De esperas infructuosas y llamadas desesperadas.
Recorría los pasillos con la tranquilidad de quien no tenía nada que ocultar, su mirada altanera como siempre había sido, su andar recto, sin rastros del abatimiento que le corroía por dentro, los hombros en alto, la sonrisa torcida, toda una fachada de perfecta indiferencia que no lograba engañar a la chica que iba tras él, discretamente, como si en realidad no estuviese allí, incapaz de asimilar que le había visto llorar.
Corinne torció una esquina, indecisa a ir tras él, pero la figura de Draco se perdió pronto entre la multitud de estudiantes y a ella le faltó valor.
-¡Oh, buenos días, Corinne!-Una dulce voz llegó a sus oídos y tardó un tiempo en encarar a Luna, que sonreía con inocencia y los ojos azules entornados con gracia.
-Ho-hola Luna-La voz de Corinne sonó apagada, sus ojos no mantuvieron la mirada de la Ravenclaw y trató de alejarse de ella, buscando la calma de la soledad.
-No es fácil darse cuenta, ¿Verdad?-Preguntó la niña, mirándola con fijeza.
La Gryffindor chascó la lengua, volviéndose por el pasillo, ignorando por completo a Luna, buscaba huir, era una egoísta y siempre lo iba a ser, se había dado cuenta tarde de que siempre hacía las cosas al revés, jamás pensó que Draco pudiese necesitarla de un modo tan abrumador.
-Espera, Cory-Insistió, siguiendo a la muchacha a paso presto.
-¿Qué?-Estalló la chica, encarando a Luna con rostro iracundo-¡Maldita sea! Di claro de una vez de que estás hablando.
-De Draco-Su voz suave algo intimidada.
Corinne maldijo en voz alta, todo el mundo parecía empeñado en recordarle al maldito Slytherin, cuando ella sólo quería llorar como le había visto hacer a él y tratar olvidarle, aunque sabía de antemano que era algo inútil.
-¡Olvídate del maldito Malfoy!-Exigió Corinne, casi en un grito furioso- Y olvídate de mí.
Corinne fue incapaz de soportar las lágrimas, sus ojos se nublaron, trató de ocultar su debilidad frente a Luna, pero apenas pudo reprimir un gemido quejumbroso mientras se alejaba.
-Perdona Corinne, tú eres mi amiga-Lo dijo orgullosa, pero sus ojos también se empañaron, incapaz de soportar el desplante de su amiga-, pensé que te ayudaba.
-¿Por qué lloras?-Bramó la morena, exasperada, respirando con agitación a causa de las lágrimas.
-No te enfades conmigo, por favor-Suspiró, casi suplicante-, sólo quería que fueses feliz. ¡Perdóname!
Corinne reprimió su llanto sorprendida por la reacción alterada de Luna, sacudió la cabeza, volviendo a la realidad y la chica asintió cuando la Ravenclaw la miró dubitativa.
-Está bien-Dijo, apenada, descubriendo su capacidad para hacer sufrir a las personas que apreciaba: Cedric, Draco, e incluso Luna-. Lo lamento, claro que somos amigas. Es solo que… no sé qué es lo que quieres decir, no te entiendo…
Luna colocó una mano sobre el hombro de su amiga, dejando de llorar, calmada.
-Corinne, nadie va a creer que eres una mala persona si te vas con él-Musitó, dejando anonadada a la Gryffindor-, incluso Cedric querría que al menos tú fueses feliz.
¿Podía ser feliz con Draco? Le había hecho daño, le había hecho daño a demasiada gente, sentía, en el fondo de su alma que no merecía una oportunidad, ni a Draco, ni una amiga como Luna, pero había sentido, al verlo llorar, que Draco no pensaba igual, al rubio no le importaba lo justo, le importaba ella, lo sabía, como si sus lágrimas fuesen prueba suficiente.
-No creo que esté preparada para eso Luna-Confesó, en un susurro inaudible-, ni él tampoco.
Luna sonrió con ternura, como si nunca hubiese llorado en aquel tiempo y Corinne trató de corresponderla, débilmente.
