Disclaimer: No me pertenecen Latin Hetalia ni Hetalia y blablabla...
Advertencia: Ninguna en especial. Pero si no les gusta entonces no comenten... gracias.
Cuatro días…
Era agradable estar un rato solo, la verdad es que hace un buen rato no estaba así, lejos de todo en un lugar tranquilo en el que pensar, si… pensar en muchas cosas, porque Manuel pensaba, en todo lo que le había ocurrido esos últimos meses, casi un año para ser exactos, y aun dolía, dolía tanto como si hubiese ocurrido el día anterior.
- Debo pensar seriamente en alejarme de los weones rubios… - suspiro.
Bueno, el chileno galopo por los alrededores, camino junto al rio y se sentó a las orillas de este, mirando la nada y jugando con la arena en sus manos. Luego cuando lo estimo conveniente decidió volver a la casa, ahí el estadounidense le esperaba ya solo con un típico puchero en la cara, reclamándole la escena con la que había despertado.
Chile no se molesto en darle explicaciones, ni siquiera por ser su esposa, al final solo se fue a su "nuevo cuarto" recostándose sobre la cama y durmiéndose enseguida.
Día 1
Para cuando el gallo canto Manuel ya estaba abriendo sus ojos, se levanto y fue a darse una ducha, luego de haberse vestido despertó a Alfred, con un poco de dificultad, ya que este pedía dormir aun más. Al final de conseguir que este saliera de la cama y se vistiera lo llevo al gallinero para que recolectara unos huevos frescos para el desayuno, peleo con las gallinas, una en especial le picoteo la mano haciendo que chillara.
- La Clementina es mañosa… - rio Manuel para burlarse de USA.
- ¿Y ahora me lo dices? –- acariciaba su propia mano para calmar el dolor.
- Lo olvide… - rasco suavemente sus cabellos -– como sea… ¿leche de cabra o de vaca?
- ¡De vaca!
- Bien… - tomo una cubeta metálica y camino hacia las vacas dentro del corral –- lleva los huevos a la cocina.
- No… quiero ordeñar la vaca… - siguió al chileno -– quiero ordeñarla...
- Bueno weon… ordeña a la vaca…
Y lo hizo, la vaca no se quejo y el gringo no lo hacía nada mal, al final y acompañados de unos huevos revueltos con jamón, unas tazas de leche, tostadas, una taza de café para el americano y té para Manuel desayunaron.
Pasaron la tarde ordenando las cosas que habían llevado consigo, el americano había traído todo un equipo de video juegos para pasar el rato, y un montón de películas de terror de su país.
- Oye… no creo que tengas mucho tiempo de jugar con eso… - se acerco y tomo una caratula -– weon teni el "Rock Band 3" –- si, mágicamente lo había pronunciado bien.
- Si, pero no veo una televisión por aquí… -– sonrió y rió después para guardar los juegos –- entonces, ¿a dónde me vas a llevar?
- Si hay tele… pero… está en la pieza… - murmuro –- bueno… hay una fiesta a la chilena ahora así que vamos a sacar a los caballos e ir como invitados… - dijo animadamente.
- Si es una fiesta… ¿para que los caballos? –- pregunto con inocencia.
- Para la carrera… creo que ya has montado antes así que quiero una carrera contigo…
Con aquella propuesta no hubo necesidad de nada mas, USA dejo guardadas las cosas que creyó no usaría y salió de lo más feliz con él, le daría una buena carrera al chileno y por supuesto le ganaría, porque él era el héroe.
*** Del otro lado del mundo ***
El japonés se encontraba sentado mirando el cielo nocturno, hasta que se vio interrumpido por el timbre que de pronto sonó sacándolo de sus pensamientos, se levanto, preguntándose quién seria a esas horas, pues era un horario bastante tarde.
- A-Arthur-san –- dijo con sorpresa al encontrar al británico frente a la puerta de su casa.
- Kiku… - dijo cabizbajo, su tono de voz era triste y cortado.
En otra situación habría preguntado el motivo de la visita, pero era más que evidente que no estaban las condiciones para preguntar algo así. A pesar de que su relación había terminado, o quizás nunca comenzó realmente, ambos habían confundido sus sentimientos, no… Japón realmente le había amado pero comprendía que no era correspondido de la misma forma y aunque doloroso habían cortado, varias veces Arthur le pidió disculpas por aquello y Kiku las aceptaba gustosamente aunque su corazón se rompiese por dentro.
De eso ya eran dos meses, y ahora sus heridas sanaban gracias a la compañía de Grecia, comenzaba a tomarle un gran afecto, y últimamente pensaba mucho en él. Si, ahora eran solo grandes amigos.
