Hola, primero que nada muchas gracias por los rev, en verdad los aprecié mucho.
Bueno, antes del fic quiero recordar que los Akatsukis son asesinos rango S, matan gente y esas cosas, con esto quiero decir que puse una escena un tanto violenta. Los diálogos que están entre comillas y cursiva pertenecen únicamente al manga "Naruto".
De los personajes que aparecen, los integrantes de Akatsuki pertenecen únicamente a Kishimo, yo solo los robo para divertirme un rato
Ahora sip, el fic.
Cap II
Tic tac, a un lado y al otro, izquierda derecha, una y otra vez, una y otra vez la cola del gato se movía como péndulo a cada segundo que pasaba.
Ese par de ojos cristalinos lo miraban fijamente mientras el poseedor de ellos se acomodaba más en su pecho.
Cerró los ojos con tal de no verlo y solo los abrió cuando sus manos estuvieron detrás de su nuca y su mirada apuntando al techo. Tenía bastantes cosas en que pensar, en especial sobre ese gato blanco.
-Miau –Escuchó su maullido como un reproche, como si supiera que pensaba en él.
Estiró su mano y acarició su cabeza para que dejara de chillar pero en ese momento su mente reaccionó. ¿Acababa de tocar algo que no existía o el pequeño animal tenía algún jutsu que lo hacía invisible ante los demás? Tomó la oreja del gato y con cuidado de no lastimarlo y tironeó suavemente de esta.
Enojado, el minino blanco lo mordió dejando dos pequeñas marcas en la madera.
Este se paró y se aseguró que Sasori lo viera, plantándose sobre la almohada, casi encima de su cabeza.
-¿Mn?- Musitó intentando correr al gato.
Este se negó y con fuerza arañó su rostro, encrespando su pelaje y quejándose con ese ruido agudo característico de los gatos (ese que suena tipo ¡jjjj! Pero no sé cómo se llama, perdón)
Sasori se dio vuelta quedando con su torso pegado a la cama y una mano sobre su rostro. Quitó la mano de su rostro y aquellos ojos brillantes parecieron atraparle.
-¡Lo odio, lo odio, lo odio! Ese Tobi es un idiota. De nuevo nos echó a perder una misión. Si Pein se entera de seguro nos va a matar-Se quejó el rubio sentándose en la cama bastante cansado-Juro que ese imbécil me las va a pagar. Se va a arrepentir de haber jugado con mi arcilla- Continuó hablando con cierta obscuridad en sus palabras.
-Ajam..- Dijo el pelirrojo casi por inercia para dar a entender de que lo estaba escuchando, cuando en verdad estaba concentrado en mirar al pequeño gato que había comenzado a jugar con la capa del rubio sin que este se diera cuenta.
-Tsk ¡Es suficiente! Voy a hablar con Pein y a decirle que ya estoy harto de ese idiota. Ni loco pienso seguir compartiendo cuarto con ese tipo– Y con fuerza tiró la capa junto con el gatito en medio de la cama- Me voy a bañar- Y a paso firme caminó hacia la pequeña puerta al fondo de la habitación, cerrándola con fuerza.
Sasori quitó la mirada de la puerta y volvió a ver al pequeño gato blanco. Este estaba sentado sobre la cama cómodamente, como si estuviera esperando algo.
Lo miró más detenidamente y abrió los ojos de par en par corriendo hacia la puerta del baño. La capa de Deidara ya no estaba sobre la cama y él tampoco estaba en el baño.
Se quedó congelado y el maullido del pequeño animal se volvió a oír. Se giró con lentitud y los afilados ojos se clavaron en los suyos como si se trataran de un par de afilados cuchillos.
-Miau- Volvió a maullar corriendo al baño hasta subirse en un mueble y quedar a la misma altura que Sasori.
El pelirrojo lo miró fijamente y dio unos pasos hacia atrás, hasta que pudo cerrar la puerta del baño y dejar al gato encerrado dentro de este.
