De tejones rabiosos y serpientes venenosas.

-Señorita Delors, es usted una vergüenza para la institución en la que se ha convertido Hogwarts.-Decía la diabólica mujer, una vez la clase de Defensa hubo terminado y arrastraba a Corinne por los pasillos.

-¡Suélteme!-Exigía la muchacha, temerosa después de haber visto la cicatriz en la mano de Harry.-¿Sabe acaso quién es mi padre?-Gritó, apelando a su apellido para evitar lo que la esperaba.

Umbridge rio con malicia, si lo sabía no parecía importarle y entró en su oficina obligando a la chica a sentarse frente a su escritorio.

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Cedric encontró a la profesora McGonagall y corrió hacia ella, atropellando a algunos estudiantes en el camino. Se detuvo frente a ella con gesto suplicante y ella le miró con severidad a través de sus gafas cuadradas.

-Disculpe profesora, pero la señora Umbridge ha castigado a Corinne Delors y después de lo sucedido con Harry Potter…-La jefa de Gryffindor le hizo callar con un gesto de la mano.

-Lo lamento señor Diggory, pero la señora Umbridge tiene autoridad para castigar a alumnos y no hay nada que yo pueda hacer.-Se excusó la mujer, dándose la vuelta para regañar a un chico de tercero.

Las normas habían aumentado con la llegada de Umbridge y había pocas cosas que estuviesen permitidas, Cedric lo sabía y veía algo negativo y represivo en todo aquello.

-Pero usted es la jefa de Gryffindor, Corinne es responsabilidad suya.-Argumentó, temiendo por la integridad de la chica si permanecía mucho tiempo en manos de Umbridige.

-Y de la señora Umbridge desde que tomó el cargo del profesor Dumbledore, lo lamento señor Diggory, pero no puede hacer nada, que tenga un buen día.-Se despidió, alejándose por el pasillo.

El Hufflepuff se quedó plantado en mitad del pasillo, buscando un modo de ayudar a la chica, incapaz de aceptar el castigo, injusto, y dejarla a su suerte. Empezó a caminar, pasando por las puertas del Gran Comedor, Filch colgaba otra prohibición junto a la puerta y un niño lloraba amargamente mientras un joven rubio le regañaba por algo, mostrándole una placa que no era la de prefecto.

Trató de ignorarlo por un instante, pero después miró a Malfoy, dubitativo, éste no se había percatado de su presencia, Cedric pensó en otro modo de ayudar a Corinne, pero la más plausible de todas estaba quitando puntos a Hufflepuff.

Aceptó que sería egoísta preocuparse por quien se llevaría los méritos delante de Corinne, si ella corría un peligro inminente como el que había visto reflejado en la peligrosa mirada del sapo que parecía querer desquitarse con la muchacha.

-¡Malfoy!-Lo llamó y el chico lo miró con fastidio, indicando al niño que se fuera, con un gesto.

-¿Algún problema?

Cedric avanzó hasta su altura, sin contener la antipatía que sentía por el chico. Draco sólo enarcó una ceja, todo por no lanzarle la imperdonable que se merecía.

-Estás con Umbridge ¿Verdad?-Inquirió casi con asco.-Eres de brigada esa.

Draco asintió con orgullo, para nada dispuesto a que el papanatas le juzgara a él, tuvo la sensación de que quería regodearse en su triunfo, pero Draco preparaba su golpe, no se había terminado y podía intuir que Corinne lo esperaba.

-Sí, Diggory, ¿Te has vuelto como Potter y vienes a sermonearme?-Indagó, el chico negó con la cabeza.

-Tu querida maestra ha castigado a Corinne, ahora deben estar en su despacho.-Informó Diggory, sorprendiéndose de la falta de reacción del rubio.

-¿Y?-Se burló Malfoy, reprimiendo las ganas de ir por ella.-¿Si tanto la quieres ves a salvarla?

Diggory se quedó helado ante risa maliciosa del rubio, había querido creer que al menos a él le importaba Corinne, pero su indiferente comportamiento le convencía de que el rubio jugaba con ella, de nuevo por la necesidad de ser mejor que nadie, Cedric apenas podía soportar mirarle a la cara y no rompérsela.

-No puedo, por eso te lo estoy pidiendo a ti.-Contestó, de mala gana, haciendo que Draco levantase mucho las cejas, como si estuviese muy sorprendido.

¿Me lo estabas pidiendo?-Fingió sorprenderse.-Pero Diggory, eres un campeón del torneo, te has enfrentado al Señor Tenebroso, ¿Temes a una simple mujer a la que le gustan los gatos?

Diggory apretó los puños, mientras Malfoy reía, el Hufflepuff se contenía.

-¡Oh, claro! No saliste bien parado de tu encuentro con el Señor Oscuro y…

Cedric ya no lo soportó más, arremetió contra Draco no dejaba de reír y apenas se dio cuenta cuando el tejón se abalanzó sobre él, golpeándolo contra la pared.