-Sabes que sí-Susurró-, ya has visto que sí. No eres una Gryffindor, tienes que ser valiente, Corinne.
Era una Gryffindor, había mostrado valor e inconsciencia durante toda su vida, había actuado precipitadamente en cientos de ocasiones, pero jamás había logrado nada bueno, había mentido a Cedric, había hecho sufrir a Draco, y ella estaba cansada, y aterrada, no quería cometer otro error, no con Draco.
¿De qué tenía miedo? Draco podía rechazarla, podía no quererla después de lo que había visto, todo podía salir mal, podía hacerle daño, hacérselo a sí misma… lo sabía, no soportaría el rechazo de Draco.
-Luna, lo pensaré, sé que en el fondo tienes razón-Aseguró, otorgándole el punto a la rubia-. Eres genial.
La chica sonrió, como si fuese el momento más feliz de su vida, conmovida por el reconocimiento de la Gryffindor. La Ravenclaw la abrazó en un arrebato, con fuerza imposible para su cuerpecito, hizo sonreír a Corinne, la morena no entendía porque sus amigos seguían a su lado, que interés tenía toda aquella gente en su posible felicidad.
-¡Gracias!-Exclamó Luna, encantada.
-No-La contradijo-, gracias a ti.
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-Haz el favor de olvidarlo, ¿Entendido?-Exigió el rubio, con un siseo peligroso, una vez se hubo detenido, en la puerta del Gran Comedor.
-Como quieras-Aceptó Diana, por enésima vez, saludando a Theodore con una elocuente mirada, el castaño asintió, discretamente y volvió su vista en el plato que fingía comer.
Los dos entraron juntos, sentándose en silencio en su mesa, aparentemente indiferentes, aunque los tres, incluyendo a Nott, lanzaban discretas miradas a la mesa de Gryffindor, por turnos, de Corinne Delors no había rastro.
Theodore los miró un rato, pero no tuvo valor para preguntar nada, Malfoy le preocupaba, si decía algo inapropiado, pagaría, y la ira del rubio caería sobre él, la sonrisa de Diana le tranquilizó ligeramente y aguardó unos minutos, hasta que Luna entró en el Gran Comedor, sonreía y su varita se balanceaba graciosamente, al compás de sus alegres saltitos.
-¿Todo está bien?-Preguntó, la amargura traslucía los ojos de Draco y la rubia parecía turbada, ahora le miraba extrañada, casi desconsolada.
-Estupendamente, Theo-Repuso ella, y hablaron, con tranquilidad y parsimonia, Malfoy no los escuchaba, ausente.
Trataba de olvidar lo bajo que había caído, lo penoso que resultaba que él, Draco Malfoy, se hubiese humillado frente a una Gryffindor, pero en algún momento había caído en la cuenta de que la quería de un modo dañino, podía humillarse y no sentir vergüenza por ello, no frente a ella, si ella volvía, todo lo podía justificar.
Malfoy no sabía que era depender de alguien hasta que conoció a Corinne, no supo lo que suponía necesitar a alguien, ni había sentido antes aquella sensación de incontrolable atracción, la dulzura de sus labios grabada a fuego en su mente, la añoranza nostálgica que le embarga, e incluso el hormigueo nervioso que le embargaba cuando sus manos se habían unido en el aula de transformaciones… Todo, toda su mente la ocupaba Corinne Delors, Corinne que no le quería, que había desaparecido y no iba a volver con él, tratando de contenerse, giró la cabeza una vez más, para encontrar su sitio vacío otra vez, suspiró.
Theodore susurraba algo al oído de su novia y ella asentía turbada, Malfoy resopló, y los fulmino con la mirada, tratando de ignorarlos a ambos, pero la imagen le taladraba la cabeza, se colaba haciendo crecer su furia, su malsana frustración y se sentía incómodo al mirar a la chica, ella lo sabía, juraba matarla si llegaba a contarlo a alguien.
Dio un respingo nervioso cuando unos brazos le rodearon el cuello y un cabello moreno cosquilleó contra su mejilla. Su corazón se aceleró, hasta que distinguió el dulzón y fuerte perfume de Pansy Parkinson, su pelo liso, y sus fríos labios sobre su mejilla.
