándola con firmeza por la cintura y atrayéndola más hacia sí.

Sonrió con dulzura cuando se separaron para tomar aire, y fue Corinne quien le volvió a besar, embriagada por el familiar aroma de Cedric, al besarle, lograba olvidar donde estaba, quien era, y que el peso de la verdad los separaba, y Cedric se sentía completo, como si mientras durase el beso, todo recuerdo regresaba, toda verdad se hacía evidente y ya nada más importaba.

Pero cuando se separaban, la consciencia y el olvido pesaban más, los remordimientos y la culpa por el daño infligido, por la ley violada y el pasado desconocido, se hacían más fuertes que ellos, por eso volvían a besarse, para olvidar y recordar al mismo tiempo, para sentir que al besarse, llenaban la mitad que al otro le faltaba.

-0-

-En Francia, el primer ministro muggle acepta que el ministro de magia acuda a las reuniones de gobierno.-Explicó la chica rubia con tono emocionado.

Únicamente Theodore Nott la escuchaba, Draco Malfoy, a pesar de estar sentado a su lado, tenía la vista fija en la puerta del Gran Comedor y no escuchaba más de tres palabras seguidas de la maravillosa discusión entre sus dos compañeros.

Seguía furioso como jamás lo había estado, ni siquiera cuando Potter le ganó por primera vez al Quidditch se había sentido tan enfadado, sabía lo que ocurría, cada vez que trataba de dejar la mente en blanco "sangre sucia" era lo único que se repetía una y otra vez y la escena pasaba ante sus ojos.

Era imposible que fuese sangre sucia, porque los ojos de un Malfoy jamás se posarían en una hija de muggles, y mucho menos sus labios sobre su piel, pero el solo recuerdo de la embriagadora sensación de besarla, lograba arrancarle una sonrisa, y eso le ponía de peor humor. Un par de muebles de la Sala Común e incluso Pansy, se habían resentido por ello.

Theodore le lanzaba miradas comprensivas, como si supiese lo que pasaba, pero Draco no se lo había contado, no pensaba hacerlo, estaba avergonzado, molesto por semejante humillación, y no creía que nadie pudiese entenderlo, ni siquiera él lo lograba.

-Pero si el primer ministro muggle francés es un…-Nott se calló, pues la joven rubia le fulminó con la mirada, advirtiendo que no hablará de más.

Malfoy esbozó una sonrisa cínica que se le congelo en el rostro cuando vio entrar en el Gran Comedor a Cedric Diggory y a Corinne, juntos y sonrientes, excesivamente amistosos, y algo se despertó en su interior, algo que deseaba salir y descuartizar a Diggory.

-Un hombre encantador, seguro.-Rectificó Theodore por complacer a la chica.

Draco Malfoy conoció entonces los celos, supo, a pesar de que jamás lo reconocería en público, lo que se sentía cuando no se conseguía a la chica, a pesar del estatus de sangre de ésta, pero al mismo tiempo se sintió aliviado, no merecía la pena perder el sueño por una hija de muggles, Draco Malfoy no se rebajaría a tanto, se dijo que ella no le interesaba, que tenía cientos de chicas donde escoger.

-Seguro que no tan encantador como tú.-Le decía la rubia a Nott que le sonreía embelesado.

Pobre Theodore, pensó Draco también sonriendo, pues la joven rubia ya había conseguido lo que quería y el Slytherin había perdido aquel debate improvisado.

Cuando, con un gesto involuntario, volvió a fijar la vista sobre las puertas del Gran Comedor, un chica rubia y con uniforme de Ravenclaw entraba en el salón, con unas estrafalarias gafas con las que parecía escrutar la multitud, al mirar hacía la mesa de Slytherin se detuvo y, cambiando de rumbo se acercó hacia allí.

Malfoy soltó una risotada y sintió una ligera curiosidad por saber sobre que imaginaría criatura hablaría Lunática Lovegoode aquella vez.

-Muchas gracias, pero a pesar de eso, el primer ministro fran…-Theodore no pudo terminar la frase, pues Luna había llegado a su altura y se había quitado las gafas.

Malfoy soltó una carcajada histérica, cuando, sin mediar palabra, Luna besó a Nott, con timidez, en los labios, pasados escasos segundos, en que ninguno de los dos se movió, la chica se separó y miró al trio con simpatía.

La chica rubia bullía de ira, Malfoy reía sin control y Theodore, todavía sorprendido, tenía los ojos desorbitados, abiertos como platos, sin comprender que pasaba.

-Disculpa Theodore Nott, tenías la cabeza llena de Torposoplos, esta es la mejor forma de ahuyentarlos, ¿Verdad Draco Malfoy?-Habló Luna, con voz infantil y un sonrojo en las mejillas, antes de marcharse dando saltitos de alegría.

Draco estalló en carcajadas más sonoras, la Slytherin rubia, que no había entendido nada, abofeteó a Nott y se marchó indignada, el pobre castaño fulminó con la mirada a Draco que reía descontrolado.

No tardó en percatarse que no era el único que reía, al fijar la vista en la mesa de Hufflepuff, de donde procedía la carcajada, la mirada plateada de Draco se topó con la de una Gryffindor, se miraron con complicidad un momento, hasta que el Slytherin recordó lo sucedido y apartó furioso la vista, volviendo a fijar su atención en Nott, que no se había movido.

-¿No deberías ir tras ella?-Sugirió Malfoy.-Y yo que pensaba que lo que se interponía entre vosotros era un muggle francés y no Lunática.

Nott asintió de mala gana y miró a Malfoy mientras se ponía en pie.

-Al menos mi competencia está a quilómetros de distancia.-Comentó con tono burlón, señalando con la cabeza la mesa de Hufflepuff.

-Qué sabrás tú.-Replicó Draco, de mala gana.

Nott sonrió misteriosamente y salió a toda velocidad del Gran Comedor, tras los pasos de su adorada afrancesada.

Malfoy clavó la mirada en el plato, recordándose que por nada del mundo podía mirarla, no era digna de él y no pensaba rebajarse, por no hablar de que parecía haber entablado una buena relación con Diggory, sintiéndose con un estúpido, se levantó también de la mesa saliendo por el mismo lugar por donde habían desaparecido sus compañeros. Acompañado de una última risita de un coro de Hufflepuff, de nuevo el odio corrió por sus venas, y la determinación de actuar se apoderó de él, más rápido de lo que podía detenerla.

Siento mucho el retraso de verdad, pero he estado un pelín liadilla, espero que os hata gustado y espero vuestros comentarios

muchos besos

Aivlis Malfoy

Respuesta al comentario de jazhy-malfoy

Holaaaa

Todo bien? Espero que si, siento haber tardado tanto de verdad. No te preocupes los padres de Cory NO son muggles, para sangre sucias ya tenemos a Hermione, lo que pasa es que no conozco mejor método para torturar al pobre Draco y probar si sus sentimientos son ciertos o no

Esperro que te haya gustado, que buen ojo tiene Granger a que sí.

Besos y hasta pronto.