-Miaaau Miau Miaau- Comenzó a maullar el gato, rasguñando la puerta para que lo soltaran.
Sasori tomó una almohada y se tapó los oídos dejándose caer sobre la cama, no quería nada con ese extraño animal y para colmo de males el irritante chillido parecía perforarle los oidos.
Al poco tiempo los maullidos se dejaron de oír y con alivio quitó la almohada de su cara. Se estiró un poco y tomó un viejo libro con la esperanza que lo ayudara a borrar al gato de su mente.
Pronto el cansancio se hizo notar y sus ojos se tornaron más pesados. Bostezó un par de veces y procuró terminar el capítulo del libro. Volteó a ver la puerta del baño para cerciorarse que estuviese todo en orden, y cubriéndose con su capa se dejó vencer por el sueño.
Un nuevo maullido lo obligó a despertar. Fregó sus ojos e incluso estando dormido se dio cuenta de que había sonado algo extraño. El maullido, esta vez parecía con voz casi humana.
-Miau
Abrió sus ojos de par en par, esa voz era humana no había dudas pero él conocía esa voz, la conocía demasiado bien.
Afiló un poco su oído y aún de espaldas podo sentir como el pestillo de la puerta giraba con lentitud. De repente hubo un gran estruendo. Miró sobre su hombro y vio como la puerta se sacudía violentamente al punto en que pensó que esta se rompería. Una y otra vez se volvía a escuchar ese maullido con vos humana con cada vez más histeria.
Saltó de la cama y corrió hacia la puerta del baño, la abrió con fuerza y miró confundido a aquella figura que con una sonrisa de oreja a oreja se encontraba plantada al pie de la puerta.
No se había equivocado, aquella voz era la suya y aquel cuerpo era el del pero con la diferencia que los ojos de aquella figura de madera se encontraban completamente vacíos, como si fuera una marioneta.
Retrocedió manteniendo la distancia tan pronto como vio que la marioneta comenzaba a moverse, esta caminó hasta quedar a pocos centímetros del pelirrojo y su sonrisa se hizo aún más grande.
-Ku ku ku-Rió señalando a la puerta de entrada al cuarto antes de desvanecerse en el aire.
Inmóvil, Sasori comenzó con la mirada alguna señal del gato blanco, pero este no aparecía por ningún lado.
-Miau- Oyó a lo lejos. Volteó rápidamente quedando frente a la puerta y pudo ver como el animal lo miraba divertido.
La puerta se abrió de golpe.
-¡Lo odio, lo odio, lo odio! Ese Tobi es un idiota- Comenzaba a hablar el rubio luego de azotar la puerta-. De nuevo nos echó a perder una misión ¡Pein nos va a matar!-Se quejaba mientras se sentaba en la cama ante la perpleja mirada de Sasori -Juro que ese imbécil me las va a pagar. Se va a arrepentir de...
-¿Haber jugado con tu arcilla?- Preguntó el pelirrojo sin salir de su asombro.
-exacto! Ya mismo voy a hablar con Pein
- ¿Para decirle que ya estoy harto y que no pensás seguir compartiendo cuarto con ese tipo? … -El marionetista observó como el gato salía del cuarto y comenzaba a caminar por el pasillo. Se puso su capa y decidió seguirlo -Hay toallas limpias en el lavamanos- Continuó sin dejarle hablar al rubio que no lograba entender lo que pasaba.
Cerró la puerta a su paso y volteó varias veces en busca del animal, pero este había desaparecido por completo y en un intento de encontrarlo comenzó a caminar por los extensos pasillos de la guarida.
¿Qué había sido todo eso? Se preguntaba una y otra vez sin conseguir una respuesta pero ahora lo que más le preocupaba era encontrar a ese gato.
De repente aparecieron, el pequeño animal en el hombro de aquella marioneta justo enfrente del. Sasori siguió caminando y los otros dos hicieron lo mismo.
