Disclaimer: Bueno ya saben que ni Latin Hetalia ni Hetalia me pertenecen. Saludos a (LiberVanAlst) que me sigue ayudando.
Advertencia: Un poco de crueldad.
Pareja: UKXChile
¿Más errores?
Se puso en pie, mientras acariciaba su mejilla, esta estaba enrojecida y comenzaba a hincharse levemente.
- Alfred... ¿estás bien? - se acerco al norteamericano.
- Si... ¿qué haces aquí aun? ¿No me dices que amas a Manuel?, si te quedas aquí te atacaré de nuevo, corre a verlo antes de que mejore - dijo mientras miraba a sus ojos y después sonreír.
- Está bien… gracias… - se puso en pie y corrió entre los árboles para darle alcance al menor.
Lo diviso, podría gritarle y lo hizo.
- ¡Manuel! Espera… debemos hablar… - pero no pudo, el chileno conocía mejor, mucho mejor el terreno que el británico, y este ultimo tropezó con una raíz cayendo en seco al suelo.
En cuanto sintió el golpe se dio vuelta e hizo una mueca al chico. Se acercó a ayudarle y tenderle una mano, no sería tan "mala onda" de dejarle en ese estado.
- Ma-Manuel… - dijo tratando de aguantar el dolor de su pierna - necesito que me escuches…
- No quiero escucharte... - una vez levanto al otro lo sentó cerca de una roca para irse. Estaba molesto, pero no furioso, la furia se había disipado con el dolor.
- Tomo su mano y lo jalo hacia si - no... Escúchame de una vez... lo único que haces es huir... - le molestaba aquella actitud y el dolor de la pierna lo empeoraba.
- No quiero escucharte, no quiero verte, no quiero nada contigo, ¡¿que no entiendes? Déjame de una vez, primero Kiku y ahora Alfred, ¡¿es que te vai a comer a todas las personas con las que me llevo bien? ¡Déjame de una vez! - trató de soltarse como pudo, pero el mayor tenía más fuerza que él, por lo que cerró los ojos para no verle a la cara.
- ¡Maldición Manuel! - lo tomo por el cuello de la polera - ¡siempre es lo mismo, no haces más que insultar, solo ves lo que te conviene y te empeñas en hacer oídos sordos a lo que los otros quieren decirte! - lo empujo al suelo posicionándose sobre este - he tenido bastante paciencia… ahora me vas a escuchar…
Miedo, escalofríos, dolor físico y emocional, todas aquellas sensaciones y sentimientos lo estaban abrumando, y realmente no quería oírle.
- ¡Déjame!, ¡suéltame! ve con Alfred o con quien se te plazca, se acabo, esta wea se acabo, ¡suéltame! - se movía de un lado a otro intentando soltarse de Arthur.
- ¡ENTONCES PIENSA LO QUE QUIERAS! - apretó sus brazos contra el suelo a ambos lados de su cuerpo - me iré, pero antes… me llevare tu recuerdo así sea a la fuerza… - sentía una frustración tan intensa dentro de sí que no podía controlarlo, ya no podría controlar sus acciones. - Serás mío Manuel… lo recordaras… - beso sus labios, luego su cuello, dejando en aquella piel una marca roja.
No estaba asustado, estaba aterrado. Nunca, en toda su vida había visto a Inglaterra de esa forma, y tampoco quería, el pecho le dolía demasiado. Pero no lloraría, no le regalaría a Arthur lo que quería ver, las lágrimas en su rostro.
Intentó soltarse una vez más pero todo era inútil, ni siquiera quería abrir los ojos para no ver la tenebrosa expresión de Gran Bretaña, simplemente cerró los ojos, con fuerza girando la cabeza.
Apretó sus labios, ni un gemido, nada que estuviese al alcance de ese imbécil.
Mientras Iggy posicionaba sus rodillas sobre las manos de Manuel y así lograba tener sus propias manos libres.
- Mucho mejor… - susurro con un tono frio.
Ahora estas levantaban la tela de la polera del castaño, luego acariciaban su pecho y apretaban sus pezones. Habría deseado besarle, pero de seguro recibiría un mordisco, por eso sus besos serian para su cuerpo y lo hizo, descendiendo y besando su pecho.
