De noches en vela y placeres prohibidos.

-Draco, deja de fingir que todo está bien-Exigió, muy nerviosa, casi sin saber que decía-, te vi ayer, no finjas, Draco por favor, escúchame.

Draco dejó escapar un gemido quejumbroso, y se volvió, su ensombrecida mirada se clavó en ella, le brillaban los ojos, empañados por las lágrimas y Draco se sintió humillado de nuevo, vacío al verla llorar, pero no dio un paso hacia ella, ni se fue, se quedó clavado, mirándola fijamente, esperando, esperando para que volviese con él y aliviara su pena.

-No es más que una tontería-Recordó el muchacho, recordando las lapidarias palabras de la chica-, no tiene importancia, ¿Verdad?

Corinne se encogió sobre sí misma, Draco había recobrado aquel porte altivo e indiferente que le solía acompañar, aquella frialdad en su voz, los ojos como el puro hielo, Corinne dio un paso atrás, se sintió culpable y terriblemente desgraciada.

Draco esperaba esperanzado, deseando oír como ella le contradecía, aunque se había convencido de que no lo haría, se volvió a dar la vuelta en el pasillo, el orgullo movía sus pasos mientras se alejaba, pero seguía esperando.

-¡Draco!-Corinne insistió, y el rubio volvió a detenerse en el pasillo, de nuevo sin volverse- Sí, es una tontería, haz el favor de escuchar lo que te digo, ¡Maldita sea!

No debió hablarle así, Draco la miró, los ojos grises como el mercurio brillaron peligrosamente al tiempo que la encaraba, airado.

-Pues habla-Siseó, avanzando hacia ella, con paso lento, excesivamente lento.

-Yo… yo-Se dio cuenta en ese instante que no sabía que decir, se quedó quieta, mirándolo, él no se detenía, había algo extraño en el fondo de su fría mirada. Sólo había algo apropiado, lo supo en cuanto lo vio, tomó aire-, lo siento.

Draco paró, desarmado, la voz de Corinne rompió atravesó la quietud, y esta vez, el Slytherin no necesito preguntar qué era lo que ella tanto sentía.

Todavía caían lágrimas de los ojos claros de la Gryffindor, ambos quedaron a pocos metros de distancia.

-¿Qué es lo que sientes?-Su indiferente tono de voz atacó con saña, lo sabía muy bien, pero no podía evitar cierto resquemor vengativo- No te regodees, Delors, lo sé perfectamente.

-Rompí con Cedric-Musitó, Draco chascó la lengua, hastiado, la situación empezaba a cansarle.

-Genial, Delors, sabia decisión-La felicitó, tan burlón como acostumbraba a ser-, deja de llorar por el tejón y no esperes que sea tu segunda opción.

Por tercera vez volvió a intentar huir, aquello le dolía más de lo que podía admitir, tenía la sensación, si no fuese por sus inoportunas lágrimas, de que se estaba riendo de él. Llegó a la esquina, iba a torcer el pasillo, pero se detuvo, escuchó lo que ella dijo, y paró, incrédulo.

-¡Eres un idiota!-Bramó Corinne, sin importar que Filch pudiese escuchar su conversación- ¡¿Acaso no entiendes nada? No tienes idea de lo que yo…

Draco corrió por el pasillo, a toda velocidad, miraba con furia a Corinne, la Gryffindor, sorprendida, no pudo reaccionar, se quedó sin aire cuando el Slytherin la empujó contra la pared, la calló con una mano que tapó su boca, mientras su alto cuerpo aprisionaba el cuerpo de ella contra la pared.

-¡Haz el maldito favor de callar!-Exigió con un susurró, un maullido lejano sobresaltó a la pareja, Draco retiró la mano sobre la boca de la muchacha, pero no apartó su cuerpo del de ella, Corinne respiraba con agitación y lo miraba entre desconcertada e indignada.

-Rompí con Cedric porque él tenía razón-Continuó, casi sin inmutarse de la presencia de la señora Norris en los alrededores, consciente del modo en que su aliento chocaba contra el cuello de Draco, alterado por la cercanía- ¡Maldita sea! Él sabe que te quiero, Draco. Entérate de una jodida vez, ¡Te quiero!

Como si quemase, la soltó, retrocedió varios pasos, mirándola como si la viese por primera vez, su rostro no pareció inmutarse, pero empezó a respirar con agitación, muy nervioso de repente.

-Entiende de una vez por todas que lloró por una serpiente, no por un tejón. Créeme que me gustaría llorar por Cedric, que lo he hecho cientos de veces, pero sólo porque no eras tú.

