HOY, LA GUERRA COMIENZA

Nueva alumna en una escuela con alumnos un tanto peculiares. Zorras con complejo de superioridad y hermosos adonis circulando sin preocupación. Planes siniestros y guerras declaradas abiertamente. Desnudos y pollos. Lo de siempre ¿No?

Advertencia:

Leer esto podria ocacionar graves trastornos de personalidad y peligrosos ataques de locura. La autora no se hara cargo de estos problemas ya que no posee el dinero disponible para pagar cualquier gasto medico. Se les ruega leer bajo su propio riesgo.

DISCRAIMER: Twilight no me pertenece. Sólo tome prestados los personajes para crear esta historia que con cada capítulo pierde más el sentido.


CAPITULO XIII

-Se-cre-to.

Dios, esta va a ser una laaaaaaaaaaaaaaaarga noche.

Bien, creo que el maldito Cullen lo hizo a propósito, no puedo creer que me afecte tanto que deletree una jodida palabra con ese aire sexy y con ese rostro perfecto, con labios tan apetecibles y...

¡Basta Swan! ¡Te lo advierto!

¡Una maldita palabra más que describa lo bueno que esta Edward y me golpeo!

¡Sí, eso! ¡Me golpeo!

Odio ser tan estúpida e infantil. Lo bueno es que nadie se da cuenta porque solamente lo pienso. Algo a mi favor, ¿no?

Antes de pasar una vergüenza inhumana decidí cerrar mi boca y mirar el camino. Luego de unos minutos la incomodidad y el deslumbramiento se me pasaron y, entre charlas estúpidas y sin sentido, llegamos a un restaurante sencillo y pacífico. Al entrar, la anfitriona se comió a mi acompañante dejándome de lado, rodé los ojos y bufé fastidiada.

-Lo que faltaba- Pensé

-Bienvenido señor, espero que su estadía sea agradable y, si tiene alguna petición especial, estaré a su servicio durante toda la velada.

Genial, ahora tenía que aguantar a otra puta como Tanya, ¿Qué? ¿Acaso tenía un cartel colgado de mi cuello que decía: "Busco putas que arruinen mi existencia"?

Jodida mi suerte.

-Quisiera una mesa, por favor- Pidió amablemente Edward ignorando aquella indecorosa proposición. Ella pestañeó exageradamente (¡Qué asco!) y sonrió "sensualmente"

-¿Para uno?- Ronroneó.

Mátenme, ahora.

Rodando los ojos me aclare la garganta para llamar la tención de esa puta y, cuando lo logré, sonreí arrogantemente.

-No querida, para dos. Y si fueras tan amable, que sea en el lugar más intimo y apartado del local- Dije con voz filosamente dulce mientras abrazaba a Edward por la cintura y le guiñe un ojo a la camarera que me miró con odio- Ya sabes, no creo que a los otros comensales les gustaría ver lo que podríamos hacer, ¿o no amor?- Termine mientras apretaba más el abrazo y Edward lo respondió ocultando una carcajada en mi pelo, yo reí quedito y la puta siseo con odio una maldición hacia mí.

-Claro, por aquí por favor- Dijo de forma mecánica mientras nos dirigía a mi pedido especial. Al llegar nos dio la carta y antes de que logre huir la paré.

-Gracias querida- Le sonreí hipócritamente y ella, apretando los puños, se alejo rápidamente.

-¿Y eso?- Pregunto el cobrizo (Dios, amo decirle cobrizo. Pero nadie lo sabrá. Nunca) al estar solos. Yo me encogí de hombros.

-Tengo algo contra las putas, no puedo no molestarlas.

-¿Cómo?- Parecía desconcertado y yo fije mi mirada en él.

-Edward, la zorra casi se te lanza encima y yo salve tu maldito trasero de una muy posible violación.

Él se rió y negó con la cabeza- ¿Gracias?- Dijo dudoso aún con la sonrisa en los labios.

Yo le guiñe un ojo- Cuando quieras.

La cena pasó tranquila y sin ningún contra tiempo. Conversamos de trivialidades y nos reímos la mayoría del tiempo. Al levantarnos para dejar el restaurante, vi como sacaba su billetera de su bolsillo y yo fruncí el seño.

-¿Qué crees que haces?

-Eh, ¿pago la cuenta?

-No Edward, no voy a dejar que pagues mi cena- Negué con tenacidad.