Draco dejó de reír, y la ira destelló en sus ojos, al tiempo que arremetía su puño contra el estómago de Cedric, que se dobló por la mitad, soltando así a Draco que no tardó en abalanzarse sobre él. Sin pararse a pensar que el Hufflepuff era más corpulento que él.

Acabó estrellado contra el suelo, donde lo envió Cedric cuando pudo incorporarse, pero el rubio se levantó ágilmente, para nada dispuesto a quedar como un perdedor, un corro de estudiantes se había formado entorno a ellos.

-¿Te has vuelto loco, Diggory?-Inquirió Draco, a gritos.-Has atacado a un prefecto.

El chico se encendió, fulminando a Malfoy con la mirada, sin poder evitar preguntarse qué podía ver Corinne en un chico como ese, capaz de humillarla y sin apenas titubear.

-¡Eres un desgraciado, Malfoy!-Le gritó.-Moléstate al menos en fingir que te importa.

Diggory volvió contra el rubio, que trató de apartarse y recibió el puño del Hufflepuff muy cerca de su mejilla. Malfoy, furioso, también le devolvió el golpe, con un poco más de acierto y no pudo evitar un sonrisa burlona.

-¿Sabes qué es lo que te molesta?-Se rió.-No me hace falta fingir, ¿Estás seguro de que puedes decir lo mismo de ella cuando está contigo?

-Eres un Maldito…-Empezó Cedric, agarrando a Malfoy para golpearlo.

-¡Cedric!-Gritó una voz.-¡Cedric, para!

Un par de manos agarraron el brazo que el Hufflepuff iba a estrellar contra la cara de Draco que permaneció callado y encogido, hasta que el otro lo soltó, dejándose arrastrar por una Hufflepuff castaña que le miraba con reproche.

-¡Suéltame, Cossette!-Urgió el joven, tratándose de saltar de nuevo sobre Malfoy, que reía.

Iba a decir algo para despedir a Diggory, pero una chica rubia le tapó la boca, ayudándole a ponerse en pie.

-Ya vale por hoy, campeón.-Sonrió Diana, cuando también Nott llegó hasta ellos.

Los dos Hufflepuff ya se habían alejado, y la chica todavía no había soltado a Cedric, temerosa de que pudiese volver sobre sus talones.

-No merece la pena, Ced.-Le aconsejó.-Malfoy no es más que un estúpido, no caigas en su juego.

El chico asintió, más calmado, caminando de vuelta hacia su sala común, con la chica al lado.

-¿Es por esa Gryffindor?-Cuestionó con calma.

El chico asintió, sentándose torpemente en uno de los sillones amarillos, dejando que ella se sentara junto a él.

-En ese caso, tranquilo. Malfoy no tiene nada que hacer.-Sonrió la joven, tratando de animar a su amigo.

Cedric volvió a asentir, pero hubo poco convencimiento en su mirada, quería creer que Corinne le quería de verdad, seguía vivo como prueba de ello, pero, había algo de innegable en el modo en que ella le miraba a él y el modo en que miraba a Malfoy, algo que le decía que, sin ser consciente, ella le mentía cuando decía que no había nada ya entre ellos.

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-Viene Snape.-Urgió Theodore, corriendo por el pasillo, seguido de la chica y de Malfoy que se desvió por las escaleras, rumbo al despacho de Umbridge.

-Tengo un asunto que resolver, id a la sala común.-Le dijo a la pareja antes de perderse a toda prisa.

En su despacho, Umbridge sonreía con maldad, Corinne no se podía mover, miraba asustada a la mujer.

-Su problema, señorita, es una falta de disciplina y un exceso de malsana voluntad de destruir los valores morales.-Explicó la mujer, mirando con una sonrisa a la chica.-El único remedio que le encuentro es rebajar esa voluntad malsana y someterla a una justa disciplina, ¿Qué me dice? ¿No es lo justo?

Corinne negó con la cabeza, pero la horrible mujer se levantó de su silla, acercándose a ella con un frasco de líquido negro en la mano. Intuyendo que quería hacerle tragar aquella poción la chica apretó los labios lo máximo que pudo, pero inmovilizada no pudo evitar que Dolores Umbridge le forzara a abrir la boca, introduciéndole aquel asqueroso brebaje a la fuerza.

-No se resista, señorita, trague, cuando se la haya bebido toda su poder de decisión será nulo, igual que sus ideas, desaparecerán.-Rió con falsa inocencia y Corinne trató de resistirse.

Cuando ya había injerido medio frasco, unos golpecitos sonaron en la puerta y alguien pidió permiso para entrar.

-Disculpe señora-Aunque ella no pudo verlo supo de quien se trataba y la mujer dejó el frasco y se alejó de Corinne-, pero me temo que no sería muy conveniente que castigara a la señorita Delors.

Pudo escuchar el gruñido de la mujer, que enseguida volvió a sonreír.

