El líder de la resistencia

Cuando Sam dijo si, Dean enloqueció, de culpa, de rabia, de odio, de dolor… de tantas cosas, era demasiado para un ser humano, desde que era niño había visto cosas terribles, cosas que llevarían a muchos al manicomio, y ahora, ahora cuando por fin tenia un respiro, cuando alguien había comenzado a sanar sus heridas, su hermano le decía si al diablo, el gran SI.

Y todo por su culpa, no importaba lo que dijesen Jo, Hellen, Bobby o… o Castiel, él sabia que era su culpa, no lo había forzado a aceptar pero con un demonio y todos los demás, él crió a ese imbecil, le preparo la cena, lo baño e incluso una vez aunque nunca lo admitiría, le leyó caperucita roja. Como no culparse, Sam era como era, por él, porque él lo educó, John siempre fue padre solo de titulo.

Y ahora Sam hacia esto.

Se embriago durante dos semanas en las que, por si fuera poco, Bobby murió, asesinado por un ángel desertor, mientras el estaba en el segundo piso inconsciente de tanto alcohol, ¿Cómo podía ser tan… tan…? En una semana había perdido a toda su familia, o lo que quedaba de ella, por egoísmo, si hubiera estado ahí nada de eso habría pasado, Bobby había sido como un padre para él y le había fallado, como le fallaba a todos, solo estaba a unos metros de él, pero no hizo nada tan ocupado con sus propios sentimientos, tan ahogado en alcohol…

Peor que eso fue saber que el ángel, Jeliel, estuvo ahí para matarlo a él, pero no pudo encontrarlo por las marcas que Cass grabó en sus costillas cuando aun tenia alas, marcas de protección que no merecía, aun estando en la misma casa no dio con él, por eso mato al viejo cazador, tomó su vida en lugar de la suya y le dejó un recado para cuando regresará.

Y el mensaje fue golpear a Castiel hasta romperle casi todos los huesos y dejarlo medio muerto ahogándose en su propia sangre durante tres días, que fueron lo que Dean tardo en bajar a buscar otra botella, si hubiese tardado una hora mas en vez de un cadáver habría encontrado dos, como se culpó por ello, bueno ambos lo hicieron.

El mayor (el único) de los Winchester lo cuidó con diligencia todo lo que tardo en recuperarse, nunca se separaba de el durante más de dos horas y siempre estaba al pendiente de él, de lo que necesitaba, al principio, creyó que era culpa, pero luego se dio cuenta que era algo mas…

Era miedo

Miedo de quedarse solo, miedo de perderle, miedo de que le ocurriese algo malo, porque la verdad es que le amaba, en el fondo, le amaba de una forma, feroz y posesiva, aunque no lo admitiese, le amaba, y lo necesitaba, era lo único que le quedaba, lo único que no le habían arrebatado, le pertenecía era suyo y de nadie más. Nadie volvería a dañarlo, nadie, mataría al que se atreviera a tocarlo.

Había querido empezar por Jeliel pero al final habia sido Cass, quien lo mato, dos años antes, ahora tenía la Colt entre sus manos. "La Colt" el arma capaz de matar cualquier cosa, la ultima esperanza, esa noche se lo diaria a los otros, quien quisiera participar seria bienvenido, y la noche siguiente mataría al diablo, todo terminaría, por supuesto recomponer el mundo seria una mierda, pero no podía ser peor que esto, todo estaría bien, pronto, todo terminaría y podría vivir en paz por fin, así seria, sin importar lo que "el gurú del amor" dijera, la Colt funcionaria, tenia que.

No dejaba de repetirlo en su mente mientras manejaba "Funcionara, Funcionara, Funcionara, Funcionara". Tampoco dejaba de observar a Randy, podía ver los síntomas, al menor signo de violencia le pondría un tiro, sin embargo estaba seguro de que no pasaría nada hasta que llegaran pero toda precaución es poca. Cuando bajaron y bebieron una cerveza para celebrar, pensó en lo "mucho" que iba a lamentar la pérdida de Randy, era un gran luchador, sabia seguir ordenes y Dean lo consideraría inteligente si no fuera por esa vez en que le dijo a Castiel que tenía los ojos más bonitos que había visto.

Eso había sido luego de una especie de fiesta, el ex ángel simplemente se había largado con una sonrisa como diciendo "lo siento pero no te dejare follarme", pero para él no había sido suficiente, salio poco después de que Castiel se fuera y se oculto en las sombras hasta que Randy y Marcus salieron, tan ebrios que no sabían ni por donde iban, entonces les dio una paliza a ambos, los golpeo hasta que se canso descargando toda la energía que la rabia y los celos le dieron, a la mañana siguiente ninguno de los dos sabia que había pasado pero sintiendo como si les hubiera pasado un tren encima, tenían los ojos morados, las narices rotas y a Randy le faltaban varios de dientes, todos concordaron en que probablemente se habían peleado en el calor de la borrachera.

Y con esa imagen mental, Randy sonriéndole a Cass alabando la única parte de su anatomía que no estaba viendo y poniéndole una mano en la cadera, Dean disparó sin dudar, ocultando la satisfacción que sintió con la eficacia que da la practica. Entonces escucho a su propia voz dando la alarma, joder con el crío, ¿acaso no le había ordenado quedarse en la maldita cabaña? ¿Era tan difícil para el quedarse quieto?.

