Buenas! Primero que nada, MUCHISIMAS GRACIAS POR LOS COMENTARIOS!

Que se sepa que tendré muy en cuenta las parejas para los próximos capítulos, lamento la demora, y bueno...aquí no hubo tanto Usuk, pero no os preocupeís, porque el tercer capítulo será justamente centrado en esa pareja, espero que les guste y disfruten. ^^

Feliz Año nuevo , por cierto.

Cabe comentar que Hetalia, no me pertenece.

[There isn't friends.]

Y así quedaron las cosas, un Alfred con rostro desencajado y algo molesto, amigos haciendo burlas a sus espaldas y un rubio de ojos verdes que había salido rápidamente del comedor.

Para el oji-azul aquella situación le había resultado humillante, primero porque él era la voz de mando en aquella institución, nadie era capaz de llevarle la contraria, además se había acercado con buenas intenciones, como muy pocas veces.

-Vaya, este recreo ha estado bueno. - Dijo con cizaña un chico de origen danés, que había visto la escena y no dudaría en burlarse. – Es decir, nada más divertido que ver al niño malcriado sin conseguir lo que quería. – Sonrió entonces, con cierto júbilo.

-Cállate - Espeto con frialdad el rubio de ojos celestes, girando para encarar a sus "amigos", aunque más bien eran oportunistas que solo aprovechaban la situación para su beneficio, eran de esos que no tenían mucha personalidad y solo estaban de tal lado porque así estarían bien referidos en la escuela, otros simplemente le retaban, y a él, no le importaba en lo absoluto, después de todo, ¿Qué más daba? Sí era el quién siempre salía ganando.

-Admite que ha sido gracioso, que ese rubiecito punk te haya visto la cara. - Se ríe en sus narices, a lo que Alfred solamente puede cerrar los puños con fuerza.

-Me dio más risa ver a tu Noruegan Bitch salir de la mano con otra persona, y no era su hermanito…- Responde de forma desabrida, observando como el rubio más alto comenzaba a espetar palabras de coraje, amenazas y demás, después de todo, sabía que él amaba al noruego.

El ambiente se tensó entre todos, Alfred sonríe al escuchar el timbre de que las clases comenzaban nuevamente. - Mejor me voy, suerte con Vidhar*, bye- Después de despedirse sacó una sonrisa victoriosa, el chico de origen danés sacó chispas por los ojos, y sí, siempre pasaban ese tipo de cosas a la hora del receso.

Sin embargo, las clases transcurrieron de forma normal y sin mayor constenación, Arthur actuaba como si nada hubiese sucedido, sin embargo, Alfred permanecía callado y hasta algo molesto, los demás, simplemente cuchicheaban.

-¿Se encuentra bien, Alfred-san? - Pregunta algo preocupado Kiku, que entregaba los Doujins Shojo que le encargaron, no sabía mucho de lo sucedido durante el descanso, había estado ocupado en otras cosas, como por ejemplo, hablar con Heracles, un chico de otro año que había logrado ser su amigo cercano, no es cómo si le "gustase", tan sólo era una simple amistad, o eso pensaba el japonés.

-Eh? -La pregunta le sacó de sus cavilaciones, le dedica la sonrisa y suspira resignado. -Sure, Sure, I'm fine- responde seguro de sí mismo. - Hoy no tengo nada que hacer, ¿quieres ir a comer pizza o algo? - ofrece con leve desgano.

-N-no, lo siento Alfred-san, tengo que terminar unos dibujos o Elizabeta-san me golpeará- Dice con una leve sonrisa.

-Está bien, no te preocupes. - Masculla levantándose del asiento, mientras esperaban al otro profesor.

-...Etto, Alfred-san, mañana hay examen, debería estudiar y prepararse para este. - Le acuerda el japonés, pero el otro solamente bosteza.

-Bah, un héroe no necesita estudiar. - le guiña el ojo y camina hacía un rubio de cabello algo rizado.

-Matthew, tú me acompañarás, cierto? - Pregunta, pero ve que este le ignoraba prácticamente, estaba viendo a cierto francés. - Que pasa con él Matt? - Pregunta extrañado.

-Nunca...nunca me acosa a mí, soy invisible para él- contesta tristemente- No es justo- suspira, y sigue viéndole. – Pero…Voy a atreverme a hablarle, hermano, lo invitaré yo y…d-dare el primer paso- Respondió con una sonrisa completamente convencido, cuando subió la mirada a ver qué pensaba el otro, este ya se había ido, hace bastantes minutos.

Suelta un suspiro. - Siempre...es lo mismo.- Se resignó entonces.

Alfred decidió ignorarlo porque ni siquiera le había prestado atención, qué más daba, se la pasaría en su cuarto jugando videojuegos ilegales y jodiendo por internet, encargaría mucha pizza y se hartaría de ella, ¿quién necesitaba amigos? Nadie, menos el héroe. Aún cuando, era todo lo antagónico a eso.