-De ninguna manera Isabella. Yo te traje, así que yo pago- Negó con su dinero en la mano dispuesto a pagar. Yo me interpuse en su camino y me cruce de brazos.

-Para tu información Cullen, técnicamente yo te invite a salir.

-No me importa- Dije testarudo y alargo su mano para pagar sobre mí. Oh, grave error.

-Mueve un jodido centímetro más tu mano y te muerdo- Lo amenacé y él la retiro. Yo sonreí orgullosa y me di la vuelta dispuesta a pagar, pero unas manos en mi cintura me giraron nuevamente y un aliento en mi oído me paralizó.

No sé cómo o en qué momento pasó, pero de un segundo a otro tenía a Edward Cullen pegado a mi cuerpo, con sus manos en mi cintura y su aliento chocando en mi oído y cuello. Resultado: Yo idiotizada y con el maldito corazón latiendo como loco.

-No Bella- Suspiro y se me erizo la piel- Voy-a-pagar-yo- Y, sin darme cuenta, ya me encontraba caminando rumbo al auto con la cuenta ya pagada. ¡Maldito Cullen!

Me pare en medio de la calle y fruncí el ceño- Te odio- Sisee

El pareció sorprendido y me miro fijamente- ¿Y ahora por qué?

-¡Maldito! ¿Por qué jodidos me deslumbraste para pagar?- Gruñí e intenté matarlo con la mirada. El muy idiota soltó una risita y se encogió de hombros.

-De alguna manera tenía que ganar.

Yo le gruñí furiosa y me di la vuelta dispuesta a dejarlo- Bésame el trasero Cullen.

Edward se volvió a encoger de hombros- Si tú quieres.

Yo me sonrojé y le enseñe el dedo medio- Vete a la mierda.

Él rápidamente tomo mi mano y me arrastró a su volvo metiéndome adentro.

-Deja de joder Swan, simplemente pague la cuenta- Yo me cruce de brazos y miré por la ventana.

Luego de unos minutos suspiró rendido y yo traté de contener la sonrisa orgullosa que luchaba por salir.

-Ok, lo siento, ¿si?- Suspiro y yo me giré a verlo con una sonrisa radiante.

-Joder, que bien que se siente ganar- Ahora era su turno de fruncir el seño.

-Eres imposible

-Y orgullosa de serlo.

El viaje continuo en un silencio cómodo que nadie rompió. Estaba tan metida en mis pensamientos que no me di cuenta que el camino que habíamos tomado no era el de mi casa.

-Eh GPS (1) por acá no es mi casa- Le dije mientras miraba los arboles pasar de forma bastante rápida.

-Ya lo sé- Dijo en un tono obvio, como no creyendo que recién me había dado cuenta de eso.

-¿Y se puede saber dónde mierda me estas llevado?

-¿Puedes, por lo menos una vez, hablar sin decir un insulto?- Me evito el tema preguntándome otra cosa.

-Maldición, no. Ya es parte de mi insultar- Le conteste y me reí- Dale Edward, ¿dónde jodidos estamos?

-¿Sorpresa?

Lo fulmine con la mirada y alcé una ceja- Oh, houdini. No me había dado cuenta. Pensé que cuando una persona no sabía que iba a hacer se le llamaba tener planes.

Ahora el turno de fulminar con la mirada era de él y su objetivo fui yo.

-Que gracioso.

-No, si me comí un payaso- Oficialmente, hoy es mi día 100% sarcasmo.

-Ahora no te digo donde vamos- Cuando vio que iba a replicar me calló- Y no importa cuánto me supliques.

-Mierda


No saber donde íbamos me puso ansiosa y no pude evitar removerme en el asiento cada cinco minutos hasta que Edward, exasperado, me dijo que me quedara quieta "amablemente"

-Swan deja tu maldito trasero quieto de una puta vez porque si no te tiro por la ventanilla.

Sí, claro. Amablemente.

Luego de unos minutos paramos en un desierto lugar al lado de la carretera. Yo mire los arboles (O lo intenté, ya que todo estaba demasiado oscuro) y levanté una ceja tratando de entender que íbamos a hacer.

-Eh, ¿estás intentando matarme y esconder mi cuerpo aquí?

Edward me miró, inclinó la cabeza y rodo los ojos.- Si, claro.

