De sangre sucia y otras ofensas.
-¡Te he hecho una pregunta, Malfoy!-Insistió Corinne con los brazos en jarras.-¿Qué clase de jueguecito os traíais?-Repitió lentamente.
Draco resopló, molesto y cansado de todo aquello.
-¿Juegue? Se llama Quidditch, sangre sucia, ¿Qué clase de jugadores hay en Gryffindor?
Corinne bufó exasperada y se aproximó a Malfoy, sentándose enfrente, éste no se movió, cruzó los brazos y alzó una ceja, irritado.
-Me refiero a vuestra "amistosa" carrera tras la Snitch.-La pequeña pelota pasó entre ambos, quedándose estática delante del chico.
-Verás, tal vez sea difícil para ti entenderlo, pero eso es lo que hacen los Buscadores, pelear por la Snitch.-Explicó Malfoy, como si ella fuese una niña muy pequeña, incapaz de comprender nada, con gesto decidido alargó la mano y cogió la pelota, que no opuso resistencia alguna.
Ambos se sorprendieron por un instante, pero Corinne enseguida sonrió de nuevo, con suficiencia.
-¿Únicamente por la Snitch?-Preguntó maliciosa.
Para nada le ofendían las palabras de Malfoy, a fin de cuantas, ella sabía bastante de eso, algo le decía en la expresión de Draco que algo no iba bien, y que él escondía algo, mentía.
Pero también sonrió, sin soltar la Snitch en su mano, las pequeñas alitas se agitaban inquietas.
-No te hagas ilusiones, sangre sucia.-Masculló Draco con tono glacial.-Y no confundas cinco minutos de diversión con otra cosa.
Corinne se sobresaltó, encogiéndose ligeramente ante el tono frío e impasible de Draco, no podía decir que no le había dolido, y tampoco podía pasar por alto el hecho de que él se había dado cuenta y sus pupilas grises la contemplaban con malicia.
La indignación se apoderó de ella, molesta, se prometió que no iba a permitir que él se riera de ella, ni que pensase que le afectaba.
Fingió una sonrisa de superioridad y se acercó al árbol, acorralando a Malfoy, que la miró con sorpresa, apenas un seguro.
-¡Aparta!-Masculló, incómodo.
Mentiría si dijera que la proximidad no le afectaba, que no le atrapaba el brillo de sus ojos o que no le gustaba lo que presagiaba esa sonrisa burlona que pretendía acabar con él.
Pero era Draco Malfoy y mentir siempre se le había dado bien, entornó los ojos con molestia, viendo imposible salir de allí sin apartar a la chica con brusquedad, Corinne Delors no parecía tener intención de moverse.
-¡Aparta o te aparto yo!-Repitió su voz más autoritaria que no dejaba lugar a dudas.
-Bueno si ya no te apetece divertirte.-Replicó la chica, disfrutaba de verle en un apuro, la tentación se veía en los ojos del chico.
Corinne supo que algo tenía que mentir, porque la expresión impasible de Draco se veía turbada por sus pupilas grises que brillaban con algo similar a nerviosismo, y se sintió orgullosa de sí misma, intimidaba a Malfoy, no había logro más grande que ese.
Se acercó más a él, hasta que sus cuerpos se tocaron y la sonrisa se ensanchó en su cara, recordando la reacción de Draco la última vez que eso pasó.
-¡Te he dicho que te apartes!-Malfoy gritó y Corinne se sobresaltó.
Estaban tan juntos que él pudo notar el pequeño respingo de la chica y algo en su interior sonrió cuando recordó que era tener el dominio de la situación.
La agarró del brazo, con fuerza, su intención era apartarla, hacerle daño si se precisaba, marcharse de allí antes de hacer algo que no deseaba hacer, o que sí deseaba pero que no podía hacer. Estuvo seguro que su cerebro procesó la orden correctamente, pero no obedeció, no lo entendió, no hizo nada cuando su brazo la atrajo más hacia él y su boca, ansiosa, rompió la distancia.
Las manos de Corinne, en su pecho, trataban de separarlo de ella, el brazo de Malfoy también trataba de quitársela de encima, sus bocas, por el contrario, batallaban por el control de un beso violento y ansioso, en el que Corinne creyó descubrir el secreto de Draco, y Draco intuir las dudas de Corinne.