Después de que las clases culminasen, Arthur salió despreocupado y más tranquilo del sitio, le habían dado su número de habitación y moría por tumbarse en la cama a descansar, a lograr olvidar el mal comienzo del día.

Tenía un pequeño mareo, no había comido nada desde ayer y gracias a las peleas durante el receso tampoco había probado bocado, definitivamente necesitaba un descanso.

Fue a la cafetería y compró un pie de limón, junto a un té frío, y salió en búsqueda de su cuarto.

Sonríe al encontrarlo, un número "230" marcado en un cuadro que parecía de oro que relucía de forma esplendida. Sacó su llave y la abrió con lentitud. –"Por fin..."- Piensa para sus adentros.

Sin embargo, al entrar, sus ojos se abren de sorpresa y molestia, frente a él, tenía un espectáculo que rayaba en lo desagradable, extraño y hasta ordinario, frente a él se encontraba el peliblanco de ojos rojizos que lo había molestado antes, el mundo estaba en su contra, era definitivo.

-Y-yo...- Exclama sin querer, sin embargo el otro solo sonríe de lado como si le diese demasiada risa aquél momento, ¿de qué se reía tanto?.

-Así que, me trajeron a la princesa, bien, no está tan mal, Kesesese- se burla, y suelta una carcajada de una forma molesta.

El rubio da unos pasos para encararlo cuando pisa algo afelpado, suave y bastante amortiguador. -What the hell…- Se queda a la mitad de la frase al ver el suelo, cubierto de plumas, da un salto algo extrañado, sacándole otra risa al albino.

-¿¡Por qué demonios hay plumas en el cuarto! - gritó molesto y asqueado, se gira a ver su cama y vaya que era la gota que derramó el vaso, estaba cubierta de pollos.

-No se permiten animales aquí, bastard! - le regaña, y con ganas de salir a gritarle al director que le cambiase de habitación, siente la mano del otro detenerle, no esperaba que tuviese tanta fuerza, ni que con aquel agarre certero fue suficiente para lograr inmovilizarlo.

-Espera, alto allí, princesita punk. -Le ordena, para jalarlo lejos de la puerta, acercarse a esta y cerrarla sonriendo de nuevo. -No vas a ir a ningún lado, escucha como serán las cosas de ahora en adelante- Respondió, y sin darle chance de que le interrumpiera, continuó hablando.

- Primero, esta habitación es mía, y tú tienes el "honor" de ser recibido aquí. Segundo, los pollos son completamente permitidos en mí cuarto, ¿entendido? ; tercero, y más importante, las órdenes las hago yo, tú las obedeces. -Espetó muy seguro de sí mismo.

Después de eso sonríe, el inglés frunce el ceño de sobre manera.

-No seas imbécil, no voy a obedecerte ni a ti, ni a ningún idiota que intente aprovecharse de que soy nuevo. ¿Sabes que pienso? ...Pienso que tendremos problemas, porque no quiero pollos en la habitación. - gruñe, y después de eso aparta unas cuantas aves de su cama, aunque no se atreve a dañarlas, no por el albino, sino porque eran seres indefensos.

-Cállate, a menos que quieras que mi gente se encargue de ti, y con mi gente me refiero a "mi awesome gente", no taaan increíbles como ore-sama, eso es imposible, pero…Oye!, ¿Al menos puedes hacer cómo que te interesa?- se queja. - Cómo puedes ignorar mi impresionante opinión! - Le grita y se acomoda el cabello.

Arthur gira los ojos, se detiene a ver a los pollos, apenas el chico de ojos carmesí se alejase el mismo los sacaría todos de ese lugar, sonríe de lado ante esto, distraído totalmente en sus pensamientos, sale de sus cavilaciones al tener al albino a escasos centímetros de su rostro.

-Eh! - suelta de forma inconsciente.

-Al menos me has estado escuchando, crío? - Pregunta el otro abatido, al parecer nadie le ignoraba y cuando eso pasaba se ponía de malas, o algo parecido, suelta un suspiro de fastidio.

-Creo que no. - Responde cortamente el oji-verde, alejándose discretamente del otro, y este se acercaba más, no parecía que tuviese respeto por su espacio personal, "damn it" , gruñe para sus adentros el inglés.

-Decía que... Me llamo Gilbert, aunque sé qué nos presentamos en el receso, pero, para ti será grandiosisimo Gilbert, o tal vez Ore-sama. – Sonrió al presentarse. - Voy a salir a encontrarme con Roderich, sí el señorito profesor, estoy ..."castigado" así que volveré tarde, y cuando vuelva...quiero ver mis 89 pollos aquí en mi habitación o te las verás negras. - Le mordió la nariz con leve fuerza, y después de eso se aleja de él dirigiéndose hasta la salida.- No me extrañes, aunque sé que es imposible, kesesese- ríe antes de salir y cerrar con un estruendo, que a Arthur le retumbó en los oídos.

