De confesiones dolorosas y despedidas ¿permanentes?
Corinne rió, sentada junto a Cedric Diggory, junto a él, sus colores: rojo y escarlata, desentonaba entre el amarillo de Hufflepuff. Vio a la estrafalaria Ravenclaw dirigirse alegremente hacia su mesa y la bofetada que la Slytherin rubia propino al pobre chico al que dulcemente la tal Lovegood había besado, resonó en todo el Gran Comedor.
Sus carcajadas no eran las únicas que pudo percibir, Draco Malfoy también se reía, tan solo ellos habían comprendido que había impulsado los actos de la chica.
Sus miradas se encontraron, con complicidad, Corinne trató de reprimir la convulsión en la boca del estomago, cuando la escruto la mirada plateada de Draco, pero apenas tuvo tiempo, pues este desvió enseguida la mirada y ella volvió a centrar su atención en Cedric, como si jamás hubiese ocurrido.
-¿Qué es tan gracioso?-Preguntó Cedric, pues la risa de Corinne le había sobresaltado, pues había permanecido indiferente a la escena en la mesa de Slytherin.
Súbitamente incomoda, Corinne trató de inventar una excusa, o una distracción que le permitiera evadir la pregunta, Cedric la miraba curioso.
-Nada, Diggory, no seas curioso, esa chica me pareció…extraña.-Sonrió a la Ravenclaw de ojos saltones, Cedric esbozó una sonrisa.
-¿Luna Lovegood?
Corinne asintió, con gesto divertido se señalo la sien con el dedo índice, que hizo rodar para indicar locura. Hubo risas en la mesa de Hufflepuff, Corinne se sintió bien al pensar que resultaba simpática a los tejones.
Alguien se acercó a la mesa de Hufflepuff, Corinne miraba a Cedric y no se percató hasta que un violento carraspeo llamó su atención.
-Lamento mucho interrumpir esta tierna escena, pero…me gustaría verla.-Los ojos de Draco Malfoy fulminaron a Corinne y esta sintió el peligro con anticipación.
-¿Perdona, Malfoy?-Preguntó Diggory sin comprender.
Corinne se puso en pie, dispuesta a callar a Malfoy, antes de que dijese algo de lo que podría arrepentirse más tarde.
-Malfoy…-Empezó ella, pero el rubio hizo un amenazador gesto de la mano, haciéndola callar.
-Decía que me gustaría ver la marca de que deja la maldición asesina, si es que deja, claro.-Abrió, con intención, la caja de Pandora, furiosa Corinne le fulminó con la mirada, pero Draco sólo sonrió.
Los ojos de Cedric se abrieron con sorpresa, y miró a Corinne interrogativamente, pero ella se cubría la boca con las manos, incrédula por la sorpresa y el chico consideró más apropiado mantener las apariencias delante del Slytherin.
-No sé de que hablas Malfoy.-Aseguró, tratando de parecer impasible.
-¡Claro! Has perdido la memoria.-La voz de Malfoy sonó falsamente violentada, como si hubiese metido la pata.-Pobre, ¿De verdad no recuerdas nada? Me pregunto si de verdad fue el Señor Tenebroso y no las ganas de ganar el torneo de Potter, dicen que ha perdido la cabeza.-Añadió lo último en un susurro, repitiendo el gesto que Corinne había hecho al referirse a Luna Lovegood.
La chica palideció, miraba a Malfoy incapaz de hablar, incapaz de comprender qué demonios se suponía que estaba haciendo el Slytherin, o qué pretendía.
-¡Malfoy!-Le reprendió en un susurro histérico, pero él sólo la miró con asco, entonces Corinne sintió la horrible necesidad de golpearle.
-Mira, Malfoy no sé de qué demonios hablas, pero te aseguro que no tengo ninguna marca que enseñarte.-Señaló al rubio de forma amenazante, pues empezaba a sentirse molesto por toda aquella situación, todo el mundo parecía saber algo que él no conocía, y nadie estaba dispuesto a contárselo.
