De finales que son principios y principios sin final.
Recorrió a toda prisa el pasillo, se había dormido, y llegaba tarde a clase, pociones con Ravenclaw, el chico había pasado una larga noche en vela, tratando de poner en orden sus ideas y discernir qué demonios había sentido cuando Cossette le había besado.
No lo esperaba, la sorpresa le impidió reaccionar, tal vez le hubiese devuelto el beso, y eso, precisamente eso, le había impedido dormir. Sabía que era algo estúpido, pero una mínima parte de él, escondida en lo más hondo de su inconsciencia, aun esperaba que Corinne regresara, incluso sabiendo que ella amaba a Malfoy y que él no podía amarla a ella.
Lo había comprendido cuando sus recuerdos regresaron, conoció su relación con Corinne, hasta pudo adivinar los sentimientos que por ella albergó. Se enamoró de ella, eso era innegable, pero cuando lo hizo ya no recordaba nada y por primera vez, como salida de la nada, Corinne Delors trajo retazos del pasado que ni sus parientes más cercanos habían podido transmitirle.
Se enamoró de esa familiaridad que emanaba Corinne cuando lo miraba, de los sueños en que ella salía para confirmar que eran reales, se enamoró de ella porque no se sentía desconocido para sus pupilas y por el modo en que le miraba. Porque le devolvió la vida, por eso se enamoró de ella.
Sólo cuando sus recuerdos regresaron comprendió que era un pretexto equivocado, la gratitud, la amistad y el amor no debían confundirse y él quería a Corinne, le debía más de lo que podía pagarle, pero no la amaba, ni podría hacerlo nunca, lo sabía porque jamás pudo hacerlo cuando la conoció y ella sólo era su amiga.
Pero la parte de él que ignoraba toda lógica, la parte que añoraba esa sensación de conocida protección que Corinne ofrecía, se negaba a perderla, y no encontraba valor para buscarla en otro sitio.
Y después estaba Cossette, aparecida repente como un dolor de cabeza más, como otra de las cosas que le robaba el sueño, la Hufflepuff que tal vez ofrecía aquello que Cedric sabía necesitar, lejos de un pasado que quería olvidar pero al que se aferraba con temor a encontrar algo peor que lo que ya tenía. Estancado en un punto temeroso de descubrir que Corinne se había equivocado al regalarle una segunda oportunidad.
Con ese lúgubre pensamiento llegó a las mazmorras e inútilmente trató de entrar en la sombría aula antes de que Snape le viese, pero cuando abrió la puerta, el astuto profesor ya tenía la vista clavada en él y frunció ligeramente los labios, disgustado.
-¡Oh, señor Diggory!-Exclamó-No sabe lo honrado que me siento con el placer de su visita-Su tono lleno de sarcástico desdén, quiso pasar desapercibido a oídos del chico que se limitó a avanzar hasta el resto de Hufflepuff sin mirar al hombre a la cara-¡20 puntos menos para Huffepuff!
Cossette ocultó la cara tras su libro, y trató de fundirse con el caldero cuando Diggory se sentó a su lado y la imitó con aire distraído, todavía pensativo al respecto.
Apenas había sido un segundo, pero no había sido incómodo, no se sintió avergonzado después y cuando su mente pudo procesar lo que ocurría, alcanzó a preguntar qué sentiría si fuese él quien la besaba, pero ella ya se había ido, y Cedric sólo se quedó en la cama, terriblemente confuso.
Cossette se arrepentía de su tonto atrevimiento y trataba de disimular el rubor que se había formado en sus mejillas cuando él había aparecido por la puerta, se sentía como si hubiera traicionado la confianza de Cedric, no estaba a la altura, maldijo para sus adentros al tiempo que pensaba en Corinne y se sorprendía comparándose con ella, salía perdiendo.
Aunque dejó de hacerlo al recordar que su comportamiento era ridículo, Cedric quería a Corinne aunque ella le hubiese dejado por Malfoy y ella sólo se había comportado como una estúpida aprovechada a la que de seguro ahora él odiaba.
Quiso golpearse la cabeza contra el libro hasta que la portada pudiese leerse en su frente, pero la profunda voz de Snape la atravesó como una daga y le retiró otros diez puntos a su casa por no concentrarse durante las clases, mientras todos los demás ya habían encendido los calderos y preparaban con energía cualquier poción que Snape había mandado y que Cossette ni había escuchado.
Fue una clase larga, seguida de una mañana aún más larga, que ni Cossette ni Cedric pudo aprovechar para estudiar, inmersos en su pensamientos, ninguno de los dos atinó a darse cuente de otras dos personas perdían el tiempo, ni siquiera asistían a clase, porque desde la noche anterior, nada se sabía de Draco y Corinne.
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Dos chicas, en un descanso tras Encantamientos esperaban a una tercera antes de ir a comer, la castaña miraba el suelo, distraída, la rubia, se alisaba la túnica y miraba en todas direcciones, esperando ver a Draco aparecer sano y salvo, aunque empezaba a creer que se había metido en algún lío de los suyos, no hacía ni cinco minutos que Theodore Nott, igual de preocupado, había decidido recorrer el castillo hasta encontrarlo.
