Disclaimer: Ni Latin Hetalia ni Hetalia me pertenecen, estos pertenecen a sus respectivos dueños. Y este fic lo escribio mi amiga (LiberVanAlst)
Advertencia: Un malo Arthur... malo...
Pareja: USAXChile
¿Casado con el gringo?
Tomó lo que necesitaba del cajón y se sentó a su lado, llamando a Manuel por su nombre, este sólo alzó la mirada.
- G-gracias weon… ne-nece…sitaba…esta wea… - el estado de ebriedad aun seguía en su cuerpo, sonriéndole de una manera tierna.
Una sonrisa, esa sonrisa, el no conocía esa sonrisa. Había quedado con la boca abierta sólo con el hecho de presenciar su cara excitada, pero esa sonrisa después del sexo era la cosa más maravillosa que había visto en mucho tiempo. Definitivamente Chile era un país hermoso, un país hermoso que ahora se encargaría de vigilar y cuidar.
- Manuel… necesito que firmes aquí por favor -– le pidió con una amable sonrisa pasándole un bolígrafo a la nación latina y una hoja.
- ¿A-Aquí? -– Alfred asintió con la cabeza, él le volvió a sonreír y firmó sin tapujo alguno, luego de eso cerró los ojos para dormir.
Alfred pensó en otra ronda, pero cuando vio al chileno dormido sus deseos se esfumaron como las bellas sonrisas de la nación más joven.
Buscó la cajita azul que tenía guardada y le puso aquel anillo con su nombre, en el dedo anular de la mano izquierda, y él se puso el suyo con el nombre de Manuel impreso en el.
Dos anillos de oro, ahora podrían brillar juntos.
Al otro día Manuel abrió sus ojos fijándolos en el techo de la habitación, algo parecía extraño en ese lugar, tomo asiento mirando al frente, noto que los muebles no le pertenecían, entonces algo le sobresalto, un repentino abrazo a su cintura, al voltear su mirada a un costado de la cama noto una figura familiar.
- ¡Conchetumare! -– dio un pequeño grito.
- Mhmm… ¿Por qué haces tanto ruido? -– se removió en la cama para alzarse levemente y refregar sus ojos mirando a Manuel.
- Manuel casi en estado de shock había notado su desnudez –- weon… dime que no me pase de tragos anoche…
- Alfred solo sonrió –- te pasaste… - respondió sencillo.
Habría gritado un par de improperios al gringo ese que se aprovecho de su lamentable situación, pero una llamada telefónica los interrumpió, al parecer una junta de última hora se llevaría a cabo, justamente en casa de USA.
Manuel no tenia prendas de vestir, y Alfred amablemente le prestó de las suyas, para que decir que la ropa de Estados Unidos le quedaba bastante grande, a estas alturas ya daba igual. Todos reunidos en la conocida sala miraron extrañados la apariencia del chileno, quien se negó a dar explicación alguna, pero el comentario de cierto francés sobre cierto anillo en su dedo anular lo desconcertó.
- Oh… mon amour Manuel veo que tienes un anillo de bodas… justo como el que lleva mon amour Alfred… - sonrió.
- ¿De que hablai fleto? –- miro su mano y justamente en ella rebosante un anillo de oro brillaba - ¿pero… que chucha?
- Hahahahahaha~ - abrazo a Manuel por los hombros mostrando a la vez una hoja blanca con ambas firmas en ella –- verán… desde ahora en adelante Manuel y yo estamos casados… jejejeje…
Arthur no podía creer lo que sus oídos escuchaban, su fina taza de té se encontraba ahora tirada en la mesa con su contenido desparramado sobre todos sus papeles, seguramente esto era una broma del estúpido de América, a él le encantaba fastidiarlo, se impuso aquella idea en la cabeza para intentar calmarse hasta que el beso repentino de Alfred hacia Manuel provoco que su pecho se apretara, para colmo de los males Manuel no había mostrado resistencia alguna.
Debía comprobarlo, y para eso tenía que averiguarlo con el mismo Manuel.
Arthur se miraba atentamente a un espejo, estaban en el receso de la reunión, dentro del baño con sus cabellos mojados para calmar sus ideas. En ese mismo instante el sonido de la puerta abriéndose y una voz familiar se acercaban, era el chileno que entraba y no le había notado, ambos se miraron unos segundos sin decir nada. Aquel contacto visual se interrumpió cuando el menor desvió su vista a otro sitio, el inglés bajo su mirada y pudo observarlo, aquel anillo en su mano, rápidamente se acerco a este evitando que Chile saliera del lugar jalándolo de un brazo al interior y posteriormente cerrando la puerta del baño.