-¡Lástima!-Se encogió de hombros con falsa decepción y, tras lanzar una última mirada suspicaz a Corinne, se alejo hasta la salida del Gran Comedor y salió, algo reconfortado pues había logrado acallar el malestar que se había apoderado de él, por lo menos por el momento.
Mientras el caos se apoderaba de los Hufflepuff, la mayoría había saltado en improperios contra Slytherin, Corinne permanecía aún en shock, de pie, incapaz de creer que Malfoy hubiese sido capaz de algo así, Cedric la miraba, interrogativo.
-Corinne, ¿Podemos hablar?-Solicitó, con voz queda.
Aterrada, Corinne asintió, pues sabía que ya no tenía escapatoria posible, con decisión, siguió a Cedric fuera del Gran Comedor, y caminaron en un incomodo silencio hasta llegar a los silenciosos jardines, con calma y parsimonia, Cedric se sentó en el césped, observando con melancolía la luna, Corinne se sentó a su lado, los ojos, por el contrario, clavados en el suelo.
-Malfoy decía la verdad.-Dijo Cedric, y Corinne tuvo la certeza de que fue una afirmación en lugar de una pregunta.
Incapaz de seguir mintiendo, Corinne asintió, temerosa de la reacción del chico. Todo permaneció en silencio, Cedric titubeó un par de veces antes de poder hablar.
-¿Qué fue lo que pasó?-Preguntó, su voz sonaba neutra y la expresión extraña en sus ojos, atormentaron a la asustada Corinne.
-Yo…no estoy segura, Potter apareció, salió de la nada, tú estabas con él, mu-muerto y…-Su voz se quebró, incapaz de continuar su relato, el Hufflepuff, pasó sus brazos sobre los hombros de ella, reconfortándola y con un apretón cariñoso la invitó a seguir.-Di-dijo que el Señor Tenebroso había regresado, que él te había asesinado, pero yo…nadie lo vio, nadie sabe que ocurrió en realidad, muchos creen que miente.
Las lágrimas empezaron a caer de los ojos de la chica, Cedric la abrazó más fuerte, buscando él su propio consuelo, palpando con temor la siguiente pregunta que iba a formular.
-Entonces ¿Por qué ahora estoy vivo?-Su voz sonó queda, rasposa, algo herida, Corinne se estremeció, y las manos de Cedric acariciaron sus espalda.
-Yo, no pude soportarlo-Ahora Corinne sollozaba contra el pecho de Cedric.-, no creía que pudiera ser verdad, me negué a creerlo y…pasó mucho tiempo, v-varios meses, hasta que encontré un libro y…-Sus lágrimas hicieron incomprensibles sus palabras, Cedric se estremeció pues supo que sus sueños eran reales, sabiendo que la joven iba a ser incapaz de terminar, decidió hacerlo él en su lugar.
-Y me resucitaste.-La frase le sonó tristemente absurda, el cuerpo de Corinne se volvió a estremecer bajo su abrazo, y el joven la estrechó con más fuerza, calmándola con caricias, tratando de apartar sus incesantes lágrimas.
Corinne asintió, repetidamente, gimoteando todavía, trató de disculparse, no se arrepentía pero creyó que al hacerlo sería por el bien de Cedric, pero ahora no podía evitar pensar que él no era feliz, que sentía que no estaba en su lugar y que si apenas conservaba sus recuerdos le había arrebatado, sin saberlo, todo lo que él era en realidad.
-No te disculpes, ¿Entiendes? ¡Jamás! ¡No vuelvas a pedirme perdón!-Exigió Cedric, preocupado por si la joven había malinterpretado sus palabras.-No se me ocurre mejor cosa que hubiese podido hacer por mí. ¡Te sacrificaste por mí! Debo darte las gracias, ¡Gracias!
Corinne lo abrazó con fuerza, sonrió cuando las lágrimas cesaron, sus enrojecidos ojos se encontraron con los del muchacho que sonrió con gratitud en su mirada.