-Le besé, ahora me odia-Cossette rompió el silencio, Diana no la miró pero enarcó una ceja mordazmente.
-¿Qué?-Fingió no entender, al tiempo que creyó atisbar una cabeza rubia entre la multitud.
-A Cedric-Aclaró la castaña, absorta, y ajena a la falta de atención de la rubia, pero Diana se volvió a sentar al reconocer el escudo de Ravenclaw en la túnica del chico que resultó no ser quien buscaba.
-¿Te ha dicho que te odia?-Inquirió, resoplando con frustración- ¿Dónde se habrá metido?
-No.
Cossette se encogió de hombros y volvió la cabeza, por si Cedric rondaba por la zona y las escuchaba hablar de él.
-Entonces ¿Cómo sabes que te odia?-Insistió la rubia, pasando la vista por enésima vez por el corredor que se adivinaba frente a ellas, por donde Pansy avanzaba entre un coro de enfáticas risas.
-Creerá que me he aprovechado de él, que sólo le ayudaba porque quería estar con él-Musitó, desconcertada.
-¿Acaso no fue por eso, Coss?-Sonrió la Slytherin, burlona-¡Parkinson!
La aludida la miró y frunció el ceño con antipatía, pero se acercó a donde ella estaba, excesivamente solícita.
-¿Has visto a Malfoy?-Preguntó Diana, imitando el gesto de la morena, Cossette todavía reflexionaba con la cabeza gacha.
-No-Repuso con asco-, ni quiero verlo después de lo de ayer-Masculló mientras se alejaba.
-No lo hice sólo por eso-Se defendió al fin la Hufflepuff, Diana volvió a resoplar, airada por la respuesta de Parkinson-, me preocupaba por él. ¿Acaso tú no harías lo mismo por Nott?
La Slytherin sólo sonrió, cruzándose de brazos con un punto de confidencialidad en su mirada.
-Si lo hago por Malfoy ¿Cómo no lo voy a hacer por Theo?-Arguyó al recordar las lágrimas del rubio, y se sintió algo culpable al pensar que podría estar en la misma situación y no poder hacer nada- Pero tú misma lo has dicho, no "sólo" lo hiciste por estar con él, o sea que, aunque haya más motivos, ese era uno de ellos. Todos somos egoístas, Coss, más en el amor.
-Pero Cedric dejó a Corinne para que ella tuviese a Malfoy, no fue egoísta. Él no-Aseguró, todavía defendiendo al chico, convencida.
-Claro que lo fue-La rebatió Diana con la misma seguridad-. Sólo pensaba en él, si no lo hubiese hecho se hubiese dado cuenta de lo que tú sentías y de lo que Corinne ya no sentía-Frunció el labio con disgusto y Cossette hizo el mismo gesto-. No es algo que se pueda evitar, Cedric no tenía mala intención, nunca la tiene-No pudo evitar la burla y la mirada ofendida de la castaña se clavó en ella.
La serpiente la ignoró, el mediodía estaba cercano y la comida se serviría pronto, Luna Lovegood parecía no querer aparecer y las dos chicas estaban hartas de esperar y de enfrentarse a debates absurdos sobre amor teórico. El amor no era algo que pudiese estudiarse como si de Transformaciones se tratase.
-¡Cossette! ¡Diana!-Luna apareció al fin, cargada con un libro enorme y una sonrisa encantada, parecía distraída y se plantó frente a la pareja mirándolas con descarada curiosidad, incluso inclinó la cabeza.
-¡Al fin, Lovegood!-Masculló la Slytherin, amante de la puntualidad-¿Has visto a Malfoy?-Preguntó, sin poder contenerse más.
Luna negó con la cabeza, con mucha fuerza, meneando su rubísimo cabello con energía, parecía que se sacudiese las moscas.
-Qué curioso, ¿No?-Inquirió la chica, mirando fijamente a las otras dos- Harry, muy preocupado, me ha preguntado lo mismo.
Diana y Cossette dieron un respingo al mismo tiempo.
-¿Potter te ha preguntado por Draco?-La voz incrédula de la rubia hizo reír a Luna.
-Por Cory-Puntualizó-, pero aseguró que si Draco había tenido algo que ver lo iba a lamentar, ella tampoco ha aparecido hoy.
Como si se percatase entonces, Diana se preocupó todavía más por Draco y sus, cada vez más frecuentes, arranques de ira y se preguntó si el amor que sentía por Corinne podría ser más fuerte que el rencor que le guardaba. Suspiró deseando con todas sus fuerzas que fuese sí.
Cossette había escuchado a Luna, pero volvía a remover el tema de Cedric en su cabeza, sin poder quitárselo de allí, la chica estaba demasiado exaltada como para escuchar la conversación de sus dos compañeras sin distraerse cada dos palabras.