- ¡Oye suéltame weon! -– le miró a los ojos, se odiaba, se odiaba a sí mismo por aun amarlo.
- No te voy a soltar, dime que significa esto -– le tomó el antebrazo y lo subió hasta su vista, obviamente refiriéndose al anillo.
- Lo que ves -– le contestó frio –- me casé con él…
- ¿Pero no me habías dicho que me amabas? –- le reclamó mirándolo a los ojos, estaba enojado, realmente enojado.
- Te A-MA-BA –- le miró con una mueca molesta, suspirando finalmente –- mira weon, después de la noche de bodas que tuve con suerte tengo ganas de caminar. Me duele todo ¿cachai? así que, nos vemos, debo ir a ver a mi ESPOSO –- le sonríe hipócritamente.
Alfred buscaba a su esposo por todas partes, y sólo le faltaba un área por revisar. Necesitaba cuidar a su esposa como el ser preciado que ahora era para él.
- ¡Manuel! ¡Manuel! ¿Estás ahí? –- Alfred golpeaba la puerta del baño como cual desquiciado.
Chila abrió la boca para avisarle a USA que estaba dentro del baño y que saldría ahora mismo, pero antes que pudiera articular algo Inglaterra tapó sus labios con su mano.
- Solo estoy yo Alfred –- respondió Arthur.
- ¿De verdad?, entonces… ¿has visto a Manuel? lo necesito ahora. –- Estaba más preocupado de que Chile le cortara los lazos más que por donde estuviera.
- N-No… no lo he visto…
- Estas mintiendo –- hace un puchero -– me sentaré aquí hasta que salgas.
- Fuck –- susurró mientras Manuel le miraba a los ojos, furioso, y le pisaba un pie. –- Alfred, no he visto a Manuel, por si no te has dado cuenta el no es mi pareja ya, se ha casado contigo, ¿hasta dónde eres capaz de llegar para molestarme?
- Está bien, está bien… ya cásate… - se fue por los pasillos siguiendo en busca del chileno.
Arthur dejó libre los labios de Manuel, este aun le pisaba el pie mientras le sonreía de medio lado mirándole a los ojos.
- ¿Te duele weon? -– ejerció una mayor fuerza en su pie.
- ¡Ah! ¡Ma-Manuel! –- intentó sacar su pie, pero era un poco doloroso con el talón del menor en su empeine. –- Sí, me duele, saca tu pie por favor. –- Le miró a los ojos, queriendo desafiar las miradas que Chile tanto le otorgaba.
- Bien, sólo porque eres el "hermano" de mi ESPOSO –- se lo iba a recordar toda su maldita vida, porque la explicación de que él hubiese hecho lo que hizo era culpa, en su mayoría, del británico.
- ¿Puedes dejar de decir "esposo" "esposo" "esposo" a cada momento? -– suspiró, en realidad estaba cansándose de la situación.
- ¿Por qué? si tanto te molesta… - sonrió mirándolo nuevamente - ¿por qué no vas donde Kiku a ver si te consuela? oh… deberías pedirle matrimonio a EL -– se cruzó de brazos –- andate a la mierda… de verdad, con que puto derecho me vení a reclamar… tu y yo no somos nada… - lo que estaba diciendo era cruel, hasta él lo sentía, pues le dolía cada palabra que salía de su boca -– ah sí… ahora eres mi "cuñado", yo me largo Inglaterra…
Se quedó con la cabeza gacha un momento y antes de que Manuel saliera lo arrinconó contra la pared sonriéndole de medio lado acercándose a sus labios.
- ¿Así que tuviste tu noche de bodas? -– le tomó del mentón en cuanto pudo ya que el otro no le miraba a los ojos. - ¿Dónde te tocó mi "hermanito"? ¿En Santiago? -– tocando la entrepierna de Manuel –- o… en mi región favorita, ¿Valparaíso? –- apretando el pezón derecho por sobre la ropa que pertenecía a Alfred.
- S-suéltame weon –- ya no le estaba gritando, se había relajado, y era solo por el hecho de recordar el toque de esas manos, anhelarlas tantas noches –- Inglaterra suéltame.
- Oh, y conociendo la personalidad de Alfred, de seguro se corrió aquí… - acarició las nalgas de Chile, y las apretó de par a par.