Sus manos estaban cerca de su pantalón por lo que intentó tomar la daga que traía en el bolsillo, esa daga que usaba para degollar conejos. Cuando pudo alcanzarla la clavó en la pierna de Inglaterra pensando que así lo dejaría en paz.
- ¡Ha! - grito al sentir el metal introducirse en su piel, aquello solo le había enfurecido aun mas - ¿quieres divertirte? - sonrió de forma macabra mientras quitaba la cuchilla de su pierna y la lanzaba lejos - entonces jugaremos aun mas… - su mano se había manchado de su propia sangre, y la llevo a sus labios para lamerla.
Acaricio el rostro del chileno dejando enrojecida su piel por la sangre, se relamió los labios y ahora bajaba el short que este llevaba puesto.
Mordió su labio inferior, no quería definitivamente no quería aquello, aun con sus piernas trataba de moverse y en su cabeza de pensar en otra cosa. Pronto sintió el olor a sangre en su mejilla y cuando abrió los ojos, sus lágrimas se desbordaron, topándose con los verdes del mayor.
- Yo… - susurro finalmente, tomando conciencia de lo que estaba a punto de hacer, más bien de lo que estaba haciendo, se estaba mostrando como un monstruo frente a la persona que amaba y le estaba haciendo daño - lo… siento… - dijo ocultando su mirada, no podría hacer nada contra eso, el daño que seguramente le había causado a Manuel le había afectado - ve… te… - dijo finalmente haciéndose a un lado.
Manuel se levantó más que rápido, lo vio por última vez y se retiró, corrió lo más que pudo a su casa y se escondió en su habitación, no quería saber nada del mundo, ni de Inglaterra ni de USA.
Alfred llegaba a duras penas donde se encontraba Arthur, pillándolo en el suelo y con la pierna herida. Se acercó, supuso algo lo que podría haber pasado.
- Arthur... vamos...
- Soy… un verdadero idiota… - alzo su rostro y observo a Alfred unos segundos, sonrió ante sus propias palabras, pero pronto esta se desvaneció - Manuel me odia…
Cubrió su rostro, no podía moverse aunque lo intentase, y si fuera así a casa del chileno no podría entrar.
- Ven, vamos a la tienda - lo ayudó a que se levantara para llevarlo donde estaba la tienda. Esto se había salido de las manos y él se sentía culpable.
Una vez llegaron a la tienda lo sentó en un tronco de madera y le cubrió la herida con un paño.
- Arthur... estabas mejor con Kiku, con el al menos sonreías... con Manuel te he visto más en el suelo que sonriendo... - dijo concentrado haciéndole alguna curación al otro.
- Kiku… solo es una gran amigo… - limpiaba una de sus manos, ahora estaba más tranquilo - nunca pude llegar a nada con él más que besarle… - alzo su vista y volvió a sonreírle - en mi mente siempre estaba presente Manuel.
Aunque eso le dolía al norteamericano sabía que era cierto. Dio un largo suspiro, estaba serio y mirándole a los ojos.
- ¿Que te gusta de él? - finalmente lo hizo, hace mucho que tenía la curiosidad por eso - quiero decir, es un chico muy común físicamente, muy flaco corporalmente, fogoso en la cama... - se arrepintió de haber dicho esa frase - y con un genio del demonio…
- Exactamente eso… - hizo caso omiso a cierto comentario - tanto él como yo nos sentimos solos, compartimos muchas cosas… y nos comprendemos mutuamente… son cosas tan simples, cosas que los demás no entienden… que no ven… - suspiro - claro tu me conoces porque te crie, pero creo que nunca comprendiste realmente lo que sentía…
Trago duro, quizás Inglaterra tenía razón esta vez.
- Yo... lo siento si no te comprendí - agachó la mirada con un puchero en sus labios, tal cual nene malcriado. En eso sonó su celular. Manuel le había mandado un mensaje.
"Te quiero a ti y a Inglaterra fuera de mi nación mañana".
Hizo una mueca y le paso el celular a Arthur.
- Nos hecha...