Draco seguía retrocediendo, nervioso, incapaz de asimilar lo que pasaba de repente. Corinne también le seguía, por cada paso que él retrocedía, ella avanzaba uno, ya no lloraba, sus ojos brillaban con determinación, Draco la miró como si fuese algo irreal, casi imposible que dijese lo que él quería escuchar, de su mente consciente y de forma sincera.

-¡Tonta!-Dijo, cuando su espalda golpeó la columna, y de su boca escapó un suspiro sorprendido.

-¿No me crees? Te quiero-Insistió ella, seguía avanzando hacia Draco.

-¡Entonces eres tonta!-Repitió él, una vez más, tomando aire nerviosamente.

Corinne se paró a escasos centímetros de Draco, el joven rubio no hizo nada para apartarse y ella sonrió burlona, casi con seguridad.

-Pues seré tonta-Admitió, apoyando la mano en la pared, junto al costado del chico-, pero te quiero.

Ella lo había dicho, la sola idea de querer a Draco Malfoy era una tontería, y posiblemente era verdad, pero Corinne le amaba, y aceptaba gustosa su estupidez si él la perdonaba y sonreía con altivez de nuevo, si volvía junto a ella, felices, tal como Luna creía que debía ser.

-Lo repetiré hasta que me creas-Murmuró, alzándose de puntillas, Draco no se movió, la miraba incrédulo, sorprendido.

-Tonta y tarada-Musitó, Draco, sus alientos se mezclaban y el orgullo de Malfoy sólo pudo soltar esa estupidez, sabía perfectamente que no quería ir a ninguna parte, porque creería a Corinne aunque le mintiese y la besaría aunque después de él lo hiciese Diggory-. Pero más tonto yo porque te creo, y más tarado yo porque te quiero más de lo soportable.

Fue como una explosión, apenas él hubo pronunciado la última palabra, Corinne atrapó los labios del chico, bruscamente, casi con incontenible necesidad. Draco correspondió con la misma intensidad, todavía sin asimilar lo que estaba pasando.

Sabía que la había añorado, que la sensación que le provocaban sus besos no podía encontrarla en ningún otro lugar, cierto o no la amaba y la abrazó por la cintura, pegándola más contra su cuerpo, Corinne hundió las manos en su pelo cuando sus lenguas se encontraron al fin, ávidas de sentirse de nuevo, en una batalla nerviosa y frenética por el control, ella no pudo evitar gemir, Draco suspiró al oírla, su corazón latía de un modo brutalmente atropellado, acelerado de dicha y excitación.

-Voy a tener que bajarte puntos por andar fuera de tu Sala Común a deshora-Susurró Draco, antes de volver a besarla, separando su espalda de la pared y arrastrándola por el pasillo, a toda velocidad.

Atravesaron el vestíbulo y Draco atravesó una puerta, una puerta familiar para ambos, puerta que selló con un Fermaportus una vez los dos quedaron dentro.

-¿Estás segura?-Inquirió el joven, inmóvil frente a la chica.

-Jamás tanto en mi vida-Susurró, queda pero firme, su voz se ahogó de nuevo callada por la boca de Malfoy, desesperado, sólo deseaba sentirla cerca, recuperar lo que jamás debió perder.

La arrastró hasta encaramarla sobre un pupitre, ligeramente cubierto de polvo. Como hizo en aquella aula por primera vez, Draco bajó hasta el cuello de Corinne, y ella se aferraba a su cuello como si nada más quedase en el mundo.

El rubio acomodó su cuerpo entre las piernas de ella, pegados el uno al otro.

-Tú y Diggory… ¿Alguna vez?-Inquirió, su voz entrecortada, sin dejar de besar su cuello, pasando sus manos por debajo de la camisa del pijama, buscando la cálida piel de su cintura.

El rubio la tenía a su merced, no tenía fuerza de voluntad para mentirle y se limitó a negar con la cabeza mientras le obligaba a separarse de ella para arrancarle la corbata verde y plata.

La túnica de Draco la siguió por inercia, Corinne enrolló las piernas alrededor de las caderas del rubio, sin poder evitar gemir al sentir la excitación del muchacho contra su entrepierna.

Se estremeció y Draco volvió a besarla, sus manos, con imposible lentitud desabrocharon con picardía la camisa del pijama que Corinne vestía, sonreía contra sus labios cuando ella se estremecía con cada botón que él desprendía.

Llegó al último botón y Corinne se sonrojó cuando hizo el ademán de retirar la prenda, pareció querer impedírselo, pero el joven buscó el oído de ella.

-¿Te he dicho alguna vez lo preciosa que eres?-Ella se rindió, la camisa voló lejos de la pareja, el Slytherin la tomó de las manos y se apartó apenas lo justo para poder mirarla.

