{Nota de Autor: Hola a todos! Por fin volví con el tercer capitulo de este fanfic, el cual repetí mínimo dos veces, porque se me perdieron los archivos en la pc, por lo que…la idea me cambiaba a cada rato xD y terminó algo mas o menos parecido a lo que había escrito antes.

Ojalá este cap les guste, cómo prometi antes, tiene más aparición de los principales, el próximo en cambio, será más desarrollo de los otros, por así decirlo.

También disculpen la demora xDu, en compensación lo hice un poco más largo. y ya…sin mas que decir, recuerdo que Hetalia no me pertenece, y esta historia no tiene nada que ver con la realidad de la serie. }

Observó con rabia a su enemigo establecer algo parecido a una alianza, sacudió su cabeza en señal de molestia pasando a irse de allí, sinceramente poco le importaba lo que sucediese luego.

-Maldito Iván.- Espetó para sus adentros, continuando su caminata en rumbo al gimnasio, aún cuando no tenía ganas de practicar football americano el día de hoy, no podía decepcionar a su equipo y fanaticada.

Sin embargo, en la otra cara de la moneda, Arthur continuaba en la cafetería, el extraño chico sólo le pidió encontrarse después para hablar de otras cosas, le restó importancia, seguiría su almuerzo, mientras en cambio, cierto ruso caminaba con una magnética sonrisa por entre los pasillos.

El resto del día, sucedió normal, a comparación de al principio, no fue hasta entradas las cuatro de la tarde, cuando cierto rubio oji-azul salía de la sala de educación física, junto a unos cuantos compañeros, quienes se felicitaban entre sí por la excelente practica.

-Buen trabajo, equipo!- Gritó esta vez uno de los chicos, acompañado de otros más, pudo entonces escucharse la voz de un chico coreano.

-Alfred, ¿Qué tal si vamos hoy a tomar unas cervezas? Será genial, da ze!, en el bar siempre hay chicas hermosas.- Intentó convencerlo, pero el mencionado, solo sonrió desinteresado.

-Tengo planes hoy, Yong.- Respondió, ganándose un puchero del otro.

-Más vale que al menos "la noche" si te dignes a salir, no puedes estar aquí siempre, no hay drogas, alcohol…nada, es aburrido.- Dijo, y luego se unió a sus amigos, en búsqueda de escaparse de la institución un buen rato, y así se referían a la fecha en la que no sólo ellos dos, sino aproximadamente diez alumnos más, tenían planeado escaparse del instituto en signo de rebeldía.

El estadounidense asintió con tranquilidad, indiferente, escondió sus manos en los bolsillos de la chaqueta, empezó a caminar a lo largo de la escuela, pasando por los casilleros, hasta detenerse al ver a alguien que claramente no deseaba ver.

Se trataba del ruso, claro estaba.

-Alfred-kun~ -Cantó la voz infantil, acercándose cada vez más, el otro siguió en su lugar, frunciendo un poco el ceño y borrando su sonrisa tranquila.

-…Commie.- Gruñó un poco, pero tan solo forzó la sonrisa, y observó como poco a poco ya la tensión aumentaba.

-No pareces muy feliz, ¿También has tenido un mal día? –Rió suavemente, pero luego sólo hubo silencio, un largo rato de miradas, e incomodidad suprema, tanta competitividad, en verdad, el chico de ojos celestes no se contendría mucho más.

-¿Te importa? –Enarcó una ceja y sacó su Ipod, colocó ambos audífonos en sus orejas, para hacerle notar lo "mucho" que le afectaba su presencia.

-Quizás…Pensé que ya el incidente con Arthur no te molestaba. Da? - Sonrió, con absoluta simpleza.

-Él no me importa.-Se encogió de hombros, mintiendo un poco. – Pero… ¿Sabes que me parece curioso? Qué tú te intereses en hacerte amigo de ese Punk- Dice, fingiendo que en realidad le daba igual, cuando no era así, sólo que no dejaría que nadie lo supiese.