Luego de deshacerse de los otros fue tras él, iba a enseñarle quien mandaba, tuvo que recordarse que si lo mataba el también moriría, solo así logro zafar sus dedos de la pistola, pero seguramente los moretones tardarían menos de 5 años en desaparecer. Claro que no contaba con su "angelito caído de la guarda", había ocultado a Dean a su espalda recibiendo el golpe por él.

Guardaron silencio tratando de digerir lo que paso, pero era obvio, Castiel tenía el rostro girado hacia un lado y casi podían ver como se hinchaba y cambiaba de color el pómulo lastimado, por su parte él solo escupió un chorro de sangre y soltó una carcajada, como si todo no fuese mas que un enorme chiste. Bastante malo al parecer.

-¿Por qué diablos hiciste eso?

-no se que te extraña- respondió sin perder la sonrisa- no es la primera vez que me lastimas mientras trato de protegerte.

No pudo hacer otra cosa que mirarlo fijamente, como imbecil, sin entender una mierda solo le basto una mirada con encima del hombro del ex ángel para saber que su yo pasado tampoco comprendía nada. Lo empujo hacia su cabaña mientras el otro se largaba, claro, a él lo trababa como a un perro sarnoso, pero al otro, a ese crío engreído, lo llamaba Dean y le pedía por favor, "Dean, creo que tú y su alteza serenísima deben hablar, y por favor no dejes que te mate." Si el muy cabrón creía que iba a deshacerse de él tan fácilmente estaba muy equivocado.

Observó a las mujeres salir, eran siete, joder, ni siquiera en sus mejores días había tenido una faena semejante, debía estar agotado, pero no le importaba, nada importaba excepto tenerlo debajo de él, nada. El ángel era su droga, fue igual a una, al principio los efectos habían sido espectaculares, le hizo creer que nada saldría mal, duró semanas con una sonrisa en el rostro que ni el Apocalipsis pudo borrar, pero luego ya no fue lo mismo, el placer no era igual y comenzó a necesitar una dosis mas alta para obtener, cada vez más, hasta que lo tuvo todo y lo perdió todo, solo le quedo la necesidad de algo que jamás recuperaría.

Era esa necesidad la que lo empujaba cada noche hasta la cabaña desvencijada, a tal grado llegaban sus ansias que no importaba si al final se sentía como mierda siempre regresaba aun que ya no volviera a sentir lo mismo, ¿como tener sexo con Cass, si este estaba muerto?

Eso fue lo que le dijo Castiel, una noche cuando fue a buscarlo luego de una misión, lo que encontró fue esa cosa, un fantasma con la cara del ángel, ebrio, drogado y… frío, "¿Qué haces aquí?" le preguntó extrañado, por la forma que lo dijo sonaba mas a un ¿Quién eres tú? Pero lo ignoró y le hecho bronca por la droga, todo lo que recibió como respuesta fue esa risa escandalosa, viniendo de alguien que apenas sonreía, era estruendosa, hueca como si estuviera grabada, sin sentimiento, el sonido mas horrible del mundo, incluso peor que Lucifer hablando con la voz de su hermano.

"No se de estas hablando, ¿Cass dices? ¿Y ese quien es?, ¿el ángel?, ¿el que cayo por ti?, ¿ese que traicionó a su familia por ti? ¿Que murió por ti? ¿El que hacia todo por ti?, ¡ah si!, murió no se si te enteraste pero bienvenido a su funeral, ¿no te das cuenta? No esta aquí, Acaso no lo notas, no lo vez en mis ojos" - susurró señalándose el pecho- esto no es mas que el pellejo, un cascaron vacío que trató de llenar, aquí no hay nadie, ni nada más haya de la droga, ese que buscas ya no esta aquí, te lo dio todo, hasta que no le quedo nada, y eso es lo único que vas a encontrar aquí nada."

Pero con todo no pudo evitar tocarlo, hacerlo suyo, a la fuerza, pero suyo. Esa fue la primera vez que lo golpeo, que lo forzó, pero él se lo permitió, así que no contó como violación, pero así fue y así era desde entonces. Cada vez que lo tocaba se odiaba tanto por lo que le hacia, incluso mas que por ser el causante del fin del mundo. Sin embargo seguía acudiendo cada noche y todas las noches, sin importar lo tarde que fuera, o lo cansados que estuvieran.

"Dios si sigues ahí te odio mas de lo que me odio a mi mismo."

Porque ¿que importaba eso cuando no podía dormir hasta que Castiel se corriera entre sus dedos? Aunque no se moviera ni hiciera ruido, y si sus ojos eran fríos y vacíos, al menos su piel aún se sonrojaba bajo sus caricias, si bien ya no decía Dean como antes, como si fuera algo sagrado, su aliento seguía siendo calido. ¿A quien le interesaba que sus manos ya no lo acariciaban con devoción mientras su piel siguiera siendo suave? ¿Qué más daba que tuviera que afeitarse al tacto porque no soportaba su propia imagen en el espejo?

-Castiel…-

Esa era la razón de que estuviera ahí esa tarde, aun no se ocultaba el sol, pero al diablo, se le antojaba un trocito de cielo, además, hace tiempo que el reloj dejo de marcar las horas para ellos, ahora todo era una cuenta regresiva, luego de unas palabras acidas terminaban igual.

-no me importa si estas cansado o te duele la cabeza, quítate la ropa-