- Es lo mejor… mañana marcharemos de vuelta a casa… - se puso en pie y cojeando entro a la carpa.
Le envió un último mensaje a Manuel.
"Quizás él se vaya pero yo me quedare aunque tenga que dormir en una carpa"
Apagó su celular y se fue a dormir a la carpa, tenía que aclarar las cosas con Manuel.
A la mañana siguiente, Manuel no había dormido nada, estaba con unas ojeras demoniacas y le pesaba el cuerpo. Aun le quedaba esa marca, el mordisco que le había dado Arthur y que lo había traumado, esperaba que el otro estuviese bien de la pierna. No debía preocuparse pero bueno era una persona después de todo.
- Alfred… despierta es hora de irnos… - tomo del hombro de USA y lo movió suavemente. Pero este no despertó - bien… me marchare solo… - arreglo sus ropas y salió de la carpa. El cielo estaba despejado y el día fresco por la suave brisa que corría.
José los había ido a buscar por petición de Manuel. El podía llegar solito pero los demás que no sabían el camino seguro se perderían en el.
- Señor Alfred, señor Arthur, lo he venido a buscar, el patrón me mandó pah acá y si no llego con ustedes se va enojar.
- Bueno… seria magnifico si nos ayuda a salir de este sitio… - dijo el rubio británico. Alfred por otra parte había salido ya y ahora desarmaba la carpa.
José los ayudó para que terminaran más rápido y fueron de nuevo hacia la casa de Manuel. Manuel estaba bañado y vestido, pero en esperarlos se durmió en el sillón, con su mano apoyada en uno de los mangos. Alfred entró sin más gracias a la señora Juanita y vio a Manuel dormir, sonriendo. Los labios entreabiertos del menor eran tentadores, rio para sí mismo.
- Alfred… es mejor que vayas por tus cosas - le regaño - su pierna dolía y estaba seguro que necesitaría un medico. - Necesito que marchemos de una vez antes que la herida se infecte.
Camino, más bien cojeo hasta la salida yendo al patio. En ese lugar se encontró con una muchacha, una que nunca había visto.
- Buenos días señorita… - saludo con cortesía sonriéndole.
- Buenos días... - la chica le sonrió y le tendió la mano amistosamente - nunca lo había visto por aquí, ¿quién es usted?...
- Hahaha~ Terminé de arreglar tus cosas, yo me quedo... - sonrió de medio lado hacia Marcela la cual se adentró en casa de Manuel como si fuese suya.
- Alfred, ¿se iba a ir usted? - se sentó al lado de Manuel y le acarició el cabello, abrazándolo por los hombros, mientras el castaño solo se acomodó. Se veían muy bien juntos.
- No... No me voy a ir... Hahaha~, Manuel parece un cachorrito.
- ¿Cierto? - sonrió Marcela aun acariciando los cabellos de Chile.
- Arthur les observo, si realmente se veían bien - me llamo Arthur señorita… Arthur Kirkland, de Londres… - cojeo por sus cosas. - Si me disculpan… - se despidió antes de cruzar la puerta.
- Arthur... Arthur... Me suena... ¡Ah! - dejo a Manuel recostado de nuevo, tenía el sueño muy pesado ese crio y le siguió hasta la salida junto con Alfred. - Usted es el culpable de que Manuel llegara llorando ayer... - Se sorprendió un poco. Manuel había pasado la noche con Marcela, y cuando se quedó dormido repitió el nombre de Arthur 2 veces, quejándose de algo - ¿Es usted o no? - la chica lo miró mientras se colgaba del brazo del norteamericano.
- Si… soy yo… - se giro para observar a ambos - pero señorita… no es muy educado de su parte entrometerse en los problemas ajenos… - alzo una ceja.
Aquella conversación le trajo de vuelta los recuerdos de la noche anterior.
- Señor Arthur, me gustaría conversar con usted un poco más, sería un honor alojarlos a ambos en mi casa. Será un secreto, mi "amigo" Manuel no se enterará - les sonrió a ambos.
Alfred lo miró casi rogándole que fueran a casa de Marcela.
- Please...
