Pedazos y desperdicios

-ahora-

No sabía porque había estado recordando estas cosas, le había costado tanto olvidar… aunque en realidad si sabia la razón, su audaz líder había encontrado la colt, hace tiempo, cuando Sam seguía siendo Sam cuando el mundo no era una basura por la que el cielo no daría ni 5 centavos, cuando él aún tenia esperanza… en aquel entonces (que parecía mas lejano de lo que realmente era) él había creído… no había confiado en que la colt era suficiente para matar a su hermano. Ahora no estaba tan seguro.

De alguna forma, en lo más profundo de su comatoso corazón, siempre había sabido que Lucifer era mucha pieza para ellos, milenios antes había sido mucha pieza para Michael y no precisamente por sus dotes en la batalla, si Michael hubiese matado a luzbel, si él mismo hubiera aceptado el plan de Ana… si, si, si…

Matar al mismísimo diablo con un arma hecha por humanos… jajaja, si que eran ingenuos, la Colt mataba a los monstruos porque todos ellos sin excepción tenían relación con los humanos, vampiros, hombres lobo, wendigos, fantasmas, todos en la frontera entre lo humano y lo monstruoso, pero ¿un ángel? No, de ninguna manera.

Eso era lo que el general Winchester no entendía, Castiel había tratado de decírselo, una y mil veces desde que lo supo, pero él se negaba a escucharlo, como siempre se culpaba de todo y no perdería la única oportunidad de corregir, según él, su error. Que caso tenia ya.

Aunque mataran a Lucifer aun quedaban todos los demonios que escaparon del infierno (que eran todos los que había por cierto), aunque salvaran el mundo… ¿que mundo salvarían? Las únicas personas que quedaban con vida eran aquellas con el corazón tan duro como para dispararles en la cabeza a sus seres queridos, con la sangre tan fría como para pasar por encima de otros para sobrevivir, antes los psicópatas eran tan pocos, ahora tan poca es la gente "cuerda" si es que quedaba alguna.

El líder de la resistencia creía que había caído en la depresión por perder la fe en el cielo y en Dios, pero estaba equivocado, al final se había quedado sin nada, y no solo eso, sino, como siempre, Dios había tenido razón, tal vez física y morfológicamente (lo que sea que signifique eso) los humanos y los ángeles no tenían nada que ver pero estaban cortados por la misma tijera. Simplemente no valían la pena.

Ya ni siquiera podía culpar a Dios por abandonarlos, ellos eran un error y su padre los amaba demasiado como para destruirlos… pero no lo suficiente como para quedarse, después de todo, ni siquiera él se importaba lo suficiente como para tratar de salvarse.

En toda su vida como ángel y humano solo había querido salvar a alguien, pero había fallado.

-Flashbacks-

Esa noche estaba en la habitación esperando a Dean, desde que comenzaron esa relación… o mejor dicho "especie de relación", dormían juntos, pero dormían, es decir, si se metían mano, pero no tenían sexo. Claro que lo de dormir en la misma cama fue idea de Dean (sólo Cass alejaba las pesadillas pero jamás lo admitiría), aunque que el rubiecillo era medio sonámbulo y en ocasiones trataba de violarlo.

¿Por qué? Porque el cazador estaba que se quemaba por hacerlo suyo, ¿Castiel? Castiel también lo deseaba, pero tenia miedo, lo había perdido todo, su lugar en el cielo, sus hermanos, su padre, todo, solo le quedaba su pureza y su fe, claro que la segunda menguaba día con día (no es que la primera estuviese intacta), no quería terminar de perder sus alas, que eran todo lo que le quedaba de quien alguna vez fue.

Pero volviendo al tema que acomete, se sentó al borde de la cama, con la espalda recta igual que un soldado a la espera de su general, hasta Dean entro tambaleándose, estaba ebrio, lo cual tampoco era nada nuevo, sin embargo esa vez había algo diferente, algo oscuro en sus ojos, avaricia y lujuria.

-Dean…

-Cass, mi cass, mi ángel

-Dean ¿estas bien?- pregunto ladeando la cabeza.

-oh estoy mejor que nunca, cariño.- se acerco a él mientras le daba un trago a la botella de tequila- mejor que nunca, pero pronto estaré aún mejor- le susurro antes de besarlo con ansia.

Castiel le correspondió, el beso aumento de intensidad, Dean comenzó a acariciar su cuerpo por encima de la ropa al tiempo que luchaba por quitársela, su boca descendió por su cuello donde succiono la piel hasta dejar una marca rojiza. Su lengua avanza por el hombro ya desnudo mientras una mano se cuela en sus pantalones.

-Dean… ah… ¿que haces?

-voy a llevarte al cielo cariño- su aliento en la oreja, una mano se desase de los pantalones- al puto paraíso- la otra en la entrepierna

-detente, Dean, por favor ah, ah, espera, oh por…

-tu sabes que no quieres que pare- los dedos rodean su miembro y comienzan una caricia rítmica e hipnotizante

-ya basta- le especta antes de empujarlo con ambas manos, no tan fuerte como para estamparlo en la pared, pero lo suficiente para separarlo.

Entonces comenzaron a forcejear, uno tratando de desvestir al otro y este intentando quitárselo de encima, Castiel estaba perdiendo sus poderes pero aun así podría vencer a Dean con facilidad, sin embargo no quería lastimarlo, trato de razonar con él, pero era como hablar con el armario (seguro este se hubiera mostrado mas comprensivo).

Mientras Castiel se esforzaba por alejarlo de su cuerpo, las manos del cazador no dejaban recorren cuanto trozo de piel estaba a su alcanza, cada centímetro, enviando descargas de placer al ángel.

-Dean…ah… detente…mm…no

-¿detente? ¡¿Detente?- tomo la botella vacía y la estrello en la pared- nada de eso, estoy harto, maldita sea, te deseo, y esta noche vas a ser mío de una puta vez- le especto amenazándole con los afilados vidrios.

Obviamente, no fue eso no asusto a Castiel ya que siendo un ángel aun, una botella rota no suponía gran peligro, los cortes sangrarían y dolerían, pero la desesperación en sus palabras, el dolor en su voz, en sus ojos, en su corazón, dentro de esa habitación la botella no era lo único que estaba roto.

Dean lo necesita más que al aire, lo necesitaba para no desmoronarse, para no dañar el único pedazo de alma que le quedaba… y solo por eso Castiel accedió a perder el suyo…