-¿Y a Cedric?-Preguntó, sin poder evitarlos más, sobre los preocupados quejidos de Diana-¿Has visto a Cedric?
Luna asintió y la varita en su oído se balanceo, amenazando con caer.
-Hablé con él-Confesó-, por eso llegué tarde.
-¿Qué es tan interesante para darnos plantón, Lovegood?-La Slytherin golpeó con simpatía las costillas de Cossette que se irguió muy rápido, tensa.
Luna se encogió de hombros, sin darle importancia.
-Le vi triste-Anunció con pesar-, pensé que a tal vez se sentía mejor si me lo contaba.
-¿Y?-Insistió la rubia, perdiendo la paciencia- ¿Te lo contó?
Luna negó, todavía con más pesar, Diana y Cossette intercambiaron miradas afectadas y empezaron a caminar, con Luna a la zaga.
-Dijo que no era nada importante.
Cossette volvió a agachar la cabeza y siguió con su silenciosa cavilación, Diana seguía pasando la vista a su alrededor, esperando encontrar a Draco que parecía haber desaparecido de la faz de la tierra, de repente.
Se encaminaron juntas al Gran Comedor, era la hora de comer y nada había cambiado desde esa mañana, Cossette seguía torturándose por lo su desliz con Cedric, Diana continuaba mirando a todos lados como una loca y Luna, seguía siendo Luna.
Se separaron y cada una se sentó en su mesa, Luna se acercó a la suya felizmente, dando ligeros saltitos, hasta sentarse cerca de Cho Chang que no pudo evitar mirar con desvaído rencor a Cossette, que, inmersa en sus cavilaciones, no sintió la mirada acerada de la que un día fue novia de Cedric.
Frente a las hermanas Greengrass y con la vista fija en la puerta del Gran Comder, Diana parecía una estatua, apenas parpadeaba y parecía ajena al bullicio del lugar, tenía el labio fruncido y los codos sobre la mesa, e ignoraba las curiosas miradas de sus compañeros.
Se relajó ligeramente cuando al fin Theo entró al lugar, con el mismo gesto serio e infranqueable con que se había marchado y, desde luego, solo.
-¿Lo has encontrado?-Preguntó esperanzada cuando el chico llegó a su altura.
Nott resollando ligeramente se sentó junto a su novia, y negó con la cabeza, turnándose ahora para lanzar miradas espantadas a las puertas del Gran Comedor, cada vez que intuían que alguien entraba y esperando que, al fin, se tratase de Malfoy, pero tras cuatro Gryffindors y dos Hufflepuff, empezaban a perder la esperanza.
-Tampoco hay rastro de Delors-Recordó Diana, sirviéndose zumo de calabaza sin dejar de mirar la puerta.
-Lo sé-Algo en el tono de Theo no presagiaba nada bueno y su novia lo miró extrañada e intuyendo el peligro.
-Theo, tú no crees que Malfoy haya podido… -Musitó, mirando con seriedad a Nott.
Tras un segundo de estupefacción Nott estalló en risas, casi incontrolables, disculpándose con un gesto de la mano pero sin dejar de reír.
-¡Por Merlín!-Exclamó, cuando fue capaz de hablar, al fin, ambos habían dejado de mirar la puerta- Malfoy será capaz de muchas cosas, pero en el caso de Corinne, no se atrevería a nada.
Nott estaba muy seguro de lo que decía, el astuto Draco Malfoy, pastor de su redil, cabecilla de su casa, perdía la iniciativa cuando de Corinne se trataba, tal vez se acobardaba, no se sentía seguro ni actuaba del modo en que lo hacía con el resto de personas, posiblemente eso le desconcertaba, y lo asustaba.
Theo estaba tan convencido que lo había buscado por todo Hogwarts, preguntándose dónde se habría escondido, tratando de adivinar en que oscuro lugar se había metido el príncipe de las serpientes.
-Espero que tengas razón-Puntualizó Diana, cruzándose de brazos-. ¿Y si no sigue en Hogwarts?
Ambos enarcaron una ceja, planteándose la posibilidad.
-Tranquila Di, no creo que eso sea posible, se hubieran dado cuenta si Malfoy se hubiese marchado sin más, ¿No?
La chica asintió con la cabeza, mirando de nuevo la puerta, después la mesa de Gryffindor y después a Theo que llevaba el mismo camino.
Ambos igual de frustrados.
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Había tomado una resolución, casi estaba decidido y la miraba disimuladamente sobre su plato mientras trataba de reunir las fuerzas necesarias para lograrlo, lo peor que podía pasar, si no lograba seguir adelante, sería que sintiera herida o, con suerte, seguirían siendo amigos y podrían olvidar que aquello había pasado.
Cossette no comía, su vista fija en el plato evitaba la de Cedric, en sepulcral silencio, sentado frente a ella.
-Cossette-La llamó, en un susurro inaudible que, en el barullo del Gran Comedor, la chica no pudo oír- ¡Coss!