Aquel cabello moreno y rizado caía desordenado hasta sus hombros, sus mejillas sonrojadas parecían brillar, ensombrecidas en comparación con los ojos claros, cohibidos ante la mirada profunda de Draco, su piel, perlada por el sudor, lucía algo pálida, recorrió su figura con la mirada, hasta posar la vista sobre unos firmes pechos que sintió la necesidad de acariciar, volvió a avanzar un paso, Corinne negó con la cabeza en respuesta a la pregunta de Draco.

-Entonces me aseguraré de decírtelo todos los días-Se reprendió, volviendo a posar sus labios sobre los de ella, sus lenguas bailaban mientras las manos del joven recorrían la piel cálida de ella, el bello de sus cuerpos de erizaba, gemidos, acompasados escapaban de ambas bocas, Corinne temblaba ligeramente, abrumada por la experimentada confianza de Draco, sorprendiéndose a sí misma cuando también se deshizo de la camisa de Draco, que desapareció gratamente, quedando los dos piel contra piel.

Entre besos y caricias, ambos cayeron al suelo, Draco sobre Corinne que dejó escapar una risita nerviosa cuando las manos del Slytherin rompieron la frontera y se colaron por los pantalones de ella, obligándolos a desaparecer también al poco tiempo.

-¿Draco?-El gemido quedo que escapó de la boca de Corinne llamó la atención del rubio que la miró con los ojos brillantes, un gesto contraído en su rostro y las pupilas dilatadas, una nota de preocupación en el fondo de su iris plateado.

El pecho de Corinne subía y bajaba a un ritmo irregular, una duda instalada en sus ojos claros, Draco la miró interrogativo, y una mano acariciaba con ternura su mejilla.

-Ni con Cedric ni… con ningún otro-Susurró, sus mejillas se encendieron al instante y cerró los ojos con fuerza, como si temiese el efecto que sus palabras pudiesen causar sobre Malfoy.

No pudo evitar la sonrisa torcida frente al rubor de la muchacha, ella no hizo nada, ni volvió a abrir los ojos hasta que Draco volvió a buscar su oído.

-Confía en mí, Cory-Musitó, con voz inapropiadamente sensual-, lo compensaré, no va a pasar nada, nada malo.

La chica asintió, sonriendo de vuelta el comentario socarrón de Draco, ella lo deseaba, un ligero nerviosismo exaltado movía con cuidado sus movimientos, en ningún momento dudaba de lo que iba a pasar entre ellos, pero sentía que él debía saberlo. Draco no podía evitar sentir una nueva oleada de excitación al sentir la responsabilidad de ser el primero, dejó escapar un suspiro ahogado, y se prometió a sí mismo ser cuidadoso, quería hacer feliz a Corinne, demostrar que la quería, dejar una huella indeleble en su fina y sedosa piel, algo que ningún otro pudiese hacer.

Las temblorosas manos de la chica tardaron un largo minuto, placenteramente torturador en deshacer el la hebilla del cinturón de Malfoy, que reprimió las ganas de ayudarla y acabar antes de tiempo, oleadas de anticipado placer recorrieron su cuerpo, mientras recorría el torso de la joven con sus finos labios.

Separados únicamente por su ropa interior, Draco se ocupó de ponerle remedió, con cuidadosa lentitud, sin poder evitar observar con una sonrisa la expresión sorprendida de Corinne, podía ver el placer en sus ojos claros, fue lento, muy lento, y no dejó de mirarla con amor hasta que ella dejó escapar un inevitable gemido de dolor, muy leve, Draco la besó con ternura, quiso ahogar el grito en su boca, iniciando con cuidado un suave vaivén. Corinne se abrazó a sus caderas, siguió el cadencioso y lento ritmo del joven, gemía contra la boca la boca de él, sus manos acariciaban la encendida piel de Draco, al tiempo el dolor se mezclaba con el placer y convulsionaba su cuerpo arqueado contra el pecho del rubio.

Draco aceleró el ritmo, Corinne gemía contra su oído, suspiraba su nombre con anhelo, el corazón de Draco amenazaba con explotar, todo aquello que había sido regresó con un espasmo nervioso, inundado de incontenible placer, sólo él, sintió en ese momento que para ella sólo existía él, sólo ellos importaban y nada más podía separarlos ya. Ni Gryffindor, ni Slytherin, ni mucho menos Hufflepuff. Ni Diggory importaba, ni los errores de Corinne, ni el orgullo herido de Draco, ni siquiera la sangre o las mentiras que ambos se habían dicho, todo quedaba olvidado, todo perdonado en aquel lugar donde todo empezó, donde Corinne descubrió el camino más rápido al cielo, bailo entre las estrellas entre los brazos de Draco, una última vez, un último gemido en comunión, un espasmo descontrolado antes de que Draco se derrumbase sobre Corinne, ambos con la respiración agitada, jadeantes, se miraron, Draco trató de apartarse, ella le envolvió con sus brazos, obligándole a recostar la cabeza sobre el pecho de ella, sonriente.