-Es hora de comenzar a trabajar…- Habló la marioneta tan pronto como quedo al lado deSasori.
El pelirrojo se dio vuelta y con fuerza lanzó un kunai pero este dio contra la pared. Buscó con la mirada alguna señal de la marioneta o incluso del gato pero estos de nuevo habían desaparecido.
Lentamente se deslizó contra la pared hasta llegar al frio suelo de loza. Levantó sus codos hasta la altura de sus ojos y tironeó algunos mechones de pelo rojizo al tiempo que cerraba con fuerza los ojos.
Tenía que calmarse, definitivamente tenía que calmarse. No era real, nada de todo eso podía ser real.
Tomó aire un par de veces y volvió a incorporarse, ayudandose de la pared.
-Hey Sasori, ¿Estás bien?- Preguntó Kisame.
-¿He? A sí, me mareé eso es todo-Comentó al ver como este se le acercaba.
-Bueno Pein nos llamó y al parecer es urgente, apresúrate –Dijo continuando su camino luego de golpear con fuerza la espalda de Sasori.
El marionetista que casi caía al piso por la fuerza de Kisame intento recuperar el equilibrio, sujetándose con más fuerza de la pared. Miró a su alrededor para cerciorarse de estar solo con Kisame y se dirigió a la pequeña sala que usaban para reunirse.
Cuando llegó solo estaban él, Konan, Kismae y Pein. Tomó su lugar y con el simple rechinido de la silla consiguió una mirada cargada de fastidio por parte de Pein. Esa iba a ser una reunión muy larga.
Al poco tiempo el resto de los Akatsukis había llegado si no fuera porque faltaban Tobi y Deidara. Pein tomó aire y se sobó las sienes.
-Muy bien comencemos, tenemos nuevas misiones para todos. Itachi y Kisme, tendrán que ir en busca de un pergamino muy importante, suponemos que se encuentra en un templo a las afueras de la aldea oculta de la Roca.
-Miaaau
Inmediatamente el pelirrojo apretó los dientes y sin cambiar la expresión de su rostro buscó al animal.
-Miaaaaaau- Lo volvió a llamar el gato mientras se sentaba enfrente de Pein.
Cerró los ojos intentándose concentrar en las voz de Pein pero volvió a oír el maullido, esta vez con más fuerza.
-En cuanto a Hidan y Kakuzu tendrán que ir al país de la lluvia, hay una recompensa que…
Lentamente la voz de Pein parecía irse apagando, como si se alejara pero no por eso Sasori abrió los ojos.
Lluvia, una fuerte lluvia apagó por completo la voz de Pein. Tan pronto como sintió que su cuerpo se mojaba abrió sus ojos, tragó en seco y aún temeroso estiró su mano par asentir como las pequenas gotas dulces daban contra esta. De repente se oyó un grito.
A su alrededor ya no habían sillas, ni siquiera esa enorme mesa como tampoco estaban sus compañeros. En cambio estaba rodeado por árboles y rocas. Más precisamente se encontraba en la cumbre de una montaña.
Aquel lejano grito se volvió a oír y esta vez se acercó para ver de quien era, trepó con dificultad a un árbol y desde este pudo ver como dos personas quedaban atrapadas por un derrumbe de tierra. De este pronto salieron cuatro especies de monstruos seguidos por aquellos dos sujetos.
Tan pronto como vio que uno cargaba una hoz, identifico ambos, no eran otros sino que se trataba de Kakuzu y Hidan.
Arboles, pequeñas casas y más derrumbes de tierra parecían perseguirlos y con notoria dificultad lograban escapar de ellos.
Una especie de rugido profundo se hizo presente, como si la misma tierra estuviera rugiendo. Con suma rapidez la mitad de la montaña se desprendió de la roca, arrastrando todo a su paso.
-¡Corran!-Gritó con fuerza una y otra vez pero por más que gritara no lo lograban oír.