La culpa de Corinne se acallo y su corazón latió con fuerza, con renovado jubilo, Cedric todavía la abrazaba, al tiempo que las respuestas que obtenía le otorgaban la paz, a pesar de que seguía sin comprender del todo que había ocurrido. Sus sueños eran reales, ella le había salvado, le había dado la vida y en aquel momento, únicamente quiso agradecérselo, demostrar lo mucho que la quería, con una necesidad que no había sentido nunca antes.
Besó los labios de Corinne, salados por las lágrimas y se aferraba a su cuerpo con necesidad, ella, por su parte, dejaba escapar unas últimas lágrimas, sabiéndose exculpada y agradecida con Cedric.
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Si hubiese decidido ir directamente a su Sala Común, ahora no estaría allí, mirándolos, semioculto tras un árbol y las sombras de la noche.
Pero la necesidad de tomar el aire le llevó a los terrenos de Hogwarts y la estampa que se desarrollaba frente a él le inundó de odio, apretó las mandíbulas, reprimiendo un grito furioso que luchaba por salir, sus manos se hundieron iracundas en la tierra, el césped se retorcía bajo sus furiosos aspavientos, todo ello en un profundo silencio, únicamente roto por los últimos sollozos de Corinne, mientras Cedric Diggory la besaba una y otra vez.
Lo primero que quiso hacer fue salir corriendo de allí, huir lejos y dejar de mirar aquel momento intimo, pero después deseó destrozar a Diggory, e incluso a Corinne si era necesario, hacerlo y disfrutar con ello. Enseguida, sin que su ira descendiera, se quedó allí, inmóvil, incapaz de apartar la vista, deseoso, aunque también se odio a sí mismo por ello, estar en el lugar de Diggory, mas enseguida borró también este último pensamiento, él era mejor que todo eso, mejor que aquellos dos que se besaban ajenos a su presencia, ella no era digna de él, jamás lo sería.
Como si este último pensamiento le sosegara se tumbó sobre la húmeda hierba, contemplando la luna en lugar de los dos chicos. Tenía que reconocer que había sido un estúpido, casi había sido él quien les había empujado a confesarse la verdad, y por más que se repitió que no debía importarle, no era capaz de soportar que Corinne besará a otro que no fuera él.
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Tras dudar un instante, la chica se acercó al anciano con gesto algo preocupado, no se arrepentía de haberle contado la verdad a Cedric, pero si era cierto que creía que el director debía saberlo.
-Disculpe profesor Dumbledore.-Le llamó la chica, con voz queda.
-Ah, buenos días señorita Delors, parece que se está adaptando perfectamente a Hogwarts.-Dumbledore sonrió con complicidad, Corinne hizo lo propio.
-Yo no diría eso, pero…
-Nada señorita Delors, nada. ¿Desea algo?-Preguntó el hombre, con una misteriosa sonrisa en los labios.
Corinne asintió, sorprendida por la actitud de Dumbledore.
-Vera señor, Cedric sabe lo que paso.-Habló Corinne.- Anoche, Draco Malfoy…
-Lo sé, lo sé, no se preocupe, curioso el comportamiento del señor Malfoy, ¿No cree?-Corinne abrió mucho los ojos, Dumbledore sonrió con complicidad.-¿Cree, señorita, que es justo para él hacerle creer que es hija de muggles?
Corinne boqueó un par de veces, incrédula, no podía dejar de preguntarse cómo demonios podía saberlo.
-¿Cómo lo…?-Por tercera vez, Dumbledore la calló, con un gesto de la mano y una sonrisa serena en los labios.
-Me preguntaba si se le dio bien limpiar la sala de trofeos, creo que ahora ya puedo cambiar de lugar la copa del torneo.-Lo dijo para sí, pero Corinne asintió y devolvió la mirada al anciano, ahora ya no dudaba que Dumbledore había dejado allí la copa para que Cedric recordara.
-Señor, ¿Usted quería que él lo supiese?-Preguntó, incrédula.
Dumbledore dejó escapar una ligera risita, calmada, algo infantil.
-¿Qué le hace pensar eso? Soy un hombre anciano, empiezo a olvidar las cosas.-Guiño un ojo a la chica que se sorprendió todavía más.
-Gracias señor, muchas gracias.-Contestó con una sincera sonrisa.