-¡No me toques, Parkinson!-Bramó, con furia, apartándola de sí, nervioso se puso en píe y la fulminó con la mirada, incapaz de mirarla sin sentir asco.
Podía llorar, podía humillarse frente a Diana, pero en ese momento tuvo claro que no pensaba arrastrarse frente a Corinne, jamás en la vida un Malfoy caería en semejante juego estúpido, como un desesperado, como siempre se había comportado Pansy tras él, como un perrito.
-Lo siento, Draco-Su voz melosa se clavaba en sus oídos, le taladraba hasta resultarle tan molesta como un Vociferador-, te he echado de menos, ¿Qué te pasa?
Las miradas se sus amigos se clavaron en él, Nott se quedó muy quieto, advirtiendo la peligrosa mirada del rubio, al borde del colapso.
No es de tu incumbencia, Parkinson-Replicó, su voz muy suave, amenazadora-, concéntrate sólo en no tocarme jamás, ¿Entendido?
De repente, como una oleada de aire frío, Pansy le causaba más asco y pena de lo que le había provocado jamás, ahora, por primera vez, podía comprobar lo mucho que la odiaba, lo insoportable que era, y no pudo dejarla hacer, ni siquiera por lástima. Ya se tenía lástima a sí mismo.
-Pero Draco… -Pansy le miró desconcertada, frunciendo los labios en una mueca disgustada.
-Pero nada-Insistió, iracundo-, nunca más Pansy, o lo lamentarás.
No esperó reacciones, giró sobre sus talones y salió de allí a toda velocidad, Nott y Diana se miraron azorados y Pansy, desconcertada se sentó en la mesa con un nudo en la garganta. Varias miradas siguieron al rubio mientras se perdía de vista, hasta Luna Lovegood borró su alegre sonrisa e inclinó la cabeza, observando la escena con mucha curiosidad, pensó en Corinne, que no la había querido acompañar y se había marchado rumbo a su Sala Común, frunció el ceño con desgana, sobrepasada incluso ella, Corinne podía suavizar el carácter de Draco y el rubio debía consolar la pena de la Gryffindor, podían consolarse, pero sólo ellos, el uno al otro.
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La lechuza parda se alejaba por la ventana de su sala común, Cedric sonreía mientras la veía alejarse, la había enviado con rumbo a su casa, y esperaba informar a su padre de su memoria recuperada, ahora tenía recuerdos, de cuando era un niño, con sus padres, de lo orgullosos que estaban de que fuese un Hufflepuff y de lo contentos que seguían durante todos sus años en Hogwarts, a pesar de la preocupación y el miedo que les provocaba su participación en el torneo, Cedric le daba la razón en esa carta, pero había demostrados ser el valiente tejón que siempre había querido ser.
Cossette permanecía sentada sobre su cama, observando embelesada la feliz sonrisa del muchacho, parecía contento, hacía tiempo que no veía aquella expresión en su cara.
-¿Estás bien?-Preguntó, respondiendo el gesto del chico.
-Sí-Dijo-, sorprendentemente, estoy bien.
Cossette se levantó de la cama con parsimonia y siguió al chico con la mirada mientras recorría el camino opuesto, sentándose en la cama,, mientras ella se situaba frente a la ventana.
-¿Te he dado las gracias, Coss?-Preguntó, con una risita.
Ella asintió, sonrojada, pero pasó la vista por la estancia con indiferencia.
-Pues te las doy otra vez-Se sonrieron con complicidad, Cossette se sintió algo egoísta, pero la suave mirada, dulce y tierna, del chico, la hizo olvidar ese pensamiento.
-De nuevo no se merecen, Ced-Su voz sonó un susurro, y el chico se acomodó sobre la cama, distraídamente.
-Claro que sí-Insistió el Hufflepuff, por enésima vez-, zanjada la discusión aquí, no vamos a repetirlo más, ¿Entendido?
Ella rió, acercándose a él y sentándose en el borde de la cama con dosel amarillo.
-Está bien-Accedió, suspirando mientras veía el cielo azul por la ventana-, no se hable más.