Insistió, sin dejar de mirarla, hasta que ella alzó la vista al fin y encaró al joven con las mejillas ya sonrojadas.
-Oh, Cedric, perdona-Musitó, con voz afectada-. Te debo una disculpa, ¿No es así? No quiero que pienses que me quería aprovechar de ti, porque yo nunca…
-Me preguntaba si habías quedado para ir a Hogsmeade-La interrumpió y la chica se quedó boquiabierta-. Ya sabes, me apetece pasar el rato con una buena amiga.
Cossette abrió mucho los ojos, infinitamente aliviada y respiró con tranquilidad antes de hablar.
-¿No me odias?-Insistió ella, sorprendida por la bondad de su compañero.
-¿Por qué iba a odiarte?-Se sobresaltó el joven- Coss, tú eres la única que me ha ayudado en este tiempo, la más leal de los tejones-Sonrió-. ¿No somos amigos? No hay ningún problema. Respecto a lo que pasó, si tú quieres lo olvidamos, y si no… bueno, ya veremos.
"¿Ya veremos?" Cossette palideció, ligeramente y trató de disimular su sorpresa, estaba rígida y miraba a Cedric sin comprender, de haberse tratado de cualquier otro, pensaría que se reía de ella, pero sólo trató de esbozar una sonrisa tranquila y asentir con la cabeza.
-Claro que somos amigos-Aseguró-, y por supuesto que no he quedado para ir a Hogsmeade.
Cedric, relajado y como si nada hubiese sucedido, sonrió ampliamente, tratando de no poner incómoda a Cossette.
-Genial-Se alegró-. Podemos ir juntos, tomar una cerveza de mantequilla, he descubierto algo que me gustaría contante-Acabó, misterioso.
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La copa de Mouse de chocolate se acababa y con ella la comida y una tarde de infructuosas clases se presentaba delante de ellos con desesperante monotonía.
-Hasta a mí me apetece saltarme clase-Musitó Diana, llevándose a la boca una cucharada llena-, dónde sea que esté espero que Draco se lo esté pasando bien.
Nott sonrió, pasando un brazo sobre el hombro de su novio y acercándose a su oído confidencialmente.
-Si quieres podemos escaquearnos esta tarde-Susurró, con tentadora provocación.
La chica le miró incrédula y alzó una ceja.
-¿Te encuentras bien, Theo?-Inquirió con falso temor- Jamás pensé que podría oírte decir algo así.
-Claro, ¿Acaso sería más fácil oírte hablar mal de tu gabacho muggle?-La provocó, con expresión mordaz.
Diana le miró con suficiencia, atrayéndolo hacia sí de la corbata, con una sonrisa pícara en sus labios.
-El día que eso paso, arde Roma-Aseguró, recordando un refrán muggle y acercándose para besar a Nott, incapaz de resistirse a esa mirada burlona que el chico le dedicaba.
Las hermanas Greengrass soltaron una risita disimulada cuando Pansy frunció el ceño y Diana rodeó a Theo con los brazos, sonriendo contra la boca de él. Alguien carraspeó y una voz conocida les obligó a separarse de golpe:
-Creía haberos dicho que hicieseis esas cosas en privado-Los dos lo miraron al mismo tiempo, sus bocas entreabiertas por la sorpresa y un rubor incómodo en las mejillas de Diana que recordó aquel día en la Sala Común, cuando por poco sufre la ira de Malfoy por una inocente pregunta.
-¡Draco!-Exclamó, poniéndose en pie de un salto para encarar al rubio.
Draco Malfoy había aparecido, sonreía con picardía al tiempo que pasaba la vista de Diana a Theodore y volvía a hacer el camino inverso, con un brillo nuevo en sus ojos grises y la postura extrañamente relajada.
Abrió los brazos teatralmente y Diana se quedó a medio camino de hacer algo que no se decidía a hacer.
-Vamos, Di-La instó, ensanchando la sonrisa y al borde de la carcajada, al ver la indecisa mirada de la rubia-, sé que lo estás deseando.
Ella bufó molesta, pero se lanzó a abrazar al rubio que siguió con los brazos abiertos y miró con inocencia a Nott que lo miraba como si no creyese que estaba allí de verdad.
-Nos hemos vuelto locos buscándote-Recriminó la rubia, cuando se separó de él, provocando la risa de Malfoy.
-¿Por qué?-Inquirió- ¿Os debo algo?
La pareja se miró sin poderlo creer, y ambos se preguntaron que le ocurría a Malfoy. El chico se pasó la mano por el cabello desenfadado, algunos mechones le caían sobre la frente y parecía ¿Contento?
-Draco ¿Te encuentras bien?-Preguntó Nott, sin quitarle el ojo de encima.
-De maravilla, Theodore-Contestó, agarrándose las manos por la espalda y alzando la cabeza con altivez.
Más atónito intercambio de miradas, Malfoy había vuelto, en todos los sentidos, era de nuevo el de antes, el mismo chico altivo y orgulloso de sonrisa burlona y mirada de suficiencia, volvía a ser el que mandaba, pero un porte optimista y de incontenible felicidad, totalmente nuevo, le acompañaba.