-Me parece una persona interesante, además, así tendré alguien más que me apoye siempre que lo necesite.- Aquello sonó un tanto siniestro, porque Alfred entendía a que se refería.

-Tú tienes al chino. ¿Qué más quieres? –Exclamó sin subir demasiado la voz, acomodándose los lentes un poco.

-Oh No~ no~ , Yao siempre ha sido distinto, Arthur tendrá otra clase de atención, si me permites así decirlo.- Respondió divertido, disfrutando de la manera que reaccionaba el chico más joven.

-Ni te atrevas.-Apretó los dientes, casi negándose a imaginar que alguien más dañase a aquel rubio, ese derecho, eso sólo podía lograrlo él, ¿celoso?...No, claro que no, nada más competitivo.

-Sólo mírame~ Aunque gracias por recordarme el hecho de que debo hablar con él sobre algunos asuntos, nos vemos luego, Alfred. Gracias por todo, da? - Se despidió, dando pasos a su lado, el nombrado, frunció el ceño, pero se guardó las palabras, negó con la cabeza, no dejaría que sucediese, pero tampoco se involucraría con el ojiverde.

Haría algo, ya sabría qué, pero lo más próxima podría ser distraerlo, para que Iván no hablase con él, ni "estableciese" normativas, sino, ya perdería la batalla.

Los planes se estaban formando, aún cuando ya Arthur se dedicaba simplemente a ver cada uno de los salones, se encontraba explorando aquel gigantesco lugar, estaba seguro de que muchas cosas habían cambiado, pero tampoco quería pensar demasiado en el pasado.

Y es qué, el recordar las palabras dichas por su padre, apoyadas por su madre, la firma final en la qué hacían cargo a la institución de sus estudios y comida, resguardo, prácticamente renunciaron a él, cosa que…le hacía sentirse traicionado.

Cuando no había sido su culpa, pero…¿por qué no le creían?, suspiró un poco, unas pequeñas lagrimas bajaban por sus mejillas, detestaba recordar, su vida era lo suficientemente miserable, y lo peor era qué intentaba ser lo contrario a lo que sentía y necesitaba.

Se cerraba, quería mostrarse duro, cuando solo buscaba apoyo, volvió a secarse el rostro, ya no podía verse débil como alguna vez lo hizo, tampoco confiaría en nadie, sabía que los amigos eran un fraude, debía desertar cualquier posibilidad o esperanza de amistad.

Se cruzó de brazos, y dio unos pequeños pasos hacia atrás al escuchar unos ruidos, un gemido, y por último el estruendo de una puerta abrirse, abrió bastante los ojos, sin embargo, casi por instinto se escondió tras la pared, aguardando a ver de quién se trataba.

-S-supongo que este ha sido su castigo, m-más le vale no volver a meterse en problemas.- Dijo, y Arthur pudo distinguir la voz de su profesor Roderich, era él, definitivamente.

-K'se….Me incitas a hacerlo otra vez, señorito.- Luego se alejó lo suficiente para no escuchar los gritos ajenos, escapando con una suprema sonrisa, y un leve rubor en su rostro.

-Obaka-san! – Exclamó con fingida molestia el austriaco, antes de cerrar la puerta, dejando al británico lo suficientemente confundido, la forma en la que se encontraba la ropa del prusiano casi le hacía insinuar "algo".

-…Imposible.- Parpadeó un poco, queriendo convencerse a sí mismo, escuchó cómo volvían a salir del salón, aunque el castaño se encontraba perfectamente arreglado, su mirada se volvió algo temerosa al ver al inglés allí, este todavía no reaccionaba en realidad.

-Kirkland.- Le llamó por apellido, la idea de que alguien supiese la realidad lograba alterar bastante al chico de lentes, quién se acercó con rapidez al más joven, quién logró ladear un poco la cabeza al escuchar su llamado.