- ¿Qué sucede Inglaterra-san? –- estaba preocupado, aun mas cuando este le abrazo y sintió como las lagrimas mojaban su hombro. -– ¿Es… es por Chile-kun?
- El… me odia… - susurró entre sollozos, aferrándose a la ropa blanca inmaculada de su amigo oriental.
- Pero estoy seguro que Chile-kun lo va a perdonar, es un chico de buen corazón -– sobó con cariño los cabellos de Arthur para después separar su cuerpo del rubio y mirarle a los ojos mientras posaba sus manos en las mejillas del inglés y le dedicaba una de sus tranquilas sonrisas. -– Además, yo sé bien cuanto Inglaterra-san ama a esa nación, casi con su vida ne?
Aquellas palabras de apoyo lo tranquilizaron e hizo que su corazón se sintiera cálido. Sus lagrimas volvieron a salir y abrazó nuevamente a su amigo solamente sintiendo lo cálido que era abrazar al país del sol naciente.
Kiku lo invitó a tomarse un té para que el chico se tranquilizara, mientras conversaban en el pórtico viendo las luciérnagas y algunos gatos que se acercaban, lo que hacía sonreír siempre al pelinegro.
Inglaterra lo veía de reojo, a veces pensaba que Manuel y Kiku se parecían un poco, pero no era más que un sueño, porque a pesar de que al chileno le gustaran tanto los animales, el jamás hubiese sonreído de esa manera tan tierna, porque la sonrisa de Chile no cabía en ninguna categoría, era de esas sonrisas que no se podían describir, la sonrisa de Chile era especial.
*** En Chile… ***
Fueron hasta el establo para sacar aquellos caballos del lugar. El caballo del chileno era de un negro azabache llamado Orión.
- Wa… Manuel, Manuel… quiero ese caballo, quiero montar ese caballo –- dijo con emoción apuntando a un caballo alejado de los demás.
- No weon, ese ni siquiera esta domado aun…
- Yo lo domare solo déjaselo al héroe…
Y bueno después de unos minutos el estadounidense había logrado domar al caballo, Manuel lo observaba atónito y sin habla.
- Bueno… lo lograste weon… - soltó un suspiro para luego sonreír -– ¿cómo le pondrás?
- ¿A qué te refieres?...
- Al nombre po weon ¿a que mas va a ser? –- subió a su caballo y se acerco a USA. –- Ese caballo será tuyo ya que lo domaste…
- ¿De verdad?... ¡gracias Manuel! -– dijo con emoción –- entonces le pondré… - pensó unos momentos –- Spirit... se llamara Spirit… porque se parece a ese genial caballo…
- Hablai del caballo de la película ¿cierto?
- Si…
Llegados al lugar de las fiestas, Manuel enseño todos los juegos que se practicaban durante esta, apostaron a las carreras a la chilena y obviamente al final del recorrido participaron en ella, la carrera estuvo muy reñida, el desgraciado del norteamericano era bueno corriendo, por poco el chileno perdía, pero por suerte no fue así y a último momento lo adelanto llevándose la victoria.
Día 2
Alfred había disfrutado, del día anterior y para el siguiente fue más sencillo despertarlo, se levanto, baño y desayunaron juntos, ordenaron las cosas, alimentaron a los animales. A la hora del almuerzo Manuel decidió matar uno de sus corderos, el estadounidense tuvo que ayudarle y aquello le hizo sentir incomodo, Alfred se había encariñado con el animal durante los minutos en los que el chileno fue por las cosas que necesitaría, por ese motivo se le hizo un nudo en la garganta y se le oprimió el pecho al momento de verlo morir.
Pero, para cuando comieron aquellos sentimientos habían desaparecido.
Al atardecer el latino se llevo un par de cañas de pescar junto a Alfred, las carnadas y un canasto para los peces al rio cercano donde estuvieron largo rato sin mucha suerte, el norteamericano estaba aburriéndose y Manuel también estaba perdiendo la paciencia.
En un acto que tomo por sorpresa al menor el estadounidense se acerco lo bastante como para robarle unos besos, provoco la molestia de Chile quien lo lanzo al agua, aun así Alfred no se quedaría atrás y pronto lo jalo hundiéndose con él. Entrada la noche y cansados por aquellos juegos de te hundo y tú me hundes o quien nada mas rápido durmieron plácidamente cada uno en sus habitaciones, sin siquiera haber cenado.