Se rindieron, dejaron de hacer fuerza él uno contra el otro, se abandonaron hasta que uno de los dos entrara en razón.
Draco fue el primero en hacerlo y, valiéndose de su fuerza de voluntad la separo, la apartó de él, bruscamente y la empujó sobre el césped y levantándose él a toda velocidad.
-Das pena sangre sucia si de verdad pensabas que alguien como tú iba a poder importarle a alguien como yo.-Draco usó su tono más hiriente, tratando de convencerse a sí mismo de que era cierto.
Caminó, no se detuvo, se alejó a toda velocidad, sabiéndose triunfador en aquel momento. Debía sentirse bien, siempre disfrutaba humillando a sangre sucia, ¿Por qué con aquella maldita chica tenía que ser diferente? Se enamoró de ella cuando la creía normal, era un iluso si creía que dejaría de hacerlo simplemente por su sangre.
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Corinne se quedó allí, minutos, en silencio y no se dio cuenta de que lloraba hasta que se pasó la mano por su húmeda mejilla.
Había cometido un error, lo sabía, lo supo en el momento en que lo hizo, jamás debió haberle contado aquella mentira a Draco, no podía contarle la verdad, no iba a escuchar, ella no pensaba decirlo, como si esperase una prueba de amor, estúpido pensamiento infantil que carecía de sentido, Draco Malfoy no iba a dejar de lado sus creencias por ella, porque él no la quería.
¿Y Cedric? ¿Él la quería? Se le rompía el corazón al pensar que pudiese no hacerlo y al mismo tiempo algo le decía que eso era imposible, él la quería, del mismo modo en que ella lo quería a él.
Entonces aparecían las culpas, era una mala persona, Corinne Delors, estaba segura de ser una mala persona. ¿Cómo podía mentir a Cedric? ¿Cómo era capaz de pensar en otro? En otro como Draco Malfoy, ¿Cómo podía dudar de sus sentimientos por culpa de una desgraciada serpiente?
-Corinne Delors, ¿No es así?-Una voz soñadora la despertó de repente.
Giró el rostro y se encontró con una mirada azul y que identificó enseguida.
-Lunat…Luna Lovegood ¿No?-La chica asintió con energía y se sentó junto a ella, a orillas del lago.
Sonreía, Corinne siempre la había visto sonreír. Se pasó la mano por el rostro, borrando los últimos vestigios de su llanto.
-¿Todavía no te has librado de los Torposoplos?-Preguntó, inocente.
La pregunta desconcertó a Corinne.
-Claro, ¿Por qué lo dices?-No supo que otra cosa decir, su cerebro todavía estaba algo adormecido por los últimos descubrimientos.
-Humm, te vi con Draco Malfoy.-Respondió con una sonrisa.
Corinne desvió de golpe la mirada de la chica, contemplando las calmadas aguas del lago, no sabía que decirle a aquella chica, ni sabía que era un Torposoplo, ni sabía si Luna de verdad sabía por qué besaba a Draco.
-Luna, lo que tú viste, nada tenía que ver con Torposoplos.-Trató de explicar con un hilo de voz, no muy segura de cómo debía explicarlo.
-¡Oh!-Exclamó muy sorprendida, como a un niño pequeño a quien se le explica algo nuevo.-Entonces le quieres.
La Gryffindor suspiró un instante, pensativa, ante la mirada expectante de la chica de ojos saltones.
-No lo sé.-Confesó al fin.-Tal vez.
Luna torció la cabeza, reflexionando, o incapaz de entender su explicación.
-¿Él te quiere?-Preguntó, pero a Corinne no le pareció una pregunta.
-Él me odia.-Aseguró sin dudar, al tiempo que los ojos se le volvían a llenar de lágrimas.
Luna se sentó junto a ella y le pasó una mano por los hombros, todavía con gesto pensativo.
-Entonces ¿Por qué te besaba?-Luna parecía estar observando el planteamiento de una ecuación muy compleja, tenía el ceño ligeramente fruncido.
En un deseo desesperado de ayuda y comprensión, Corinne relató a Luna Lovegood su dilema, todo lo ocurrido, sin temor a la opinión de la Ravenclaw y aun dudando de que ésta comprendiese lo que ella trataba de decir.
-Vaya-Sentenció la chica rubia cuando Corinne se hubo desahogado.-¡Cedric es mi amigo!
Corinne sonrió, y Luna devolvió el gesto, encantada.