-No tiene porqué darlas, señorita, yo no he hecho nada, pero ¿Usted ya está segura?-El repentino tono serio de Dumbledore tomó desprevenida a la chica.
¿Si estaba segura? ¿Respecto a…? Lo pensó un momento, quiso decir que sí, pero no tuvo el valor de responder, algo en su interior se lo impedía, porque a pesar de haber alcanzado la felicidad junto a Cedric, haberse sincerado con él, había algo que faltaba, algo que añoraba y que el Hufflepuff no podía darle, porque no era algo lo que faltaba, sino alguien.
No contestó, y Dumbledore asintió comprensivo.
-En ese caso, señorita Delors, tal vez debería darles igualdad de oportunidades, ¿No cree?
Sin esperar respuesta, y sin decir una palabra más Albus Dumbledore se alejó por el pasillo, dejando a Corinne plantada en mitad del pasillo, sorprendida, incrédula y muy confundida.
Permaneció allí plantada unos minutos más, hasta que un tumulto de muchachos, salidos de la nada, inundó el pasillo, con destino a sus respectivas clases, como un fantasma, despertando del letarlo, siguió a sus compañeros, tratando de recordar que clase tenía en aquel instante.
Al seguir a Neville Longbottom hasta la clase de transformaciones, maldijo para sus adentros, al tiempo que alcanzaba su lugar junto a Draco.
La clase empezó, Draco apenas la miró, Corinne recordó lo ocurrido allí, apenas un par de días atrás, casi sin pretenderlo, sonrió.
-Draco.-Lo llamó, pues pensó que tenía que hacer caso a Dumbledore y contarle la verdad al Slytherin.-¡Escúchame Draco!
El chico no se volvió, Corinne le apreciaba, quería ser su amiga, no podía negar aquello, pero se repetía que estaba segura de amar a Cedric, le era imposible quitarse a Draco de la cabeza, ¿Acaso lo ocurrido la noche anterior había sido por ella? Algo en el fondo de su corazón le decía que sí.
Miró con atención a Draco, olía a césped y su túnica estaba sucia, extrañada, pues se había fijado en que el chico parecía siempre impoluto. Con más atención, vio una brizna de hierba en su rubio y inconvenientemente despeinado cabello.
Se sorprendió a si misma alargando la mano, con gesto decidido, le apartó la hierba de sus suaves cabellos, Draco dio un respingo.
-¡No me toques, sangre sucia!-Espetó en un grito susurrado.
Su voz sonó siseante, peligrosa a pesar de sonar queda y Corinne se encogió ligeramente en su asiento.
-Tengo que contarte algo.-Susurró, con tono suave, rogando porque él la escuchara.
-Nada de lo que tú puedas decir me interesa.-Masculló, odioso, hiriente al remarcar el tú.
Corinne suspiró frustrada, y sus esperanzas murieron, pero tal vez era mejor así, tenía a Cedric, eso era lo único que deseaba, lo único que podía importarle, y si alguna vez había sentido algo por Draco Malfoy, eso había muerto allí, en ese preciso instante.
Holaaaaaa
que tal? jaja Espero que os haya gustado,
Draquito va algo rezagado en la carrera, tranquis las que esteis con él, remontará...jajajaja
gracias por leer, nos vemos en los comentarios ok?
besos Aivlis Malfoy,
Respuesta al comentario de Jazhy-malfoy
Holaaaaa, claro que fui al estreno, jajaja, me encantó la peli, creo que es de las más fieles al libro, no? Me pareció genial, y a ti? Respecto a Hermione no pienses que a mí no me gusta, también es uno de mis personajes preferidos, pero, reconozcámoslo, cuando quiere es algo repelente, jajajaja. Ves que Corinne es muy lista eh? No pierde oportunidad, jajaja, pero es que con Drao y Cedric, quién se contiene? Me alegra que te haya gustado, os leemos pronto
Muchos besos
Aivlis Malfoy.
PD: A mí también me encanta Theo Nott, pobrecito que de momento no ha tenido mucha suerte, volverá a salir más adelante, jajaja.