Cuando la pareja de inmortales se dio cuenta del peligro, las enormes rocas se encontraban casi sobre ellos.
-¿Hay algo que tengas que decirnos Sasori?- Preguntó sarcástico al ver como el pelirrojo se paraba enérgicamente del asiento.
-¿Danna? –Llamó el rubio logrando captar la atención del pelirrojo.
Su corazón latía acelerado y sus ojos estaban más abiertos de lo normal. De un momento a otro había aparecido hai, en medio de la sala, parado con todos los demás mirándole.
Inmediatamente su mente se puso en blanco y por un momento sintió como su alma se despegaba de su cuerpo.
-No van a ir
-No van a ir- Repitió como un loro sin darse cuenta de lo que decía.
-Ajam, ¿Y se puede saber desde cuando el que toma las decisiones acá sos vos? –Preguntó Pein manteniendo su tono sarcástico y entrelazando sus manos con más fuerza, probablemente conteniendo las ganas de pegarle.
Recién en ese momento se dio cuenta de sus palabras, más precisamente cuando vio al pequeño gato blanco arlado de Konan.
-Si van, van a morir
Sasori miró por el rabillo de su ojo y pudo ver como pequeños mechones pelirrojos aparecían cerca de su hombro. Pero no importara lo que hiciera sentía esa inminente necesidad de repetir sus palabras.
-Si van.. Van a morir.
-Va a haber un diluvio
-Va a… Va a haber un… un diluvio- Repetía con un poco de inseguridad en sus palabras.
-¿A sí? –Pein se aclaró la garganta y se recostó sobre la silla clavando la mirada en el pelirrojo- Pero mirá que interesante, pero no necesitamos un climatólogo.
-Sasori, ya me revisé todo y es imposible que siquiera hayan lluvias, están en plena sequia –Habló Kisame un poco molesto
-Ja, pero que idiota. ¿Y se puede saber cómo mierda sabes eso? Pinocho de cuarta
- Porque … -No podía, no podía decirles simplemente que acababa de tener una alucinación, mucho menos que algo que otra alucinación le había dicho las palabras textuales que tenía que decir- La madera se hincha cuando van a haber lluvias.. – Todos lo miraron, e incluso él se sorprendió por haber dado una escusa tan estúpida. Estaban a dos países de distancia, ¿Cómo se le iba a ocurrir decir semejante idiotez?
-Wooo la madera sabe el cliiimaaaa, la madera es maaaagicaaa- Decía Tobi mientras bailaba desde su silla.
-Si tobi, vamos a hacerle caso a la madera –El jashinista rodó los ojos pero instantáneamente sus ojos brillaron.
-Hidan.. –Habló su compañero de equipo intentando que el alvino no hiciera algo estúpido.
-Mmm.. Veamos- Hidan tomó un pesado pisapapeles de madera que sostenía unas cuantas hojas y continuó hablando - Pregúntale algo Tobi, ¡Lo que sea! –Comenzó a acercar el objeto hacia el rostro del enmascarado- Por que la madera habla y te cuenta cosas Tobi – Continuaba acercando el pisapapeles, poniendo su mejor cara de loco- Te cuenta cosas de … ¿madera?
-Hidan basta- Interrumpió nuevamente Kakuzu quitándole el pisapapeles- ¿Terminaste de atormentar al idiota?- Pregunto al ver como Tobi comenzaba a correr por todos lados, moviendo sus brazos al grito de "La madera habla, la madera habla".
-Tsk, aburrido.
-Como sea, no creo conveniente ir.
-No me digas que en verdad creíste esa estupidez- Hablo el Uchiha con su mirada clavada en el tesorero.
-No, pero aun me faltan dos corazones que reponer.
-Ja, no seas cobarde grandísimo idiota. ¿Sos un Akatsuki o no lo sos? No puedo creer que te hayas creído lo que dijo pinocho, ¡Ni yo soy tan tarado!