-¿Qué te lleva a pensar eso, hijo?-Inquirió, peligrosamente.

Hubo unos instantes de silencio y al final Draco destapó su juego.

-Ha su padre no le gustaría.-Dijo y de haber podido, Corinne hubiese dado un salto en la silla.

Se sentía de repente mareada, la cabeza le pesaba y miraba a su alrededor como si no lo entendiera.

-¿Su padre?-Repitió indignada la mujer.-¡No digas tonterías hijo, su padre no tiene ninguna importancia! La escuela puede castigar a sus alumnos.

-Su padre es el ministro de magia francés.-Informó Malfoy.

Corinne abrió mucho los ojos, sorprendida, ¿Cómo lo sabía? Recordaba haberle mentido, no estaba segura, no se sentía bien.

La voz de Umbridge discutiendo con Draco se tornó difusa, Corinne ya no la entendía y sus ojos se entornaban, a punto de caer en un profundo sueño, hasta que sintió una mano que la zarandeaba y la obligaba a despertar.

-¡Cory!-La llamaba Draco.-¡Abre los ojos, Cory! ¡Mírame!

Ella obedeció, mirando los preocupados ojos de Draco y esbozando una sonrisa, a pesar de que él golpeaba con suavidad su mejilla para hacerla reaccionar.

-Que bien que has venido, Draco.-Decía ella con voz pastosa y un tono alegre que no parecía natural.-Te echaba de menos.

Él también sonrió, ayudándola a levantarse, pero ella apenas se tenía en pie, así que la tomó en brazos, sacándola del despacho, camino a la enfermería.

Había convencido a Umbridge, le había dicho que ella era hija del ministro y le había mostrado el periódico que lo atestiguaba, convencida entonces que ya sería suficiente con el castigo recibido, la mujer se marchó y dejó a Draco al cargo de la chica.

-Yo también.-Contestó él, tratando de mantenerla consciente, no sabía que le había dado, pero la señora Pomfrey podría hacer algo.-Voy a llevarte a la enfermería, ¿De acuerdo?

Aceleró el paso, preocupado, Corinne se aferraba a su cuello, débilmente, apoyando la cabeza en el hombro de él, relajada aspiraba su aroma.

El rubio vio a Cedric, sentado junto a una chica de su casa, ambos le salieron al paso, Corinne se aferró más fuerte a Draco.

-¿Qué le has hecho?-Preguntó Diggory, molesto. Draco trataba de buscar paso entre ellos, sin lograrlo.

-Salvarla de Umbridge, tal como me pediste. ¡Déjame pasar!-Urgió Draco, Corinne sonreía.

-Hueles muy bien.-Corinne parecía ajena a todo, cómoda entre los brazos del chico, se sentía a salvo, segura.-Gracias, Draco.

El rubio trató de hacerse a un lado, pero el Hufflepuff le barró el paso nuevamente.

-¡No!-Lo detuvo.-Dinos que ha pasado. La llevaremos nosotros.

Draco bufó, apresurado, si era lo mejor para llegar rápido a la enfermería lo haría, se acercó a Diggory para entregarle el pesado bulto que era la chica, pero ella se aferró con más fuerza a su cuerpo, impidiendo que él la soltara.

-Quiero quedarme contigo.-Susurró, pero todos lo oyeron.-¿Puedo quedarme contigo?

Draco pareció desconcertado un instante, pero después sonrió con una calidez impropia y Diggory palideció, asustado, como si eso confirmara sus sospechas.

Draco acunó a la chica entre sus brazos, aunque la pareja aún le barraba el paso.

-Claro que puedes quedarte conmigo.-Susurró, observando como la sonrisa acudía a los labios de ella.

Cedric se hizo a un lado, la chica que iba con él también palideció, apretando su brazo, tranquilizadoramente.

-Entonces estaremos juntos-Dijo Corinne con alegría.-, porque yo te quiero Draco.-Susurró, todavía ensanchando su sonrisa, dejando congelado al rubio que no pudo evitar sonreír, justo antes de que Cedric Diggory desapareciese del lugar, con una lágrima corriendo por su mejilla.

Holaaaa, después de una larga espera, que lamento, aquí está el nuevo cap, espero que os guste, nos vemos en los comentarios, siii?

bueno besos y hasta pronto

Aivlis Malfoy

Respuesta al comentario de jazhy chan:

Holaaaaa jazhy! He vuelto y actulizo lo más pronto que he podido, he estado en las islas Canarias a disfrutar de Sol y playa en pleno diciembre, jajaja. Ves, Cedric ahora lo tiene muy, muy difícil, aunque no se hasta que punto hay que creer las palabras de la drogada Cory, uff, creo que este es punto para Draco. Gracias por leer y espero que te siga gustando, un beso a ti tambn. Feliz navidad

Ailvis Malfoy

PD: Claro que no creo que seas nerd, jajaja