CAP 2
Aun miraba fijamente al chico cuando su hijo salió del agua y se acercó a ella.
- ¿Qué te pasa, madre?
Keira, al oír la voz de Jhonny, pudo dejar de ver el pulcro rostro oculto tras el pelo del joven inconsciente, que tan solo llevaba una especie de traje blanco que le cubría todo su cuerpo.
- Nada, tranquilo. ¿Qué deberíamos hacer con él?
- No lo se – Se acercó al chico y le tocó la vestimenta blanca – Pero está muy frío.
- Tal vez deberíamos llevarlo a casa.
- ¿Con Frank? Se pondrá muy celoso.
- Me da igual, estoy harta de Frank. Estaba pensando en echarlo pronto.
- Eso me alegra oírlo. ¿Por qué te hechas novios tan raros, madre? Ambos sabemos que vales más.
- Ahora no es momento de pensar en eso. Llevémosle al coche.
- ¿Cómo lo hacemos?
Keira miró de nuevo al joven tumbado en el suelo, inconsciente y congelado.
Después de discutirlo, decidieron ir uno delante del otro para llevar el cuerpo entre ellos. Jhonny cogió al chico en brazon y de nuevo volvieron por el camino en que llegaron a aquel lugar, por el ancho pasillo oscuro le costaba no tropezarse, pero al fin consiguió llegar a la subida por donde habían descendido.
Mientras Keira subía los metros hasta llegar al camino principal de la cueva, Jhonny ató a la cintura del hombre la cuerda y subió también, al estar arriba ejerciendo fuerza para subirlo, lentamente y con cuidado.
Salieron de la cueva cansados por llevar el cuerpo inconsciente, consiguieron llegaron al coche y tumbarlo en los asientos de atrás.
- Hijo, conduce tú, yo me quedaré atrás por si despierta ¿Vale, cariño?
- ¡Claro! ¡Sabes que me encanta conducir!
Jhonny arrancó el coche y dio marcha atrás por la montaña esperando llegar pronto a casa porque, a pesar de que le encantaba ir al volante, estaba cansado.
Keira estaba sentada atrás con la cabeza del chico apoyada en su muslo. Miraba fijamente a su cara dormida notando como su casi nula respiración le hacía subir y bajar el pecho muy lentamente. Se sentía extraño mirarle, se sentía extraño poder observar su bello rostro dormido cómodamente sobre su muslo, con todo aquel enredado pelo rubio verdoso tapándole casi toda la cara. Sentía unas ganas irremediables de apartarle los mechones de la cara para ver su rostro completamente.
Pensando en ello, el tiempo de camino en coche se le pasó rápido, llegando al parquing de su hogar. Su casa tenía dos pisos algo mal distribuidos porque, en el piso de abajo, estaban todas las habitaciones, baños, cocina y de más, mientras que en el piso de arriba tan solo estaba su habitación y un baño en una sala por donde se llega desde la propia habitación. Tenía persianas marrones avellana, con las paredes decoradas con tapicería de blanco con flores negras y rosas, bastante elegante, con el suelo de parquet.
Jhonny cargó al inconsciente desde el coche a la entrada, preparándose para la bronca.
Keira se adelantó para abrir la puerta, que al hacerlo la esperaba un Frank muy enfadado, cruzado de brazos en el centro de la estancia.
- ¿Crees que son horas de llegar, Keira?
- Perdona, Frank, cariño… pero es mi casa, yo llego a mi casa cuando quiero.
- Tú eres mi mujer, y yo decidiré eso – Al observar al hijo de su novia entrar con algo en brazos exclamó - ¡Qué diablos es eso!
- Un chico. ¿Qué podría ser?
- ¡Y porque lo has traído aquí!
- Estaba inconsciente – dijo Jhonny.
- ¡A ti no te he preguntado, niño insolente!
- ¡Tú a mi hijo no lo llamas así ¿Me entiendes, mantenido?
- ¿Mantenido? ¡Yo soy el hombre que le da color a tu vida!
- ¡El único hombre que da color a mi vida es mi hijo! ¡No tú!
- Como me vuelvas a levantar la voz…
- ¿Amenazas, Frank? Anda, lárgate de MI casa y haz algo útil con tu vida.
- ¡No será la última vez que me veas, me necesitas! – dijo mientras cerraba de un portazo.
- ¡Vete a la mierda! – Al ver que ya se iba con el coche suspiró y dijo – Ya está, a este no lo volvemos a ver más. Por Dios, nunca más vuelvo a salir con alguien. Se creen importantes ¿Sabes?
- No digas eso, mamá. Ya verás como encuentras a alguien.
- Bueno, eso ya lo pensaré, de momento hay que encontrar un lugar para él – dijo señalando al chico – Podemos ponerlo en mi cama.
- Vale, venga, a subir escaleras…
Después de acostarlo en la cama, Keira salió para que su hijo le quitara los húmedos incómodos ropajes blancos.
Jhonny salió diez minutos después.
- ¿Cómo está el chico? – preguntó preocupada. Cuando lo ayudó a meterlo en el coche, su temperatura estaba demasiado baja.
- Estaba mejor cuando lo tapé con esas sábanas tan calentitas que tienes.
- ¿Le has puesto mis sábanas amarillas…?
- Estaba helado, madre.
- ¡Son mis favoritas! ¡Me las regaló mi madre cuando era pequeña!
- Sabía que te enfadarías. Lo siento, pero es que estaba muy frío…
A Keira no le gustaba en absoluto que nadie cogiera sus sábanas amarillas, más que nada porque era el último recuerdo "de una pieza" que tenía de su madre antes de que muriera.
Pero, por algún extraño motivo, no le disgustaba tampoco que el chico del piso de arriba las utilizara para algo más que de bonito.
- Bueno, si está a gusto déjalo.
- Vale. Por cierto, madre ¿No tenías que ir mañana al congreso ese?
- No es un congreso, es una asociación. Y si, ya no me acordaba.
Se acostaron juntos en la habitación también de matrimonio que estaba al final del pasillo, con cortinas salmón y suelo de duro azulejo del mismo color. Estaban bastante cansados, no aguantarían mucho antes de caer rendidos, durmiendo abrazados.
- Oye, mamá…
- ¿Si?
- ¿Quién crees que es el chico de la máquina?
- Ni idea. Solo se que hemos hecho bien ayudándole.
- Lo se pero… siento como si lo hubiera visto antes. Como si… lo conociera de antes.
- ¿Qué sientes exactamente?
- Pues… confianza. Como si hubiera compartido muchas cosas con él. Es extraño.
- Sí, lo es. Pero lo más extraño es que yo también siento algo parecido.
- ¿El qué?
- Siento como si, efectivamente, lo conociese pero… distinto.
- ¿Distinto? – Dijo Jhonny después de levantarse un poco para mirar a su madre a la cara. Le intrigaba el tema que estaban hablando y lo quería hacer mirando a Keira, afirmando que no se estaba riendo de él o siguiéndole el rollo.
- Sí, es como si… estuviera enamorada de él.
Se acabó el cap. Bueno, se que nadie lo lee, pero yo lo continuo porque una amiga mía si que lo sigue. ¡Te lo dedico guapa!