Diggory se encogió de hombros, pasando la mirada por la estancia, hasta fijarla en la castaña, que se frotaba las manos nerviosamente.
-Bueno, una última duda-Indicó él, incorporándose-, ¿Por qué lo haces Coss? Nunca hemos sido muy cercanos.
Ella se puso súbitamente más nerviosa, clavando la vista en el suelo, él era su amigo, pero no podía ocultar que no era la amistad el sentimiento que albergaba hacia él, pero Cedric no podía saberlo, se encogió de hombros, todavía sin mirarle.
-Somos amigos, ¿No?-Contestó, casi con un hilo de voz- Somos fieles a nuestros amigos.
El chico supo que esa no era la respuesta sincera que hubiese querido esperar, recostó la mano en el hombro de la chica.
-Mírame, Coss-Ordenó, con voz suave y tranquila-, puedes confiar en mí, puedes decírmelo.
Ella alzó la vista, obediente y miró a Cedric, de un modo tímido y asustado, titubeo durante un tiempo hasta que logró responder la pregunta del chico, del modo más coherente del que fue capaz.
-Bueno, yo… -empezó, tímidamente- lo cierto es que tú… yo…
No fue capaz de decir nada, sólo se inclinó hacia delante, nerviosa, en un arrojado movimiento que acabó en un beso, apenas fue un roce de labios, un segundo en que Cedric no reaccionó y ella se asustó, se sintió avergonzada y se separó de él. El corazón le latía nervioso y salió de allí, él la miraba con los ojos desorbitados.
-L-lo siento, yo… lo siento-Se marchó sin esperar nada más, asustada, segura de que en ese momento, Cedric ya no querría agradecerle su ayuda, ni siquiera mirarla otra vez.
-¡Espera, Coss!-La llamó, cuando ella ya se había ido y él se quedó solo y desconcertado, asustado, pero en ningún momento enfadado.
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Sin necesidad de mirar su reloj intuía que era muy tarde, y no podía dormir, no podía borrar la imagen de Draco se su cabeza, destrozado, no podía dejar de pensar que era por su culpa, que la culpa de todo era suya, que se había comportado como una estúpida. Estaba desvelada y destrozada, tanto como el rubio.
Dio vueltas nerviosas en su cama, estaba azorada, demasiado para encontrar una postura correcta y dormir.
Se golpeó la cabeza contra la almohada, frustrada, y se levantó, consciente de que no lograría conciliar el sueño si se quedaba allí, necesitaba pasear, airear sus ideas, tratar de aclarar su mente y hacer algo que apaciguase su culpa.
Bajo a su Sala Común y salió por el retrato, envuelta en el silencio y rodeada de la oscuridad. La luna llena iluminaba su camino y no requería de la ayuda de su varita, que había dejado sobre su mesita.
Caminó por los pasillos, no le preocupaba que Filch la encontrara, no tenía importancia romper una norma menor cuando Corinne Delors ya las había roto todas, y ahora pagaba por eso.
Draco se repetía en su cabeza, la señalaba acusadoramente, casi podía decir que sus lágrimas la atormentaban, y se preguntaba porque no había encontrado el valor de entrar allí y decirle que lo quería, besarle. No lo había olvidado, añoraba sus labios, añoraba sus caricias, e, incluso, el tono orgulloso de sus burlas, y se decidía a disculparse, pero no podía cuando lo tenía delante, cuando veía sus ojos grises y recordaba lo que le había hecho, se acobardaba.
Torció por un pasillo cuando llegó al vestíbulo, sus piernas andaban solas y ella desconocía en realidad a donde iba, estaba perdida no sólo en su mente y no le importaba donde la llevasen sus pasos y acababa por ayudarla a olvidar.
Escuchó un portazo, suave, casi imperceptible, pero Corinne se estremeció, se quedó inmóvil en el centro del pasillo, se había dicho que no importaba si Filch la encontraba, pero comprendió que la llevaría ante Umbridge y la sola idea la aterraba.
Nerviosa se escondió tras una estatua, tratando de discernir de donde procedía el ruido, percibió unos pasos, y se pegó contra la pared, apretando las mandíbulas.