- Suspiro y miro a la entrada, como si Manuel fuera a salir en cualquier momento al más puro estilo de Suiza echándolos de "su" territorio - está bien… solo un par de días… - así tomo nuevamente sus cosas y ambos rubios siguieron a la chica hasta su hogar.
Cuando se despertó la señora Juanita le dijo que ambos rubios y la señorita Marcela se habían ido juntos a la casa de esta última. Chile no le dio importancia y simplemente se fue a dar una vuelta donde estaba su querida Clementina.
- Puta Cleme... ¿por qué todas las cosas malas me pasan a mi?
Marcela guió a cada uno a su habitación para después decirles a los criados que le llevaran un suculento desayuno.
La chica fue hasta la habitación de Arthur, tocando antes de entrar.
- ¿Todo bien?
- Bueno… - miro su pierna - si pudieras otorgarme algún botiquín de primeros auxilios te lo agradecería mucho…
Si, aquella herida iba de mal en peor, no sangraba mucho, pero dolía como condenada.
- Y tal vez… algo para beber… - murmuro.
- Oh... déjeme revisar eso - se agacho hasta la herida, y levantó su pantalón para verla más de cerca. - Tengo un amigo que es médico vive cerca de aquí, será mejor que lo llame, esto puede ponerse negro... - le miró hacia arriba - después, quiero preguntarle unas cosas...
Sacó su celular para llamar al doctor y decirle que venga a casa.
- Está bien… - la observo. - Intentare contestar todas las preguntas que quieras hacerme.
Y espero a que aquel famoso medico llegara y revisara su pierna, luego del tratamiento ambos quedaron a solas, ya que el norteamericano había desaparecido y no sabían a donde podría haber ido.
Se sentó al lado de Arthur sonriendo de medio lado mientras apoyaba su codo en su pierna y su cabeza en su mano.
- Señor Arthur - le sirvió un poco de vino - ¿Que es lo que pasó exactamente con Manuel?
- Bueno… tuvimos una pelea algo seria, desafortunadamente si él no le ha dicho las razones mucho menos puedo hacerlo yo… - recibió la copa y bebió de ella.
*** En Otro sitio… ***
Alfred se encontraba en la casa de Manuel, poco le importaba si este le echaba o no, el iba a remediar las cosas le guste o disgustara al chileno.
Manuel estaba dormido en el sofá boca arriba, el estadounidense se acercó para susurrarle algo al oído.
- Hey… Manuel… despierta…
- Ah... - entreabrió los ojos para ver a un rubio que no divisó muy bien, pensando que era Arthur solo cerró los ojos y golpeó la mejilla de quien lo despertó.
*** En casa de Marcela ***
- El no me lo dijo porque está molesto, y triste, solo me pidió que lo acompañara en esa noche, que lo abrazara y no lo dejara solo. Ya sabe, buscaba compañía femenina. - Sonrió de medio lado. - Por eso no me lo ha dicho, luego se durmió en mi regazo, pero... creo que algo muy fuerte debió haber sido porque llegó con un mordisco en el cuello, ¿eso también lo hizo usted?
- Di-Digamos que si… - llevaban conversando un largo tiempo, y Arthur iba en la cuarta copa de vino, se sentía "algo" mareado.
- Señor Arthur, disculpe la pregunta pero... ¿a usted le gusta Manuel? - le miró a los ojos sonriendo con un leve sonrojo en sus mejillas mientras se acercaba peligrosamente al británico.
- Si… - sus mejillas estaban coloradas por el alcohol en su cuerpo y aquella cercanía que le incomodaba - si, no tan solo me gusta… amo a Manuel más que nada en el mundo…
- Oh... ¿es usted homosexual? - sonrió tranquila mientras tomaba un poco de distancia - será un amor no correspondido. No creo que Manuel sea de ese tipo de bando. - Rio un poco.
- Aquel comentario le había dolido - si… tienes razón… Manuel no me correspondería… - ahora hablaba de forma incoherente - su-supongo que se vería mejor al lado de una chica como tú… - lloraría, porque sentía como sus ojos se iban humedeciendo.
- ¿Eso cree? - rio un poco y bebió - no pasa nada, con Manuel solo somos amigos de cama - sonrió ladinamente y se sirvió mas vino - por cierto... es una persona muy violenta Arthur, morder a Manuel solo porque le gusta, como marcándolo de su propiedad.