Otro carraspeo y al volver la vista, Theo y Diana todavía abrieron más la boca, parecían dos estúpidos y miraban a la chica morena que les sonreía con descaro.
Como la pareja de Slytherins y debido al revuelo que Diana había causado, todo el Gran Comedor contemplaba la escena, con repetidos rostros de sorpresa, incredulidad, incluso algunos fruncían el ceño con indignación, pero ni a Draco ni a su acompañante les importaba lo más mínimo.
-Haced hueco que he traído invitados-Urgió, sentándose entre Diana y Theodore y haciendo espacio para la Gryffindor que lo acompañaba.
-¿Draco que…?-Trató de hablar Diana al tiempo que Corinne se sentaba entre el rubio y Theodore, desafiando con la mirada a todos su compañeros de casa que la miraban, decepcionados de nuevo, desde la otra punta del Gran Comedor.
-Te hice caso, sólo esperé-Susurró el chico a la rubia que lo miraba con el estupor pintado en la cara, sólo atinó a sonreír cuando lo comprendió y a darle una palmadita en el hombro, cuando Draco cogió una cuchara y se apropió de la Mouse de la chica.
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Lo veía pero no podía creerlo, tal vez no quería creerlo y la parte de él que no se resignaba quiso salir corriendo, pero él se quedó allí, mirando la extraña escena como si fuese algo irreal.
Cuatro chicos, una Gryffindor y tres Slytherin reían en la mesa de las serpientes, mientras las dos chicas se estrechaban las manos, presentándose, Malfoy presidía la escena con una mueca de orgullo y Nott, todavía tenía la barbilla ligeramente desencajada.
El resto de Slytherins parecía en trance, todos con la vista fija en el escandaloso grupo y con muecas contrariadas, todos ajenos a aquella historia de amor rocambolesca.
No podía ocultar que le hervía la sangre y era incapaz de apartar la vista, mirando atentamente con morbosa curiosidad. Cossette le miraba con preocupación y sus ojos brillaban acuosos, las palabras de Cedric la habían desconcertado, pero era innegable, por el modo en que la miraba, que él quería a Corinne.
Claro que a ella no parecía importarle lo más mínimo los sentimientos del Hufflepuff porque sólo reía encantada por algo que Diana había dicho y sonrió coqueta cuando Malfoy, provocador, susurró algo en su oído, a lo que ella asintió.
Cossette estaba molesta y se sentía irritada, y se lamentaba por haber accedido a participar en aquel complot en el que los Slytherin salían ganando.
Vio, con los ojos entrecerrados por la ira, como los cuatro se ponían en pie, risueños, y Draco, en un atrevido gesto de descaro, rodeó a Corinne con sus brazos y, ante las exclamaciones sorprendidas de todo el Gran Comedor, la besó con regodeaste descaro y una rebeldía que, tal vez, ella le había contagiado.
Con Diana y Nott en cabeza, como si abriesen camino, abandonaron el salón, entre risas mal contenidas y miradas cómplices.
-Yo me voy-Cedric se levantó, abatido, y Cossette se debatió entre ir con él y permanecer donde estaba y concederle un tiempo a solas, temía que el joven ya no se sintiera cómodo con ella y por un exceso de timidez y cobardía, prefirió quedarse allí, viendo cómo se alejaba con una nota de tristeza en su mirada.
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Luna sólo esbozó una sonrisa de conocimiento, como si desde un principio hubiese sabido que todo iba a ir bien. Aquella monótona e improductiva mañana se había convertido en una animada tarde a la sombra de un árbol, las clases habían terminado y cinco chicos permanecían sentados bajo un árbol, abrigados con sus capas de viaje y el calor de las risas.
-Lo cierto es que me siento algo decepcionado-Confesó Nott, mirando con severidad a Malfoy.
-¿Cómo dices Nott?-Malfoy fingió sorpresa e indignación, pero una sonrisa apareció, sagaz, en sus labios.
-Te has adelantado a mis planes-Protestó el moreno-, eso no suele ocurrir.
-¡Para todo hay una primera vez!-Se unió Luna con tono jovial. Malfoy le lanzó una mirada airada, sin comprender aún que hacía la Ravenclaw allí.
-Como el hecho de que una Gryffindor coma con nosotros-Sentanció Diana, divertida.
-No podréis convencer a Nott-Arguyó el rubio, muy seguro-, es el orgullo lo que le duele.
-Hablas por propia experiencia, ¿Verdad, Draco?-Nott se defendió y la guerra de palabras, afición principal de las serpientes, quedó interrumpida por la mirada suplicante de Corinne y la expresión turbada de Luna, que no comprendían la gracia del juego.
-¿Qué has querido decir, Nott?-Inquirió, Corinne, pensativa- ¿Con eso de tus planes?
-Pues verás, lo cierto es que yo…
-¡Vosostros!-Bramó una voz que acalló la explicación de Nott y ensombreció, sólo por su tono, el aire tranquilo y amigable que la tarde había adquirido- No debí fiarme de vosotros.