Bajó del auto y, en cuanto lo hizo, cerré con seguro su puerta y la mía. El frunció el seño y tocó el vidrio con los nudillos.

-¿Que mierda estás haciendo Bella?- Dijo con voz calma, como en el ojo del huracán.

-Dijiste que me ibas a matar- Me encogí de hombros- Simple sentido de la supervivencia.

Él volvió a rodar los ojos y bufó- Dale, sal de una vez. Te quiero mostrar algo.

-¿Qué cosa?

-Mi lugar favorito.

Y, automáticamente, abrí la puerta y me puse a su lado. Saber el lugar favorito de la persona que te gusta (Dios, hasta es extraño pensarlo) es una gran paso, ¿no?

-¿Y quién más conoce este lugar?- Pregunté esperando no oír algún 'Ex-novia' o 'Una chica X'. Si es así, estoy dispuesta a irme a la mierda.

-Nadie- Sonrió torcidamente mientras me agarraba la mano y se dirigía a los arboles. Yo frené en seco.

-Eh, ¿no hay ningún camino ni nada por el estilo?- Dije temerosa al ver aquella amenazadora naturaleza dispuesta a quebrarme un pie- Sabes que mis dos pies izquierdos odian el bosque, ¿no?

Él se rió entre dientes y apretó con más fuerza mi mano- No te dejaré caer. Lo prometo.

Y lo cumplió. Luego de casi una hora caminando logré llegar sana y salva al lugar más espectacular que vi.

-Es hermoso. Mis manos y rodillas te agradecen haberlas salvado de los encuentros con el suelo.

Edward, aún sin soltar mi mano, me guió al centro del claro y me puso delante de él.

-De nada, es un placer.

El silencio inundo el ambiente y yo ya no sabía cómo hacer para que mi corazón deje de martillear como loco adentro de mi pecho. Bien, aceptémoslo. El espécimen de humano-medio-dios que todavía sostenía mi mano y me miraba fijamente me gustaba. Maldición, me gustaba de verdad. ¡JODER! Lo amaba.

Abrí los ojos como platos y me puse rígida, o como lo diría mi gran amigo Emmet: Parecería que me metieron un palo por el culo. No puede ser.

No. Puede. Ser

NO PUEDE SER.

Jodeme. Yo, Isabella Marie Swan, amo a Edward. Y no como había pensado antes que lo amaba pero yendo más hacia él me gusta. No. Joder. Yo lo amaba de verdad. Con todas las letras y sinónimos e idiomas.

Al mismo Edward que era un playboy, que se unió a Tonia, que me jugo malas bromas y ahora esta aquí al lado mío. El mismo que me salvó de una súper y asquerosa cita con Newton.

Maldición, amo a Edward.

-Maldita sea- Jadee perdida en mis pensamientos.

Edward frunció las cejas como diciendo "Que mierda te fumaste que no te entiendo" y apretó mi mano para llamar mi atención.

-¿Que sucede Bella?

El sonrojo que me cubrió la cara fue algo que no pude evitar. Ahora que sabía mi nueva (Y exclusiva, y secreta) verdad todo tenía un velo brilloso. La cena, la cita, el hermoso claro en el que estábamos y el apretón en mi mano. Todo parecía mucho más perfecto de lo que ya era y completamente maravilloso.

Me horrorice por el simple camino que estaban siguiendo mis pensamientos. Al parecer mi horror pasó a mí cara porque Edward volvió a apretar mi ano y su mirada se veía preocupada.

Yo lo vi a los ojos con pánico.

-¿Bella?

-¡NO!- Grite en un susurro ahogado.

-¿Qué pasa?

-Tuve una especie de... epifanía- Le respondí tratando de ocultar su mirada de la mía.

No puede ser que este enamorada de Edward. Dios, no puede ser. ¿Por qué me enamoré del playboy que se tiró a toda la escuela y se alió con mi peor enemiga? Claro, hace una cosa buena e Isabella Swan lo trata como un buen amigo que nunca hizo nada malo y, encima y para colmo de todo, se enamora de él.

-¿Epifanía? ¿Sobre qué?

-Sobre... Sobre... Eh, em- , ¿por qué no se me ocurre alguna mentira creíble? Vamos Swan, utiliza ese perezoso cerebro y di algo creíble- Sobre ti.

No-lo-puedo-creer.

¡DIJE ALGO CREIBLE, NO SUICIDA!