- Si… fue algo bastante cruel… y desesperado de mi parte… - ahora las lagrimas se desbordaron por sus ojos - disculpe señorita… ¿p-podría dejarme solo?
- No creo que deba estar solo - lo abrazo y le acaricio el cabello, no podía dejarlo solo en ese estado, tenía un cierto grado de maternidad por los que se veían más débiles.
Pero Inglaterra no era débil, claro que no, estaba dolido, simplemente eso, dolido por todas las estupideces que había hecho esos meses, por esa forma de actuar, tan diferente de su forma de ser, se suponía que él era un "caballero", en cambio se había mostrado como una persona de la peor calaña y el alcohol en su cuerpo no ayudaba mucho a calmarlo, más bien estaba empeorando todo.
*** En casa de Manuel ***
- Auch… eso duele Manuel… - hizo un puchero al tiempo que apoyaba su mano en su mejilla.
- Pe-perdón... - ¿perdón? él ¿por qué tenía que pedir perdón? - ¿que wea estai haciendo aquí?
- Vine para que hablemos… - había adoptado un semblante serio - antes de marcharme necesito que escuches lo que tengo que decir…
- No quiero escuchar nada de ti o del otro weon, así que pueden irse por donde llegaron. - Se sentó en el sofá arreglando sus ropas y peinándose un poco.
- Lo harás quieras o no… - el no era como el británico, él hablaría y si el otro prestaba atención o no ya no le era de su incumbencia - primero que todo anoche no paso nada con Iggy…
- Eso no fue lo que vi - al final se vio obligado a escuchar al estadounidense. - No les creo, déjenme en paz, estoy cansado.
- No… escucharas hasta el final… - se molesto levemente - anoche le dije… lo que sentía… porque me acerque a ti Manuel… - murmuro, no le agradaba dejarle el camino libre, pero tampoco quería ver a Iggy sufriendo por su culpa - lo hice solo para molestar a Arthur… porque lo amo… pero el… ¡el no deja de pensar en ti y eso me enferma!
Se sorprendió al escuchar aquellas palabras de Alfred, nunca lo hubiese pensado ni se lo hubiese imaginado, o quizás si pero no lo quería aceptar.
- ¿Y?, eso no quita lo que hizo después...
- Lo sé… y eso es su culpa… yo solo vengo por lo que hice… - sonrió, aquello era cierto, si Manuel odiaba a Arthur no sería por lo que él hizo para separarlos sino por lo que el mismo Inglaterra hizo para lastimarlo - bueno… como sea… fui totalmente rechazado por Iggy… y ya no tengo interés en mantener alguna relación contigo… - del bolsillo de su pantalón saco la hoja con las firmas y la rompió - eres libre Chile…
Se mordió el labio inferior al ver su acción y luego lo miro a los ojos.
- ¿Donde están alojando? - ahora que había oído a USA, también quería oír la explicación del británico.
- Estamos en casa de tu amiga Marcela… - sonrió travieso - se quedaron hablando, la chica quería hacerle algunas preguntas a Iggy…
- Ay no, CTM, este weon es capaz de decir todo...
Salió más que rápido de su casa, buscando algún auto que pudiese utilizar.
*** En casa de Marcela ***
- De… de verdad soy una mala persona… - lloraba pareciendo casi un crio, puesto que estaba bastante borracho y estaba exagerando con alguna de las cosas que decía de él.
Marcela solo lo abrazaba y acariciaba en el cabello.
- Ya, ya, no es para tanto, tu lo querías, lo que me sorprende es que Manuel no se haya defendido con la fuerza que tiene, y eso que lo conozco bien en ese sentido - sonrió algo coqueta.
- Cla-claro que se defendió… hip - apunto a su rostro - mi mejilla derecha… hip esta hinchada gracias… hip a un puñetazo que me dio y… y mi pierna… - guardo silencio - me lo merezco…
- Ese Manuel es un animal, ya va a ver...
- ¡Marcela!... - llamaba el castaño desde afuera - ¡Marcela! Ya poh Marce, ábreme la puerta - estaba mirando directo al balcón de la chica.