Cossette avanzaba hacie ellos, con el ceño fruncido y un gesto de indignación que teñía su voz.
-¿Os reís de Cedric?-Inquirió, cruzándose de brazos cuando llegaba a la altura de los chicos.
Corinne sintió su sangre arder, había llegado a una conclusión, y sabía que no se equivocaba, sabía que merecía ser feliz con quien amase y que Cedric la olvidaría, tarde o temprano. El Hufflepuff siemrpe sería alguien importante en su vida, hasta podía ser un bueno modelo de la rectitud y la entereza que ella no poseía, y jamás podría hacerle daño, siempre querría a Cedric Diggory, de un modo fraternal, pero más intenso que si fuese su hermano, algo que iba más allá del amor y se convertía en respeto, habían aprendido el uno del otro, se habían apoyado y se habían comprendido, y el hecho de que aquella chica, exaltada y colorada por el enfado, tuviese el valor suficiente de creer que ella se reiría de alguien a quein tanto apreciaba, la ofendía sobremanera.
-No sabes de lo que hablas-La corrigió, todos los demás se limitaron a mirarlas en silencio, Luna se puso en pie, junto a Corinne-. No te atrevas a insinuar algo así.
Cossette no pensó en amedrentarse, continuó con la vista fija en la chica morena y el grupito de serpientes rastreras y sintió hasta nauseas al ver sus satisfechas sonrisas, su final feliz había llegado, pateando el de los demás: el de Cedric y el suyo propio.
-¿Te crees que puedes pasearte por ahí del brazo de ese imbécil- Masculló señalando a Malfoy, que fue a tiempo retenido por sus dos compañeros- y fingir que nada ha pasado?
Corinne quiso explotar de la rabia, y fulminó con la mirada a la decidida muchacha que parecía convencida de sus hirientes palabras.
-No-Contestó llanamente-, claro que no. Me siento culpable, estúpida, pero ellos tienen razón, no vale la pena lamentarse por siempre y tirar un futuro feliz a la basura-Miró a Draco de forma significativa y este asintió con la cabeza, sonriendo con cariño al tiempo que se apartaba bruscamente del agarre de Nott-. Planteatelo, si acaso eres capaz.
Cossette se quedó plantada, totalmente desconcertada y sin la expresión adecuada para replicar, trató de pensarlo un instante y alzó un dedo acusador contra Corinne.
-Déjala, Coss-Una voz conciliadora apareció por la esquina, cabizbajo y serio, Cedric Diggory se unió a la fiesta-. Ella tiene razón.
Dolida de pronto, Cossette no supo que responder, no se atrevió a contradecir de nuevo a Corinne, pero la necesidad de hacerlo le oprimía el pecho.
-Me gustaría hablar contigo-Le pidió el Hufflepuff a Corinne, dispuesto a cerrar un capítulo de su difícil vida-, si es posible.
Malfoy se puso tenso, Nott y Diana contemplaban la escena en silencio, loss dos tratando de averiguar que rondaba la mente de los presentes, y Luna, ella acariciaba el césped y escrutaba el cielo, de vez en cuando, meneaba la mano, espantando torposoplos.
Corinne miró a su alrededor, consternada, sin saber que debía hacer y temerosa de enfrentarse a Cedric o la posibilidad de hacerle daño, se quedó quieta y lo miró con expresión casi aterrorizada.
-Puedo hacerlo aquí mismo, si no quieres venir conmigo-Amenazó el chico, cuando, en un acto en parte inconsciente, Corinne se apretó contra Draco, como si buscase cobijo.
-Di lo que sea, Diggory-Se adelantó el rubio, todavía inseguro e incapaz de dejar que se fuesen juntos, por mucho que fuese obvio lo mucho que Corinne le quería.
-De acuerdo-Ambos intercambiaron miradas aceradas, pero Cedric desvió la vista para mirada a Corinne y tomó aire antes de hablar-. Ambos necesitamos esto, Corinne, los dos queremos una despedida-Ella negó con la cabeza, pero el Hufflepuff continuó-. No hay nada que perdonar ni nada que reprochar, nos hemos hecho más bien que daño.
-Cedric…
-Déjame acabar-Siguió-, nada de disculpas, ¿De acuerdo? Te voy a estar agradecido siempre, me salvaste la vida, eso no se olvida y gana a todos los desplantes que puedas darme, y yo tengo que devolverte el favor, aunque jamás podré hacerlo del mismo modo-Tomó aire de nuevo, y miró a Corinne como si sólo ellos dos estuviesen allí-. Te perdono, y deseo que feas feliz, como yo espero serlo algún día.
Las mejillas de la chica se empañaron en lágrimas, Cossette sintió una explosión en el pecho y las palabras de Cedrci sonaban a despedida, todos permanecieron callados, hasta que la Gryffindor, desvalida, se lanzó a sus brazos y se fundieron en un abrazo, consolador, de despedida.