-Para siempre, Cory-Susurró el rubio, su voz ronca y entrecortada sonó como un ronroneo emocionado cuando Corinne hundió sus dedos en el cabello platinado del joven-, sólo nosotros.

-Nosotros-Repitió ella, Draco percibió el deje soñador en sus palabras, buscó de nuevo sus labios, revolviéndose con cuidado entre los brazos de ella, abrazándola mientras la besaba de nuevo y la acunaba entre sus brazos.

Corinne tomó aire nerviosamente, recostando la cabeza en el hombro del rubio, sentía como su respiración se calmaba lentamente, sus ojos grises la miraban con la misma intensidad que escasos antes de hacer el amor, con la intima confianza de quien se sabía amado, complementado con la presencia del otro.

La Gryffindor vio en esa noche la oportunidad de empezar de cero, de olvidar el dolor que había causado, del modo extraño en que el destino y sus carambolas la habían llevado hasta donde estaba ahora, del modo burdo y absurdo en que había descubierto que amaba a Draco, que a pesar de querer a Cedric, su corazón pertenecía a la rastrera serpiente, con la que, por una vez en su vida, quería ser feliz como no creía merecer serlo.

Ambos pasaron aquella noche enlazados, sobre el frío suelo del aula abandonada del primer piso, envueltos entre la túnica arrugada de Draco, no durmieron, Draco depositaba suaves besos en los húmedos labios de su compañera, la miraba casi extasiado, Draco jamás había visto algo tan hermoso, ni había sentido jamás las cosas que Corinne despertaba en él, no había sentido aquella sensación de entrega con otra chica que hubiese conocido, le resultaba hasta ofensivo compararla con Pansy.

Pansy la Slytherin, acarició los cabellos oscuros de Corinne cuando recordó algo turbador, un ínfimo impedimento que le resultaba estúpido después de todo lo vivido, a pesar de ser sangre limpia, de ser hija de alguien tan importante como un ministro de magia, Corinne Delors era una Gryffindor, enemiga mortal de su casa.

Sonrió una última vez, Corinne la rebelde leona, Corinne ovacionada por las serpientes, enemiga de Hermione Granger seguía dispuesta a romper moldes, no iba a ser él quien, por una vez, impusiese sus prejuicios en contra de lo que en realidad quería, y de verdad a ella la quería.

Se besaron por enésima vez, con apasionada parsimonia, sin importarles las voces que les llegaban por el pasillo, los murmullos desordenados de una gata y el suave arrastrar de pies, seguido de quejidos incomprensibles "Malditos malcriados, estoy seguro de haber escuchado algo por aquí…"

Holaaa a todos!

Bueno espero que que haya estado a la altura, es la primera vez que escribo algo así, jajajaja

Espero vuestros comentarios como siempre, esto se acaba pronto…

Bueno besos y hasta pronto

Aivlis Malfoy

Respuesta al comentario de Jazhy Malfoy:

Holaaaa Jazhy! Ya viste que en este de Ced ni rastro, jajaja, pero prometo que será el protagonista del siguiente, y su relación con Cossette se aclarara, de una buena vez. Draco es persuasivo como él sólo, claro que a mí no me costaría dejarme convencer por él, hasta Corinne a acabado cediendo, por fin! Bueno me alegra que el cap anterior te gustase, espero que este también… Pobre tú que has de aguantar pero suerte tiene tu hijo que al menos lo intentas, jajaja De verdad eres punk? Yo también soy algo antisocial, no soporto los lugares multitudinarios ni las fiestas petardas, pero eso es porque yo también soy algo nerd, jajaja, aunque reconozco que es indispensable saber decir Avada Kedavra, xd. Espero que tu hijito logre pronunciar el casi trabalenguas que es la maldición asesina, así, en lugar de soplar las velas… jajajaja. Bueno besos y ya me contarás que tal te va con los peques, nos leemos pronto. Aivlis Malfoy

Respuesta al comentario de ZandiaRozada:

Holaaaa! Tomate tu tiempo para leer no hay prisa, jajaja. Me alegra que te guste, aquí tienes otro cap, espero que también te haya gustado. Muchos besos y hasta pronto

Aivlis Malfoy