-Ya te dije que no es eso imbécil.
Pronto las típicas discusiones habían comenzado y en medio del escándalo Sasori se paró de su asiento y caminó hasta el jardín, seguido por el pequeño gato blanco. Lo miró de reojo y este pareció sonreírle. Odiaba a ese felino, por su culpa había quedado como un idiota enfrente de todos.
-Miau- Maulló el animal reclamando atención.
"Miau", "Miau", "Miau", era todo lo que podía llegar a oír. "Miau" por acá y "Miau" por allá, estaba harto de aquel odioso sonido que lo sacaba de quicio.
-Miau- Volvió a maullar al ritmo que movía de manera juguetona su colita negra.
El pelirrojo le dedicó una mirada de puro odio y se dio vuelta tomando un hacha, retomando su tarea y comenzando a cortando las ramas más gruesas.
-"…Estás demasiado lejos como para alcanzarme…hahah"
Sasori alzó la vista y se concentró en lo profundo de aquel bosque, en donde podía haber jurado oír una voz.
Aquella risa que comenzó como un leve susurro terminó casi como en un grito pero de cualquier forma decidió seguir con su trabajo.
-"Ha ha ha"
Se volvió a oír la risa pero esta vez más clara y pudo identificar la voz. Era Deidara.
El pelirrojo se dio vuelta y miró al gato levantando una ceja, fuera lo que fuera no iba a caer, no sería tan idiota.
-¿Miau?- El pequeño gato ladeó su cabeza y caminó hasta quedar arlado de Sasori. Lo miró fijamente y tironeó de su capa.
- Claro, y tú crees que voy a entrar. Si como no- Pronunció el marionetista rodeando los ojos y desasiéndose del animal.
-Miau- Volvió a maullar tirándole pequeños manotazos a sus piernas.
-… "¡¿Como podías saber que hall…?"… - de nuevo la voz de Deidara se oyó desde lo profundo del bosque, pero no importa lo que pasara no iba a entrar. Esta vez estaba seguro de que nada de lo que viera sería real.
El gato volvió a tironear de su capa y se fue corriendo, adentrándose en el bosque.
-Por fin.. – Resopló cansado con una tremenda sensación de alivio. Alzó el hacha y cuando se disponía a cortar de nuevo los árboles se encontró rodeado por estos- ¡¿Pero que..?
Enfrente del se encontraba Deidara, tirado en el suelo, todo cubierto por sudor y sangre, gritándole a la nada.
-"Pudiste ver donde estaban…" – Exclamó el rubio al aire bastante enojado, rabioso, sin comprender la situación.
-Miaaau.
El gato de forma juguetona calló sobre la cabeza del pelirrojo y todo aquello se esfumó en ese mismo instante.
Quitó de un manotazo al animal, haciéndolo volar por los aires. Se volvió a sentar en el banco, ¿Qué había sido todo eso? ¿Acaso todo era su imginación?
Llevó las manos a su cabeza y tan pronto como las quitó vio al animal, al único culpable de todo eso.
-Miau- El gatito se sentó en el regazo del pelirrojo y pidiendo atención se abalanzó sobre la mano de Sasori- Miau ¡Miaaaugg..!- El maullido del animal comenzó a deformarse, gracias a su llanto. Tan pronto como sintió aquellas firmes manos de madera sobre su garganta, esos pulgares hundiéndose con decisión sobre su tráquea hasta el punto de casi perforarla impidiéndole respirar.
Aquel animal en verdad lo estaba volviendo locos. Ese maullido chillón y alegre, esos ojos zarcos llenos de brillo y de vida que parecían burlarse de él en cada momento, todo, absolutamente todo lo sacaba de quicio.
Ante sus ojos, aquel ser despreciable que le arrebataba la paciencia merecía sufrir y aquellos ojos brillantes parecían ser los destinatarios perfectos de su ira acumulada.