- No… no pelees con el… - trato inútilmente de secarse las lagrimas pero no lo logro - todo fue mi culpa… así que… no… le digas nada…
A la mierda con llamarla por la ventana, decidió llamarla por el celular pero al buscarlo ni eso se había traído. A la mierda con todo, escalo para poder llegar al cuarto de ella.
Arthur estaba sobre la cama, cubriendo sus ojos con el antebrazo aun intentando contener las lágrimas.
- Señor Arthur... - exclamo Marcela al verlo - no es tan malo ser gay no correspondido, es un tema muy común en estos... - vio a Manuel por la ventana y este le dijo que guardara silencio, quería escuchar un poco más al borracho.
- No me importa eso… estoy seguro que en algún momento… - una mueca parecida a una sonrisa se formo en su rostro, pero esta murió rápidamente - mis sentimientos los correspondió… pe-pero lo… eche todo a perder…
"Se lo dijo" fue lo que pensó, para luego seguir oyendo la conversación, avisándole a Marcela que siguiera platicando con él.
- ¿Como es eso que los correspondió? Manuel no es homosexual, ni siquiera bisexual... - le dijo un poco confundida mirando de reojo al latino.
- No… no lo creo… - si lo pensaba bien seguramente… - seguramente… lo obligue a que pensara algo así… a que… a que pensara que sentía lo mismo que yo… - volvía a llorar - lo… lo presione a que me correspondiera…
- ¡P-pero como puede ser eso posible! - la chica miro a Manuel - a menos que... se conozcan hace mucho, seguro está confundido como es pequeño aun...
Manuel sonrió de medio lado se rascó la cabeza entrando al cuarto.
- Marce... te voy a tener que explicar muchas cosas después...
- Ma… nuel… - lo miro, apenas podía distinguirlo pero su voz era inconfundible - perdón…
- Marce, déjanos solos un momento - Marcela salió de la habitación pidiendo explicaciones con la mirada que Manuel callo con un beso en la mejilla. El chileno se sentó al lado de Arthur - Ahora te oiré, los borrachos y los niños dicen la verdad así que habla...
- Yo… no pude… nunca fui mas allá… porque… no te puedo sacar de mi cabeza… - trataba de mantener la calma al hablar. - Y cuando supe de tu relación con Alfred… realmente me enfurecí… solo cometo errores cuando se trata de ti…
Suspiro y fue hasta el baño para traerle papel higiénico.
- Si llorai más se te van a secar los ojos - ¿que era un chileno sin una frase divertida en un momento como ese? - ya po weon, no sigai llorando así o no te quedaran lagrimas cuando el mar me ahogue - sonrió de medio lado.
- Lo observo - es cierto… - logro calmarse - hace mucho… que no sonreías…
- ¿Te calmaste? - cambio el tema radicalmente tomando la botella de vino sirviéndose en la copa que antes tenía Marcela - ¿entonces? me amas pero me quieres violar... no soy un puto juguete Arthur, pensé que podía entenderte mejor... - miro hacia un lado bebiendo la copa.
- Lo sé, lo sé… lo que hice fue una estupidez… no tenias que verme de esa forma… - lo miro fijamente - pero lo que siento es verdad…
Asentía con la cabeza, ya eran cerca de las 5 de la tarde.
- No te voy a perdonar tan fácil, pero no me gusta que estés cerca de Marcela.
- No tengo cabeza para estar cerca de alguien más… - respiro hondo - si existe la posibilidad de que me puedas perdonar… tendré cuidado en no estropearlo nuevamente…
- No te voy a perdonar ahora pero... - diablos, ¿hace cuanto no lo hacía con alguien? desde lo de Alfred pero ni se acordaba -... - se recostó a su lado y lo miró un momento - vamos a mi casa...
- Es… está bien… - se puso en pie para seguir al chileno, aunque se desplazaba lentamente por su pierna que dolía.
Lo ayudo a que se pusiera de pie y lo cogió de la cintura para que no se cayera.
Estaban cerca, muy cerca, y chile estaba sonrojado.