Maldición, hasta mi cerebro está en mi contra. Primero mis pies junto con mi equilibrio, y ahora el cerebro.

Edward abrió los ojos sorprendido y yo me puse MÁS rígida aún. .

-¿Sobre mi? ¿Y de qué te diste cuenta?

-Eh... yo, em. Verás... Sobre tu... ¿cambio? ¡Si, sobre tu cambio!

-¿Cuál cambio?

-Ese, el de playboy a chico normal.

Su mirada se oscureció y bajo la mirada. Yo me puse nerviosa y maldije (Una y otra vez) a mi mente por decir esa maldita excusa. Ahora, ¿qué mierda se supone que tengo que decir?

-A ver, ¿Por qué, según tú, cambie?

Maldición- Porque... ¿Porque te gusta una chica?

Odio ser tan mala en las mentiras.

-¿Y por qué piensas eso?

-Oh, ¿no te acuerdas de ese: "Sería mejor preguntar quién me hizo cambiar"?

Él ladeo la cabeza como tratando de recordar y cuando lo hizo me miró fijamente- Ah, cierto. Ese día en el parque de la Universidad.

-Sí, ese día.

-¿Y por qué justo ahora te vino una epifanía?

Oh, maldito él y su inteligencia- No sé, dije que tuve una epifanía, no un pensamiento. Me vino de la nada.

Edward no pareció nada convencido, pero gracias a Dios, no dijo nada.

-Bella- Susurró con su voz de seda y yo lo mire hipnotizada

-¿Si?

Él se me acercó a pocos milímetros de mi rostro y, cuando pude sentir su respiración chocar contra mis labios, tuve que usar todo mi autocontrol para no derretirme como un cubito de hielo en medio del desierto, literalmente.

Porque, de la nada, tenia calor. Mucho calor.

Vi como se acerca unos milímetros hacia mí y mis ojos se cerraron instantáneamente. Luego de un tiempo en que no paso nada, decidí abrirlos para ver su mirada juguetona.

-Tienes manchada la mejilla- Susurro mientras me limpiaba la supuesta suciedad y se alejo de mí con una sonrisa orgullosa.

Yo abrí la boca atónita y apreté mis puños furiosa.

¿Qué-demonios-acaba-de-suceder?

¡El maldito de Cullen me acaba de jugar una muy mala broma, eso pasa!

¡Y yo caí redondita!

Sentí mis mejillas arder y cerré los ojos con fuerza para evitar lanzarme sobre él. Sentí como se humedecían y, sin poder evitarlo, un par de lágrimas cayeron por ellas.

-¿Bella? ¿Qué sucede? ¿Por qué estas llorando?- Su tono cambio a uno preocupado y yo me clave las uñas en mi palmas haciéndome sangrar.

-¡Estoy llorando de furia maldito imbécil! ¡Eres un estúpido!- Le chille y lo empuje con toda la fuerza que tenía para irme a la mierda.

No sabía dónde estaba ni cual era el camino de vuelta, pero no importaba.

Joder, ahora nada importaba.

Me interné en el bosque sin dirección hecha una furia y corrí sin importarme mi destino.

-Cullen es un jodido bastardo. Maldito sea él y todo lo relacionado a su persona- Masculle.

Oí como gritaba mi nombre y decidí no hacer ningún ruido para que no me encontrara, felizmente no lo hizo y gracias a todos los santos encontré la carretera mucho tiempo después.

-Por fin, una buena me tenía que salir- Susurré y, al instante, saque mi celular para llamar a Alice.

-¿Bella?- Me atendió desde la otra línea mi amiga con la voz cansada.

-¿Alice? Necesito que me vengas a buscar- Le dije lo más rápido posible.

-¿Cómo? ¿No era que estabas con Edward?

-Sí, estaba. Muy bien usado el tiempo verbal, pero ahora necesito que vengas por mí. Estoy...- Busque con la mirada algún cartel y, cuando lo hallé le pasé la dirección- ¿Sabes donde es?

-Si, en cinco minutos estoy allá. Después te vienes a mi departamento y me cuentas todo.

-Ok- Y corte.

Al ver el volvo plateado de Edward cerca de mí decidí alejarme lo más que pueda, de forma de que, si se le ocurre volver, no me encuentre. Pero nunca (Y cuando digo nunca, es NUNCA) nada sale como quiero, ya que pude oír, con perfecta y odiosa claridad su voz llamándome.