-...Que tipo. -Masculla, sobándose la nariz, sin percatarse que su rostro había enrojecido completamente. -Quién cuenta todos los pollos... ¡De todas formas no es mi problema! ¡Ese idiota tendrá que ver donde montar su granjita! No lo aceptaré- Bien estaba totalmente extrañado, enojado , y para peores, dormiría con ese tal Gilbert por todo el año.

Resopla y después se tira en la cama, dirige la mirada a su "almuerzo" y no podía creerlo, había dejado la bolsa tirada allí los pequeños animales se habían comido la torta sin mayor problema, prefirió soltar algunos cuantos insultos, y bueno, para decir verdad, estaba bastante molesto como para si quiera intentar deshacerse de ellos ahora.

Agarró bastantes de las aves y las colocó encima de la cama del albino, acomodó su parte de la habitación, y salió de esta, no sabía cómo, pero iba a desaparecer esos 89 pollos.

Salió de la habitación, con ganas de comer, pero con un revoltijo molesto en el estomago, y ni se dio cuenta cuando chocó contra dos personas más, por lo qué el rubio gruñó entonces.

-Veeeee ¡! No me haga daño por favor! Tengo familiares en su país!- se disculpa el chico de cabellos más claros, mientras que el otro le veía más molesto, era italiano, y su nombre Feliciano Vargas, que andaba con su hermano Lovino.

-Ten cuidado por dónde vas! -le grita el otro, sobándose, a lo que el chico de ojos esmeraldas simplemente adjudica un suspiro.

-Bueno, ustedes también pudieron fijarse. - replica. - Y...de seguro ni sabes de donde soy. - Hace una mueca. - De todas formas, no fue intencional, lo siento. - Se disculpa para después alejarse de ambos, sintiéndose mareado.

Llega a la cafetería, mirando la cantina y la caja de manera distante, tendría que acercarse, quisiera o no, hasta ella, eso quería decir que debía atravesar la gran barrera de alumnos insoportables que había allí.

Pero entre tantos gritos, empujones, pizzas volando por el lugar, una cocinera de mal carácter que les lanzaba la comida a los demás en vez de servirla como una persona normal, el inglés terminó sufriendo un terrible dolor de cabeza.

Apenas se dio cuenta de que cierto rubio de ojos celestes y lentes le veía desde su sitio, casi mirándole con un plan maligno entre manos, a lo que Arthur tan solo frunció el entrecejo algo desconcertado.

-¿Que sucede Arthur-kun?, pareces molesto, o es qué acaso lo estás, da? - pregunta una voz infantil, sacándole de sus cavilaciones en un segundo y hacerle centrar un chico bastante alto que tenía una sonrisa en el rostro, que en realidad, el inglés sabía que era fingida.

-...No lo estoy, solo he tenido un día largo. - Responde cortamente, de forma fría y desafiante.–De todas formas, ¿te importa? , no creo que eso te afecte en alg…-

-Espera, todavía tengo otra pregunta para ti. - Le interrumpe, como si nada, el británico hizo un pronto ademán de que lo dejase para luego, pero sintió entonces las pesadas manos del otro sobre sus hombros.

-¡No tengo tiempo para eso!- replica algo molesto, aunque al parecer el más alto seguía sonriendo de forma inmutable, comenzó a apretar el agarre. - ...Hng...¿que quieres?- pregunta resignado.

-Mi nombre es Ivan, da? – Dijo, primero que nada, con un gesto inocente.- y quiero ser tú amigo, ¿de acuerdo?, así tú me ayudarás y yo te ayudaré a ti, ¿qué te parece? - explica con voz calmada, mientras un aura púrpura aparecía por los lados.

-Ehh…Supongo que estará bien. - responde algo extrañado, realmente aquí habían solo psicópatas extraños, después de eso sonríe al ver que el otro le había soltado.

-Entonces nos veremos luego, da? - coloca una mano sobre la cabeza del otro, para después alejarse de allí, en búsqueda de cierto pelinegro de largo cabello de proveniencia china.

Mientras Arthur ignoraba las intenciones que pudiesen haber tenido aquellas palabras, se dirige por fin a buscar algo mejor que ingerir y sentarse a llevar a cabo tal acción, olvidándose que Alfred seguía viendo desde su sitio, esta vez más que molesto, el americano estaba maldiciendo al ruso con todas sus fuerzas, le sería más difícil de lo que pensaba.

Pero estaba bien, si él quería aliarse con el Ruso, el también buscaría sus geniales alianzas, porque aquí no habían amigos...y él lo sabía.