Se volteo un momento para mirarle a la cara antes de salir, a sus ojos, sus labios... odiaba amar a ese hombre, esperaba que el otro lo besara...
- Arthur se volteo a mirarlo y se encontró con los ojos del chico que lo miraba, deseaba besarle pero a esas alturas no lo creía correcto - si-sigamos… - desvió su mirada avergonzado.
Se maldijo internamente lo apego a la pared y lo beso, con lengua, intercambiando fluidos nuevamente.
- Weon - suspiró y volvió a como estaban para salir de la habitación.
-… - no se esperaba aquello, sus mejillas se tornaron rojas y no fue capaz de pronunciar palabra alguna, aun así una pequeña sonrisa se formo en sus labios.
- No significa que te perdone... - salieron de la casa de Marcela, esta despidió a Manuel con un beso cerca de sus labios.
- Espero que vengas mañana - le sonrió coqueta, aun no se creía el cuento de Arthur y el chileno. - Así podemos jugar un poco.
- Si, vendré - salió de la casa con el británico y todo.
- Y tan rápido como vino su sonrisa desapareció, ¿realmente se involucraría nuevamente con aquella chica? - M-Manuel… ¿Por qué te molesta que me acerque a esa señorita?
- No te voy a responder, solo aléjate de ella - lo metió al carro y se fue por fin a su casa.
- Ya lo sé… ella me lo dijo… - miro hacia la ventana, no tenía intenciones de discutir, y si debía soportar aquello, tal vez… seguramente lo haría.
- Te dijo que me acosté con ella - le miro de reojo mientras doblaba en una esquina y paro - bien, no mas mentiras, yo te digo la verdad si tú me dices la verdad a mi... - estaba sumamente serio con respecto al tema.
- Lo observo - ¿qué deseas saber? - no pretendía mentirle, nunca lo había hecho.
- Bien, Alfred me contó una parte, pero yo quiero saber la otra, ¿tanto te desespero para que me quieras violar weon? - ahora miró hacia el frente, estaban en pleno campo y por lo tanto estaban prácticamente solos, además se hacía de noche.
-…Si… pero no… - aun no podía creer lo que había intentado hacer - estaba desesperado intentaba pedirte perdón… pero tú te empeñabas en causarme daño, no querías escuchar y eso me frustraba aun mas… - apretó los puños - al final me deje llevar por eso y actué de mala forma… - suspiro finalmente.
- Creí que eras un caballero... - sonrió sarcástico - da igual, me toca - dio un gran suspiro - cuando terminamos me metí con la Marce y después de eso tuvimos una aventura romántica, estuvimos juntos la última noche que ella se quedaría, después volvería a clases en Santiago, y no quiero que te acerques a ella, te lo repito.
- Nuevamente miro hacia la ventana esperando a que partieran - descuida, no tengo ningún interés en aquella chica… no te preocupes… - "entonces, de seguro mantendrás aquella relación, por eso te estorba que me acerque a ella" pensó dejando que su vista se perdiera en la oscuridad de la noche que invadía el sitio.
Suspiro nuevamente y llego por fin a la casona.
- Oye Arty... - sentía que sus palabras podían ser malinterpretadas, entonces tenía que decir el porqué no quería que se metiera con ella. - Después de la once... anda a mi pieza ¿ya?
- Está bien… - cojeo hasta una de las habitaciones y se recostó. No dejaba de pensar en la conversación que habían tenido en el auto, pero intentaba no recordarlo, aunque sin éxito.
Fue donde la Señora Juanita para pedir un té para él y para Arthur y que lo llevara a su cuarto junto con pan amasado, luego fue a recostarse a su cama, suspirando mientras miraba el techo y la pintura que ya no estaba.
- Se desplazo con cuidado hasta la habitación de Manuel y toco la puerta. - Manuel… soy Arthur…
N/A: Bueno puede que el proximo capitulo sea el ultimo. Espero les haya gustado este... quizas nos quedo algo fail XD... pero ya lo saben si no les gusto no comenten... si nunca les ha gustado esta historia no se tomen el tiempo de leerla -.-
¿Reviews?
Para que la relacion de Arthur y Manu se arregle en esta conversacion XD...