-¿E-eh? –Miró al suelo unos segundos, buscando un saludo más o menos normal acordando la situación, fingiría que no sabía nada al respecto. –Buenas tardes, profesor.- Terminó diciendo.

-Lo mismo digo. – Respondió, calmándose poco a poco, lo ve con nerviosismo. - ¿Cuánto tiempo llevas aquí? – Preguntó por fin.

-Sólo…venía de paso…-Dijo. – Creo que iré a mi habitación a ponerme al día…Es más difícil de lo que pensé. – Lo vio a los ojos, sabía que con ese comentario lograría calmarlo.

-Oh.- El castaño sonrió levemente. –Sé cómo te sientes, normalmente, a los alumnos que ingresan a mitad de año, se les asigna un tutor, de esa forma logran aprender y estar al día, veré quienes tienen las mejores calificaciones, de esta forma no tendrás problemas. ¿Qué te parece la idea? – Sugirió, acomodándose los lentes.

-¿En verdad? Me encantaría. – Respondió, en verdad no esperaba esa clase de propuesta, era fantástico,

-No se diga más, apenas encuentre a tu tutor te avisaré, ¿de acuerdo? – Le dijo con amabilidad, antes de despedirse del rubio, quién con una leve sonrisa y mejor ánimo iba camino a su cuarto.

Pasados unos cortos cinco minutos, llegó por fin al lugar, abrió con desinterés la puerta, le extrañó que los pollos siguiesen en la cama del albino, y que este no se encontrase allí, tampoco le molestaba la idea, quería estar solo.

Se sacó la chaqueta, y el pantalón, quedando en bóxers y camisa, se sentó en la cama, distrayéndose un poco, era la primera vez que dormía en algún lugar compartido, y el que tuviese televisión le llamaba la atención.

-Quizás y no sea tan malo.- Se habló a sí mismo. –Peor que casa, nada.- Respondió su propio comentario, para entonces ir al baño, se ducharía y dormiría por fin, aunque sus planes se vieron interrumpidos al escuchar la puerta.

Alguien tocaba constantemente, sin embargo, no tenía ánimos de abrir, prefirió ignorarlo, hasta escuchar la voz de cierto americano con complejo de héroe.

-Sé que estás adentro, abre o yo lo haré-Sonó entre áspero y amenazante, el británico frunció el ceño.

-Fuck you, I'm not going to open the bloody door.- Respondió exasperado, era imposible que lograse abrir la cerradura, pasó a prepararse para ducharse, desabrochó algunos botones, intentando ignorar al estadounidense

- Jackass, tengo que decirte algo.- Forcejeó entonces la pieza de metal, porque hace unas pocas horas se había enterado para que quería exactamente el de ojos violetas ser amigo del "Punk".

No escuchó respuesta, se hartó de esperar, de ser amigable, cuando el no merecía ser tratado así, él era un héroe, merecía respeto, y de manera impresionante, logró romper la cerradura, la cual comenzó a ceder al ser maltratada, hasta el punto de abrir la puerta por completo.

El oji-azul sonrió con prepotencia y de forma victoriosa, hasta con cierto infantilismo, su mirada pasó a una extrañada al ver el sitio lleno de animales. –Ok…May I ask? –Apuntó los pequeños pollos, pero no obtuvo respuesta, se percató, Arthur no se encontraba allí.

-¿Dónde te escondes? –Entrecerró los ojos, y haciéndose paso entre las peculiares mascotas, se dio cuenta del anexo de la habitación, posó su mano en el pomo, y giró el mismo, este permitió el movimiento, la puerta cedió el paso, y el rubio entró sin menor problema.

-Sabía que estabas aquí, so, he…ar…me.-Cuando por fin le dedicó la mirada, sus mejillas se ruborizaron levemente, nada comparado a como se encontraba el rostro del otro, completamente rojo.