Día 3
Los días habían sido divertidos para ambos, Manuel estaba disfrutando de aquellas vacaciones junto a su primo. Este día seria más relajado para ambos al menos en lo que respectaba al tiempo en que quedara de luz solar. Ambos fueron a la ciudad y la recorrieron, comieron mariscos, una buena paila marina para ambos fue el almuerzo del día de hoy, mientras paseaban por el mercado al estadounidense le llamo la atención una planta parecida a un alga marina.
- Es cochayuyo -– respondió a la pregunta del extranjero.
- ¿Cocha… que? –- trato de repetirlo pero no pudo.
- Cochayuyo… un alga que se come, de un sabor salado… - mejor que explicarle seria que lo probara así que compro, le añadió un poco de jugo de limón y le dio de probar a Alfred. Este lo inserto en su boca, lo mastico unos segundos y luego lo devolvió haciendo una mueca de desagrado.
- Esto es asqueroso… - comenzó a llorar como un niño, luego de ser obligado a tomarse la medicina –- wa~ saben peor que los scones de Arthur…
- Si… tienes razón es asqueroso… recuerdo que Pueblo Mapuche me hizo comer esto cuando era un niño… - luego sonrió –- Antonio también lo probo y bueno… no le resulto muy agradable que digamos…
Siguieron con su recorrido después que USA comprara una Coca-cola y la bebiera para sacarse el mal sabor de la boca.
Ambos llegaron a casa, Manuel enseguida se dirigió al armario de su habitación, Alfred curioso lo observaba desde la cama. Del interior extrajo un par de escopetas, luego se encamino a la cómoda del otro lado de la habitación, abrió un cajón que se encontraba bajo llave y saco una caja.
- ¿Qué harás con esas armas? –- tomo una de las escopetas observándolas, eran algo viejas pero se encontraban en muy buen estado.
- Iremos a cazar… cazar conejos…
- Genial… ¿aunque no sería mejor comprarlos?
- No weon… es más emocionante así. –- Limpiaba el arma con dedicación -– además el Bobby, el Max, y el Rex necesitan salir…
- Lo miro confundido ¿quiénes serian esos? - ¿son amigos?
- Son mis perros…
Bien entrada la noche, ambos armaron un campamento cerca del rio, primero comerían antes de pasar la ardua noche cazando.
Arthur iba llegando a la casa de campo de Chile, pues cuando el estadounidense le dijo que se irían de campamento pudo adivinar cuál era el lugar que Manuel escogería.
Llegó corriendo a la casa encontrándose con la señora Juanita en el camino.
- Señora Juanita… - le alcanzó el camino.
- ¡Joven Arthur! -– lo conocía por las variadas veces que Manuel había vacacionado allí con él,
- Hola, señora Juanita, vengo a buscar a Manuel, ¿lo ha visto? -– preguntó obviamente curioso.
- Si, acaba de salir con un amigo de él… A…Alfred se llamaba el cabro ese… - miró a Arthur.
-… ¿S-sabe a dónde se fueron? –- estaba nervioso y la sangre se le estaba yendo a la cabeza con la ira que sentía. -– Me puede indicar hacia donde fueron -– estaba molesto pero parecía disimularlo muy bien.
- Claro… mire, el José va pah allá pah arriba, ¿por qué no va con él? -– corrió a donde estaba su esposo. - ¡Oye José, mira quien está aquí, el joven Arthur, quiere ver al joven Manuel, ¿por qué no lo llevai pah allá arriba al cerro?
- ¡Bueno vieja! ¡Dile al joven Arthur que se meta a la camioneta no mah! -– le hablaba desde el baño afuera de su cabaña.
- Ya lo escuchó joven Arthur, valla pah allá no mah, que el viejo se va a demorar un poco en el baño –- le guiñó un ojo sonriendo.
Inglaterra sólo asintió y se fue hasta donde estaba la camioneta con algunos víveres para pasar la noche, observando bien que cosas eran las que le llevaban.
De pronto el señor José llegó para subirse en el puesto del conductor. No dijeron nada por todo el camino, Arthur estaba preocupado en sus pensamientos y los celos casi enfermizos que le daban al pensar en Manuel y Alfred solos.
Al llegar al lugar anduvo por los arbustos hasta encontrar una fogata, donde se divisaban dos individuos.
Los chicos de pronto sintieron un ruido entre los arbustos, haciendo que el rubio se asustara y comenzara a gritar "fantasma, fantasma" y corriera alrededor de la tienda que tenían.
- ¡Cállate weon! –- le dijo el chileno pegándole en la nuca con la palma de su mano.