-Es un gran chico.-Confirmó Corinne, haciendo brotar más ancha la sonrisa en sus labios.
-Tú le quieres mucho, creo que les quieres mucho a ambos.-Luna lo dijo con extrañeza, dudando ella misma de su propia sentencia.-¿Es eso posible?
Con resignación, Corinne se encogió de hombros, tomando consciencia de que aquella historia tendría un mal final.
-No lo creo posible.-Aseguró Corinne.-Nada bueno puede salir de algo así.
Luna dio una palmada en el aire, divertida.
-¡Es una lástima!-Aseguró la chica, pero la sonrisa era imborrable en su cara.-Tendrás que escoger.
Corinne suspiró, no tenía nada que escoger, en el fondo lo sabía, sabía que nada podía hacer Draco Malfoy que fuese a separarla de Cedric, sabía que todo aquello era un caos sin sentido y que ella demás de culpable de todo, era estúpida por no darla la importancia que tenía: ninguna.
Pensó que debía hablar con Cedric, no debía haberle hablado así, y una disculpa le pareció lo más apropiado, se puso en pie.
-Gracias por escucharme Luna.-Sonrió al tiempo que empezaba a avanzar hacia Hogwarts.
-Cedric está en la biblioteca.-Informó la rubia, intuyendo sus intenciones.
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Revisó el libro que tenía entre sus manos y después miró a la chica con aire dubitativo.
-Es justo el que necesitamos.-Confirmó la muchacha haciendo hueco en la abarrotada mesa.
Cedric se sentó junto a Hermione que ojeaba con cuidado todos los volúmenes.
-Gracias, Hermione.-Sonrió Cedric.-No sé que haría sin ti.
La muchacha se sonrojó ligeramente y desvió la atención del libro.
-Es lo menos que puedo hacer.-Aseguró.-, después de todo, no eres responsable de lo que pasó.
El muchacho carraspeó, incómodo.
-¿Harry te lo contó?-Cuestionó.
La chica asintió, no muy segura de cómo podía reaccionar Cedric, entendía lo duro que era que todos supieran algo que te afectaba de tal modo.
-Entiendo, no te preocupes.-Aceptó el chico.-¿Por dónde empezamos?
Hermione suspiró antes de señalar el libro de Pociones.
Cedric lo cogió, evadiendo el tema principal, se sentía extraño, tratando de aprobar quinto curso cuando ya debería haberse graduado, no comprendía su memoria selectiva, ni por que recordaba cosas insignificantes y había olvidado todo lo que era esencialmente importante, su identidad, su familia…Corinne.
Se arrepentía del tonto papel que había representado durante el partido. Le asustaba la actitud de la chica, si había podido intuir lo que ocurría entre ellos, sus sospechas respecto a Malfoy eran correctas y lo reconocía, estaba celoso.
Sintió un nudo en la garganta cuando la chica entró en la biblioteca, con gesto azorado y cansado.
-¡Cedric!-Le llamó, y se ganó la reprimenda de la señora Pince.
Hermione la miró con fastidio, incómoda ante la interrupción, la compañía de Cedric era placentera y la Gryffindor traidora, como Ron la llamaba, aparecía siempre en el peor momento.
-Corinne, ven.-Susurró él, y la castaña no se molestó en reprimir le bufido molesto.
Corinne corrió hacia allí, sentándose junto al chico y pegando su silla a la de él.
-¿Podemos hablar?-Pidió.-Quiero excusarme por lo de antes.
El chico asintió y después miró a Hermione que los observaba, sin moverse del sitió.
-En privado.-Puntualizó la morena.
Hermione obedeció con desgana, se marchó farfullando contra la chica y miró por última vez a Cedric.
-Gracias, Hermione nos vemos luego.-Dijo éste, centrando su atención en la otra chica.-Soy yo quien debe excusarse, no debía actuar como lo hice, en cuestión de chicas y deportes los hombres perdemos el control.
Corinne rio y la bibliotecaria le lanzó otra mirada de advertencia.
-Lo sé, Ced, pero te debo una explicación respecto a Draco y…
Con un gesto de la mano Cedric la cayó, descubrió en ese momento que no importaba, lo que hubiese pasado con Draco Malfoy no era algo que Cedric quisiera saber, no iba a cambiar las cosas, únicamente iba a provocar una discusión estúpida que él no quería tener.