Y es que, no había escuchado al otro entrar, ni mucho menos esperaba que se adentrase al baño, agradeció el no haberse bajado el bóxer aún, de todas maneras, el estar casi completamente desnudo frente a un "enemigo" no era nada agradable.

-W-what the hell are you doing here! Fucking American! Go away! –Buscó su camisa, y casi inmediatamente se tapó con la misma, mirándolo con rabia, nerviosismo y vergüenza a la vez.

En cambio, el otro no podía hacer nada más que mirarlo algo idiotizado, sin poder reaccionar del todo, tan sólo parpadeó unas veces. –Yo…Tenía que decirte algo. –Su voz sonaba extrañamente tranquila, dio un paso hacia adelante, ganándose que el oji-verde retrocediese.

-¡Lárgate! – Tropezó con el inodoro, tambaleándose un poco, pudo percibir cómo el otro lo miraba con atención, y que casi con una sonrisa se acercaba a él. – ¡Hablo en serio! V-vete! – Repitió la orden, pegando su cuerpo a la pared, pudo sentir lo frío que este se encontraba, gracias al tropezón, se había golpeado la espalda, ganándose un leve quejido.

-Are you Ok?- preguntó, el golpe seco no se oyó del todo agradable, y no es cómo si le importase, tan sólo era que…aquella extraña visión, le hacía sentir extraño, casi cómo una tortura, se acercó, y se dio cuenta de la acción del otro, terminó bajando hasta quedarse en el suelo.

-Ese no es tu maldito problema- Gruñó, viendo fijamente la baldosa, aquel momento era incómodo, y no sabía que hacer para librarse de él. – Déjame en paz, maldición, ya te dejé en claro que no me interesa en lo más mínimo conocerte como persona- Exclamó, entre superioridad y molestia. – Cómo bien dicen, dime con quién andas, y te diré quién eres, no me gusta la idea de que me encuentran patético. –Sonrió esta vez. Mirándolo desafiante.

Alfred frunció el ceño, su mirada de preocupación se había disipado, y en cambio, su mente solo le recordó el porqué estaba aquí. Casi inmediatamente jaló el cabello del otro, sabía que si lo hacía por la camisa, no le surtiría el mismo efecto, sin embargo, la fuerza empleada para aquella acción fue suficiente para hacer que el más bajo se levantase, gimiendo levemente por aquello.

-Entérate de algo, punk.- Respondió, mirándolo seriamente, hasta el punto de dar miedo, nadie, o casi nadie veía aquella faceta del americano, siguió el agarre, aún al sentir las manos el otro buscar empujarlo lejos, ambas muñecas fueron detenidas por la mano derecha del oji-azul, quién las unió con increíble fuerza.

-Hm…S-suéltame, bloody wanker, I…s-stop- dejó de insultar al momento de ver cómo lo obligaba a verle a los ojos, subió la cabeza, no tenía opción a hacer otra cosa.

-No intentes decirme que hacer.- Dijo esta ocasión, deleitándose con su pequeña venganza, lo hubiera agradado que fuese en público. –Quién ha dado las órdenes en este lugar siempre he sido yo, ¿entiendes? Y en ningún momento me interesó tenerte en parte de mi grupo, no creas cosas que no son.- Enfocó su mirada en la ajena, de forma penetrante.

Arthur iba a gritarle algo, sin embargo, pudo darse cuenta de cómo Alfred volvía a acercarse. –Y, tuviste la oportunidad de evitar esto, desde un principio, lamentablemente no lo hiciste.- Sabía que comenzaba a lastimarlo, habían veces que sólo con usar una leve fuerza lograba torturar a los demás, aunque esa nunca era su intención.

Por otra parte, el chico de ojos esmeraldas sentía una total impotencia, el no poder rebelarse, el sentirse en desventaja le era terrible. –Quítate- Ordenó nuevamente, esta vez se movió cuanto más podía, pero el otro sin problemas atravesó una de sus piernas entre las ajenas, aunque no había tenido una doble intención, lograron sacarle una sensación al inglés, quién se mordió los labios reprimiendo cualquier sonido.