Pasó unos segundos, hasta lograr reunir valor para asomar la cabeza por el recodo, pero no vio a Filch, sólo se puso más nerviosa cuando descubrió la encorvada figura de un joven alto, su cabello rubio brillaba reflejando la lluvia, y Corinne trató de ocultarse de nuevo tras la estatua, pero fue tarde, sus ojos grises, extrañamente enrojecidos se clavaron en ella, el cuerpo de él se tensó, recuperando una postura altiva y orgullosa, la fulminó con la mirada y se volvió, indiferente, marchando silenciosamente por el pasillo.
Corinne se quedó helada, una ráfaga de aire gélido impactó contra su cara, una espina se clavó en su corazón, y sintió un vacío horrible, hasta que logró dar dos pasos, casi como una autómata, saliendo de su refugio, tras Draco.
-¡Draco, espera!-El chico se quedó inmóvil, de espaldas a ella en el pasillo- Espera.
Tuvo que reunir toda su fuerza para esbozar una sonrisa ladeada, desvaída, desprovista de cualquier emoción, antes de poder volverse.
-Buenas noches, Delors-Dijo, llanamente-, ¿No puedes dormir?
-Tú tampoco-Aceptó, clavando la vista sobre él, nerviosa, le faltaba el aire, ver a Draco, como la sombra de lo que un día fue le causaba demasiado dolor.
-Todos tenemos problemas, ¿No?-Replicó, burlón, tratan do de marcharse de allí lo antes posible, le había visto, estaba seguro de que podía adivinar de donde venía, que había hecho, pero tuvo que abandonar la Sala Común de Slytherin, buscar calma y un lugar donde nadie le pudiese encontrar y desahogarse.
La morena dio dos pasos tras él, lentamente, todavía dubitativa, pero Draco no se paró, se alejó, cada vez más deprisa.
-Draco, deja de fingir que todo está bien-Exigió, muy nerviosa, casi sin saber que decía-, te vi ayer, no finjas, Draco por favor, escúchame.
Draco dejó escapar un gemido quejumbroso, y se volvió, su ensombrecida mirada se clavó en ella, le brillaban los ojos, empañados por las lágrimas y Draco se sintió humillado de nuevo, vacío al verla llorar, pero no dio un paso hacia ella, ni se fue, se quedó clavado, mirándola fijamente, esperando, esperando para que volviese con él y aliviara su pena.
Holaaaa a todos!
Aquí un nuevo capi, espero que os guste, xd
nos vemos en los comentarios
besos
Aivlis Malfoy
Respuesta al comentario de jazhy Malfoy:
Holaaaaa: Siento haber tardado, pero no te preocupes, no pienso dejar el fic a la mitad, y no pienso pasarme semanas sin actualizar, es más, cumplo casi siempre el plazo, jajajaja. Digamos que esto va por más de la mitad, yo le pongo como unos veinte y pocos caps, si te soy sincera nunca se sabe porque lo escribo sobre la marcha, ya sé que soy lo peor, pero… Respecto a Cedric y Cossette, bueno, yo también odio a Cho, siempre va a por el popular, primero Cedric y después Potter, uff. Viste que Corinne empieza a reflexionar, al menos ahora quiere hablar con Draco, yuuujjjuuuu!. Pasando a otros temas, ahora que se que es Remolacha lo veo con otros ojos, odio la remolacha, me da repelús, no sé… por cierto felicita a tu niño de mi parte, vale? Espero que no te agobiase mucho la fiesta, jajaja. Prometo que seré puntual la semana que viene, nos leemos, muchos besos
Aivlis Malfoy
Respuesta al comentario de ZandiaroRozada:
Holaa nueva lectora! Me alegra tenerte por aquí y me siento honrada de haber logrado semejante hazaña, lograr que te reconciliases con Draco y que después de ódialo ahora te toleres es un paso significativo, yo creo que Draco tiene su corazón y su lado humano, y aunque puede ser un cabrón también puede ser una buena persona, si se lo propone. Gracias por tu comentario, no pienso dejar de escribir, besos
Aivlis Malfoy.