-Se feliz, Corinne-Pidió el joven, como si su vida dependiese de ello-, prométemelo.
Ella asintió, aliviando la carga que la consumía, aquello que la atormententaba, la posibilidad de que alguien como Cedric sufriese por su culpa, y la odiase por ello.
Se separaron con extraña reticencia y Corinne retrocedió varios pasos, alejandoese definitivamente de él, de su desastrosa vida hasta ese momento y del mejor error de su vida.
El tejón miró a la serpiente, sin apenas odio en su mirada, deseaba ver amor en los fríos ojos de Draco y comprender que todo era lógico, pero como siempre no había expresión en su mirada, aun así, Cedric le sonrió con amargura y lo señaló.
-Asegúrate de hacerla feliz-Exigió, amenazador. Malfoy sólo asintió, y Cedric dio por terminada la conversación.
Cedric caminó, lejos, sin decir más y Cossette, estupefacta, le siguió sin mediar palabra con el grupo, todos se miraban contrariados.
Ambos caminaron, en silencio, hasta llegar al lago, donde de pie, miraban las olas ondear con gracia.
-¡Se acabó!-Suspiró Cedric, casi con tristeza, aunque sonó casi aliviado.
-Empieza-Corrigió la chica, con una sonrisa-. Tu nueva vida empieza.
El chico estuvo de acuerdo, se pasó la mano por el pelo, y continuó mirando el lago. Era un principio, lejos de Corinne y al margen de la pesadilla que había marcado su vida y que había sido su muerte, otra historia, otros amigos… tal vez, otros amores.
-¿Sigue en pie ir a Hogsmeade?-Preguntó a Cossette, que se sobrealtó ante el cambio de tema.
-Claro-Convino ella, todavía insegura respecto a las intenciones de su compañero-. He pensado que no me gustaría que olvidaras lo que yo siento por ti-Confesó, mirando al fin al chico-, así, cuando estés preparado, tal vez, yo tenga una oportunidad.
Cedric la miró con una sonrisa en los labios y un gesto serio y desubicado en el resto de su rostro.
-¿Qué sientes por mí?-Preguntó, dejándose caer sobre la hierba.
Cossette caminó hasta la orilla del lago, sin mirar a Cedric meneó unas piedrecitas entre ss dedos, a cuclillas.
-No es el momento-Aseguró, abatida por su propia revelación-. Cuando estés preparado, si sientes lo mismo que yo, entonces-Se levantó y caminó hasta él, tendiéndole una mano-. Por ahora, ¿Amigos?
Ambos se sonrieron y Cedric estrechó la mano de la joven, no estuvo seguro, pero sintió una corriente eléctrica que se extendía por su mano y algo próximo a un cosquilleo en el estómago.
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Como si las últimas palabras de Cedric hubiesen sellado un compromiso de por vida, más poderoso que un juramento inquebrantable, Draco Malfoy rodeó a Corinne con sus brazos, cuando Theo y Diana se retiraron arrastrando con ellos a una pequeña y confusa Luna que seguía con sus cavilaciones propias.
La chica lloraba y Draco la apretaba contra su pecho, no muy seguro de que decir, y acariciando sus cabellos como único consuelo conocido.
-Lo haré, Corinne-Aseguró, comprometido-, no temas, te haré feliz.
Ella alzó la vista, y ambos se miraron sin tapujos, como habían hecho la noche anterior, y sólo entonces, el amor se pudo ver reflejado en las pupilas de Draco, abrumador.
-No me abandonarás ¿Verdad?-Inquirió, temerosa, él negó con la cabeza- Y si dejas de quererme…
-Nunca dejaré de quererte-La corrigió Draco, acariciando su mejilla y retirando sus lágrimas-, no temas tampoco por eso.
Ella sonrió y el joven Slytherin volvió a estrecharla contra su pecho y no le importó la opinión de sus compañeros, menos la de los leones, Corinne era de tan buena familia y mejor posición que la mayoría de sus compañeros y ella, como siempre, vivía al margen del extraño sistema de casa que había en aquella escuela y miró a Draco de nuevo con un amago de sonrisa en su rostro y sin lágrimas al fin.
-Te querría aunque fueses de verdad Sangre Sucia-Aventuró, recordando cuando creyó que lo era-, o peor, muggle. Y si un día dejo de quererte, te lo diré, pero jamás te engañaré-Se adelantó a lo que ella quería decirle, ambos habían aprendido la lección que traían las mentiras-, del mismo modo que te seguiré diciendo tonta cada vez que me digas que me quieres.
Ella rió, al tiempo que le golpeaba en un hombro de forma teatral y se acercaba hasta que sus narices se tocaban y sus alientos se mezclaban.
Draco la besó y la abrazó como si no hubiese otro apoyo y ambos vieron el final del túnel, de la angustia, la soledad y el dolor, todo se esfumaba,
El final de algo nuevo para Draco, algo que no sabía asimilar pero que quería vivir, con Corinne, que por su parte, estaba agradecida de poder olvidar miedo y rencor, también terminados, de ver su oscuro pasado como algo realmente pasado, y centrarse en ese momento, en ese instante, en Draco, el mejor final de todos.