Pronto sus manos se mancharon de rojo, los maullidos y arañazos desesperados se hicieron más fuertes y esos orbes disparejos rodaron alegremente por el suelo, derramando su brillo.
Apretó con más fuerza el cuello del animal hasta que el mágico ruido acudió a sus oídos. "Clac".
Sasori comenzó a reír.
El cadáver inerte del animal se desplomó en el piso manchadlo de rojo carmín, con laguna de las vertebras de su cuello asomándose por entre su pelaje.
Respiró satisfecho, contempló su obra para luego concentrarse en sus manos llenas de sangre y algunos pequeños mechones de pelo blanco. Se limpió las manos y volvió a tomar el hacha, retomando así sus actividades.
De repente el hacha resbaló de sus manos y aquel sonido incluso peor que el de la misma muerte se escuchó con nitidez.
"Miau"
Se dio vuelta y observó como el pequeño gato con su pelaje inmaculado y sus ojos brillantes parecían burlarse de nuevo.
Buscó con desesperación el cadáver de su víctima, y al no encontrarlo acudió a sus manos esperando encontrar los vestigios de la sangre pero estas estaban sumamente limpias, relucientes.
Se dejó caer al piso, llevando sus manos hasta su cabeza y tironeando con fuerza algunos mechones de pelo rojizo.
No entendía, no lograba comprender. Lo había matado, estaba más que seguro de haberle quebrado el cuello. Pudo sentir como el animal se desangró sobre sus manos pero sin embargo allí estaba, intacto, sonriente como si nada hubiese pasado.
¿Lo habría matado de verdad o solo habría sido una ilusión? Algo así de vivido no podía ser más que real, pero la duda florecía en su mente.
¿En verdad le había estrangulado o solo lo había tomado del cuello?
¿En qué momento lo dejó caer al piso? ¿Estaba con vida cuando lo dejó caer?
-Miau
Abrió los ojos como quien despierta de una pesadilla y enfrente del se encontraba el gato, moviendo su colita.
Se estaba volviendo loco, ese animal lo estaba desquiciando.
No, eso no le podía suceder, no a él. Corrió hacia la puerta del patio, cerrándola desde adentro. No estaba seguro de lo que hacía pero tenía que haber algún tipo de explicación lógica y no saldría hasta que la encontrara.
El animal volvió a maullar, caminó hasta quedar enfrente de Sasori y un poco confundido ladeó su cabeza volviendo a mover su colita.
Por fin la noche había caído y la mayoría de los Akatsuki parecía descansar. Tobi abrió con cuidado la puerta del cuarto que compartía con el artista explosivo y corrió por el pasillo en busca de una comida nocturna, dejando al otro durmiendo solo en el cuarto.
Todo era calma, la respiración de Deidara movía con suavidad algunos pequeños mechones rubios que reparaban sobre su rostro, la luna iluminaba tenuemente el ambiente mientras que algunos grillos animaban la escena con su alegre melodía.
De pronto algo amenazó con romper la tranquilidad.
El pestillo de la puerta comenzó a oscilar, sin llegar a abrirse o tan solo girar. Abruptamente esta se detuvo para comenzar a girar lentamente, hasta que se escuchó el ruido de la traba de la puerta.
Una ráfaga de viento pareció venir del pasillo y con fuerza abrió la puerta de par en par, dejando ver como aquel cuerpo de madera irrumpían en la habitación. A su lado se encontraba el pequeño animal.
-Ku ku ku- Rió con esa sonrisa de oreja a oreja- … Es hora de comenzar a trabajar…- Y a paso lento entró en la habitación, caminando hacia donde se encontraba Deidara…
Bueno, espero que les haya gustado el cap y que no me maten por eso del gatito a eso me refería en el principio.
En fin, capitulo dedicado a mi linda Moji y a Karusuna –nyaaa las quiero a las dos ~ (L) –
Gracias por leer ^^
Nus vemos~