-¡Bella! ¡¿Se puede saber dónde demonios te habías metido?¡Te estuve buscando preocupado, pensando que te podría haber pasado algo terrible!

-¡Estaba alejándome de ti, por si no te has dado cuenta!

-¿Por qué?

Sentía la sangre hervir en mis venas y me cruce de brazos para evitar golpearlo.

-¿Por qué? ¿POR QUÉ? ¡PORQUE ERES UN MALDITO IMBESIL, POR ESO! ¡DEJAME TRANQUILA DE UNA MALDITA VEZ!- Le grite con todo el odio que sentía.

-No te entiendo- Me dijo intentando agarrar mis brazos, pero yo retrocedí como si me quemara.

-Escúchame Cullen, no sé qué demonios tienes con hacerte mi amigo para después hacer que te odie, pero eso me enferma. ¡Conmigo NADIE juega!

-¿Estas así por...?

No lo deje continuar ya que, de solo recordarlo, me entraban ganas de matarlo. Lenta y dolorosamente.

-¡SI! Así que, si me harías el favor, sube tu maldito trasero a tu auto y aléjate de mí lo más rápido que puedas.

El frunció el seño y se cruzo de brazos- NO me iré de aquí sin ti. Viniste conmigo y te vas conmigo.

-¡Me voy contigo una mierda! Alice ya está a punto de llegar para buscarme, así que no me jodas más Cullen y vete.

-No.

-Si

-No

-¡Dije que sí!

-¡Y YO QUE NO!

-¡NO ME GRITES!

-¡ENTONCES TU TAMPOCO A MI SWAN!

-¡TE GRITO PORQUE SE ME DA LA REBERENDA GANA!

-¡A MI TAMBIEN!

-¡VETE AL DEMONIO!

-¡NO ME VOY UNA MIERDA SWAN! ¡ANTES ME VAS A RESPONDER PORQUE CARAJOS TE AFECTO TANTO LO ANTERIOR!

-¡PORQUE TE AMO PEDAZO DE ESTUPIDO!

...

Oh, jo-der.

Díganme, por favor, que no dije eso.

-¿Qué?- La voz de Edward sonó en un susurro incrédulo y sus maravillosos ojos verdes esmeraldas se abrieron en su máximo esplendor.

JO-DER. Mil veces Joder. Infinitamente JODER.

Me odio a mí, a mi maldito cerebro que no piensa y a mi maldita lengua que pronuncia lo que quiere.

-Maldita sea- Susurré aterrada mientras retrocedía unos pasos.

-¿Que-qué dijiste?

-Na-nada.

-Bella, ¿qué dijiste?

-¡Nada!

-¿Me amas? ¿Enserio?

Maldición, maldición, maldición. La incredulidad de Edward era palpable en todo su rostro. Daba pasos hacia mí que yo retrocedía con miedo. ¿Por qué mierda lo dije? ¿Por qué?

-No Edward, me equivoque. No quise decir eso- ¡Eso, niégalo, niégalo hasta la muerte!

-No lo creo. ¿Es verdad, Bella?

-No.

-Mientes.

-No.

Dios, ya no sabía qué hacer para escapar. Por suerte una bocina ilumino mi rostro y, admirando la agilidad recién adquirida, me di la vuelta y corrí hacia el coche de Alice cerrando la puerta con pestillo. Vi a Edward trotar hacia el coche y yo, totalmente nerviosa, solo atine a saltar en el asiento.

-¡Acelera, acelera!- Le chille a mi amiga que hizo lo que le pedí dejando a un perdido Edward en medio de la carretera.

Escondí mi cara entre mis manos y grite para liberarme de todo lo que sentía.

-¿Que sucedió?- Pregunto Ali

Yo la mire mortificada y con ganas de llorar- Le dije que lo amo, eso sucedió.

Jodida-sea-yo.


(1) GPS: Es un dispositivo que te dice la dirección en la que te encuentras y cómo llegar a los destinos que elijas.


Muchisimas gracias por esperar el nuevo capitulo. Lamento (De nuevo) la tardanza, pero estoy trabajando y estoy por empezar la universidad y mis estudios de ingles en el Instituto (A decir verdad, todavia no sé como encuentro tiempo para escribir todavia). Las amo y espero que els guste el capitulo.

See you, ~ Happiness