Miró a Corinne y sonrió.
-Lo que pasó con Malfoy no quiero saberlo. Tú estás aquí ahora y aquello ¿es agua pasada?
La chica asintió, agradecida de lo maravilloso que era Cedric.
-Entonces no tenemos nada que aclarar.-La abrazó, con ternura y ella le devolvió el abrazo, mirando el montón de libros con gesto preocupado.
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Acomodó ligeramente sus cabellos cuando la chica rubia retiro la mano suavemente.
-¿Sabes qué odio que hagas eso?-Cuestionó algo molesto.
La chica rio con ganas y él no pudo evitar seguirla.
-¿Por qué crees que lo hago sino?-Preguntó entre risas, con voz burlona.
La media sonrisa de Theodore Nott paralizó a la chica que se quedó estática mientras él se acercaba. Apenas la hubo rozado un estruendo les obligó a separarse y Draco Malfoy les observaba con expresión irritada y molesta.
-¡Haced esas cosas en privado!-Escupió, fulminando a Nott con la mirada, camino hacia las escaleras.
La pareja intercambió miradas y la chica se levantó de golpe, corriendo tras Malfoy, Theodore trató inútilmente de detenerla.
-¡Malfoy!-Le llamó y el chico se detuvo, la mirada plateada del chico debió intimidarla porque dio un paso atrás, dudando.
Draco esperó a que hablara, en realidad nada dispuesto a escuchar las estupideces de la novia de Nott, había demasiadas cosas más importantes de las que preocuparse, cualquier cosa en realidad, pero Malfoy se veía acorralado entre su honor, su orgullo y su…¿corazón?
-¿Conoces a Corinne Delors?-Las dos palabras colmaron el vaso y la expresión risueña de la chica, dijeron a Malfoy que se reía de él.
La expresión preocupada de Nott, consciente de lo que ocurría, no pareció llegar a ninguno de los dos, la chica esperaba respuesta y Draco se controlaba para no golpearla allí mismo.
-Di,-Intervino Theodore, tratando de poner paz.- tal vez en otro momento…
Un gestó de la mano autoritaria de Malfoy y Nott cayó, la chica ya no sonrió.
-La conozco.-Confirmó, irritado.-Todos la conocen, es aficionada a la magia oscura…creo que Diggory te dará mejor prueba de ello si tanto te interesa.
Se dio la vuelta para marcharse pero la chica le detuvo de nuevo, Nott observaba en silencio, pero listo por si debía defenderla.
-¿Podrías preguntarle por su padre?
Nott se quedó muy quieto, sin comprender a que venía la reacción de Malfoy, el rubio abrió mucho los ojos y dejó escapar un gruñido gutural, su mirada acerada atravesó a la chica, con más fuerza que un Avada.
-¡Maldita niña estúpida!-Gritó.-¿Te parece divertido? ¡A todos os parece divertido! ¿Verdad? ¿Disfrutáis riéndoos de mí? ¡Encima tú! Dices siempre lo mucho que te gusta ese estúpido gabacho muggle, ni se te ocurra recriminarme nada a mí.
La chica retrocedió, hasta la pared, asustada, todas las miradas clavadas en ellos dos, y Theodore alzó una ceja suspicaz, algo se le escapaba.
-¡Malfoy, déjala!-Ordenó Nott.
El rubio desvió la vista de la chica a su amigo y la dureza en su mirada no se suavizó.
-¡Lárgate, DIana!-Espetó.
La chica no se movió y caminó hacia Nott, sin dejar de mirar a Malfoy.
-¡Lo siento, Draco!-Su voz sonó débil y los brazos de Nott la rodearon, protectores, esperando otra reacción de su amigo.-No entiendo qué…
La frustración de Draco amenazaba con desbordar y acabar con todo cuanto se le cruzase en el camino, con una sola mirada de advertencia, dispersó a los curiosos, únicamente la pareja quedó frente a él.
-¿Qué es exactamente lo que no entiendes, idota?-Masculló.
La rubia miró a Nott, el castaño negó con la cabeza y miró con tranquilidad a Malfoy.
Sabía lo que ocurría con Corinne, conocía el asunto de Diggory, pero había algo que Draco no le había contado, le conocía, con tan sólo mirarlo podía saber que algo no iba bien, y en ese momento, algo iba realmente mal.
-Ella no se estaba riendo de ti.-Aseguró, confuso.-Nadie lo hacía.