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Luna correteaba divertida y ambos la miraban como si fuese una niña pequeña, podían ver, con disimulo, como Draco y Corinne se besaban intensamente, con avida necesidad, y ningunó pudo evitar una sonrisa conmovida.
-A fin de cuentas no ha ido mal-Sentenció la rubia, abrazando con fuerza a Theo, tontamente nostálgica.
-No-Asintió él.
-Y ¿Ahora?-Preguntó ella, mirando a Nott con curiosidad.
El Cataño se acarició el mentón, pensativo, pero no dijo nada, sólo miró a la chica con intensidad.
-No importa-Aseguró, mirándola con cuidado-. Lo que pase a partir de ahora es otra historia, en la que con suerte, no tengamos que intervenir.
Diana lo abrazó, pensativa.
-¿Seguirán juntos?-Preguntó, carcomida por la duda.
Nott se encogió de hombros, acariciando el cabello de la chica.
-Posiblemente, aunque tampoco importa-Siguió, con gesto serio-, lo están ahora, les basta a ellos y a mí también.
Luna se dejó caer sobre la hierva y Diana besó a Theo, satisfecha ella también.
-Entonces debemos buscar algo nuevo que hacer-Aseguró-, ni que esto fuese el fin de todo, ni el principio de todo-Frunció el ceño, inquieta-, ¿Qué es esto exactamente, Theo?
El chico sonrió y le tendió la mano a su novia para ayudarla a ponerse en pie, ambos miraban de nuevo a Luna, que risueña, les devolvía la sonrisa encantada.
-Sólo un día normal, lleno de cosas curiosas-Contestó-, tal vez un cambio, ¿Quién sabe? Seguro que mañana trae más sorpresas.
Se sonrieron, caminando juntos de vuelta al castillo, anochecía, y un día normal, un día cualquiera, terminaba, un día que había sido principio extraño, un final feliz, tal vez un cambio de costumbres, o, posiblemente, nada más que un día normal, de seguro, nada comparado con lo que les aguardaba al día siguiente.
Holaa A Todos!
Que tal?
Se que me he ausentado mucho, pero os traigo un capitulo larguísimo para compensar, lo hubiese cortado pero no sabía como así que lo dejo así…
Tengo excusa para no haber actualizado la semana pasada: Ha sido una semana desastrosa, lo prometo. Un examen cada día, hoy dos, me han sacado las muelas del juicio, se me han roto las gafas, un trabajo atasado y el maldtio ordenador, confabulado contra mi, borró la mitad de este cap cuando ya estaba escrito, así que lo he tenido que volver a hacer… y seguiría pero no quiero deprimiros
Bueno espero que os haya gustado, sinceramente no creo que el final esté a la altura del resto del fic, pero… vosotros diréis
Por cierto pienso escribir un epilogo que voy a colgar muy pronto, la semana que viene seguro o incluso antes, si puedo, no lo prometo.
Bueno besos y gracias por leer
Aivlis Malfoy
Respuesta al comentario de Jazhy-Malfoy:
Holaaaa! Me tenias preocupada, jajajaja, ya ves que yo también he faltado, en paz? Espero que sí, me alegra que hayas arreglado el ordenador, no hay que fiarse de las máquinas, he aprendido la lección. Me alegra que te gustase el incitante, espero, capítulo anterior, en algun momento tenía que llegar, jajaja. Espero haber hecho algo decente. Bueno, pasando a otros asuntos: Me encantaría ir al cumpleaños de tu retoño, pero el avión me lo pagas o corre de mi cuenta, XD, SI tuviese pasta iría, me gustaría visitar Méjico, de todos modos recuerda felicitar al pequeño de mi parte y cuentes con mi apoyo virtual, jaja. Por otra parte, voy tan a lo mío que no soy de ninguna tribu urbana, (fresitas menos odio el rosa, aunque me hizo gracia cuando lo preguntaste), yo soy un poco de todo, lo que más me gusta de cada sitio, estilo propio, algo friki, pero quien no lo es hoy en día, jajaja. Bueno chica, un día competimos a ver quien se extiende más si tu con los comentarios o yo con las respuestas. Muchos besos y espero que te haya gustado el cap.
Aivlis Mlafoy
Respuesta al comentario de ZandiaRozada:
Holaaa, me alegra que te haya gustado, gracias por comentar… Nada es eterno, afortunadamente, aunque es una lástima que ahora que he logrado que soportes a Draco, por lo que de nuevo, me siento honrada, seguro que él más peor bueno, eso es otro tema, espero que cuando te entren ganas de odiarlo te acuerdes de esta historia y al menos le quieras un pelín, me contento con eeo, eso y que te guste, claro, jajaja. Buen de nuevo gracias y nos vemos en el epilogo, vale? Besos
Aivlis Malfoy.