Su rubor había aumentado, y el americano se había dado cuenta, no solo de ello, también de las expresiones que mostraba el otro, sin embargo, no le había tomado atención a aquello, hasta que escuchó una tercera voz interrumpir sus pensamientos.

-La última vez que los vi se odiaban, K'sesesese.- El ojirojo se apoyó de la puerta, y vio a ambos con atención, hasta cierto recelo al americano. –Vamos, desaloja, gringo.- Le dijo, con falsa diversión y una sonrisa.

El nombrado volvió su vista al otro, y casi de inmediato soltó al más bajo, encogiéndose de hombros, se dirige a su nuevo interlocutor. – No es cómo si te importase, tampoco cómo tú crees que es.- Le devolvió el gesto, se fue del lugar, mirando al inglés de reojo.

Arthur, por su parte, quería esconderse bajo las sábanas o irse corriendo ahora mismo, en cambio tan solo siguió con la mirada los pasos de la persona que ahora salía de la habitación.

-Si claro.- Respondió el albino, y vio al otro fijamente, casi a punto de regañarle.

-…L-lo que él dice era cierto, sigo odiando a ese imbécil- Su cuerpo por fin cedió a calmarse, aún con un sentimiento extraño dentro de si, y en cierta parte de su cuerpo que sin querer se había despertado un poco.

El otro enarcó una ceja. – No soy idiota, princesita. –Aquello último lo decía con ganas de molestarlo, debería ser frustrante que a un punk le dijesen así, y en efecto, todas las ganas que tenía el otro de agradecerle se habían esfumado. –Además, no sé cómo pero la puerta está rota, y no es mi responsabilidad arreglarla, k'sesese. – Comentó eso último.

-Bastardo. – Respondió ante el primer dicho, luego tembló un poco antes de reincorporarse y acomodar su camisa. –Cállate, vives lleno de pollos y ahora te molesta que la cerradura no calce.- Replica.

-A menos que quieras que todos se enteren de lo bien que te llevas con el señor "soy un héroe", te valdría empezar a dejar de criticarme y arreglar lo que dañaste.- Se encogió de hombros victorioso.

-Me parece más polémico que sepan la relación profesor-alumno tan especial que mantienes con Roderich, ¿no crees que a los demás les causaría más gracia? – Fue suficiente aquella pequeña amenaza para abrir los ojos del otro casi incrédulo, un rubor aparecía casi inconscientemente.

-N-no sé de que hablas, k'sesese- Responde fingiendo inocencia, dando unos pasos hacia atrás.

-Sabes a que me refiero, así que no intentes joderme con amenazas, cuando yo ni siquiera tengo algo con él- Cerró la puerta en la cara del mayor, y apoyó una mano en la cerradura, bloqueando la misma, suspiró pesadamente, miró a todos lados, sobretodo al rincón donde antes había estado con Alfred, tragó saliva pesadamente, debía olvidarse de todo, no era tan grave que dos personas estuviesen enteradas, ya tenía el silencio de Gilbert, le faltaba el del otro, sin embargo, se ocuparía de bañarse por fin, calmarse y acostarse por el resto de toda la noche.

Aunque, no era él el único que quedó confundido, sin duda.

[Bien, pongo las traducciones:

Fuck you, I'm not going to open the bloody door= Jódete, No voy a abrir la maldita puerta.

Jackass= Idiota.

Bloody wanker = Bien, aquí tengo un pequeño inconveniente, la palabra "wanker" es leida de distintas maneras en varios países, en algunos es pajero, podría decirse que Wanker es alguien que se masturba, un insulto muy común en el lenguaje británico

Are you Ok?- Estás bien?

W-what the hell are you doing here! Fucking American! Go away! – Que demonios estás haciendo aquí? Jodido/Maldito Americano, lárgate!