Draco se sentía vencido y la única salida que conocía era el odio, contra todo y contra todos, imparable, le nublaba el juicio.
Odiaba a Corinne porque había ocultado la verdad, odiaba a Diggory porque podía estar con ella, se odiaba a sí mismo porque no podía, a Nott y a Diana, porque eran jodidamente felices, todo el mundo era jodidamente feliz excepto él, de seguro todos disfrutaban riéndose de él, del tonto Slytherin enamorado de una sangre sucia que prefería a un tejón sin memoria, estaba convencido de que en ese momento estaban juntos, felices y riéndose de él.
Corinne le relataría a Diggory lo patético que Malfoy era, lo bajo que había caído en el momento que no se había podido controlar.
-¿A no?-Preguntó, irónico.-Entonces ¿Qué interés tiene ella en un gabacho muggle? ¡En otro gabacho muggle!
Diana dio un pequeño respingo, pero ella y Nott se miraron, cayendo en la cuenta de algo, sin entender.
-¿Muggle?-Preguntaron al unísono.
Hubo minutos de confusión, de silencio, hasta que la chica se plantó de pie frente a Malfoy y habló:
-Si te preguntaba por su padre, es por qué lo nombraron ministro de magia la semana pasada. Como sabrás, no se puede ser muggle para tener ese puesto.-La sonrisa volvió a aflorar en los labios de la chica al tiempo que Malfoy fruncía el ceño.
-¿Qué?-Masculló, pasando la vista de uno al otro.
Sin decir palabra, Theodore le pasó una edición de Le Profet, reputado periódico francés al que la joven rubia estaba suscrita y que le llegaba mensualmente por lechuza.
Confuso, Draco, miró el artículo que ella señalaba, allí había un hombre, bajo un titular que la muchacha tuvo a bien traducir, "Phillipe Delors ha sido nombrado ministro de magia tras la repentina dimisión de su predecesor en el cargo" Debajo había una foto, de un hombre, alto y bien parecido, saludaba y sonreía a la cámara junto a dos mujeres, ella estaba allí, entre la pareja adulta, sonriendo de igual modo ya saludando grácilmente con la mano, Diana también tradujo el pie de foto, "Posa aquí junto con su mujer y su hija, durante una recepción celebrada las pasadas navidades".
Cuando la incredulidad pasó, llegó el alivio, el más absoluto y maravilloso alivió que jamás había experimentado, miró a la chica y sonrió, nunca hubiese creído que la obsesión afrancesada de aquella chica pudiese ser útil, pasó una mano por sus hombros y en un arranque de generosidad y buen humor besó su mejilla, ella y Nott, le observaban anonadados.
-Ningún problema pues, está vez os salváis.-Draco se dio la vuelta y subió escaleras arriba, la voz de Diana resonó aún en la sal común.
-¿Le preguntaras por él?
Draco sonrió, burlón, cuando el sin sentido y el rencor por la mentira llegaron a su cerebro, no lo comprendía pero pensaba averiguarlo, y recuperando su agilidad mental trazó un plan, lo sabría y Corinne iba a pagar, sonrió divertido.
-Desde luego.-Contestó desde lo alto de la escalera.
La pareja, acostumbrada a los cambios de humor de Malfoy volvió a su asuntos, cuando Theodore Nott arrebató aquel aburrido periódico francés de las manos de la chica y la abrazó para besarla.
Holaaaaa
aquí otro cap, este algo larguete
espero que os guste
nos vemos en los comentarios
besos
Aivlis Malfoy
Respuesta al comentario de jazhy-malfoy
Qué hay? Yo genial, en España es puente y no descarto alguna actualización de más, para empezar y viendo que compensamos, capitulo largo y en el plazo prometido, si era por el bien de los Malfoy ya podía cumplir, jajajjaja, si Draco aceptó sus sentimientos y ya ves para que le sirvió, pobrecito, en cambio a Ced, parece que no mueve un dedo y gana, el hurón está en desventaja! Jajaja, no lo tengo yo tan claro pero bueno…Me picaste la pregunta y me permites, si no es indiscreción, que te pregunte que estudiaste, yo estoy en mi último año de insti, empiezo la uni el año que viene, quiero estudiar ciencias políticas, un muermo lo sé! Jajajaj
Bueno besos y hasta pronto…
Aivlis Malfoy