De pronto divisaron a Arthur con don José al lado. Inglaterra los vio, y vio a Chile fuera del trabajo después de tanto tiempo.
- Hola -– saludó el dueño de los ojos verdes.
Ninguno de los dos respondieron al saludo, simplemente Manuel se sentó al lado de Alfred y luego se levanto dirigiéndose a don José para que le pasara la comida de la noche.
José se fue con rapidez del lugar, ya que tenía que ver a su esposa e hijos. Para cuando se dieron cuenta la noche estaba bastante avanzada y Manuel se encontraba tirando algunas varas hacia la fogata que había hecho Alfred.
Alfred miraba de reojo la escena, Arthur no se había sentado con ellos, solo miraba a Manuel esperando un movimiento de este.
- ¿A qué viniste? –- el chileno miró al inglés.
- Necesito hablar contigo… - Inglaterra tomó asiento entre USA y Chile.
- ¿Y qué te hace pensar que yo quiero hablar contigo? –- volteó la mirada hacia la fogata.
- Hey chicos, ¿por qué no vamos a cazar que para eso hemos venido? –- el estadounidense por fin dijo algo coherente.
- Ve a cazar tu, no tengo ganas, ya vi algo desagradable –- se volteó para mirar a Arthur de reojo y sonreírle –- me voy a dormir…
Arthur miró a Alfred y se acercó para pedirle que se fuera un momento a dar una vuelta y ver si los conejos cayeron en la trampas, a lo que Alfred obedeció y se fue no muy lejos para revisar las trampas. Acompañado de los perros claro.
El inglés se coló en la tienda del chileno y se sentó a su lado, viéndole la nuca, aquella que le tentaba a poner sus manos en ella y acariciar el castaño cabello del chileno.
- Sal de aquí… - le miró con una mueca.
- Escúchame por favor… - le habló casi suplicando.
- Que te escuche Japón, es mejor oyente que yo o eso parece
Inglaterra divisó que no podía hablar en ese momento con el chileno, por lo que salió de la tienda suspirando pesadamente, recargando sus codos en sus muslos para luego revolver sus cabellos y cerrar los ojos echando su cuerpo en el tronco.
- Ah… esto no puede ser peor… - suspiró mientras su antebrazo cubría sus ojos,
En eso escuchó el grito de un rubio ojiazul que venía corriendo hacia él.
- Arthur, Arthur… -– gritaba y corría de un lado hacia otro. -– Un fantasma… - se hecho sobre él abrazándolo por el cuello.
Manuel escuchó los gritos y salió de la tiendo a ver qué era lo que sucedía, encontrándose con la escenita y la fogata casi extinta.
Suspiró y se fue al rio, tomó un poco de agua en una cubeta y apagó las cenizas que quedaban de la fogata.
- Buenas noches, Alfred, ¿vas a dormir conmigo? -– alza una ceja hacia el rubio de lentes.
- Claro… - sonrió y entro siguiendo los pasos de Manuel.
"Solo lo haces para fastidiarme, ¿verdad Manuel?"
El británico estaba más que molesto por la forma de actuar del chileno, pero no diría nada ya que eso solo estropearía las cosas.
Avanzaba la noche, Arthur aun estaba fuera de la tienda, no deseaba entrar, pero tampoco les dejaría en medio de la nada y a solas.
Lo bueno de todo aquello, era observar las estrellas, una hermosa vista del cielo nocturno sin nada que opacase aquel brillo.
- ¿Piensas quedarte toda la noche aquí afuera weon? - escucho claramente el susurro del menor cerca de él.
- Si… no tengo nada que hacer dentro de esa carpa molestando a la pareja que duerme - sonrió de medio lado - además es un hermoso cielo el que observo.
- Manuel frunció el ceño levemente, el inglés ni siquiera se había volteado a verlo. - Ya… pero acá fuera igual está súper helado… - tomo asiento cerca de Inglaterra cuidándose de no crear contacto.
- Si… pero en casa en estas fechas también es frio así que estoy acostumbrado… - murmuro, luego dio un suspiro - Manuel…
- Ya se weon… - miro sus manos entrelazadas entre ellas - me veni a pedir perdón por la wea…
- Cometí un error al actuar de la forma en la que lo hice…
- Si poh… mansa caga que te mandaste… - hizo una pequeña mueca de disgusto - como sea, tampoco puedo estar enojao por esa wea too el rato…
- ¿Qué quieres decir con eso? - su corazón en un momento salto ante aquellas palabras, pero conociendo al chileno no debía dejarse engañar tan fácilmente, así que se tranquilizo para seguir escuchándole.