Manuel estaba sonrojado, sintiendo que sus piernas se debilitaban y su aire comenzaba a faltar, de pronto se deslizó por la pared hasta llegar a sentarse al suelo. Hundiendo su cabeza entre sus rodillas, ese idiota…
Arthur miró a Manuel frio, como nunca lo había hecho en toda su vida, se dio media vuelta y sus pasos lo guiaron hasta la puerta, encontrándose con el americano fuera del baño.
- ¿Ves? me mentiste -– hizo un puchero y corrió adentro donde Manuel. - ¿Estás bien? ¿Te hizo algo?
Chile no respondió a Estados Unidos, lo único que hizo fue negar y asentir a sus preguntas mientras los brazos de USA lo rodearon.
Inglaterra veía todo desde fuera del baño. Esa escena le dolía de sobre manera, pues él ya había terminado su relación amorosa con Japón. Ahora esperaba que Manuel lo volviera a aceptar como su amante, pero al parecer… era muy tarde.
Cuando Chile se sintió mejor volvió a la reunión, algo tarde junto a Alfred, mientras eran mirados por todas las naciones presentes, y Francia no fue capaz de quedarse callado.
- Oh… los esposos vuelven tarde, ¿están reafirmando su amor? -– preguntó como si fuese lo más normal del mundo.
- Hahahaha~ de hecho estábamos en el ba… - no pudo seguir ya que Manuel le había dado un fuerte puñetazo en la boca con un leve sonrojo en sus mejillas. Arthur lo había excitado, pero Alfred lo ayudó a liberarse.
Chile se fue a sentar a su silla respectiva con un rostro malhumorado y rojo sólo de vergüenza.
Arthur notaba estas reacciones en el latino, lo cual lo hacía pensar en que cosas podía haberle hecho Alfred.
Manuel se sentaba entre Canadá e Inglaterra, aun le dolía el trasero por la noche anterior mientras el inglés le daba sutiles miradas cuando tomaba su té. El castaño simplemente se dio vuelta dándole la espalda al ojiverde, mirando a Canadá quien le sonrió y le saludó con la mano.
- Hola…
- Hola… Canadá, hace tempo que no te veía. –- Le dijo calmado, cuando vio a Matthew haciendo un puchero mirando el suelo.
- He estado aquí todo el tiempo… - jugaba con los bracitos de su oso.
- Ah… perdón es que con tanta wea… cosas en la cabeza no he tenido tiempo de prestarte atención. Bueno, ¿y cómo estás? –- le sonrió mientras apoyaba su codo en la mesa y se afirmaba la cabeza con la mano, revolviéndose los cabellos.
- Bien, gracias… ¿y tú? –- le miró a los ojos, ahora más sonriente, Manuel era una de las pocas personas que se acordaba de él.
- Bien, bueno ya sabes… con problemas siempre pero ahora estoy mejor, gracias por preguntar
Estuvo conversando en esa pequeña burbuja invisible hasta que un americano preocupado comenzó a consultar a las demás naciones por su esposa.
- ¿Dónde está Manuel?
- Aquí, saco de weas… - se levantó mirando al resto.
- Ah… ¿con quién estabas? -– preguntó curioso el norteamericano.
- Con Canadá -– apuntando al chico a su lado.
- ¿Eh? ¿Con quién? –- preguntaron mucho de los países.
- Saquen a Alfred de aquí… - ordenó a los guardias que le hicieron caso por alguna razón.
- No me saquen, no me saquen, no me saquen, ¡Esposa mía, ayúdame! -– era arrastrado por los guardias.
- ¡Espérate weon! -– dijo sin más y cuando USA ya estuvo afuera por fin pudieron ver a Matthew sentado al lado de Manuel. –- Bueno si no van a hablar de nada más me largo, estoy cansado.
Al salir lo esperaba Estados Unidos sentado a lo indio en el suelo, con un puchero en sus labios y los cachetes hinchados.
- ¿Vas a tu casa? –- preguntó ahora más curioso a lo que el chileno asintió. - ¿Puedo acompañarte? -– se levantó más que rápido para caminar al lado del castaño, este solo lo miró y se encogió de hombros.
Si o no, lo que significara ese gesto lo iba a acompañar de todas maneras, no podía dejar que su esposa se fuera solo.
Arthur iba llegando a su casa, tirando el saco en su cama para sentarse al lado y aflojar su corbata, finalmente suspirando.
"Si supieses como dolieron tus palabras, tu mirada fría y las sonrisas que ya no me pertenecen".
N/A: Bueno, tercera parte terminada, las cosas al parecer siguen mal, u_u espero les haya gustado, saludos y comenten.
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Para que Iggy deje de hacer estupideses...