- No del todo… pero podría darte otra oportunidad… Aunque teni que hacer meritos…
- Podría hacer los meritos necesarios por ti Manuel…
Ambos estaban claramente nerviosos, Arthur acerco su mano hasta posarla sobre las de Manuel, este quería quitarla pero no lo hizo, luego noto como el rostro de Iggy se acercaba al de él. No podía moverse, no podía reaccionar hasta que sintió sus labios juntos, se aparto pero pronto formaron un nuevo beso. Ahora Inglaterra tomaba de la muñeca de Manuel y lo alejaba del campamento.
Lo apego contra un árbol y lo beso, le acaricio el rostro y el cuello, toco su pecho y se detuvo, más bien algo le detuvo.
Manuel.
Este miraba hacia un lado evitando así la mirada del británico.
- ¿Por qué evitas mi mirada? - le interrogo, pero el otro se mantuvo en silencio - no me lo dirás… - y nuevamente el silencio. - Bien entonces tendré que adivinar… - pensó unos momentos - ¿tiene que ver con Alfred? - acertó, puesto que las manos del latino se estremecieron levemente - paso algo con el ¿no?, hace cuanto… dímelo…
- Um… no… - susurro nervioso - no lo… diré…
- Entonces si paso algo… - frunció el ceño, se estaba molestando - ¿fue ahora? - volvió al juego anterior, en el que el chileno negaba o guardaba silencio - ¿fue hace unos días o quizás?… - sonrió seguro de que acertaría - fue aquella vez en el baño… - lo había hecho, acertaba nuevamente, los ojos de Manuel se abrieron al escucharle volteando su rostro para mirarle cuando dejo de sentir su contacto.
- ¿A-a dónde vas?
- Matare a Alfred… - murmuro alejándose de este.
Lo siguió hasta el campamento, Arthur había entrado a este y luego saco a empujones al americano que aun estaba medio dormido, Manuel trato de detenerlos inútilmente, terminando sentado en el suelo con manos y piernas atadas.
Arthur por su parte se llevo al norteamericano lejos del campamento, donde comenzó a interrogarlo, pero el tiro le salió por la culata cuando USA lo termino acorralando a un árbol.
- H-Hey basta… - su enfado había sido reemplazado por nervios y cierta preocupación.
- Inglaterra… - dijo, su rostro estaba serio - no puedo permitir que estés con Manuel…
- Vaya… - hizo una mueca - te conozco Alfred… y sé que no tienes nada más que un interés comercial con el… - quería alejarlo pero el árbol a sus espaldas no se lo permitía. - ¿A qué estás jugando?
- Voy en serio Arthur… te quiero a ti… - susurro cerca de su oído.
- C-cállate… yo solo puedo mirarte… como mi hermano pequeño…
- Pero no quiero que me veas de esa forma… - beso su cuello - te quiero Iggy…
- B-basta… - cerró sus ojos, no deseaba mirarle.
- Solo estoy con Manuel para acercarme a ti… - levanto ambos brazos del mayor por sobre su cabeza y las sostuvo firmemente, bastaba solo una de sus manos para apretar ambas muñecas del británico - no me detendré Arthur… no a estas alturas…
Pronto su mano libre descendió a su pantalón desabrochándolo, se hizo espacio entre su ropa interior y saco su miembro para acariciarlo.
- De-detente… - estaba bastante avergonzado.
- Lo siento… pero no lo hare… ya he llegado bastante lejos… - le masturbaba, le besaba pero Inglaterra no le correspondía.
Poco a poco soltó sus manos y cuando el británico lo noto se dejo caer al suelo.
- Realmente… te amo… - si, lo amaba, pero también notaba que no podría ser correspondido, se agacho a la altura del europeo y le abrazo.
- N-no… detente… - tomo sus hombros y lo alejo - dejemos… esto en el pasado… - le sonrió.
- Suspiro - está bien… Ar…
Sus palabras se vieron interrumpidas por un latino enfurecido abalanzándose sobre este y golpeándole con dureza. Gran Bretaña no lo creía, acomodo sus ropas lo más rápido que pudo y trato de separarlos, pero él también se llevo un buen puñetazo por parte de Chile.
- ¡Weon, estaba confiando en ti y me salí con esta wea!… ¡AHORA SI LAS PERDISTE TOAS CONMIGO!
N/A: Bueno, faltan algunos capis para llegar al final, (y les sigo subiendo capis aunque me encuentre de vacaciones en Puerto Montt XD)
Saludos a mi amiga XD
¿Reviews?
Para que las cosas entre Manu y Arthur se arreglen (?)
